Agua e Hipoclorito en la Conservación del Material Bibliográfico: Un Análisis Detallado de Riesgos y Alternativas

Las enfermedades infecciosas representan una preocupación constante en la sociedad, y su transmisión puede ocurrir de diversas maneras. Comprender estas vías de contagio es fundamental para implementar medidas de prevención eficaces, especialmente en entornos donde se manejan grandes cantidades de materiales que entran en contacto con el público, como las bibliotecas. Si bien la desinfección de superficies es una práctica común para combatir la propagación de patógenos, su aplicación en materiales bibliográficos, como libros, requiere un análisis cuidadoso de los riesgos asociados y la efectividad de los métodos propuestos.

Vías de Transmisión de Enfermedades y el Papel del Material Bibliográfico

Las enfermedades pueden transmitirse por vía directa o indirecta. Las de contagio directo se propagan cuando los microorganismos pasan de la persona infectada a la persona sana por contacto directo, es decir, cuando los individuos se tocan, mantienen relaciones sexuales o se contaminan con secreciones o heridas de la persona infectada. Otras enfermedades no necesitan el contacto directo entre individuo infectado y sano, sino que se transmiten de forma indirecta por la propagación en el aire de partículas microscópicas de saliva o agua producidas por la persona infectada al toser o estornudar. Esas gotas pueden recorrer pequeñas distancias, habitualmente no más de dos metros desde el emisor. También pueden permanecer suspendidas en el aire durante varias horas, como es el caso del sarampión. Sin embargo, la mayoría de estas gotas microscópicas entran en contacto con superficies próximas como un teléfono móvil, un vaso, la barra de un bar o un producto colocado en la estantería de un supermercado. Lógicamente, todos los objetos que rodean a las personas enfermas pueden ser un foco de infección y los virus pasan a los individuos sanos que han tomado contacto con los objetos contaminados y después han tocado con las manos sus ojos, la nariz o la boca. Las enfermedades que se trasmiten por esta vía son, entre otras, la varicela, el resfriado común, la conjuntivitis, el sarampión y el COVID-19.

Diagrama ilustrando las vías de transmisión de enfermedades: directa e indirecta

Afortunadamente, el virus no puede permanecer activo durante mucho tiempo fuera del cuerpo humano. En estos últimos días han aparecido los primeros estudios sobre la permanencia del COVID-19 en el ambiente. Un trabajo publicado en The New England Journal of Medicine[1] analiza la persistencia del virus en diferentes superficies y concluye que puede mantenerse viable, en el aire, hasta 3 horas, 4 sobre el cobre, hasta 24 horas en el cartón. En los plásticos y el acero inoxidable el virus se mantenía en niveles de actividad hasta 72 horas después. Sin embargo, otro artículo reciente[2] plantea tiempos de permanencia más elevados dependiendo de las cepas. La permanencia del virus depende de las condiciones ambientales de temperatura, humedad e iluminación. Por ello en el exterior su comportamiento puede ser muy diferente al que se produce en laboratorio. El coronavirus TGEV, en condiciones de laboratorio tiene una estabilidad de 3 a 28 días a 20ºC, pero a 4ºC su permanencia se incrementa a 28 días. A 30ºC, desaparece entre 4 y 96 horas (Kampf, 2020).

La Hipoclorito de Sodio y su Impacto en Materiales Bibliográficos

La limpieza con desinfectantes es muy efectiva y en ello inciden continuamente las autoridades sanitarias. El hipoclorito de sodio, comúnmente conocido como lejía o lavandina, es un agente desinfectante potente y de amplio espectro, eficaz contra una gran variedad de microorganismos, incluyendo virus, bacterias y hongos. Su mecanismo de acción principal radica en su capacidad oxidante, que interfiere con procesos celulares vitales de los patógenos, llevando a su inactivación o muerte. El agua actúa como vehículo para el hipoclorito, permitiendo su disolución y aplicación sobre superficies.

Sin embargo, la aplicación de desinfectantes, especialmente aquellos a base de hipoclorito de sodio, en materiales bibliográficos como libros, pergaminos o documentos históricos, plantea serias preocupaciones desde el punto de vista de la conservación. Los productos que son efectivos en superficies duras o para desinfectar plásticos o la ropa son dañinos para el papel o las tintas y podrían causar oxidación e hidrólisis ácida de la celulosa, la disolución de las tintas de tampón y de las anotaciones en bolígrafo o rotulador además de atenuar el color. La celulosa, componente principal del papel, es susceptible a la degradación química cuando se expone a agentes oxidantes fuertes como el hipoclorito. Este proceso puede resultar en un debilitamiento estructural del papel, haciéndolo más quebradizo y propenso a la desintegrarse con el tiempo.

Al utilizar agua como vehículo, los desinfectantes a base de hipoclorito son doblemente inapropiados para el material bibliográfico, pues generan debilitamiento del soporte, deformaciones y solubilización de los adhesivos de la encuadernación. La humedad introducida por el agua puede provocar hinchazón del papel, lo que lleva a deformaciones permanentes una vez que se seca. Además, los adhesivos utilizados en las encuadernaciones pueden ser solubilizados por el agua, comprometiendo la integridad estructural del libro y pudiendo llevar a la separación de las páginas o la cubierta.

Micrografía de papel mostrando signos de degradación ácida y oxidación

Las tintas utilizadas en la impresión y la escritura también son vulnerables. Las tintas de tampón, a menudo utilizadas para sellos o marcas, y las anotaciones realizadas con bolígrafo o rotulador, pueden disolverse o desvanecerse al entrar en contacto con soluciones de hipoclorito. Incluso las tintas de impresión de mayor calidad pueden experimentar atenuación de su color, lo que resulta en una pérdida de legibilidad y valor estético del material.

Alternativas para la Desinfección y Conservación en Bibliotecas

Ante los riesgos inherentes a la desinfección química directa de materiales bibliográficos, se han explorado y recomendado métodos alternativos, priorizando la seguridad del material y la salud pública.

La Cuarentena como Medida Primordial

Paradójicamente, la desinfección más efectiva en el contexto de materiales bibliográficos podría ser, en muchos casos, no hacer nada y esperar. La cuarentena se ha establecido como la medida más efectiva de control ante el riesgo de transmisión indirecta del virus. Dado que el virus no puede permanecer activo durante largo tiempo fuera del cuerpo humano, mantener los libros en cuarentena durante un período determinado permite que cualquier posible carga viral en su superficie se degrade de forma natural.

A pesar de que el COVID-19 lleva entre nosotros apenas unos meses, ya se han publicado diversas recomendaciones sobre cómo actuar en archivos y bibliotecas ante el problema de la transmisión indirecta del virus. Hace sólo unos días, Lara Ewen publicó un excelente resumen sobre el impacto del virus en las bibliotecas en el cual se incide en la importancia de la cuarentena como medida más efectiva de control. Finalmente, Mary Striegel, conservadora científica del National Center for Preservation Technology and Training (NCPTT) publicó la semana pasada un vídeo en el que describe los cuidados básicos de diferentes materiales culturales ante el riesgo de infección por coronavirus.

La recomendación general para la cuarentena de materiales bibliográficos es de, al menos, 14 días. Este período se basa en la vida útil conocida del virus en diversas superficies, permitiendo una reducción significativa de la viabilidad viral. Los libros que han sido utilizados por personas enfermas deberán ser introducidos en una bolsa de plástico con doble autocierre. Una vez dentro el libro, limpie el exterior de la bolsa con un producto viricida (agua y lejía). Tenga cuidado de que la solución limpiadora no penetre al interior. Finalmente, sólo decir que las bibliotecas públicas y otros establecimientos en los que hay material bibliográfico deberán permanecer también en cuarentena mínima de 14 días.

Cómo manipular y conservar los materiales bibliográficos de las bibliotecas durante la pandemia?

Esterilización con Radiación UV: Limitaciones y Consideraciones

Podría parecer más inofensiva la esterilización con radiación UV, pero causaría una fuerte oxidación en los soportes y sólo sería efectiva en las partes expuestas a la radiación, quedando sin desinfección las más ocultas como la zona de la costura en los libros encuadernados o el interior de las solapas de las encuadernaciones rústicas modernas. Todas estas zonas son inaccesibles a la radiación UV y, por tanto, podrían seguir reteniendo su carga viral durante horas. La radiación ultravioleta (UV) es conocida por su capacidad germicida, ya que puede dañar el material genético de los microorganismos, impidiendo su replicación. Sin embargo, su aplicación en materiales bibliográficos presenta desafíos. La radiación UV es un agente oxidante que puede degradar la lignina y la celulosa presentes en el papel, provocando amarilleamiento, fragilidad y, en última instancia, la degradación del material. Además, la penetración de la radiación UV es limitada, lo que significa que solo las superficies directamente expuestas recibirían el tratamiento, dejando zonas ocultas, como las uniones de las páginas o el interior de las cubiertas, sin desinfectar.

La Importancia de la Higiene Personal y la Manipulación Segura

Si bien la desinfección directa de libros es problemática, las medidas de higiene personal y la manipulación segura de los materiales siguen siendo cruciales. Lavarse con jabón las manos durante más de 20 segundos es sin duda la mejor medida de protección personal. Las mascarillas son una primera barrera de defensa para evitar el contagio, pero deben ser utilizadas correctamente.

Los materiales documentales pueden ser transmisores indirectos de la enfermedad siempre que hayan estado en contacto con personas enfermas. Sin embargo, el virus no puede permanecer efectivo durante largo tiempo y el tratamiento con viricidas de las superficies contaminadas es una medida efectiva para su control, aunque, en la práctica, no es recomendable para los materiales culturales. Afortunadamente, la cuarentena sí es efectiva.

Conclusiones Preliminares sobre Agua y Hipoclorito en la Conservación Bibliográfica

En resumen, si bien el agua y el hipoclorito de sodio son agentes desinfectantes potentes y eficaces para muchas superficies, su uso directo en materiales bibliográficos es contraproducente para la conservación a largo plazo. Los riesgos de degradación química del papel, daño a las tintas y comprometer la integridad estructural de las encuadernaciones superan los beneficios de una desinfección superficial. Las estrategias de conservación en bibliotecas y archivos deben priorizar métodos menos invasivos y más seguros, como la cuarentena prolongada, combinados con estrictas prácticas de higiene personal y manipulación segura de los materiales. La ciencia de la conservación se enfoca en preservar el patrimonio documental para las generaciones futuras, y esto implica un equilibrio cuidadoso entre la seguridad sanitaria y la preservación física de los objetos.

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