La Ribera del Duero, una región española sinónimo de vinos de renombre, alberga en su seno un tesoro etnográfico y vitivinícola que emerge de las profundidades de la tierra: el conjunto de bodegas subterráneas y lagares tradicionales de Moradillo de Roa, conocido como "El Cotarro". Este enclave, que ha sabido transformar un pasado de abandono en un futuro de esplendor y sostenibilidad, es un testimonio vivo de la profunda conexión entre el hombre, la tierra y el vino, remontándose sus orígenes a siglos de historia.

Raíces Históricas de una Tradición Milenaria
La historia vinícola de la Ribera del Duero se hunde en el tiempo, con las primeras evidencias de su vocación vitivinícola datando del siglo IV a.C. Sin embargo, fue en el siglo XV cuando los habitantes de Moradillo de Roa, aprovechando las condiciones excepcionales de su tierra para el cultivo de la vid, comenzaron a esculpir en la roca su legado subterráneo. La particular orografía del terreno se convirtió en el lienzo perfecto para la excavación de bodegas, lagares y una intrincada red de galerías destinadas al almacenamiento y crianza del vino. Estas estructuras, conocidas como "El Cotarro", no solo servían como depósitos, sino que también eran el corazón social del pueblo. En estas cuevas, tras una ardua jornada en el campo, los vecinos se reunían para compartir momentos de ocio, comer y, por supuesto, degustar el fruto de su trabajo. "El Cotarro" abarca una extensión de 18.000 metros cuadrados, albergando 157 bodegas dispuestas en hasta cuatro niveles subterráneos y 7 lagares, cada uno de ellos imbuido de una historia secular.

El Desafío del Abandono y la Recuperación del Patrimonio
A pesar de su rica historia, muchas de estas bodegas cayeron en un estado de deterioro alarmante con el paso del tiempo. La tradición de la elaboración del vino continuó, pero la entrada de agua, los derrumbes y la falta de mantenimiento amenazaban con hacer desaparecer este valioso patrimonio. El éxodo rural de las décadas de 1950 y 1960, sumado a la industrialización de la producción vinícola, dejó muchas de estas bodegas en desuso. Para afrontar esta crisis, los propietarios de las bodegas, conscientes del valor de su legado, crearon una Comisión de Mantenimiento y Conservación. Este esfuerzo colectivo marcó el inicio de un ambicioso proyecto de revitalización. Hace tan solo ocho años, la mayoría de las bodegas se encontraban en ruinas. Sin embargo, un gran esfuerzo y una visión compartida han permitido recuperar gran parte de este patrimonio vitivinícola, devolviendo el esplendor al pueblo. Actualmente, unas 50 bodegas han sido rehabilitadas y, desde 2019, son visitables, abriendo sus puertas a un público ávido de conocer la historia y la cultura del vino.
Un Proyecto de Conservación Galardonado a Nivel Europeo
El reconocimiento a la magnitud y el acierto de este proyecto de recuperación llegó en 2020, cuando las Bodegas subterráneas y Lagares Tradicionales “El Cotarro” de Moradillo de Roa fueron distinguidos con el prestigioso premio Europa Nostra en la categoría de Conservación. Estos galardones, considerados los de mayor prestigio en el ámbito del patrimonio en Europa, premian logros ejemplares en todo el continente. "El Cotarro" se erigió como uno de los tres proyectos españoles galardonados, destacando por su "excelente respuesta al declive rural, un problema que está presente en toda Europa". El jurado elogió la conservación de un paisaje cultural, incluyendo su patrimonio tangible e intangible, a través de la preservación de las cuevas subterráneas y la revitalización de la artesanía tradicional mediante las técnicas de vinificación ancestrales.
La Gestión del Agua: Un Pilar Fundamental de la Restauración
Uno de los principales desafíos que enfrentaban las bodegas subterráneas era la gestión del agua. Las graves filtraciones y la acumulación de humedad ponían en peligro la integridad de las estructuras y la conservación del vino. Para solventar este problema, se llevó a cabo un exhaustivo estudio de la zona, analizando sus características geológicas y las diversas construcciones. Esta investigación permitió identificar los patrones de circulación del agua de lluvia a través de la ladera, posibilitando la implementación de soluciones efectivas para controlar la acumulación de agua, que anteriormente había provocado fugas y deslizamientos de tierra. La aplicación de materiales y técnicas originales fue crucial para preservar el carácter auténtico del patrimonio durante los trabajos de restauración.
El Cotarro, barrio de bodegas tradicionales de Moradillo de Roa, en Aquí La Tierra de Tve1
Revitalización Comunitaria y Enoturismo Sostenible
Más allá de la restauración física de las cuevas, el aspecto más trascendental de este proyecto ha sido la revitalización de la comunidad rural circundante, que mantiene un vínculo profundo con su patrimonio. Se ha implementado una notable campaña de sensibilización, con una activa presencia en redes sociales y la creación de material audiovisual cuidadosamente diseñado. Para facilitar el acceso al conocimiento, se ha desarrollado un recorrido virtual en 3D de una de las bodegas, permitiendo a personas de todo el mundo explorar este singular espacio. Los visitantes, además, pueden disfrutar de visitas guiadas a las bodegas y cuevas subterráneas, sumergiéndose en los métodos tradicionales de vinificación y aprendiendo sobre la historia que encierran estas paredes de piedra.
Una exposición dedicada a las bodegas y su proceso de conservación se ha instalado en el ayuntamiento, ofreciendo a los visitantes una visión más profunda de este legado. La experiencia se completa con la degustación del vino blanco que aún se elabora con técnicas tradicionales. Un hito importante ha sido el esfuerzo por restablecer una variedad de uva blanca nativa, la "albillo mayor", que estuvo al borde de la extinción. Su recuperación, junto con la reactivación de la elaboración del vino en "El Tercio", un lagar tradicional que data de mediados del siglo XVIII, y la reinversión de los ingresos generados por la venta del vino en actividades de conservación, han transformado "El Cotarro" en un destino de enoturismo sostenible dentro de la Ruta del Vino Ribera del Duero, ofreciendo una nueva oportunidad de vida a la comunidad.
Un Futuro Prometedor: Ampliación de la Oferta Turística y Cultural
El impulso por consolidar Moradillo de Roa como un referente del enoturismo no cesa. El ayuntamiento ha anunciado importantes proyectos para mejorar la infraestructura y la oferta cultural del municipio. Se está trabajando en la excavación de restos arqueológicos de un antiguo pueblo medieval, situado justo encima de "El Cotarro", un proyecto que promete desvelar nuevas capas de historia. Asimismo, se invertirá en la rehabilitación de la casa del médico para convertirla en una vivienda, con el objetivo de fomentar la repoblación y el asentamiento de familias en el pueblo. La creación de un parking para autocaravanas mejorará la accesibilidad para los amantes del turismo itinerante.

El alcalde, Javier Arroyo, ha destacado la importancia de estos proyectos como una apuesta por el "enoturismo de calidad". Se prevé la presentación de un ambicioso proyecto a la Oficina de Turismo de la Junta de Castilla y León para la creación de un centro de interpretación de las bodegas subterráneas, concebido como un proyecto de ámbito regional que involucre al Consejo Regulador y a las bodegas. La visión es crear un espacio vivo, que genere empleo y sea un motor económico para la zona.
Desafíos y Oportunidades: El Reto del Bar-Restaurante y la Promoción Continua
A pesar del éxito en la revitalización del patrimonio, Moradillo de Roa enfrenta desafíos. El cierre y puesta a la venta del bar-restaurante local representa una llamada de atención sobre la necesidad de mantener la actividad económica y social del pueblo. Sin embargo, la comunidad se mantiene activa con un calendario de eventos que abarca todo el año, desde el "Porrón de Citas" hasta festivales de música, golf y celebraciones tradicionales como el Oktoberfest y Halloween. Estas actividades no solo enriquecen la vida de los residentes, sino que también atraen a visitantes, consolidando la identidad del pueblo y su oferta turística.
El Cotarro: Un Modelo de Sostenibilidad y Conexión con la Tierra
"El Cotarro" no es solo un conjunto de bodegas; es un ecosistema cultural y social que ha logrado revertir el declive rural a través de la conservación y la puesta en valor de su patrimonio. La recuperación de la variedad de uva "albillo mayor", la elaboración de vinos naturales y la promoción de prácticas vitivinícolas respetuosas con el medio ambiente, huyendo de pesticidas sistémicos, son pilares de su filosofía de sostenibilidad. El hecho de que el 100% de los beneficios procedentes de las visitas se reinviertan en el mantenimiento y conservación de las bodegas subraya el compromiso de la comunidad con su legado.
Moradillo de Roa se presenta como un ejemplo paradigmático de cómo un pueblo puede transformar su historia en un recurso para el presente y el futuro. La singularidad de sus bodegas subterráneas, la dedicación de sus habitantes y el reconocimiento internacional recibido, consolidan a "El Cotarro" como un destino imprescindible para comprender la esencia de la Ribera del Duero, un lugar donde la tradición vinícola no solo se recuerda, sino que se vive y se proyecta hacia las generaciones venideras. La conexión entre Moradillo de Roa y el vino, forjada a lo largo de siglos, se demuestra firmemente ligada a su futuro, impulsando un modelo de desarrollo rural que honra el pasado mientras abraza la innovación.
