La psoriasis, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta aproximadamente al 2% de la población mundial, se manifiesta a través de enrojecimiento, irritación y la formación de placas en la piel. Quienes la padecen buscan constantemente alivio y soluciones que no solo atenúen los síntomas, sino que también promuevan la salud cutánea a largo plazo. En este contexto, las aguas mineromedicinales y el agua de mar emergen como recursos naturales con propiedades terapéuticas significativas, ofreciendo un respiro y una mejora en el bienestar de las personas afectadas.
Las Virtudes de las Aguas Mineromedicinales del Balneario de Ledesma
El Balneario de Ledesma, en España, aprovecha un recurso natural excepcional: sus aguas mineromedicinales. Estas aguas destacan por su composición sulfuro-bicarbonatada, una mezcla única de minerales que incluye calcio, magnesio, sulfato y otros oligoelementos, reconocidos por sus efectos beneficiosos en el cuidado de la piel y en la disminución de los síntomas de la psoriasis. La efectividad de estas aguas se extiende más allá de la psoriasis, beneficiando también a quienes sufren de dermatitis, eccema y otros problemas dermatológicos crónicos.

Las propiedades de estas aguas se desglosan en varios aspectos clave:
- Propiedades antiinflamatorias: Su elevado contenido en azufre y bicarbonatos ejerce una acción reductora de la inflamación, no solo en las articulaciones y tejidos, sino también en la piel, un factor crucial para mitigar el enrojecimiento y la irritación característicos de la psoriasis.
- Acción calmante para la piel: Las aguas mineromedicinales de Ledesma son célebres por sus efectos beneficiosos directos sobre la piel, logrando calmar irritaciones, aliviar la picazón y mejorar la hidratación cutánea, lo que contribuye a restaurar la barrera cutánea comprometida por la enfermedad.
- Efecto relajante y analgésico: La presencia de minerales como el calcio y el magnesio no solo tiene un impacto relajante en el sistema nervioso, sino que también ayuda a disminuir el dolor muscular y articular que a menudo acompaña a las formas más severas de psoriasis.
- Estimulación del sistema inmunológico: Los baños en aguas sulfurosas tienen la capacidad de estimular el sistema inmune. Este estímulo puede traducirse en un aumento de la resistencia a infecciones y una mejora en la respuesta del organismo a diversas dolencias, incluyendo las autoinmunes como la psoriasis.
- Mejora de la circulación y la respiración: Las aguas termales de Ledesma favorecen la circulación sanguínea, promoviendo una mejor oxigenación de los tejidos. Su efecto vasodilatador es particularmente beneficioso para personas con problemas circulatorios asociados o como coadyuvante en la regeneración cutánea.
Las instalaciones del Balneario de Ledesma están diseñadas para maximizar el beneficio de estas aguas, ofreciendo baños y tratamientos específicos que potencian sus efectos terapéuticos.
El Agua de Mar: Un Aliado Natural con Matices
La creencia popular de que el sol y el agua de mar son siempre beneficiosos para la piel con psoriasis está muy extendida, y en parte, tiene fundamento. El agua de mar contiene una mezcla única de minerales como sodio, yodo, magnesio, bromo y calcio, que poseen efectos positivos para la piel. Estos minerales contribuyen a la hidratación, fortalecen la barrera cutánea y ayudan a reducir la inflamación, aspectos fundamentales para el manejo de la psoriasis.

Sin embargo, es crucial entender que el agua de mar no es una solución universal ni un tratamiento adecuado para todos los casos de psoriasis. La mejora observada durante el verano, cuando muchas personas con psoriasis notan una mejoría de sus lesiones al pasar tiempo en la playa, se debe a una combinación de factores:
- Exposición solar controlada: La radiación ultravioleta B (UVB) presente en la luz solar natural, cuando se recibe de forma controlada, puede ayudar a mejorar las lesiones psoriásicas. La exposición solar moderada puede ralentizar el crecimiento de las células de la piel y reducir la inflamación. No obstante, el exceso de sol es contraproducente. Las quemaduras solares pueden empeorar la enfermedad e incluso desencadenar el fenómeno de Koebner, en el que la psoriasis aparece en zonas de la piel previamente dañadas o irritadas. Por ello, las revisiones periódicas con el dermatólogo son fundamentales.
- Acción del agua salada: El agua salada del mar posee propiedades ligeramente antisépticas y actúa como un exfoliante suave. Esto puede ser útil para ayudar a eliminar las escamas de las placas psoriásicas, mejorando su apariencia. Sin embargo, la sal también puede resecar la piel, haciendo indispensable una hidratación adecuada después del baño.
- Reducción del estrés: El estrés es uno de los principales desencadenantes y agravantes de la psoriasis. Los periodos vacacionales, asociados a la playa, suelen implicar una reducción del estrés físico y mental. Esta disminución del estrés puede influir positivamente en la evolución de la psoriasis, contribuyendo a la mejora de los brotes.
Estudios realizados en centros de talasoterapia y en el entorno del Mar Muerto han demostrado mejoras clínicas en pacientes con psoriasis tras combinar exposición solar controlada y baños en agua salada. Un estudio publicado en el Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology (2003) concluyó que la combinación de sol y agua salada puede mejorar significativamente la psoriasis, siempre y cuando se realice de manera controlada.
Consideraciones Importantes y Alternativas Complementarias
A pesar de los beneficios potenciales, es fundamental tener precaución. Si se está atravesando un brote activo de psoriasis con lesiones abiertas o sangrantes, puede ser recomendable evitar tanto las piscinas como el mar hasta que las lesiones mejoren, dado el riesgo de infección.
Además, tanto el agua de mar como el agua clorada de las piscinas pueden dejar la piel seca y escamosa. La recomendación de expertos médicos es aclararse bien la piel tras el baño y aplicar inmediatamente una crema hidratante. En el caso de eccema agudo o heridas abiertas, el agua de mar no solo no es beneficiosa, sino que puede aumentar la posibilidad de infección.

Más allá del agua de mar, existen otros tratamientos complementarios y naturales que han demostrado ser efectivos. El uso de aceites y ungüentos que retienen la humedad de la piel de manera más efectiva que las cremas, y estas a su vez más que las lociones, puede ser beneficioso.
Investigación y Aplicaciones Domiciliarias de Aguas Minero Medicinales
La investigación sobre el uso terapéutico de las aguas mineromedicinales para la psoriasis está en constante avance. Un estudio piloto pionero, realizado por el grupo de investigación Eudokía de la Universidad de Zaragoza, exploró la aplicación de agua mineromedicinal sulfurada del manantial Platea de Calatayud en el ámbito domiciliario. Los participantes aplicaron agua sulfurada de forma tópica (mediante spray) en sus domicilios, dos veces al día, hasta su evaporación.
Este estudio piloto permitió evaluar la aceptación del tratamiento por parte de los pacientes, su adherencia a la metodología empleada y obtener información valiosa para futuros estudios a mayor escala. Los resultados preliminares indicaron una buena aceptación y adherencia, validando la metodología y sentando las bases para investigaciones más amplias. El ensayo clínico piloto, aleatorio y con grupo control placebo, se desarrolló sobre 39 pacientes con psoriasis vulgaris. Los resultados mostraron que un 21.05% del grupo tratado con agua mineromedicinal sulfurada alcanzó una mejoría del 50% según el índice PASI (Psoriasis Area and Severity Index), en comparación con el 16.66% del grupo de control. Estos hallazgos motivan al grupo de investigación a plantearse la realización de un estudio científico con un centenar de personas.
Episodio #1007 Venciendo la psoriasis
La balneoterapia, que utiliza las aguas termales y mineromedicinales, se presenta como una alternativa natural, multifactorial, complementaria, no tóxica y segura para el tratamiento de la psoriasis. Se postula que las aguas sulfuradas desempeñan un papel en la regulación inmune de la piel, ejerciendo acciones antiinflamatorias, queratolíticas, queratoplásticas y antipruríticas.
En definitiva, si bien la mejora clínica en pacientes con psoriasis a menudo se atribuye al agua de mar, la evidencia científica sugiere que los beneficios provienen más de la combinación de factores ambientales y de estilo de vida (exposición solar controlada, humedad, reducción del estrés) que del agua marina en sí misma. Las aguas mineromedicinales, con su composición específica y propiedades terapéuticas probadas, ofrecen una vía de tratamiento natural y efectivo, respaldado por investigaciones que avalan su aplicación, incluso en el propio hogar. La psoriasis es una enfermedad 'a flor de piel', y el cuidado integral, que incluya estos recursos naturales, puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes la padecen.
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