Las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) son infraestructuras críticas para la salud pública y la sostenibilidad ambiental en las comunidades modernas. Su función principal es tratar las aguas residuales, eliminando contaminantes antes de su retorno al ciclo hidrológico o su reutilización. Dentro de este complejo proceso, la cloración, especialmente en sus etapas finales, juega un papel vital para garantizar la seguridad microbiológica del agua. Este artículo explora en detalle el propósito, funcionamiento y la importancia de la cloración en el contexto de las EDAR, así como las alternativas existentes y su aplicación en escenarios específicos como el tratamiento de aguas de canal.

El Propósito Fundamental del Tratamiento del Agua
El objetivo primordial del tratamiento del agua, ya sea potable, desalada o residual, es la protección de la salud humana. Esto se logra mediante la eliminación de impurezas que pueden ser perjudiciales. Sin embargo, el tratamiento también aborda impurezas que, si bien no son directamente dañinas para la salud, pueden generar problemas secundarios como la corrosión de infraestructuras o la decoloración del agua. En las EDAR, este propósito se materializa a través de diversas etapas diseñadas para purificar el agua.
Procesos Clave en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR)
Las aguas residuales, definidas como aquellas cuya calidad se ve afectada por la actividad humana (urbanas, domésticas e industriales), son recogidas por las EDAR para eliminar sus sustancias contaminantes. El agua que ingresa a estas plantas se somete a una serie de procesos físicos, químicos y biológicos. Tradicionalmente, estos procesos se distribuyen en cuatro etapas principales:
Tratamiento Preliminar o Pretratamiento
Esta es la fase inicial y fundamental para preparar el agua para las etapas de purificación subsiguientes. Su propósito es eliminar objetos de gran tamaño y residuos sólidos que podrían dañar los equipos de la instalación. Comúnmente, comienza con un proceso de desbaste, donde rejas y tamices de diferentes grosores separan los residuos sólidos de gran y mediano tamaño. Posteriormente, se emplean desarenadores-desengrasadores para retirar grasas y partículas de arena, liberando así el agua de elementos que podrían obstruir o afectar el funcionamiento de la maquinaria.

Tratamiento Primario
El objetivo principal de esta etapa es la eliminación de una porción significativa de los sólidos suspendidos en el agua. Para lograrlo, el agua se retiene durante un periodo de 1 a 2 horas en grandes decantadores. La fuerza de gravedad actúa, permitiendo que las partículas sólidas más pesadas se depositen en el fondo, formando lo que se conoce como lodos primarios. Este proceso no solo reduce los sólidos suspendidos, sino que también contribuye a la homogeneización del caudal y a la eliminación de materia orgánica asociada a estas partículas. En algunos casos, se pueden añadir sustancias químicas como coagulantes y floculantes para mejorar la sedimentación de los sólidos y facilitar la eliminación de fósforo. La neutralización del pH mediante la adición de sustancias básicas o ácidas también puede ser necesaria en esta fase.
Tratamiento Secundario
Considerado una de las fases más cruciales, el tratamiento secundario se enfoca en la eliminación de la materia orgánica disuelta en el agua, así como de nutrientes esenciales como el nitrógeno y el fósforo. Este proceso es predominantemente biológico, empleando la acción de bacterias y otros microorganismos para degradar y consumir los contaminantes orgánicos. El método más extendido es el de los fangos activados, donde el agua residual se mantiene en tanques durante varios días en condiciones controladas de oxígeno (aerobias, anóxicas y anaerobias), según los requisitos de eliminación. Las bacterias presentes en estos tanques se alimentan de la materia orgánica y los nutrientes, retirándolos del agua. Tras la fase biológica, se realiza una segunda decantación, o decantación secundaria, para separar las bacterias que han crecido durante el proceso. Estas bacterias forman el fango biológico, que se precipita al fondo, dejando el agua clarificada en la parte superior. En muchas EDAR, el tratamiento finaliza aquí si el agua tratada cumple con los requisitos de vertido.

Tratamiento Terciario o Avanzado
Este tratamiento se aplica cuando se requiere un nivel de calidad del agua superior al obtenido en las etapas anteriores, ya sea para su vertido a cuerpos de agua sensibles o para su reutilización en actividades humanas. El tratamiento terciario busca eliminar agentes patógenos residuales, partículas finas y otros contaminantes que aún puedan permanecer. Las técnicas empleadas pueden incluir filtración a través de camas de arena u otros materiales, desinfección con luz ultravioleta (UV), ozonización, o adsorción en carbón activado.
La Cloración: Un Proceso Clave en la Desinfección Final
La cloración se emplea típicamente en las partes finales de los tratamientos de potabilización, desalación e incluso depuración. Su propósito fundamental es eliminar los microorganismos que hayan podido sobrevivir a los procesos anteriores y destruir patógenos. Además de su acción desinfectante, el cloro también contribuye a la eliminación de sólidos minerales y orgánicos no deseados.
Mecanismo de Acción del Cloro
El cloro es un producto químico con un gran poder bactericida y remanente. Actúa destruyendo las enzimas fundamentales para la vida de los agentes patógenos. La hipótesis más aceptada sobre cómo los desinfectantes actúan sobre los microorganismos se centra en las alteraciones físicas, químicas y bioquímicas que provocan en la membrana o pared celular y en las enzimas vitales.
El pH del medio juega un papel crucial en la eficacia del cloro. El ácido hipocloroso (HClO) es considerado más eficaz como desinfectante que el ión hipoclorito (ClO⁻), probablemente debido a la ausencia de carga eléctrica en la molécula de HClO. Estudios químicos demuestran que el hipoclorito presenta diferente actividad bactericida a distintos valores de pH. Cuando el pH desciende por debajo de 7,5, la cantidad de hipoclorito necesaria para desinfectar el agua es significativamente menor que para valores de pH superiores a 7,5. Por lo tanto, el cloro es más eficaz en medios ácidos que en medios básicos o alcalinos.
Otro aspecto destacable es el tiempo de contacto. El efecto desinfectante del cloro aumenta con el tiempo de contacto entre el agua y el reactivo. El tiempo de contacto recomendado en canales de cloración suele oscilar entre 20 y 30 minutos a caudal medio, con una velocidad en el canal de 2 a 4 m/min.
Clarificación y desinfección del agua
El Breakpoint del Cloro
Un concepto fundamental en el proceso de cloración es el "breakpoint" o punto de ruptura. Este término se refiere a la dosis mínima de cloro necesaria para oxidar el amoníaco y otras sustancias reductoras presentes en el agua, y para destruir parcialmente las cloraminas formadas previamente. A partir del punto de ruptura, se alcanza la formación de cloro libre, que es la forma de cloro con propiedades desinfectantes efectivas. La reacción química que ocurre a partir del breakpoint es la que garantiza una desinfección fiable. El punto de ruptura es fácilmente reconocible por el mal olor que desprenden la mayoría de los compuestos formados antes de alcanzarlo.
Durante la cloración, el cloro añadido reacciona inicialmente con la materia orgánica y el amonio. A medida que se sigue añadiendo cloro, se alcanza el breakpoint, y el amonio se convierte en cloraminas. Una vez superado el breakpoint, el cloro libre se mantiene en el agua.
Etapas de la Cloración en el Tratamiento de Agua Potable
El proceso de clorar agua para consumo humano generalmente implica tres etapas:
- Precloración: En esta fase inicial, se agrega una cantidad de cloro suficiente para superar el punto de interrupción, asegurando un nivel de cloro residual adecuado para una desinfección posterior.
- Desinfección en Planta: La desinfección propiamente dicha ocurre dentro del depósito de desinfección. El jefe de planta determina el tiempo de contacto necesario para mantener un nivel residual de cloro, asegurando la eliminación de la contaminación microbiológica.
- Postcloración: Una vez que el agua ha pasado por las etapas anteriores, se puede añadir una cantidad adicional de cloro. El objetivo es garantizar que los niveles de cloro residual sean adecuados en los puntos de consumo finales, proporcionando protección a lo largo de la red de distribución.
Sistemas de Dosificación de Cloro
Existen diversos sistemas de dosificación de cloro en el mercado. Un sistema típico incluye un tanque de almacenamiento de hipoclorito sódico (la forma más común de cloro utilizada) bien dimensionado para garantizar autonomía, y un equipo de dosificación compuesto por bombas dosificadoras de membrana. Para aumentar el tiempo de contacto, se emplean estructuras como los laberintos de cloración. Es crucial asegurar una mezcla correcta del agua tratada con el reactivo antes de que ingrese al depósito de agua tratada o al sistema de abastecimiento.
Alternativas a la Cloración Tradicional
Si bien el cloro es el desinfectante y oxidante más utilizado, existen otras alternativas para la desinfección del agua:
- Ozono (O₃): Es un poderoso oxidante y un excelente desinfectante, utilizado en muchas plantas de abastecimiento de agua a nivel mundial. Una de sus ventajas es que no deja residuos en el sistema de distribución, ya que se descompone rápidamente en el agua.
- Dióxido de Cloro (ClO₂): Se emplea en plantas de abastecimiento de agua, especialmente en aquellas con problemas de sabores clorofenólicos (resultado de la cloración de agua con partículas de fenol). Su inconveniente es que produce clorito y clorato, sustancias que deben controlarse cuidadosamente por su toxicidad.
- Monocloramina (NH₂Cl): Es un desinfectante menos potente que el cloro, el ozono o el dióxido de cloro, pero su ventaja reside en su mayor persistencia en el agua potable. Las cloraminas, en general, son tres compuestos (monocloramina, dicloramina y tricloramina) formados por la reacción del amoníaco con el cloro. En las instalaciones de agua potable, el objetivo es la formación completa de monocloramina, evitando la de dicloraminas y tricloraminas. Se ha determinado que una relación de carga Cl₂:N de 5:1 es la óptima para evitar la formación de dicloramina, minimizar el amoníaco no reaccionado y controlar la nitrificación y la formación de biopelículas.

Cloración de Agua de Canal: Una Solución para Zonas Rurales y Agrícolas
En muchas zonas rurales, viviendas, explotaciones agrícolas o pequeñas instalaciones industriales, el agua de canales de riego puede ser la única fuente de abastecimiento. Sin embargo, esta agua, aunque abundante, no es potable y puede contener bacterias, virus, materia orgánica o residuos químicos que representan un riesgo sanitario.
La cloración se presenta como una de las soluciones más efectivas, económicas y legalmente reconocidas para tratar estas aguas. Permite eliminar agentes patógenos y mantener el agua en condiciones seguras para diversos usos. El agua de canal, a pesar de su apariencia clara, puede estar expuesta a contaminación por escorrentías, animales, pesticidas o restos vegetales.
La cloración en estos casos permite:
- Eliminar microorganismos patógenos como bacterias, virus y protozoos.
- Mantener la desinfección en depósitos y redes de distribución.
- Cumplir con los requisitos sanitarios si el agua se destina al consumo.
- Evitar malos olores o la formación de biofilm en las instalaciones.
Empresas especializadas instalan sistemas de cloración automáticos adaptados al caudal y características del agua, así como al uso previsto. Estos sistemas suelen incluir un análisis inicial del agua, el diseño del sistema de dosificación con control del nivel de cloro residual, la instalación profesional de equipos y depósitos, y la calibración y puesta en marcha. El mantenimiento periódico y la supervisión técnica son también aspectos importantes.
Las aplicaciones habituales de la cloración en este contexto incluyen:
- Viviendas en entornos rurales sin acceso a red potable.
- Comunidades de regantes que necesitan garantizar la calidad del agua para ciertos usos.
- Explotaciones agrícolas y ganaderas.
- Alojamientos turísticos rurales (hoteles rurales, campings).
- Procesos industriales que requieren agua desinfectada.
El Tratamiento de Lodos en las EDAR
Como subproducto del tratamiento de aguas residuales, se generan ciertos residuos, destacando la producción de grandes cantidades de lodos. Estos se extraen en los procesos de decantación primaria y secundaria. El tratamiento de los lodos implica varias etapas:
- Espesamiento: Se busca reducir el volumen de agua contenida en los lodos, optimizando los procesos posteriores.
- Digestión: Los lodos mixtos se digieren mediante procesos aerobios (con aire) o anaerobios (en un tanque cerrado llamado digestor). El objetivo es estabilizar el crecimiento de bacterias y eliminarlas.
- Deshidratación: Se reduce aún más la cantidad de agua, habitualmente mediante decantadoras centrífugas.
Una vez que los lodos cumplen con los requisitos de sequedad y contenido en metales pesados, nutrientes y patógenos, deben gestionarse con el menor impacto ambiental posible. En España, es habitual su reutilización en agricultura como fertilizante, contribuyendo a la economía circular.
Las Aguas Residuales como Recurso Clave
El tratamiento de aguas residuales va más allá de la simple eliminación de contaminantes. Las EDAR son esenciales para la gestión sostenible del agua, un recurso cada vez más escaso. El Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2017, titulado “Las aguas residuales - El recurso desaprovechado”, subraya el potencial de estas aguas para satisfacer la creciente demanda mundial de agua dulce y materias primas.
La necesidad de aumentar el acceso a agua potable y saneamiento, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de la Agenda 2030 de la ONU, implica un mayor volumen de aguas residuales a tratar. Esto exige procesos más eficientes, asequibles y sostenibles. Avances tecnológicos, como los aportados por Idrica con su tecnología GoAigua en distintas EDAR para la reutilización del agua en agricultura, demuestran el potencial de la innovación.
A pesar de los avances, el porcentaje de aguas negras vertidas sin tratar sigue siendo elevado. La generalización de la reutilización de aguas residuales tratadas y la transformación digital para optimizar la gestión de EDAR, redes de saneamiento y drenaje pluvial son pasos decisivos hacia una gestión hídrica más sostenible.
Las EDAR son, en definitiva, elementos críticos en la estrategia global para la gestión sostenible del agua, reflejando un compromiso continuo con la innovación y la minimización del impacto ambiental, al tiempo que garantizan la salud pública y la preservación de los ecosistemas acuáticos.