El acceso a agua potable segura y libre de contaminantes es un pilar fundamental para la salud pública y el bienestar general. En este contexto, los cloradores emergen como dispositivos cruciales, diseñados para garantizar la desinfección y potabilización del agua, ya sea para el consumo humano directo, para el riego o para el mantenimiento de piscinas. Estos sistemas, que emplean el poder desinfectante del cloro, ofrecen una solución eficaz y, en muchos casos, económica para combatir la proliferación de microorganismos patógenos que prosperan en fuentes de agua natural.

La Imperativa Necesidad de la Desinfección del Agua
El agua, fuente de vida por excelencia, puede convertirse en un vector de enfermedades si no se somete a un tratamiento adecuado. Las fuentes de agua natural, como ríos, lagos, estanques e incluso pozos profundos, albergan una vasta diversidad de bacterias y microorganismos. Si bien muchos de ellos forman parte del ecosistema natural, su ingesta por parte de los seres humanos puede desencadenar una serie de dolencias, que van desde afecciones gastrointestinales hasta enfermedades más graves como la disentería, la fiebre tifoidea y el cólera.
La problemática se agrava en los sistemas de suministro de agua potable de las ciudades, donde el agua proveniente de diversas fuentes es almacenada y distribuida. Estos depósitos pueden convertirse en un caldo de cultivo ideal para la reproducción de bacterias y otros patógenos si no se implementan medidas de desinfección efectivas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya la importancia de un tratamiento adecuado del agua para prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por el agua.
Cloradores: Mecanismos y Principios de Funcionamiento
Los cloradores son dispositivos diseñados para desinfectar el agua de manera sencilla y eficiente. Su función principal es la de introducir cloro en el agua, un potente agente oxidante que actúa eliminando la mayoría de los microorganismos presentes. El proceso de cloración, dependiendo de la calidad del agua a tratar, puede hacer que esta sea apta para el consumo humano.
Cloración por Gas de Cloro
Un método común de cloración implica hacer pasar el agua a través de gas de cloro. Este proceso permite la eliminación de microbios, bacterias, virus y gérmenes de forma relativamente sencilla y a un costo accesible. El cloro y sus derivados, al mezclarse con el agua, actúan quemando las partículas orgánicas en un periodo de actuación que, por lo general, ronda los 30 minutos antes de que el agua alcance un estado potable.
Este tratamiento es particularmente efectivo con agua clara que ya ha pasado por un proceso de filtrado previo para eliminar impurezas visibles y partículas de mayor tamaño. La cantidad de cloro a dosificar dependerá de factores como la calidad del agua no tratada, la concentración del producto químico utilizado, el volumen del agua a tratar y el tiempo deseado para mantener la calidad del agua post-tratamiento.
Cloradores Automáticos para Sistemas de Suministro
En los sistemas modernos de suministro de agua potable, la cloración se automatiza mediante el uso de cloradores. Estos dispositivos operan en circuitos de recirculación dentro de los depósitos de agua. La tarea de un clorador automático implica dosificar gas de cloro sobre un caudal que representa al menos el 20% del volumen total de agua almacenada.
Durante el proceso de recirculación, el clorador extrae una pequeña porción de agua, la filtra y la somete a una sonda de medida. Esta información se envía de forma continua a una bomba dosificadora que, a su vez, suministra el gas de cloro formulado específicamente para el agua de consumo humano. Los cloradores automáticos se encargan de mantener el nivel de cloro dentro de unos valores preestablecidos, compensando factores como la renovación del agua, la temperatura y la distancia que el agua debe recorrer a través de la red de distribución.
Un ejemplo de esta tecnología se ha implementado con éxito en un pueblo de la comarca de las Cinco Villas, Zaragoza. Allí, Nilsson Laboratorios llevó a cabo la instalación de un clorador y un medidor de pH en un depósito de 1.000.000 de litros destinado al abastecimiento de agua potable. La instalación de estos equipos es fundamental para garantizar que el agua consumida sea apta para el uso humano.

Cloradores Salinos para Piscinas
Los cloradores salinos han ganado una considerable popularidad en el tratamiento del agua de piscinas. Su funcionamiento se basa en un principio sencillo y ecológico: la electrólisis salina. En lugar de añadir cloro de forma manual mediante pastillas o líquidos, estos dispositivos generan el desinfectante necesario de manera continua.
El proceso comienza con la disolución de sal (cloruro de sodio) en el agua de la piscina. Una vez la sal está disuelta, el clorador hace pasar el agua a través de unas placas situadas en la célula electrolítica del equipo. Mediante la electrólisis, la sal se convierte en hipoclorito de sodio, que actúa como desinfectante. Al entrar en contacto con el aire al retornar a la piscina, el hipoclorito de sodio se volatiliza y vuelve a convertirse en sal, cerrando así un ciclo continuo, ecológico y prácticamente autosuficiente.
Los componentes clave de un clorador salino incluyen:
- La célula electrolítica: Donde ocurre el proceso de electrólisis.
- La fuente de alimentación: Que proporciona la energía eléctrica necesaria.
- La unidad de control: Que gestiona el funcionamiento del sistema.
El mantenimiento de un clorador salino es relativamente mínimo e incluye el control del nivel de sal (normalmente entre 4 y 6 g/l), el ajuste del pH del agua (entre 7,2 y 7,6), la verificación de la temperatura y la limpieza o sustitución de los electrodos, cuya acumulación de cal puede reducir la eficiencia del proceso.
La instalación de un clorador salino es sencilla y su manejo es fácil. Es importante considerar la ubicación del clorador en relación con otros equipos de climatización de agua, como bombas de calor, asegurándose de que esté situado detrás de estos.
Cómo FUNCIONA un CLORADOR SALINO🧂✅ (PISCINAS de SAL💦)
Aplicaciones y Beneficios de los Sistemas de Cloración
Los sistemas de cloración, ya sean para agua potable o para piscinas, ofrecen una amplia gama de aplicaciones y beneficios.
Desinfección de Agua Potable
Los cloradores automáticos, como los dosificadores de cloro por contacto VALAC® mod. VLC/08, suministran hipoclorito de calcio de forma continua y automática a estanques de agua, permitiendo procesos de potabilización y purificación. Estos sistemas, probados en miles de instalaciones, son una solución de bajo costo y mínima mantención, ideales para parcelas, soluciones habitacionales, empresas de turismo, hotelería, exportadores agrícolas y centros de salud.
La instalación de un clorador automático en aljibes, especialmente cuando se combina con una bomba de recirculación, es una excelente opción para garantizar la calidad del agua de consumo humano en entornos rurales o donde las fuentes subterráneas puedan contener contaminantes. La bomba de recirculación asegura que el agua se mueva a través del clorador, garantizando una desinfección uniforme.
Tratamiento de Piscinas
En el ámbito de las piscinas, los cloradores salinos ofrecen una alternativa más natural y confortable a los métodos tradicionales. Eliminan el olor desagradable del cloro, reducen la irritación en ojos y piel, y minimizan el mantenimiento químico. El ahorro económico es significativo, ya que el sistema produce el cloro necesario a partir de sal.
Otras Aplicaciones Industriales y de Servicios
Los sistemas cloradores también encuentran aplicación en:
- Control de olores de lodos: En plantas de tratamiento de aguas residuales.
- Prevención del crecimiento de organismos: En torres de refrigeración, sistemas de aguas de circulación y aguas de servicio.
- Tratamiento de aguas residuales: Reduciendo la Demanda Química de Oxígeno (DQO) y destruyendo compuestos químicos oxidables.
- Desinfección en barcos, autocaravanas, centros deportivos y médicos.
El Proceso de Electrólisis y la Generación de Cloro
La electrólisis es un proceso químico fundamental en la generación de desinfectantes. Consiste en la transformación de energía eléctrica en energía química, ocurriendo en un electrolito (una solución acuosa o una sal disuelta) donde los iones pueden transferirse entre dos electrodos.
En el tratamiento de aguas, la electrólisis se aplica para desinfectar el agua. Durante el proceso, el agua es expuesta a una corriente eléctrica de bajo voltaje entre los electrodos. Las sales presentes en el agua se convierten en compuestos oxidantes o desinfectantes, como el hipoclorito de sodio. Los iones positivos generados son atraídos por partículas de polaridad opuesta, como bacterias y virus, alterando su pared celular, deteniendo su crecimiento y reproducción, y provocando su muerte.
Los sistemas de cloración basados en electrólisis emplean celdas electrolíticas que utilizan electricidad para convertir agua salobre en una solución de hipoclorito de sodio. Estos sistemas están compuestos por una cabina de control, una celda electrolítica y un contacto libre de potencial para iniciar o detener el proceso.

Consideraciones sobre la Seguridad y el Uso del Cloro
Es importante abordar las preocupaciones sobre los efectos negativos del cloro en la salud humana. Si bien el cloro en estado gaseoso es extremadamente peligroso, los derivados como el hipoclorito de sodio y el hipoclorito de calcio, utilizados en dosificaciones adecuadas, son seguros y efectivos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que no existen estudios concluyentes que demuestren efectos adversos significativos en la salud humana, siempre y cuando las dosis de cloro no sobrepasen los límites recomendados. El uso de cloradores automáticos y sistemas de medición de pH y cloro ayuda a mantener estas dosis dentro de los rangos seguros.
En resumen, los cloradores representan una tecnología vital para garantizar la calidad y seguridad del agua en diversas aplicaciones, desde el suministro de agua potable hasta el mantenimiento de piscinas, ofreciendo soluciones eficaces, económicas y, en muchos casos, respetuosas con el medio ambiente.