El franquismo, una dictadura que marcó a España durante casi cuatro décadas, dejó tras de sí un legado de represión, violencia y silencios impuestos. A pesar del paso del tiempo y de la consolidación de la democracia, la memoria de los crímenes cometidos durante este periodo sigue siendo un tema espinoso, a menudo velado por una amnesia colectiva o por narrativas revisionistas. Sin embargo, en los últimos años, diversos documentales han emergido con la firme intención de arrojar luz sobre las tinieblas del franquismo, desenterrando verdades incómodas y dando voz a las víctimas y a sus descendientes. Estas producciones audiovisuales no solo buscan documentar la brutalidad del régimen, sino también cuestionar los mecanismos de impunidad que permitieron la continuidad de muchas de sus estructuras represivas en la democracia.

Uno de los aspectos más impactantes y, para muchos, desconocidos, es la magnitud de la violencia ejercida. El documental "Lesa Humanitat", dirigido por Héctor Faver, se adentra en esta realidad, recordando que España es el segundo país del mundo con más fosas comunes, solo superado por Camboya. Faver concibe este trabajo, realizado sin ánimo de lucro, como una herramienta para romper con el silencio histórico y ofrecer un espacio de expresión a las víctimas de la dictadura. A través de imágenes de archivo y testimonios de quienes vivieron la época -jueces, periodistas, activistas y familiares de represaliados-, el documental traza un recorrido por la historia, desde la dictadura hasta la transición, y reflexiona sobre cómo se aborda hoy en día esta memoria. Entre las voces que enriquecen "Lesa Humanitat" se encuentran las de figuras como Baltasar Garzón, magistrado que impulsó la jurisdicción universal; Joan Tardà, diputado comprometido con la memoria histórica; Gerardo Pisarello, político y jurista; Emilio Silva, fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH); Soledad Luque, presidenta de la Asociación "Todos los niños robados son mis niños"; Carlos Slepoy, abogado argentino clave en la querella argentina contra el franquismo; y Chato Galante, miembro de "La Comuna Presxs del Franquismo".
La Dirección General de Seguridad: El Edificio del Terror
El historiador Pablo Alcántara, en su obra "DGS: El palacio del terror franquista", arroja luz sobre la Dirección General de Seguridad (DGS), un edificio emblemático de la represión franquista, comparándolo con el "Belsen español", en alusión a los campos de concentración nazis. Este edificio, ubicado en la Puerta del Sol de Madrid, no solo fue el epicentro de la represión durante el franquismo, sino que también albergó políticas represivas desde finales del siglo XVIII. Alcántara detalla cómo el franquismo intentó despojar a la Puerta del Sol de su simbolismo popular progresista, convirtiendo la Real Casa de Correos en un centro de terror.

La DGS fue el escenario de torturas, desapariciones y muertes. El caso de Santiago Corella, "el Nani", el último desaparecido en democracia, cuyo paradero sigue siendo desconocido cuarenta años después, ilustra la persistencia de la violencia y la impunidad. Corella, un delincuente común vinculado a una mafia policial, fue detenido y torturado, muriendo probablemente en las dependencias de la DGS. Este caso, como muchos otros, pone de manifiesto la falta de depuración del aparato del Estado durante la Transición, permitiendo que policías, jueces y militares que habían servido al régimen franquista continuaran en sus puestos, perpetuando métodos de corrupción y represión. Figuras como Roberto Conesa, "Billy el Niño" (Antonio González Pacheco) o Manuel Ballesteros emergieron de este sustrato represivo. Incluso Carlos Arias Navarro, quien más tarde sería alcalde de Madrid y presidente del Gobierno, tuvo vínculos con la DGS.
La dificultad para cuantificar el número de muertes directamente ocurridas en el edificio de la DGS es considerable debido al acceso restringido a las fuentes policiales. Sin embargo, los testimonios y las apariciones en juicios revelan casos documentados de muertes por hemorragia interna o suicidios inducidos, como los de Tomás Centeno o Cristina García Granda. El libro de Alcántara relata el caso de Pedro Pastor, un dirigente de UGT de Telefónica, quien murió en la DGS, estableciendo un hilo de muertes que se extiende hasta "el Nani". La propia denominación del lugar como "Belsen español" por parte de la prensa clandestina y los testimonios de quienes lo sufrieron, describen la DGS como un "infierno" donde el sufrimiento, la tortura y la incertidumbre sobre el propio destino eran constantes.
La represión ejercida desde la DGS no se limitó al ámbito político, sino que también abarcó la moral y la identidad. El régimen franquista defendía un ideal nacional-católico de hombre, mujer y familia, y a través de la DGS se buscaba imponer este modelo. Esta represión se extendía a colectivos LGTBIQ+ y a aquellos que no se ajustaban a la norma establecida. Además, la delincuencia común, especialmente la vinculada a los barrios periféricos y la pobreza, fue objeto de la represión policial desde los años 50. La Brigada Criminal de la DGS se dedicó a perseguir a estos delincuentes, un fenómeno que el régimen intentó controlar y moldear.
Técnicas de Tortura y Redes de Impunidad
Las técnicas de tortura empleadas por la DGS y la Brigada Político Social evolucionaron con el tiempo, especialmente a partir de la colaboración con la CIA y el FBI en las décadas de 1950 y 1960. Se buscó hacer la tortura más discreta, utilizando métodos que no dejaran marcas visibles y priorizando la tortura psicológica. Los métodos nazis sirvieron de base desde los inicios, con relaciones estrechas entre la Gestapo y los jefes de seguridad franquistas, como José Finat, conde de Mayalde, quien tuvo vínculos con autoridades nazis y llegó a ser Director General de Seguridad.
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La DGS actuaba como centro coordinador de otros centros de tortura repartidos por toda España, como la Vía Laietana en Barcelona o los de Asturias y Bilbao. En este edificio se impartían las técnicas policiales de tortura y represión, consolidando un sistema centralizado y jerarquizado. Los juicios, especialmente los del Tribunal de Orden Público, se celebraban en Madrid, y muchos detenidos pasaban por los calabozos de la DGS antes de ser trasladados a cárceles como Carabanchel.
La documentación recopilada en la DGS, como los boletines de investigación policial, se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, pero su consulta está sujeta a un plazo de 50 años, lo que dificulta el acceso a información reciente. Además, muchas pruebas documentales han desaparecido o han sido destruidas, y las que sobreviven a menudo presentan tachaduras y omisiones, especialmente en los nombres de los implicados. La Ley de Secretos Oficiales y la Ley de Patrimonio Histórico también actúan como obstáculos para el acceso a la información.
La figura de José Manuel Villarejo, un comisario de policía con un largo historial de actuaciones polémicas, es vista como un heredero de este sistema represivo. Sus tácticas policiales y su implicación en casos de espionaje y represión contra movimientos sociales y sindicales recientes demuestran la persistencia de métodos franquistas en la actualidad. "Billy el Niño", cuya figura representa la represión y la impunidad del franquismo, es un ejemplo de cómo muchos de estos agentes prosperaron durante la Transición y las décadas posteriores. Roberto Conesa, presente en la DGS desde 1939 hasta 1979, es considerado por algunos como el prototipo del represor franquista, abarcando un periodo más extenso que "Billy el Niño".
La Herida Abierta: Documentales y la Lucha por la Memoria
La producción documental sobre los crímenes del franquismo es extensa y diversa, abordando distintas facetas de la represión y sus consecuencias. "¡Dejadme llorar!", un documental que forma parte del Ciclo de Cine "La guerra que no se debió perder", se centra en la herida emocional dejada por la represión en los hijos y familiares de desaparecidos, perseguidos o asesinados. El film, que comienza en el cementerio de la Salud de Córdoba, reivindica la recuperación de los cuerpos y denuncia cómo la dictadura intentó borrar cualquier vestigio de sus crímenes.
"La dura verdad sobre la dictadura de Franco" (Netflix/ZDF), aunque dirigido a un público alemán, ha sido criticado por su falta de rigor histórico, contextualización deficiente y la presencia de errores factuales. De manera similar, "La gran historia de la guerra civil española" (Amazon Prime Video/Filmin) ha sido tachada de revisionista y de reproducir argumentos neofranquistas, con una pobreza de imágenes de archivo y una narrativa poco rigurosa.
En contraste, "La guerra civil española" (Youtube/Granada TV), producida en 1983, destaca por su independencia de criterio y la inclusión de testimonios directos de protagonistas de ambos bandos, a pesar de su ritmo pausado. Las series producidas por Minoria Absoluta para DMAX, como "España dividida, la guerra civil en color", "España después de la guerra, el franquismo en color" y "Franco, la vida del dictador en color", ofrecen un enfoque visualmente impactante al colorear imágenes históricas, complementado con debates de historiadores.
La plataforma RTVE Play ofrece contenido relevante con los documentales "Memoria de España" y "España, historia inmediata". Los capítulos dedicados al franquismo y la guerra civil en "Memoria de España" son elogiados por su precisión y corrección, aunque el dedicado a la guerra civil puede generar debate en cuanto a la imputación de responsabilidades a la República. El capítulo sobre el franquismo es particularmente incisivo al describir la dictadura como un régimen que suprimió libertades, persiguió lenguas y sometió a censura.
El documental sobre la figura de Francisco Franco producido por Sagrera TV y dirigido por Jaume Serra, disponible en plataformas como Youtube, es considerado superior a producciones internacionales por su pluralidad de testimonios y rigor. Cadenas autonómicas como TV3, ETB y Canal Sur también poseen valiosas producciones sobre la guerra civil y el franquismo en sus respectivos territorios.
La historia de Cipriano Martos Jiménez, militante antifranquista torturado y asesinado en 1973, es recuperada en diversos formatos. El libro de Roger Mateos, "Caso Cipriano Martos: Vida y muerte de un militante antifranquista", y la obra teatral dirigida por David Pintó, buscan honrar su memoria y la lucha antifascista. La impunidad de sus verdugos, muchos de los cuales fueron condecorados en democracia, contrasta con el caso portugués, donde un número significativo de agentes represivos fueron juzgados. La Ley de Amnistía de 1977 es vista como un obstáculo para la justicia, un pilar de la Transición que protege a los responsables de crímenes de lesa humanidad.
Moreno: "Nos detuvo la Brigada Político Social y una de nuestras obsesiones era no delatar a nadie"
Otros documentales abordan aspectos específicos de la represión: "Sacar a la luz" visibiliza el sufrimiento de las mujeres rapadas durante el franquismo, un castigo diseñado para humillar y silenciar. "Dos hombres buenos" recupera la figura de Prudencio Martínez Martínez y Felipe González Domingo, fusilados en 1939. "La Fosa Nº 1" documenta la exhumación de 17 fusilados en Menasalbas, mientras que "Rescatadas del Olvido" recoge testimonios de mujeres que sufrieron la violencia dictatorial. "Historia viva. Mujeres bajo el franquismo" se centra en la represión y el encarcelamiento de mujeres en los primeros años de la dictadura, basándose en crímenes de género en Herencia.
Documentales como "Víctimas todavía" y "Un vendaval de muerte y silencio" exploran la represión en provincias como Albacete y la violencia bélica en Talavera y otros municipios. "Rejas en la memoria" saca a la luz a las víctimas del franquismo, los vencidos que sufrieron campos de concentración y cárceles, contando con testimonios de historiadores como Paul Preston. El "Canal de los Presos", construido por represaliados políticos, es objeto de estudio en "Presos del Silencio". La Prisión Central de mujeres de Saturrarán, un lugar de crueldad y represión para mujeres consideradas "extremadamente rebeldes y peligrosas", es analizada en un documental homónimo. "El fin de la espera" documenta la excavación de una fosa común en el cementerio de la Tahona, en la cárcel del Monasterio de Uclés.
Los Archivos Secretos del NO-DO, con miles de latas de material fílmico inédito, ofrecen una ventana a aspectos ocultos del régimen, desde vacaciones de Franco hasta representaciones teatrales en barrios marginales. Estos archivos, a menudo censurados o nunca emitidos, revelan la compleja y a menudo contradictoria imagen que el régimen intentaba proyectar.
En conjunto, estos documentales conforman un mosaico de resistencia contra el olvido, un esfuerzo colectivo por desmantelar las estructuras de impunidad y por asegurar que las sombras del franquismo no vuelvan a cubrir la memoria de España. La continua producción de material audiovisual sobre este periodo histórico subraya la importancia de la verdad y la justicia para la sanación y la consolidación de una democracia plena y consciente de su pasado.
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