La depuración franquista en el Colegio de Arquitectos: el caso Bergamín y la represión intelectual

La Guerra Civil española, iniciada en 1936, no solo supuso un conflicto bélico a gran escala, sino que también desató una ola de represión que se prolongó durante décadas, sumiendo al país en una "larga noche de piedra". En este contexto de terror y silencio, la depuración de profesionales en diversos ámbitos, incluyendo la arquitectura, se convirtió en una herramienta para consolidar el nuevo régimen y silenciar las voces disidentes. El caso de la familia Bergamín y la represión ejercida sobre arquitectos vinculados a corrientes vanguardistas y con compromiso político democrático ilustra dramáticamente esta faceta del franquismo.

El contexto de la Guerra Civil y la represión en la retaguardia

El año 1937 marcó un punto de inflexión en la Guerra Civil. El frente norte estaba a punto de desaparecer, y con él, las esperanzas de una resistencia organizada. En Las Merindades, los sucesos de aquel diciembre trajeron la "guerra en directo", una cruda realidad que contrastaba con la ausencia de noticias de los pueblos en la prensa. La guerra, en su avance, mataba la información, dejando tras de sí un vacío de conocimiento sobre la vida y el destino de las comunidades afectadas. La represión y los asesinatos se generalizaron en la retaguardia, un fenómeno que se intensificó tras el 18 de julio de 1936, cuando gran parte de Burgos cayó en manos del bando sublevado a pesar de la resistencia inicial. Este primer momento de conflicto provocó un exilio temprano de muchos hacia las leales Santander y Bilbao.

Mapa de España durante la Guerra Civil

La Asociación de Familias de Represaliados en Valdenoceda organiza anualmente un acto de homenaje en Valdenoceda (Merindad de Valdivielso) el 5 de abril, a las 11 de la mañana, recordando la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas y la importancia de la fraternidad y la generosidad como virtudes cívicas. La preocupación por el futuro y la provisión de las necesidades básicas, como la cosecha de 1937, se entrelazaba con la incertidumbre y el miedo generados por un conflicto que se extendía por toda España.

La familia Bergamín: un legado intelectual y una red de influencia

La familia Bergamín se encontraba en una posición destacada en la sociedad española de la época. Rosario Bergamín Gutiérrez, hija del ministro de la Restauración Francisco Bergamín García, era hermana del poeta y dramaturgo José Bergamín y del arquitecto Rafael Bergamín. Su esposo, Luis Felipe Vivanco Pérez del Villar, era Magistrado del Tribunal Supremo. De esta unión nació Luis Felipe Vivanco Bergamín, cuya vida y obra reflejan la complejidad de un contexto marcado por la guerra y la posterior dictadura.

Luis Felipe Vivanco Bergamín: entre la arquitectura, la poesía y el régimen

Luis Felipe Vivanco Bergamín estudió Arquitectura en Madrid, una disciplina que influiría notablemente en su obra poética. Tras doctorarse en arquitectura, se matriculó en Filosofía y Letras, siendo discípulo del filósofo Xavier Zubiri. En este ambiente académico, conoció a figuras como Germán Bleiberg, Juan Panero y Luis Rosales, quien se convertiría en su amigo inseparable, formando el grupo conocido como "Vivales y Rosanco".

Su carrera profesional comenzó en el estudio de su tío, el arquitecto Rafael Bergamín, al tiempo que publicaba sus primeros trabajos en la revista Cruz y Raya, dirigida por su tío José Bergamín. Durante su etapa universitaria, presidió la Asociación Profesional de Alumnos de Arquitectura, dentro de la FUE, entre 1931 y 1939.

Con el estallido de la Guerra Civil, Vivanco consiguió huir de Madrid y se unió al bando nacional. Formó parte del Servicio de Prensa y Propaganda, con sede inicial en Pamplona y posteriormente en Burgos, junto a figuras como Luis Rosales, Dionisio Ridruejo, Pedro Laín y Gonzalo Torrente Ballester. Este servicio buscaba moldear la opinión pública y difundir la ideología del bando sublevado.

Finalizada la guerra, su regreso a Madrid y diversas circunstancias familiares, incluyendo una reconciliación con su familia, lo llevaron a decantarse por el Movimiento Nacional. Retomó las obras de la Colonia El Viso, asumiendo la dirección tras el exilio de su tío Rafael. Paralelamente, continuó su actividad literaria, fundando en 1940 la revista Escorial junto a Luis Rosales, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo. Este grupo de poetas se consolidaría como el núcleo de la llamada "generación de 1936".

Como arquitecto, concibió un ambicioso proyecto de Catedral Mariana para Madrid que, sin embargo, fracasó. Tras completar la Colonia El Viso en 1951, se dedicó a reformas y ampliaciones, hasta que en 1959 comenzó a trabajar en la empresa de su hermano. En 1972 se jubiló como arquitecto y retomó su actividad literaria, siendo galardonado en 1975 con el Premio de la Crítica, un reconocimiento a su trayectoria poética.

La depuración en el ámbito de la arquitectura

La victoria franquista implicó una profunda reestructuración de las instituciones y profesiones, buscando eliminar cualquier vestigio del pasado republicano o cualquier inclinación considerada subversiva. En el ámbito de la arquitectura, esta depuración afectó a profesionales con diversas orientaciones, pero con un denominador común: la proximidad a tendencias arquitectónicas vanguardistas o un compromiso político democrático.

El informe fechado en Madrid, el 9 de julio de 1942, y firmado por Valentín Galarza, da cuenta de las sanciones impuestas a diversos arquitectos. Estas sanciones variaban desde inhabilitaciones perpetuas o temporales para el ejercicio privado de la profesión hasta la prohibición de desempeñar cargos directivos y de confianza. Entre los afectados se encontraban profesionales vinculados a las tendencias del Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura (GATCPAC), así como modernistas y neoclásicos.

Los afectados incluían antiguos ministros del período republicano, diputados, cargos de la Generalitat de Cataluña y militantes socialistas, comunistas y nacionalistas de diversas regiones. La nota macabramente absurda se refiere al caso de un colegiado canario, cuya situación específica no se detalla en el extracto proporcionado.

Las sanciones específicas detalladas en el documento incluyen:

  • Inhabilitación perpetua durante cinco años para el ejercicio privado de la profesión, gravándose al término de dicho período con la contribución de primer grado establecida, para arquitectos como Rafael Bergamín Gutiérrez, José Luis Mariano Benlliure y López de Aragón, y Matilde Ucelay de Ruiz Castillo, entre otros.
  • Inhabilitación para arquitectos como Ignacio de Cárdenas Pastor, Emilio Ortiz de Villajos Muller, Javier Yarnos Larosa, Benito Areso y Juan Pablo Villa Pedroso.
  • Inhabilitación temporal para arquitectos como José Mauro Murga Serret, Vicente Eced y Eced, Luis Martínez Díez y Luis López de Arce y Enríquez.
  • Inhabilitación temporal para el desempeño de cargos directivos y de confianza para arquitectos como Federico López de Ocariz y Robledo, Rafael Díaz Sarasola, Ricardo Roso Olivet, Manuel García Herrera, Joaquín Díaz Langa, Otilio Arroyo Cruz, Fernando Lacasa Navarro, Anastasio Arguinzoiz y de Urquiza, Faustino de Basterra Zabala - Urtena y Luis Vallet de Montana y Echandía.
  • Inhabilitación para arquitectos como Fernando Chueca y Goitia y Fernando García Mercadal.
  • Inhabilitación para arquitectos como Carlos Arniches Moltó y Alejandro Ferrán Vázquez.

Estas medidas buscaban no solo castigar a los individuos, sino también "convertir el Estado español en un páramo intelectual", limitando la libertad de pensamiento y de expresión en un campo tan fundamental para el desarrollo y la configuración del espacio público como es la arquitectura. La represión se extendió a profesionales con un "consciente compromiso político democrático", evidenciando la naturaleza ideológica de estas purgas.

Documental: "La represión franquista en el Ayuntamiento de Sevilla"

Las implicaciones a largo plazo

La depuración de profesionales cualificados tuvo consecuencias profundas y duraderas para el desarrollo de España. La pérdida de talento, la autocensura y el miedo generalizado crearon un ambiente de estancamiento intelectual y creativo. En el caso de la arquitectura, esto se tradujo en un retraso en la adopción de corrientes innovadoras y en la pérdida de oportunidades para la modernización del país.

La familia Vivanco Bergamín, a pesar de su conexión inicial con el régimen, experimentó una evolución. La llegada de los hijos a la universidad y sus ideales políticos llevaron a que el domicilio familiar se convirtiera en refugio de compañeros, produciendo un gradual distanciamiento del régimen franquista. Eventos como el exilio de la hija mayor y la detención del hijo Juan en septiembre de 1975, tras la aprobación de la Ley Antiterrorista, afectaron profundamente a Luis Felipe Vivanco, evidenciando las contradicciones y el peso de la represión incluso en círculos que inicialmente habían apoyado al bando nacional.

La memoria histórica y la recuperación de la verdad sobre estos episodios son cruciales para comprender la magnitud del impacto del franquismo en todos los estratos de la sociedad española y para honrar a aquellos cuyas carreras y vidas fueron truncadas por la intolerancia y la represión. La depuración en el Colegio de Arquitectos, ejemplificada por el caso Bergamín y las sanciones documentadas, es un recordatorio sombrío de cómo la política puede instrumentalizar la profesión y silenciar la disidencia, dejando cicatrices profundas en el tejido social y cultural de una nación. La generosidad y la fraternidad, virtudes cívicas imprescindibles para una sociedad sana, se vieron gravemente amenazadas por la atmósfera de sospecha y persecución que caracterizó aquellos años.

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