La depuración de aguas residuales, especialmente en pequeñas poblaciones, ha sido históricamente un desafío debido a la dispersión geográfica y los recursos limitados. Sin embargo, Andalucía se erigió como pionera en la búsqueda de soluciones de bajo coste y alta eficiencia. Este enfoque innovador culminó en la creación de la Planta Experimental de Carrión de los Céspedes (PECC), un centro de investigación y desarrollo que ha marcado un antes y un después en la gestión hídrica. Este artículo explora los orígenes, la evolución y el impacto de esta instalación única, desde su concepción hasta su consolidación como referente internacional.

Orígenes de un Proyecto Visionario: La Conciencia de la Necesidad
La historia de la PECC se remonta a 1987, año en que la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía (COPT), reconociendo las dificultades inherentes al saneamiento en una comunidad con numerosos municipios pequeños y escasos recursos económicos, firmó un Convenio Marco de Cooperación con la Empresa Nacional de Ingeniería y Tecnología S.A. (INITEC). El objetivo era ambicioso: la realización en Andalucía de un "Plan de Investigación, Desarrollo y Experimentación de Tecnologías de Bajo Coste para la depuración de aguas residuales". Este plan demostró una notable visión de futuro, anticipando la necesidad de enfoques diferenciados para la depuración en pequeñas poblaciones.
El plan se estructuró en tres fases interconectadas, cada una sentando las bases para la siguiente. La Primera Fase se centró en la recopilación de información y documentación, una tarea compleja en 1987, antes de la era digital. Se realizaron visitas a países como Francia e Israel, donde ya se aplicaban diversas tecnologías de tratamiento de aguas residuales. El objetivo era comprobar la viabilidad de alternativas tecnológicas que pudieran adaptarse al clima y al territorio andaluz.
Fue en esta fase cuando dos visionarios, Manuel Rus (COPT) y Román de Río (INITEC), concibieron la idea de crear una instalación piloto. La pregunta fundamental que guiaba su pensamiento era: ¿por qué no contar con una instalación donde poder implantar a escala piloto estas nuevas tecnologías? El propósito era doble: fijar los parámetros de diseño específicos para las condiciones andaluzas y, al mismo tiempo, servir como centro de formación para técnicos y divulgación para el público en general.

La Construcción de la PECC: Un Hito en la Investigación
La respuesta a la pregunta de Rus y de Río dio lugar, dentro de la Primera Fase del Plan, a la construcción de la Planta Experimental de Carrión de los Céspedes (PECC). Esta instalación, a la que el autor del texto llama cariñosamente la “Disneylandia del agua”, se convirtió en un lugar único y privilegiado para el análisis y la investigación profunda de tecnologías alternativas de tratamiento.
Sin embargo, la concepción de la PECC planteó dos problemas cruciales que debían resolverse. En primer lugar, se desconocían las características específicas (caudales y concentraciones) de las aguas residuales generadas en las pequeñas poblaciones andaluzas. Sin un conocimiento preciso de la "materia prima", el tratamiento efectivo era incierto. En segundo lugar, se era consciente de que las unidades piloto en la PECC operarían en un entorno altamente supervisado y controlado, muy diferente a una instalación real en una pequeña localidad, donde la supervisión a menudo era esporádica.
La Segunda Fase del Plan abordó directamente estos desafíos. Para solucionar el desconocimiento de las aguas residuales, se llevó a cabo una exhaustiva "Campaña de Tipificación de Vertidos". Durante dos años, se analizaron las aguas de una veintena de pequeños municipios andaluces, distribuidos por todo el territorio y con diversas presencias de aguas no domésticas, a menudo de origen agroindustrial.
Paralelamente, se implementó un "Plan Piloto". Este plan consistió en la construcción de estaciones depuradoras a escala real en diferentes municipios andaluces. En estas estaciones se implantaron las tecnologías más adecuadas, previamente estudiadas en la PECC. La financiación de estas depuradoras piloto corrió a cargo de la Junta de Andalucía, mientras que los ayuntamientos aportaron los terrenos necesarios. La PECC, por su parte, se encargó del seguimiento de estas instalaciones. Inicialmente, se construyeron ocho instalaciones piloto, pero este número aumentó significativamente a lo largo de la ejecución del plan.
Finalmente, la Tercera Fase del Plan tuvo como objetivo consolidar todo el trabajo realizado. El resultado fue la redacción de un "Plan Director". Este documento no solo definía la solución de depuración concreta para cada pequeña población andaluza, sino que también incluía aspectos cruciales como las posibilidades de financiación, los costes de operación y mantenimiento, y las tarifas resultantes.

La PECC a la Llegada del Autor: Un Centro Modesto pero Potente
Tras un riguroso proceso de selección, el municipio de Carrión de los Céspedes fue elegido para albergar la Planta Experimental. Esta elección se basó en varios criterios clave:
- Tamaño de la Población: Carrión de los Céspedes contaba con aproximadamente 2.500 habitantes, lo que lo hacía ideal para estudiar la depuración a pequeña escala, dado que las aguas residuales de poblaciones pequeñas presentan características muy diferentes a las de las grandes ciudades.
- Características de las Aguas Residuales: Las aguas residuales de Carrión eran típicamente domésticas, sin componente industrial que pudiera distorsionar los resultados de las investigaciones.
- Conectividad: La ubicación de Carrión de los Céspedes, junto a la Autovía A-49 y a unos 30 minutos de Sevilla, facilitaba las visitas a sus instalaciones.
La idea de albergar la planta fue muy bien recibida por el Ayuntamiento de Carrión de los Céspedes, un apoyo que se ha mantenido a lo largo del tiempo. La planta siempre ha llevado con orgullo el apellido "de Carrión de los Céspedes", siendo reconocida internacionalmente con esta denominación.
A la llegada del autor en 1990, la PECC ocupaba una extensión de 21.000 m² (superficie que se ha duplicado desde entonces). Su capacidad inicial trataba la mitad de las aguas residuales generadas por la población (hoy trata la totalidad). La planta contaba con los siguientes sistemas de tratamiento:
- Filtro Verde: Una instalación de depuración natural que utilizaba el terreno y estaba plantada de chopos, ocupando una superficie de 3.300 m².
- Filtros de Turba: Se instalaron 6 unidades de filtración, cada una de 25 m², que aprovechaban las propiedades de absorción/adsorción de la turba para el tratamiento de las aguas residuales.
- Lagunaje: Un sistema que ocupaba unos 1.500 m² y constaba de dos lagunas anaerobias en paralelo, seguidas de una laguna facultativa y, finalmente, dos lagunas de maduración en serie. Como alternativa a las lagunas anaerobias, se disponía de un Reactor Anaerobio de Lecho Fijo (conocido como el "Fiestas").
- Contactores Biológicos Rotativos: Representaban los tratamientos más avanzados de la época, e incluían un Biodisco y un Biocilindro de construcción artesanal. El autor relata cómo tuvo que intervenir activamente en el mantenimiento del Biocilindro, cortando tubería corrugada para suplir la degradación del material soporte.
- Escorrentía Superficial: Un canal de 60 metros de longitud y 1 metro de ancho, plantado con juncos y aneas, por el que circulaban superficialmente las aguas a tratar.
- Parcela de Reutilización: Una parte de la superficie, anteriormente un vivero de claveles, se recuperó para realizar ensayos iniciales de reutilización de las aguas tratadas.
- Estanques: Se disponía de estanques para el cultivo de lenteja de agua (Lemna) y algas, como tratamiento terciario, y otro destinado a la cría de peces.
Además de los sistemas de tratamiento, la planta contaba con un edificio multiusos (el "octógono") que albergaba oficinas, aula de formación y recepción de visitas, y el laboratorio. El autor menciona que, a su llegada, los equipos de laboratorio parecían ser meros elementos decorativos. Fue necesario un viaje a la sede de INITEC en Madrid para equiparlo adecuadamente y adquirir el primer equipo multiparamétrico para mediciones "in situ". Las instalaciones se completaban con una estación meteorológica, que con el tiempo se convirtió en estación oficial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), permitiendo correlacionar los resultados de las investigaciones con las condiciones climáticas.
Modelo didáctico escala piloto para tratamiento de aguas residuales con microalgas y captura de CO2
Características Únicas y Evolución de la PECC
A pesar de su modesta apariencia inicial, la PECC reunía una serie de características que la hacían única:
- Condiciones Uniformes: Todos los tratamientos se ensayaban bajo las mismas condiciones: misma agua residual, misma climatología, mismo laboratorio y mismos técnicos y operarios. Esto permitía una comparación justa y rigurosa entre las diferentes tecnologías.
- Agua Residual Real: Se trabajaba con agua residual real de una pequeña población, con todas sus particularidades e "idiosincrasia" asociada.
- Flexibilidad Tecnológica: La posibilidad de combinar las tecnologías implantadas de formas diversas potenciaba enormemente el alcance de las investigaciones.
- Tamaño de los Pilotos: Los pilotos tenían un tamaño considerable, lo que significaba que las investigaciones no se limitaban a escala de laboratorio.
Con el paso del tiempo, la PECC añadió otras características distintivas:
- Centro de Observación Tecnológica: Se convirtió en un lugar donde se podía observar un gran número de tecnologías de tratamiento en operación en una sola visita.
- Enclave para la Formación: Se constituyó como un espacio único para la formación en tratamiento de aguas, donde los alumnos podían ver "en vivo" los conceptos que se les explicaban.
El Impacto de las Visitas: Difusión del Conocimiento
Desde sus inicios, se reconoció la importancia crucial de las visitas a las instalaciones de la PECC. A lo largo de sus 30 años de existencia, miles de personas han visitado la planta, pertenecientes a colectivos muy diversos: técnicos, políticos, universitarios, escolares, periodistas, grupos ecologistas, jubilados, entre otros. En muchos casos, estas visitas han servido para cambiar las perspectivas laborales de los asistentes.
Los comienzos de las visitas técnicas no fueron sencillos. En una época donde predominaba el axioma de "a más hormigón, más depuración", la promoción de tecnologías naturales y "deshormigonadas" implicaba el riesgo de ser considerado un hereje. Sin embargo, el tiempo ha demostrado la validez de este enfoque.
Las visitas a la PECC siempre han sido personalizadas. Al llegar, se plantean dos preguntas clave: "¿qué quiere ver?" y "¿de qué tiempo dispone?", lo que permite adaptar el alcance y la duración de la visita. A pesar de que sería más cómodo ofrecer un vídeo, se prefiere este trato personalizado, y las encuestas realizadas confirman la efectividad de este modelo.
La interacción con los visitantes, especialmente con los niños, ha sido una fuente constante de sorpresas y aprendizajes. Sus preguntas, a menudo ingeniosas y directas, han desafiado en muchas ocasiones la experiencia de los técnicos.

Más Allá de la Depuración: Un Legado Vivo
La Planta Experimental de Carrión de los Céspedes no es solo un conjunto de instalaciones; es un testimonio de la capacidad de innovación y del compromiso con el medio ambiente. Su historia es la de un proyecto que nació de la necesidad y la visión, y que ha crecido hasta convertirse en un referente internacional en la depuración de aguas residuales. El legado de la PECC reside en las tecnologías desarrolladas, en los profesionales formados y en la conciencia ambiental promovida, demostrando que la investigación y la experimentación son claves para afrontar los desafíos hídricos del futuro. El autor, tras 30 años de dedicación, calcula haber recorrido unos 500.000 km solo en desplazamientos al trabajo, una distancia que simboliza el compromiso y la perseverancia invertidos en esta "maravillosa aventura" y en la construcción de lo que él llama su "Hospital Universitario del Agua".