Aqualia se erige como una compañía líder en la gestión integral del ciclo del agua, extendiendo su experiencia tanto a grandes metrópolis como a localidades aragonesas de menor tamaño. Su compromiso con la innovación, la sostenibilidad y los más altos estándares de calidad la posicionan como un socio estratégico para entidades públicas y privadas. Con una plantilla de aproximadamente 300 profesionales en Aragón, Aqualia demuestra su capacidad para adaptarse a las necesidades específicas de cada municipio, sin importar su dimensión poblacional. Javier Palazón, director de Desarrollo de Negocio de Aqualia en Aragón, enfatiza esta versatilidad: «Somos una empresa de servicios y por ello atendemos cualquier demanda, ya sea de una localidad de 30 o 200.000 habitantes». Esta flexibilidad, junto con su presencia internacional en 18 países, le permite ofrecer soluciones completas en todas las fases del ciclo del agua.

Dos Modelos de Gestión para Abordar las Diversas Necesidades Municipales
La gestión del agua potable en los municipios aragoneses se articula a través de dos modelos principales, diseñados para responder a las distintas realidades administrativas y financieras de las administraciones locales.
El primer modelo es la concesión integral. Mediante este esquema, los ayuntamientos externalizan la gestión completa del ciclo del agua a empresas privadas a través de un concurso público de licitación. Estos contratos, que suelen tener una duración de entre 10 y 25 años, contemplan la inversión en la renovación de infraestructuras y abarcan todas las etapas del ciclo hídrico. Esto incluye la operación y el mantenimiento de plantas potabilizadoras, estaciones de bombeo, la gestión del padrón municipal y la facturación de los servicios. Bajo esta modalidad, Aqualia ha asumido la gestión global del agua potable en municipios como Fraga y Caspe, demostrando su capacidad para manejar operaciones de gran envergadura.
El segundo modelo está pensado para municipios de menor tamaño, donde las necesidades presupuestarias pueden ser más limitadas. En estos casos, Aqualia ofrece una gestión de servicios a la carta. Este enfoque permite a los ayuntamientos contratar servicios específicos según sus demandas particulares. «Ofrecemos todos los servicios de un modelo concesional pero de forma disgregada en función de la demanda», explica Palazón. Esto significa que un consistorio puede requerir la gestión de la calidad del agua, el mantenimiento de su estación potabilizadora, la implantación de un Sistema de Información Geográfica (GIS) en sus redes de distribución, o cualquier otra necesidad concreta. Estos servicios se formalizan a través de contratos menores, que simplifican enormemente los trámites administrativos para los ayuntamientos al evitar la compleja elaboración de pliegos de condiciones para licitaciones públicas. La creciente complejidad de la gestión del agua y la exigencia de personal cualificado, sumado a una normativa cada vez más estricta, hacen de esta modalidad una solución ágil y eficiente.
Es importante destacar que estos contratos menores, por su naturaleza, no pueden renovarse bajo la Ley de Contratación Pública. Sin embargo, la experiencia positiva con Aqualia a menudo impulsa a muchos ayuntamientos a optar por la externalización total de sus servicios y a convocar un concurso público una vez finalizado el contrato menor. A través de este modelo de servicios a la carta, Aqualia ha gestionado la planta potabilizadora de Alagón, ha desplegado un equipo de guardia los fines de semana y festivos en Nuez de Ebro para garantizar la continuidad del servicio, ha administrado el grupo de bombeo de agua potable en Pastriz y ha llevado a cabo un estudio topográfico y la actualización de los planos de las redes de saneamiento de Cuarte de Huerva.

Detección de Fugas: Un Servicio Clave para el Ahorro Municipal
Uno de los servicios más demandados por los ayuntamientos aragoneses y que reporta un beneficio económico significativo es la detección y reparación de fugas en las redes de agua. La problemática de las fugas es especialmente acuciante en Aragón, donde se estima que "un tercio del agua disponible se pierde en las fugas". Abordar esta cuestión no solo optimiza el recurso hídrico, sino que también puede generar una "reducción de hasta el 18% en la factura trimestral", según Palazón.
Aqualia ha desarrollado tecnologías no intrusivas para la localización precisa de estas fugas, evitando así obras de excavación innecesarias en calles y aceras. La metodología consiste en la instalación de equipos especializados en las arquetas, que utilizan ultrasonidos para identificar la ubicación exacta de las fugas con una alta precisión. La compañía ya presta este servicio en localidades como Pastriz, Calatorao y Alagón, y tiene previsto expandirlo a Cuarte de Huerva y Nuez de Ebro, entre otros municipios. La inversión realizada en la detección y reparación de fugas se amortiza rápidamente, a menudo en un plazo de apenas dos meses, lo que supone un ahorro considerable para las arquetas municipales y una mejora tangible en la eficiencia de la red de distribución de agua.
Localización de fugas en redes de distribución de agua - Ing Carlos Andrés Rodriguez
La Gestión de Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR)
La depuración de las aguas residuales es otro pilar fundamental en la gestión integral del ciclo del agua, y Aqualia cuenta con una sólida trayectoria en la operación y mantenimiento de Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR). Un ejemplo destacado es la EDAR de Huesca, cuya gestión lleva a cabo Aqualia desde 1999, y la de Almudévar, operada por la compañía desde 2008. En 2016, el Instituto Aragonés del Agua renovó su confianza en Aqualia, adjudicándole nuevamente el contrato para el servicio de operación, mantenimiento y conservación de estas importantes infraestructuras.
La EDAR de Huesca posee una capacidad de tratamiento para 130.000 habitantes equivalentes, lo que se traduce en un caudal diario medio de 24.000 metros cúbicos. Las intervenciones realizadas por Aqualia en esta instalación han sido significativas, incluyendo la impermeabilización del digestor anaerobio de fangos, el suministro e instalación de un quemador mixto de biogás-gasóleo para la caldera, y la mejora energética del sistema de cogeneración de la planta. Estas acciones no solo garantizan el correcto funcionamiento y la eficiencia de la depuradora, sino que también contribuyen a la sostenibilidad ambiental al optimizar el uso de recursos y la valorización del biogás.
En el conjunto de Aragón, la red de EDAR es extensa y vital para el tratamiento de las aguas residuales domésticas. La provincia de Huesca alberga 83 EDAR, lo que representa el 32,3% del total regional. La provincia de Teruel cuenta con 81 EDAR (31,5% del total), y la provincia de Zaragoza dispone de 93 (36,2% del total). En su conjunto, estas instalaciones dan servicio a más de 1.325.000 aragoneses y tienen una capacidad para atender la demanda estimada de más de 2.635.000 habitantes potenciales, asegurando así la calidad del agua y la protección del medio ambiente en toda la comunidad autónoma. La existencia y correcta operación de estas depuradoras es crucial para cumplir con la normativa ambiental y garantizar el saneamiento de las aguas, promoviendo un entorno más saludable y sostenible.

La infraestructura de depuración de aguas residuales en Aragón es un testimonio del compromiso de la región con la gestión sostenible del agua. La distribución de las EDAR entre las provincias de Huesca, Teruel y Zaragoza refleja una cobertura equitativa de las necesidades de tratamiento de aguas residuales en todo el territorio. La capacidad total de estas plantas no solo cubre la demanda actual, sino que también prevé el crecimiento poblacional futuro y la demanda potencial, asegurando la resiliencia del sistema de saneamiento ante los cambios demográficos y las exigencias ambientales. El correcto funcionamiento de cada EDAR, como la de Huesca, con sus inversiones en mejora energética y tratamiento de fangos, es un componente esencial para la consecución de los objetivos de calidad del agua y la protección de los ecosistemas acuáticos.
Localización de fugas en redes de distribución de agua - Ing Carlos Andrés Rodriguez
La estrategia de Aqualia en Teruel y el resto de Aragón se fundamenta en la adaptación a las realidades locales, ofreciendo soluciones flexibles y eficientes. Desde la gestión integral de grandes municipios hasta la prestación de servicios específicos a localidades más pequeñas, la compañía demuestra una profunda comprensión de los desafíos que enfrentan las administraciones públicas en materia de gestión del agua. La innovación tecnológica, como la utilizada en la detección de fugas, y la inversión continua en infraestructuras de depuración, son pilares que sustentan su liderazgo en el sector. La compañía no solo gestiona el agua, sino que también contribuye activamente a la sostenibilidad ambiental y al ahorro económico de los municipios a los que sirve.
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