La desalinización, el proceso de convertir agua salada en agua dulce apta para el consumo humano, se erige como una tecnología fundamental en la lucha contra la creciente escasez de agua que azota a numerosas regiones del mundo, especialmente en África. A pesar de las críticas inherentes a su consumo energético y sus implicaciones ambientales, la innovación tecnológica y la integración de fuentes de energía renovable están transformando la desalinización en una solución cada vez más viable y sostenible para garantizar el acceso al agua potable y apoyar el desarrollo agrícola e industrial del continente.

El Desafío Hídrico Africano: Una Crisis Amplificada por el Cambio Climático
África, a pesar de ser el continente menos contaminante, se encuentra a la vanguardia de los efectos devastadores del cambio climático. La ONU proyecta que para el año 2030, entre 75 y 250 millones de africanos vivirán en países con un estrés hídrico severo. Esta situación no solo amenaza la seguridad alimentaria y la salud pública, sino que también se perfila como un catalizador de desplazamientos masivos, hambrunas y potenciales conflictos por el control de los menguantes recursos hídricos. La sequía sin precedentes de 2021-2022 en la región del Magreb, con embalses casi secos, es un claro indicativo de la vulnerabilidad de estos países ante las fluctuaciones climáticas. La sobreexplotación de las aguas subterráneas, la incapacidad de los embalses para satisfacer la demanda, la escasez de lluvias, las necesidades de riego y la rápida urbanización, que dispara la demanda de agua en las zonas metropolitanas, configuran un panorama alarmante.
Marruecos, por ejemplo, se sitúa en el puesto 23 a nivel mundial en cuanto a países afectados por el estrés hídrico, según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI). Ante este escenario crítico, las autoridades marroquíes han apostado decididamente por la desalinización del agua de mar como una estrategia clave para asegurar el suministro de agua potable y para el riego. El vasto litoral de 3.500 km de Marruecos representa un potencial inmenso para esta tecnología.
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La Desalinización: Evolución Tecnológica y Reducción de Costos
Históricamente, la desalinización se ha enfrentado a importantes desafíos, siendo el consumo energético el principal obstáculo. Las plantas desalinizadoras de agua de mar son grandes consumidoras de electricidad. Sin embargo, la tecnología ha avanzado significativamente. Las nuevas plantas desalinizadoras utilizan solo una cuarta parte de la electricidad necesaria en la década de 1980 para generar la misma cantidad de agua potable. Un millar de galones de agua dulce procedente de una planta desaladora puede costar al consumidor promedio entre $2.50 y $5. A modo de ejemplo, la planta desaladora Carlsbad en San Diego, Estados Unidos, con una inversión de mil millones de dólares, puede producir hasta 250 millones de litros de agua potable al día, requiriendo la energía equivalente a una planta de 31,3 megavatios operando continuamente para abastecer a 300.000 personas.
La clave de esta mejora radica en la transición de sistemas antiguos como la compresión de vapor a la tecnología de ósmosis inversa, que surgió a finales del siglo XX. La ósmosis inversa, que utiliza una membrana semi-permeable, requiere una cantidad considerable de electricidad. No obstante, la incorporación de recuperadores de energía ha permitido que el consumo energético sea hasta cinco veces inferior en comparación con los sistemas anteriores, haciendo que la tecnología sea económicamente muy competitiva. Damià Pujol, ingeniero catalán especialista en procesos hidráulicos, destaca que esta disminución del consumo energético ha convertido la desalinización en una alternativa cada vez más apetecible.

Energías Renovables: El Impulso Sostenible para la Desalinización Africana
La integración de fuentes de energía renovable, como la solar y la eólica, se presenta como la solución para mitigar el elevado coste energético de la desalinización y para reducir su huella de carbono. En Cabo Verde, un país con escasas precipitaciones y sin fuentes de agua dulce significativas, la energía solar y eólica son los recursos energéticos predominantes. Ailton Tabares, técnico del Centro de Energías Renovables (Cermi) en la isla de Sal, subraya la necesidad imperante de aprovechar estos recursos. La combinación de estas energías renovables con las plantas desalinizadoras no solo reduce los costes de inversión, sino que también posiciona al continente africano en un lugar privilegiado para adoptar esta tecnología de manera sostenible.
Egipto se ha destacado como un líder en este ámbito. La planta KarmWater en Marsa Alam, completamente alimentada por energía solar, cubre el 100% de las necesidades hídricas de un complejo turístico, demostrando el potencial de la energía solar para la desalinización. La disponibilidad de energía renovable barata se vislumbra como la clave para proporcionar a los africanos un acceso seguro a agua para beber y cultivar alimentos, así como para la calefacción, refrigeración y, en última instancia, una mayor seguridad.
La organización sin fines de lucro GivePower ha implementado una solución innovadora en Kiunga, Kenia, utilizando energía solar para alimentar una planta potabilizadora. Este sistema, al funcionar con energía solar, consume significativamente menos electricidad y reduce el costo del proceso, ofreciendo una solución vital a comunidades que deben recorrer largas distancias para obtener agua.
Marruecos: Un Líder en la Expansión de la Desalinización
Marruecos está a la vanguardia de la adopción de la desalinización a gran escala en África. A principios de 2022, se inauguró la planta desalinizadora de agua de mar en las afueras de Agadir, con una capacidad inicial de 275.000 metros cúbicos al día, ampliable a 400.000 metros cúbicos, convirtiéndose en la mayor de África. Esta iniciativa cuenta con la participación de la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable (ONEE) y la empresa SEDA. En Casablanca, se planea la instalación de una unidad con una capacidad de 300 millones de metros cúbicos.
Actualmente, Marruecos opera cinco plantas desalinizadoras en Laâyoune, Boujdour, Tan-Tan, Sidi Ifni y Agadir. Se prevé la adición de unidades en Casablanca, Safi, Nador y Dajla, así como la construcción de una unidad en El Guerguerat y otra en Dajla para el suministro de agua potable y de riego. Además, se planea la ampliación de las capacidades de las unidades existentes en Laâyoune, Tan-Tan y Sidi Ifni. Con todos estos proyectos en marcha, Marruecos aspira a alcanzar una capacidad total de desalinización de 1.000 millones de metros cúbicos de agua de mar al año para 2050. La apuesta por las energías renovables, tanto solar como eólica, es fundamental para reducir el coste de producción del agua desalada.
Innovaciones Israelíes: Hacia una Desalinización Más Eficiente y Asequible
Israel, a pesar de ser un país mayoritariamente árido, se ha convertido en un líder mundial en el desarrollo de tecnologías de desalinización. El país ha desarrollado innovaciones que prometen hacer el proceso más asequible, especialmente para regiones como África. Un avance significativo proviene del Valle de Arava, al sur del Mar Muerto, donde se ha desarrollado un sistema de desalinización basado en membranas especiales de nanofiltración. Este sistema permite producir agua para riego de alto valor, dando la posibilidad a las granjas o a los gestores de plantas de decidir qué minerales deben permanecer en el agua y cuáles ser removidos. A diferencia de los filtros de desalinización no específicos que eliminan todos los minerales, esta tecnología permite conservar los minerales esenciales, reduciendo la necesidad de reintroducirlos posteriormente.

Las pruebas realizadas en la región del Mar Muerto han demostrado que los agricultores pueden utilizar un 25% menos de agua y fertilizantes. Andrea Ghermandi, del instituto Zuckerberg para Investigación en Agua de la Universidad Ben-Gurion, destaca que la creciente demanda global de alimentos y la competencia por los recursos naturales exigen sistemas agrícolas más eficientes. Rami Messalem, parte del equipo de desarrollo, explica que el progreso se centra en un sistema más económico que puede ser utilizado en países con recursos eléctricos limitados. Este sistema de nanofiltración utiliza mucha menos energía que la ósmosis inversa.
Las tecnologías de desalinización israelíes ya han permitido la construcción de 400 plantas en 40 países. Israel ha firmado acuerdos para asistir a naciones como Sudán del Sur en desalinización, irrigación, transporte y purificación de agua, demostrando su compromiso con la transferencia de conocimiento y tecnología a nivel global.
Desalinización para Diversos Usos: Más Allá del Consumo Humano
Si bien históricamente la desalinización en África se ha centrado en la producción de agua para consumo humano, en los últimos años se ha observado una multiplicación de proyectos destinados a usos industriales y agrícolas. En Marruecos, la planta de Agadir contribuirá a los sistemas de irrigación de la región centro-oeste. En Sudáfrica, la empresa de conservas de pescado Lucky Star ha adquirido plantas de desalinización privadas para paliar la escasez de agua en el sur del país. Esta diversificación en el uso del agua desalada subraya su creciente importancia como recurso estratégico para el desarrollo económico del continente.
A pesar de las críticas persistentes sobre su coste, consumo energético e impacto ambiental, la desalinización se consolida como una industria en crecimiento. Los expertos coinciden en que, si bien se han logrado avances significativos, aún quedan retos por superar para considerarla plenamente sostenible desde el punto de vista medioambiental. Sin embargo, en un mundo donde los recursos de agua dulce son cada vez más limitados, la desalinización, impulsada por la innovación tecnológica y el auge de las energías renovables, representa una vía esencial para asegurar el futuro hídrico de África.
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