Aire Acondicionado y COVID-19: Un Análisis Profundo sobre Riesgos, Prevención y Soluciones

La irrupción de la pandemia de COVID-19 ha generado una oleada de preguntas y un aprendizaje acelerado para expertos y público en general. Una de las áreas que ha suscitado un considerable debate es el papel de los sistemas de aire acondicionado en la propagación del virus SARS-CoV-2. Si bien algunos especialistas advierten sobre el riesgo que estos aparatos podrían representar como impulsores de una mayor infecciosidad, otros consideran que aún es pronto para establecer conclusiones definitivas. Esta controversia se desarrolla en un contexto donde las directrices y normativas continúan evolucionando para adaptarse a la nueva realidad sanitaria.

La Controversia sobre la Transmisión Aérea y los Sistemas de Climatización

La principal vía de transmisión del COVID-19 se ha identificado como la aérea, a través de pequeñas gotas (superiores a 5 micras) que se expulsan al hablar, toser o estornudar. Estas gotas, por su peso, tienden a depositarse rápidamente en el suelo o superficies cercanas, y su alcance se limita a una distancia prudencial, generalmente estimada en torno a 1.5 a 2 metros. Sin embargo, existe la preocupación de que el virus pueda permanecer viable en el aire durante algunas horas en forma de aerosoles más pequeños (inferiores a 5 micras). Estos aerosoles, al ser más ligeros, pueden ser transportados a mayores distancias por los flujos de aire, incluyendo los generados por los sistemas de climatización y ventilación.

Diagrama de transmisión de aerosoles de COVID-19

Algunos expertos, como Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y Familia (Semg), sostienen que el SARS-CoV-2 podría superar la distancia de seguridad fijada por las autoridades sanitarias al ser propulsado por el aire en movimiento de los sistemas de aire acondicionado. Esta preocupación se fundamenta en la calidad de los filtros. Daniel López-Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Situaciones de Crisis de la OMS, comparte esta inquietud, señalando que "las investigaciones preliminares parecen indicar que hay un riesgo incrementado de contagio por filtrado insuficiente [del aire acondicionado]". Jesús Gonzalo, doctor y profesor de Microbiología de la Universidad de Zaragoza, ve "fundamento" en la idea de que el aire acondicionado pueda contribuir a la propagación en espacios cerrados, aunque no lo considera el único causante de la transmisión.

Por otro lado, Rafael Manuel Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), recuerda que la transmisión principal del COVID-19 ocurre por gotas a corta distancia. Isabel Marín, presidenta de la Sociedad Española de Sanidad Ambiental (SESA), considera que "las pruebas existentes hoy no son para nada concluyentes" para afirmar que el aire acondicionado suponga un riesgo mayor de contagio. A pesar de la falta de consenso absoluto, la prudencia prevalece, y algunos como Caylá, sugieren que el peligro del aire acondicionado está intrínsecamente ligado al uso de la mascarilla.

La Importancia de los Filtros y la Calidad del Aire Interior

No todos los filtros de aire acondicionado son iguales, y su capacidad para retener partículas varía significativamente. El diseño de un filtro de aire acondicionado suele implicar una compleja malla de fibra de vidrio, capaz de capturar partículas de diversos tamaños, incluyendo los aerosoles que podrían contener coronavirus. El grado de filtración se mide en la escala MERV (Minimum Efficiency Reporting Value).

Lorenzo Armenteros enfatiza la necesidad de revisar las instalaciones y aboga por endurecer la legislación para que los sistemas de aire acondicionado en espacios públicos se asemejen más a los de los centros sanitarios. Propone la instalación de filtros de tipo HEPA (High Efficiency Particulate Air) en lugares como supermercados, restaurantes, cines, hoteles, farmacias y residencias de ancianos, donde actualmente su uso no es obligatorio.

Sin embargo, Òscar Ribé, doctor ingeniero y profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), matiza esta recomendación. Si bien los filtros HEPA no son una "mala solución", pueden generar una pérdida de carga significativa que algunos equipos no soportan, interrumpiendo su funcionamiento.

Tecnologías Complementarias y Normativas Vigentes

Además de los filtros, existen otras tecnologías para mejorar la calidad del aire. La radiación ultravioleta (UV-C) es un sistema eficaz para eliminar bacterias y virus que puedan pasar a través de la lámpara, y puede adaptarse a la mayoría de los climatizadores. La catedrática experta en Microbiología coincide en la necesidad de adaptar todos los sistemas a la "nueva realidad", asegurando que los filtros sean adecuados y se controlen rutinariamente. Caylà también apoya la mejora de los filtros actuales hacia tipos HEPA o similares.

Un aspecto crucial, destacado por el profesor Ribé, es la adaptación de todos los equipos de aire industrial a la normativa de 1998, que exige sistemas de renovación de aire para evitar la recirculación constante del mismo aire. Ribé estima que más de la mitad de los equipos de aire acondicionado en España incumplen esta norma.

La ventilación se erige como una medida fundamental. La renovación del aire en espacios cerrados es esencial para diluir la concentración de virus y eliminar aerosoles. Se aconseja mantener puertas y ventanas abiertas el máximo tiempo posible en espacios con ventilación natural, y ventilar antes, durante y después de la presencia de personas. En sistemas de climatización, se recomienda maximizar la aportación de aire exterior y minimizar la recirculación. Es vital asegurar que las descargas de extracción de aire estén alejadas de las tomas de aire exterior.

🦠 Cómo ventilar para prevenir la transmisión del COVID-19 por aerosoles

La Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración (Atecyr) subraya la importancia del mantenimiento de las instalaciones, incluyendo revisiones generales, limpieza de filtros y unidades de impulsión y retorno, especialmente antes de la reapertura de edificios. El uso de ventiladores no se recomienda, ya que pueden dispersar aerosoles, y se prefieren purificadores con filtros HEPA (categoría H13, que cumplan la norma UNE-EN 1822), recordando que estos filtros tienen una vida útil y deben ser reemplazados.

La concentración de CO2 en un espacio cerrado es un indicador fiable del grado de ventilación. El Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) ha enfatizado la importancia de la calidad del aire en centros educativos, donde las concentraciones de CO2 exteriores suelen rondar las 420 ppm.

Mantenimiento y Desinfección de Equipos de Aire Acondicionado

La pandemia ha hecho hincapié en la necesidad de un mantenimiento y desinfección rigurosos de los equipos de aire acondicionado para garantizar la calidad del aire interior y prevenir enfermedades.

Pasos clave para la limpieza y desinfección:

  1. Preparación y Seguridad: Desconectar la fuente de alimentación del equipo. Utilizar mascarilla, guantes y ropa de manga larga.
  2. Limpieza Exterior: Retirar la cubierta exterior y aspirar el polvo acumulado. Limpiar con un paño humedecido en detergente y desinfectante.
  3. Limpieza de Filtros: Los filtros son cruciales. Si son de carbón activado, reemplazar los gastados y lavar los buenos con agua tibia. Los filtros normales deben desmontarse con cuidado, aspirarse y lavarse con agua tibia y jabón neutro. Posteriormente, desinfectar con alcohol etílico u otros productos específicos. Secar al aire libre antes de volver a colocarlos.
  4. Limpieza Interior: Utilizar un paño de microfibra con desengrasante y un germicida para limpiar el interior del aparato.
  5. Rejillas de Ventilación: Limpiar las rejillas con paños y productos adecuados.
  6. Motor Externo: Los motores exteriores también requieren desinfección periódica. En este caso, es recomendable contactar a un técnico especializado.

Empresas especializadas ofrecen servicios de mantenimiento y desinfección, utilizando productos autorizados por el Ministerio de Sanidad. El precio de estos servicios varía según el tipo de equipo y el espacio a tratar.

Recomendaciones Generales y Obligatoriedad de la Mascarilla

Independientemente de si el aire acondicionado está encendido o no, la recomendación unánime de los expertos es el uso de la mascarilla en establecimientos públicos cerrados, especialmente cuando no se puede mantener la distancia social de aproximadamente dos metros.

Armenteros, Caylà, Calvo y López-Acuña son partidarios del uso obligatorio de la mascarilla, no solo en el transporte público, sino en todos los locales públicos cerrados. Esta medida es fundamental para minimizar el riesgo de contagio, que podría verse potenciado por sistemas de aire acondicionado que no filtren adecuadamente las partículas virales.

En definitiva, la gestión del aire acondicionado en la era COVID-19 implica una combinación de estrategias: asegurar una ventilación adecuada, mantener y mejorar los sistemas de filtración, realizar un mantenimiento y desinfección exhaustivos de los equipos, y, de forma complementaria pero esencial, adherirse a las medidas de protección personal como el uso de mascarillas. La colaboración entre expertos, normativas claras y la concienciación ciudadana son pilares para crear entornos más seguros y saludables.

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