La preocupación por la correcta desinfección y reutilización de mascarillas, especialmente ante la escasez y la necesidad de protección continua, ha generado un aluvión de información, a menudo contradictoria, en internet. Ante este escenario, es crucial discernir entre los métodos caseros y las prácticas respaldadas por la evidencia científica para asegurar una protección efectiva sin comprometer la integridad de las mascarillas ni la salud del usuario.
Manipulación Segura de Mascarillas Usadas
Una vez que una mascarilla ha sido utilizada, debe considerarse potencialmente contaminada. El virus SARS-CoV-2 puede adherirse tanto a la superficie interior como a la exterior de la mascarilla. La cara interior puede albergar el virus si el aire exhalado por el usuario contenía partículas virales, ya sea por una infección diagnosticada o por ser un portador asintomático. Por otro lado, la cara exterior puede haber captado el virus del entorno, lo que subraya la importancia de evitar tocar la mascarilla y de lavarse las manos de inmediato en caso de contacto accidental.

Si se decide manipular una mascarilla usada para su reutilización, ya sea una mascarilla reutilizable de tela o una mascarilla desechable que se decide usar más allá de su indicación, es fundamental seguir precauciones estrictas. Nunca se debe dejar una mascarilla usada sobre superficies como mesas o lavabos, ni en áreas comunes. Tampoco debe dejarse al alcance de otras personas sin una identificación clara. La regla de oro es: una mascarilla, una persona. Aunque no existe un protocolo oficial unificado para estos casos, el objetivo primordial es evitar que la mascarilla se convierta en un foco de transmisión viral.
Para quienes trabajan en entornos con personas enfermas o infectadas, la recomendación es clara: no llevar la mascarilla contaminada a casa. La desinfección o gestión de la reutilización debe llevarse a cabo en el lugar de trabajo, minimizando así el riesgo de introducir el virus en el hogar.
Mascarillas Reutilizables de Algodón
Las mascarillas de algodón son las más sencillas de tratar debido a su resistencia al agua caliente y a múltiples lavados. Tras cada uso, pueden lavarse con agua a una temperatura de 60ºC. Esta temperatura es significativa porque se ha demostrado que el virus SARS-CoV-2 se inactiva a 56ºC, y las lavadoras suelen operar con incrementos de temperatura de 10 o 20 grados. La combinación de la temperatura elevada y la acción del jabón asegura una desinfección efectiva de las mascarillas de algodón.
Idealmente, la mascarilla debería lavarse inmediatamente después de ser retirada para evitar la manipulación de una fuente potencial de virus. Si esto no es factible, se recomienda colocar la mascarilla en una bolsa cerrada que pueda lavarse junto con la mascarilla o que se deseche después de vaciarla. La manipulación de mascarillas sucias debe realizarse con sumo cuidado:
- Utilizar guantes desechables al manipular las mascarillas sucias y desecharlos inmediatamente al iniciar el ciclo de lavado.
- En ausencia de guantes, lavarse las manos de forma inmediata tras tocar las mascarillas.
- Desinfectar cualquier superficie que se haya podido tocar después de manipular las mascarillas sucias, como el panel de control de la lavadora.
Mascarillas Quirúrgicas
Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para un uso continuo de hasta 4 horas, tras lo cual deben desecharse. La investigación sobre la reutilización de estas mascarillas es limitada, en parte porque son productos económicos que tradicionalmente no se reutilizaban. Sin embargo, se conocen algunos aspectos importantes:
- No deben lavarse con agua y jabón, ya que no resistirían este tipo de tratamiento.
- Se debe evitar pulverizarlas con alcohol, ya que esto altera sus propiedades hidrófugas, fundamentales para actuar como barrera contra las gotículas de saliva. Un video explicativo sobre este efecto está disponible haciendo clic aquí.
- Productos como la lejía o los limpiadores en spray no han sido estudiados específicamente en mascarillas quirúrgicas. Existe la preocupación de que puedan quedar residuos en la mascarilla, causando reacciones adversas en quien las respire.
Un estudio chino investigó la posibilidad de inactivar un virus de la gripe inoculado en mascarillas quirúrgicas mediante tratamientos térmicos. Al envolver una mascarilla en una bolsa de congelación y someterla a 30 minutos de calor seco (utilizando un secador a una distancia de 10-20 cm), se observó que el virus perdía su capacidad contagiosa y la mascarilla mantenía su poder de filtración. No obstante, es crucial señalar que este estudio no utilizó el SARS-CoV-2, sino un virus de la gripe. Si bien se podría inferir un efecto similar, no está demostrado. Además, la variabilidad en la potencia y temperatura de los secadores de pelo domésticos dificulta la replicación exacta de las condiciones del estudio, pudiendo resultar en una desinfección insuficiente o en la alteración de la mascarilla. Por lo tanto, aunque prometedor, este método no puede garantizar una mascarilla quirúrgica completamente desinfectada y funcional si se replica en casa.
Desinfectar mascarilla quirurgica con alcohol
Reutilización de Mascarillas N95 y FFP2
Las mascarillas N95 y FFP2 están diseñadas para filtrar partículas del ambiente exterior, siendo comúnmente utilizadas en entornos hospitalarios y por personas inmunosuprimidas. Su eficacia depende de dos factores clave: la integridad del material filtrante y el ajuste correcto a la cara. Cualquier daño en el filtro o un ajuste deficiente compromete significativamente su capacidad protectora.
Ante la escasez, se ha planteado la posibilidad de reutilizar estas mascarillas, lo que implica retirarlas cuidadosamente y guardarlas hasta su próximo uso. El Centro para el Control de Enfermedades (CDC) de EE.UU. sugiere guardarlas individualmente en un envase transpirable, como una bolsa de papel, entre usos. Se recomienda esperar varios días antes de volver a utilizarlas, dado que el SARS-CoV-2 puede sobrevivir hasta tres horas en papel y hasta una semana en la mascarilla a temperatura ambiente.
Un estudio preliminar indica que el ajuste de la mascarilla se mantiene hasta los primeros cinco usos. Sin embargo, si la mascarilla no ajusta bien incluso en el segundo uso, debe desecharse, ya que un mal ajuste reduce drásticamente la protección.
Desinfección de Mascarillas N95 y FFP2: Métodos Investigados
La búsqueda de métodos efectivos para desinfectar y reutilizar mascarillas N95 y FFP2 ha llevado a conclusiones interesantes, resumidas en la web N95DECON.
Métodos NO recomendados:
- Agua y jabón: Pueden comprometer la integridad de la mascarilla.
- Alcohol (para piel, isopropílico, en gel) o limpiadores con alcohol: Pueden dañar el material de la mascarilla.
- Lejía: Puede dañar la mascarilla o dejar residuos clorados perjudiciales.
- Dejarla una noche en espera: El SARS-CoV-2 puede sobrevivir varios días en una mascarilla utilizada.
Métodos investigados con potencial:
- Calor Húmedo: Ciclos variables de 60-80°C con 50-80% de humedad relativa.
- Luz Ultravioleta (UV-C): Se utiliza luz ultravioleta de rango C. Sin embargo, la penetración puede ser limitada y es difícil asegurar que toda la superficie esté expuesta uniformemente, por lo que se considera más para reducir el riesgo en condiciones muy específicas.
- Vapor de Agua Oxigenada: Un proceso industrial peligroso que requiere personal entrenado y condiciones controladas.
Es fundamental destacar que estos métodos deben probarse en cada modelo específico de mascarilla, ya que la resistencia al tratamiento varía según la marca, el diseño y los componentes. Se recomienda consultar directamente con el fabricante.
El calor seco, aunque se ha estudiado (horno de convección a 75°C durante 30 minutos), no se ha demostrado concluyentemente que sea suficiente para descontaminar la mascarilla, a pesar de que el coronavirus se inactiva por encima de 56°C. La dificultad radica en asegurar la completa eliminación de todos los virus y bacterias presentes en el interior de la mascarilla, donde el calor puede tener dificultades para penetrar.
Intentando Métodos Caseros: Riesgos y Limitaciones
Replicar los métodos de desinfección investigados en casa presenta serios desafíos debido a la falta de equipamiento especializado y, por ende, de un control preciso sobre variables como el tiempo, la temperatura, la humedad y la potencia. Intentar adaptar estos procesos a electrodomésticos domésticos puede ser ineficaz o incluso perjudicial.
- Vaporeta o esterilizador casero: Un exceso de humedad o temperatura puede alterar el ajuste y el filtro de la mascarilla. Fabricantes como 3M desaconsejan el uso de autoclaves, vapor o altas temperaturas en sus mascarillas.
- Hornos domésticos: Los hornos de laboratorio y hospitalarios utilizan sistemas de convección que distribuyen el calor de manera uniforme. Los hornos domésticos pueden presentar diferencias de temperatura significativas entre zonas y respecto a la temperatura indicada en el display, lo que dificulta un tratamiento homogéneo y puede dañar la mascarilla o dejarla sin desinfectar adecuadamente.
- Luz Ultravioleta: La luz UV-C utilizada para desinfección es diferente a la luz solar. La eficacia depende críticamente de la distancia a la fuente de luz, lo que es difícil de controlar en un entorno doméstico.
- Vapor de Agua Oxigenada: El proceso industrial implica un ciclo controlado de agua oxigenada en fase vapor. Intentar replicarlo en casa, por ejemplo, en el microondas u horno, puede ser peligroso y no garantiza la misma concentración, penetración o capacidad desinfectante que el método industrial. Empapar la mascarilla con agua oxigenada líquida no equivale a este proceso y su eficacia desinfectante no está demostrada.

En resumen, actualmente no se conoce ningún procedimiento casero que adapte de forma segura y eficaz los métodos de investigación para garantizar la desinfección y conservación de mascarillas N95 o FFP2.
Entonces: ¿Qué Puedo Hacer?
Dada la incertidumbre y los riesgos asociados a la desinfección casera, es importante reiterar que la reutilización de mascarillas, especialmente las desechables, se realiza bajo la responsabilidad individual. Si se decide reaprovechar mascarillas, se sugieren las siguientes consideraciones:
- Almacenamiento: Manipular la mascarilla con sumo cuidado y guardarla en una bolsa de papel transpirable durante el mayor tiempo posible. Esto puede ayudar a reducir la carga viral entre usos. Es crucial identificar claramente la mascarilla y no compartirla.
- Mantener precauciones: Incluso al usar una mascarilla FFP2, es fundamental mantener la distancia social, evitar tocarse la cara y minimizar las interacciones. La mascarilla debe considerarse un "plus" de protección, no la única medida.
- Uso correcto: Evitar quitarse y ponerse la mascarilla de forma continua. Los movimientos innecesarios para hablar o "descansar" no solo reducen la protección y contaminan las manos, sino que también pueden estirar las gomas, acortando la vida útil de la mascarilla.
- Buscar ayuda: Si es posible, delegar las salidas y compras a otras personas. Existen servicios y teléfonos habilitados en muchos ayuntamientos y comercios para ayudar a personas mayores, inmunosuprimidas y otros grupos de riesgo a permanecer en casa.
La lucha contra este virus es un esfuerzo colectivo. No dudes en pedir y ofrecer ayuda para proteger a los más vulnerables y superar juntos esta situación.
La información contenida en este artículo está sujeta a revisión continua y puede ser actualizada. Es importante tener en cuenta que algunos documentos referenciados son "preprints" y no han sido revisados por pares. Las mascarillas FFP2/3 y N95 están concebidas como material de un solo uso. Las recomendaciones sobre su reutilización se basan en evidencia limitada y deben considerarse como medidas excepcionales ante la situación de pandemia. Es esencial que las mascarillas a descontaminar no estén degradadas o rotas y se encuentren limpias para minimizar la carga bacteriana.
Se han explorado diversos métodos de re-esterilización. La re-esterilización con vapor de peróxido de hidrógeno (VPH) ha sido autorizada por la FDA para mascarillas N95, permitiendo hasta 20 usos con procesos de descontaminación entre cada uno, excluyendo aquellas con celulosa. Sin embargo, otros documentos sugieren un máximo de 2 reprocesos. La re-esterilización mediante calor seco en horno de convección a 70°C durante 30 minutos ha demostrado mantener el efecto de filtración por encima del 95%, aunque la durabilidad de este proceso no está clara. Otros métodos investigados incluyen el vapor generado por microondas (MGS), calor húmedo (65ºC durante 30 minutos), irradiación germicida ultravioleta (UVGI), plasma de gas de peróxido de hidrógeno (hasta 3 veces), vapor a 121ºC (limitando a 2-3 usos), vapor de agua (5 minutos, posible reutilización diaria), etanol al 99% (sin afectar propiedades de filtrado tras seis ciclos) y exposición a gas de ozono (1 minuto).
3M ha investigado la irradiación germicida ultravioleta (UVGI), el vapor generado por microondas (MGS) y el calor húmedo (WMH) en sus modelos N95 y Aura, realizando entre 5 y 10 ciclos. Se ha sugerido que, ante la escasez, métodos como VPH, radiación gamma, ozono, UVGI y óxido de etileno podrían considerarse para la esterilización o descontaminación. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) señala que los equipos de protección respiratoria mantienen su eficacia tras desinfección por calor seco a 70ºC por 30 minutos, o desinfección con vapor de peróxido de hidrógeno (una o dos veces sin deformación). La FDA ha autorizado la reutilización de mascarillas N95 mediante VPH. Se recomienda establecer un número de reprocesos para cada tecnología y asegurar el correcto marcado de las mascarillas. La UVGI con lámpara doble ha demostrado efectividad bacteriana y seguridad. El calor húmedo a 65ºC durante 30 minutos y el calor seco a menos de 70ºC durante 30 minutos en hornos de convección también son opciones viables. Estudios con virus de la gripe han evaluado la efectividad de MGS, WMH y UVGI en la descontaminación de mascarillas N95, analizando su eficacia biocida, rendimiento de filtración, caída de presión, ajuste y toxicidad residual. Un estudio comparativo de ocho métodos diferentes (UVGI, óxido de etileno, plasma de gas peróxido de hidrógeno, VPH, MGS, blanqueador, peróxido de hidrógeno líquido e incubación de WMH) mostró que solo el tratamiento con plasma de gas de peróxido de hidrógeno mantuvo niveles de penetración medios superiores al 5% en algunos modelos, con daño físico variable según el método. Un estudio piloto sugirió la reutilización de mascarillas FFP2 tras esterilización con vapor de agua a 121ºC durante treinta minutos. Otro estudio con coronavirus aviar demostró la inactivación tras 5 minutos de exposición a vapor de agua, manteniendo la eficacia bloqueadora incluso tras 2 horas. El uso de etanol al 99% durante una hora y secado a temperatura ambiente no alteró significativamente las propiedades de filtrado de mascarillas FFP2 tras seis ciclos. La exposición a gas de ozono durante un minuto también se sugirió como método de descontaminación. Finalmente, autoridades reguladoras y ministerios de salud de diversos países recomiendan métodos como calor seco a 65-70°C, peróxido de hidrógeno vaporoso, irradiación germicida ultravioleta y calor húmedo.
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