La Tierra, nuestro planeta azul, alberga una vasta cantidad de agua, aproximadamente 1.386 millones de kilómetros cúbicos, cubriendo un impresionante 70% de su superficie. Sin embargo, la accesibilidad a este recurso vital es un desafío constante. De toda esta agua, tan solo entre un 2,5% y un 3,5% es agua dulce, y su disponibilidad no está garantizada para todos. La seguridad hídrica se presenta como un reto cada vez más complejo y urgente para la sociedad actual, tal como lo recuerda la Unesco. Las proyecciones de la ONU son contundentes: para el año 2030, el 47% de la población mundial vivirá en regiones con estrés hídrico, una realidad que se cierne sobre nosotros en tan solo siete años.
En este contexto de evolución y ante la imperiosa necesidad de abordar la crisis climática y transitar hacia un progreso sostenible, la expresión "economía circular" deja de ser una mera frase para convertirse en un modelo vital. Los expertos subrayan la importancia de aplicar este concepto al sector del agua. La economía circular del agua trasciende la simple recuperación, reutilización y reaprovechamiento del agua en sí misma. Se trata de un enfoque integral que concibe las estaciones depuradoras de agua (EDAR) no solo como instalaciones de tratamiento, sino como "biofactorías" o "ecofactorías" que van más allá. Estas plantas están diseñadas para, además de sanear el agua, generar energía y recuperar o producir nuevos recursos valiosos.

El Cambio de Paradigma: De Depuradoras a Biofactorías
El paradigma de la depuración del agua residual está experimentando una transformación profunda. Las EDAR tradicionales, enfocadas principalmente en la eliminación de contaminantes, están evolucionando hacia instalaciones industriales de producción. Este cambio de concepto no es enteramente nuevo; en regiones del levante español, como la Región de Murcia, se ha aprovechado desde hace años la capacidad energética de los lodos y la presencia de nutrientes en el agua residual. La Región de Murcia, de hecho, es un referente, con una tasa de reutilización de agua tratada prácticamente total y un aprovechamiento de lodos en la agricultura.
La idea de que debemos maximizar el aprovechamiento de los recursos, dada la finitud de nuestro planeta, está cada vez más arraigada en la sociedad. La economía circular, en este sentido, va más allá de la simple recuperación de materias primas, nutrientes o agua. Como señala Mar Micó, responsable del Área de Depuración y Recuperación de Recursos del Departamento de Innovación de ACCIONA, las biofactorías están generando un interés creciente en el sector del agua, involucrando a operadores, administraciones, y a la industria del diseño, suministro y construcción.
Abraham Esteve-Núñez, investigador principal del grupo Bioe de la Universidad de Alcalá y de IMDEA Agua, recuerda que la palabra "depuradora" ha llevado consigo una connotación negativa. El cambio hacia el término "biofactoría" busca reflejar esta nueva visión de instalaciones industriales que producen recursos. Sin embargo, recalca la importancia de ir más allá del simple cambio de nombre, profundizando en la funcionalidad y haciendo que estas plantas operen realmente como centros de producción.
Más Allá del Agua: Energía y Recursos en el Ciclo Circular
Las biofactorías abren un abanico de posibilidades que van mucho más allá de la simple regeneración del agua. Los lodos, subproductos del proceso de depuración, se convierten en una fuente de valorización. Mediante su tratamiento, se puede obtener biogás, una fuente de energía renovable. La planta Sur de Granada, gestionada por la Empresa Municipal de Abastecimiento y Saneamiento de Granada (Emasagra), se ha consolidado como un paradigma de eficiencia energética gracias a la valorización de sus lodos para generar energía.
Además de la producción de energía, las biofactorías exploran la recuperación y producción de nuevos materiales. Se plantean líneas de investigación para crear bioplásticos, cultivar ciertos tipos de algas o microorganismos con utilidad alimentaria, energética o comercial. En esencia, se trata de la "biorrecuperación de los microorganismos que transforman la materia orgánica y los compuestos del agua en productos útiles". Esto implica la selección de bacterias y microorganismos específicos, tanto para optimizar el tratamiento de las aguas como para la producción de nuevos compuestos.
Destapando el potencial del biogas
Tecnologías de Vanguardia para la Economía Circular del Agua
La optimización de la gestión de estas plantas de tratamiento se apoya en tecnologías punteras. La inteligencia artificial, algoritmos específicos, el análisis de datos en tiempo real y los gemelos digitales son herramientas clave para mejorar la eficiencia y la toma de decisiones. ACCIONA Agua, por ejemplo, trabaja en el desarrollo de tecnologías para superar las barreras que limitan la implementación generalizada del concepto de biofactoría. Proyectos como LIFE PRISTINE buscan asegurar la calidad del agua regenerada mediante tecnologías sostenibles para eliminar contaminantes emergentes. Otro proyecto relevante es LIFE PHOS4EU, centrado en la recuperación de fósforo en forma de vivianita, con el objetivo de recuperar hasta el 65% del fósforo presente en las aguas residuales tratadas mediante digestión anaeróbica.
En la Región de Murcia, ESAMUR centra sus esfuerzos en la investigación y el desarrollo, participando en proyectos europeos con pilotos en municipios murcianos. El proyecto TRINEFLEX, ubicado en la EDAR de Alcantarilla, implementará un gemelo digital para optimizar el proceso de depuración y reducir el consumo de energía mediante inteligencia artificial. Por su parte, el proyecto europeo DRY4GAS, desarrollado en la EDAR de San Javier, explora la recuperación de lodos.
La recuperación de lodos y su uso como fertilizantes es solo una parte de las posibilidades. El objetivo es asegurar que el ciclo del agua no se detenga y que se genere valor en cada etapa. Se están acoplando procesos para eliminar contaminantes orgánicos de corrientes de agua residual industrial, dejando los nutrientes para su reutilización en otros procesos. Por ejemplo, aguas contaminadas del sector alimentario pueden ser tratadas para eliminar contaminantes y preservar nutrientes, convirtiendo el agua rica en fertilizantes naturales en un recurso para procesos industriales como el cultivo de espirulina, una bacteria con valor nutricional.
Desafíos y Oportunidades en la Transición Circular
A pesar del potencial evidente de las biofactorías, su implementación generalizada enfrenta varios desafíos. España ha sido pionera en la recuperación de recursos en el sector del agua, pero la transición hacia la biofactoría como modelo predominante avanza a un ritmo más lento de lo deseado. Simón de ESAMUR enfatiza que las biofactorías representan un camino sin retorno, una necesidad ante la escasez de recursos.
Uno de los obstáculos es la resistencia a la innovación por parte del personal del sector del agua, aunque se ha observado una revolución en las últimas dos décadas. La concienciación de los dirigentes y de la población es fundamental para impulsar este cambio. La falta de un mercado maduro y conformado para los recursos recuperados también frena la implementación de las biofactorías, ya que los modelos de negocio para su monetización aún se encuentran en una fase incipiente, según Micó.
La inversión es otro factor crucial. Se estima que el déficit de inversión en infraestructuras de agua en España ronda los 20.000 millones de euros. Si bien es una cifra elevada, se considera una inversión necesaria para poder aplicar el conocimiento y la tecnología disponibles.
La legislación, como suele ocurrir, también juega un papel importante, a menudo quedando rezagada respecto al desarrollo tecnológico. La recuperación de nutrientes, como el fósforo, es un área donde la tecnología está avanzada, pero las restricciones legislativas en Europa y España limitan su uso como producto fertilizante. La ausencia de una normativa clara y favorable es una limitación significativa. Sin embargo, la Unión Europea, en línea con su Nuevo Plan de Acción en Economía Circular, está desarrollando normativas que fomentan explícitamente la recuperación de recursos. La normativa alemana Sewage sludge ordinance, por ejemplo, obligará a recuperar el fósforo de los fangos de depuradora a partir de 2029. Proyectos como WATER MINING analizan la normativa existente para identificar medidas que impulsen la economía circular en el sector del agua.
El Ciclo del Agua: Un Proceso Detallado
Las aguas residuales, tras su uso en actividades humanas, requieren un proceso de tratamiento y eliminación de sustancias contaminantes antes de ser devueltas al ciclo del agua. Este saneamiento se lleva a cabo en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), también conocidas como plantas depuradoras. El agua tratada en una EDAR, si bien no es apta para el consumo humano directo, puede ser potabilizada posteriormente para hacerlo.
El proceso de depuración en una EDAR se estructura en varias etapas:
- Etapa Preliminar: Se regula y mide el nivel de las aguas residuales entrantes. Se eliminan sólidos de gran tamaño, grasas y arena mediante filtraciones. Se realiza también un proceso de pre-aireación para mitigar olores.
- Tratamiento Primario: Se eliminan los sólidos suspendidos a través de procesos de sedimentación gravitatoria o precipitación.
- Tratamiento Biológico: Esta es la fase principal donde se eliminan la materia orgánica disuelta y en estado coloidal mediante procesos de oxidación bioquímicos, tanto aeróbicos como anaeróbicos. Aquí también se degradan sustancias biológicas generadas por desechos humanos y se produce la eliminación de nutrientes. El fósforo se elimina mediante retiro biológico.
- Tratamiento Terciario y Desinfección: Se lleva a cabo una desinfección final del agua residual para reducir el número de microorganismos.
Los lodos generados durante el proceso de depuración también son tratados dentro de la EDAR. Mediante espesamiento, digestión anaerobia y deshidratación, estos lodos pueden ser secados térmicamente y utilizados como fertilizantes en la agricultura.

Responsabilidad y Gestión del Agua Residual
La legislación vigente establece que los ayuntamientos son los responsables de la conducción del agua residual hasta las estaciones depuradoras y del proceso de saneamiento. Los municipios también tienen la opción de construir y gestionar sus propias depuradoras. El agua residual, tras circular por las alcantarillas municipales, es recogida por colectores que la transportan hacia las depuradoras, a menudo centralizando las aguas de varios municipios.
Las EDAR tratan principalmente aguas de origen doméstico. Las industrias que no pueden verter sus aguas a una depuradora pública deben contar con su propio sistema de tratamiento. En Cataluña, por ejemplo, existen más de 565 depuradoras públicas, muchas de las cuales aplican tratamientos avanzados, como la regeneración, permitiendo la reutilización del agua saneada.
La depuración del agua es un proceso intensivo que devuelve el agua al ciclo natural en condiciones adecuadas. Es fundamental no malgastar agua ni contaminar el medio ambiente, reconociendo el valor intrínseco de este recurso natural indispensable para la vida y la sostenibilidad del planeta. Las biofactorías representan el futuro de este ciclo, un modelo donde la eficiencia, la recuperación de recursos y la sostenibilidad se entrelazan para asegurar un futuro hídrico viable.