La obra de Empédocles, particularmente sus "Katharmoi" o "Las Purificaciones", nos ofrece una perspectiva fascinante y profunda sobre la historia de la humanidad. Lejos de ser un simple relato mítico, este corpus filosófico podría albergar una narración no mítica o antimítica de nuestra existencia colectiva, planteando una original filosofía de la historia. A través de sus versos, Empédocles nos invita a reflexionar sobre nuestros orígenes, nuestra naturaleza y el camino que hemos recorrido, sugiriendo que la humanidad, en su esencia, precede a las estructuras religiosas y a las convenciones sociales que hoy damos por sentadas.

El Origen del Mundo y la Condición Humana
La concepción empedocliana postula una primacía del mundo natural sobre la existencia humana y, por extensión, sobre cualquier forma de religión organizada. "Primero el mundo, luego los hombres que lo habitan, existen antes de que haya algo como una religión", nos dice su filosofía. Esta afirmación subraya una visión del cosmos como un ente preexistente, en el cual la humanidad emerge y se desarrolla. En este estado inicial, antes de la intervención de la "religión" como la entendemos, se vislumbra un estado primitivo de coexistencia pacífica. Empédocles sugiere la posibilidad de reconstruir este estado como uno de "bondad pura, no conflictiva" (philophrosýne), un estado que precedía a la violencia y al asesinato.
Esta idea de un estado de inocencia original contrasta fuertemente con la noción común de que la violencia es inherente a la condición humana desde sus inicios. Empédocles desafía esta perspectiva, argumentando que "el hombre no fue concebido en la violencia". Sin embargo, la realidad histórica, según su análisis, es que la humanidad se forja en la superación de la violencia. El paso de un estado de armonía a uno de conflicto es un punto crucial en su filosofía de la historia.
La Violencia como Catalizador de la Sociedad y la "Mala" Purificación
La transición de la paz a la guerra, o "la guerra de todos contra todos", como se describe, marca un punto de inflexión en la historia humana. Es en este contexto de caos y conflicto que los hombres, según Empédocles, se ven forzados a "volver socialmente hombre escapando a una matanza desencadenada por el asesinato". La necesidad de sobrevivir en medio de la violencia impulsa la formación de estructuras sociales y la adopción de comportamientos que definen la humanidad en un sentido social.
De esta caótica situación, surge la institución del "acto simbólico del sacrificio para apaciguar a los dioses". Este rito, aunque representaba un intento de control y supervivencia, era, para Empédocles, una forma de "purificación" imperfecta y, por lo tanto, "no la buena". La sangre derramada en el rito, que engendra más sangre, es un ciclo que el filósofo critica severamente. Esta "mala" purificación se basa en la violencia y el miedo, buscando apaciguar fuerzas divinas a través de la expiación de actos violentos, perpetuando así el ciclo de la sangre.

La Búsqueda de la "Buena" Purificación y la Superación de lo Animal
Empédocles no se detiene en la crítica de las prácticas rituales existentes; propone un camino alternativo hacia una verdadera purificación. Este camino implica seguir "el camino contrario, escoger la no-sangre". Esta es la "tesis, divina en lugar de ser religiosa, y el principio". Se trata de un "segundo punto de partida, otro origen", donde se busca la unidad y la empatía: "podernos sentir uno, lamentarnos del otro".
La lucha por despojarse de la animalidad, asistidos por "sus démones", es un elemento clave en esta concepción de la purificación. Los démones, en este contexto, parecen representar fuerzas o aspectos internos que ayudan al ser humano en su proceso de humanización. Empédocles reconoce la solidaridad de todos los hombres en el "crimen que les hizo verdaderamente hombres", refiriéndose al asesinato original y sus consecuencias. Esta universalidad del pecado o del error es lo que, paradójicamente, une a la humanidad en su camino evolutivo.
El Dualismo y la Nueva Vía al Restablecimiento
La filosofía de Empédocles introduce un dualismo fundamental en la historia del mundo, representado por "el divino y su negación bajo la forma de un sacrificio -un sacrificio ofrecido a los hombres-". Este dualismo no es meramente una oposición, sino que abre "una nueva vía al restablecimiento". La comprensión de esta dicotomía y la elección consciente de alejarse de la "mala" purificación basada en la violencia son esenciales para el progreso humano.
La idea de que los sacrificios se ofrecen "a los hombres" es particularmente intrigante. Podría sugerir que, en lugar de ser una ofrenda a deidades externas, el sacrificio se convierte en un ritual para la propia comunidad, una forma de lidiar con las consecuencias de sus actos y de reafirmar su cohesión social, aunque sea a través de la violencia ritualizada.
Empédocles sobre el amor y el odio #filosofia
Una Filosofía de la Historia No Mítica
La propuesta de Empédocles en "Las Purificaciones" se distancia de las narrativas míticas tradicionales que a menudo explican el origen y el desarrollo humano a través de intervenciones divinas directas y eventos sobrenaturales. En cambio, presenta una historia que se desarrolla a través de principios naturales, la interacción entre fuerzas cósmicas (Amor y Odio, en su cosmogonía), y la evolución de la conciencia humana. La "historia no mítica o antimítica" a la que se refiere el texto sugiere una reinterpretación de los eventos fundacionales de la humanidad, despojándolos de elementos puramente fantásticos y centrándose en las causas y consecuencias observables, o al menos inferibles, de las acciones humanas y las dinámicas naturales.
Esta perspectiva no solo redefine la historia de la humanidad, sino que también propone una forma de "filosofía de la historia". No se trata de una simple crónica de eventos, sino de un análisis de los patrones subyacentes, las fuerzas motrices y los propósitos (si los hay) que dan forma a la trayectoria humana. La obra de Empédocles, al centrarse en la purificación, aborda la cuestión de cómo la humanidad puede trascender sus impulsos destructivos y avanzar hacia un estado de mayor armonía y sabiduría.
Empédocles y su Legado Filosófico
La influencia de Empédocles se extiende a través de la historia del pensamiento. Su teoría de los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua) y las dos fuerzas cósmicas (Amor y Odio) que los combinan y separan, sentó las bases para futuras concepciones de la materia y el cambio. Sin embargo, es en su ética y su filosofía de la historia, tal como se manifiestan en "Las Purificaciones", donde encontramos una crítica radical de la violencia y una visión de la redención humana a través de la trascendencia de nuestros instintos más primitivos.
La noción de que la verdadera purificación implica un alejamiento de la sangre y la violencia, y una aproximación a la empatía y la unidad, resuena con fuerza incluso en la actualidad. Al explorar "Las Purificaciones", no solo nos adentramos en el pensamiento de un filósofo presocrático fundamental, sino que también encontramos herramientas conceptuales para comprender nuestra propia historia y nuestro potencial para un futuro más pacífico y consciente. La obra de Empédocles nos recuerda que la historia de la humanidad es también una historia de lucha, de elección y, en última instancia, de la posibilidad de transformación.
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