La formación de espuma es una manifestación recurrente y, a menudo, desconcertante en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Si bien una cierta cantidad de espuma puede ser normal e incluso indicativa de un proceso biológico saludable, un exceso puede derivar en serios problemas operativos, desbordamientos y alarmas visuales que impactan la percepción pública de estas instalaciones. Comprender las causas subyacentes y los diferentes tipos de espuma es el primer paso crucial para su gestión efectiva.

Causas y Tipos de Espuma en Depuradoras
La aparición de espumas en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) es un fenómeno multifacético, influenciado por una compleja interacción de factores relacionados con la calidad del agua de entrada, las condiciones operativas del proceso y el entorno. Las espumas producidas en el tratamiento de aguas residuales mediante el método de lodos activados se pueden clasificar principalmente en cuatro tipos:
Espuma Durante el Período de Puesta en Marcha
En las etapas iniciales de la puesta en marcha de un tanque de aireación, el lodo aún no se ha adaptado completamente al entorno de las aguas residuales y su crecimiento es lento. Esto resulta en un bajo contenido de lodo en el tanque en comparación con el gran volumen de aguas residuales a tratar. Esta situación se traduce en una alta carga de lodo y una propensión a la formación de espuma. Generalmente, esta espuma blanca, que surge alrededor de dos semanas después del inicio del proceso biológico, disminuye gradualmente a medida que aumenta el contenido de lodo y la biomasa microbiana se desarrolla. La alta aireación inicial, empleada para acelerar el crecimiento microbiano, también contribuye a este fenómeno.
Espuma de Desnitrificación
En ambientes con bajo o nulo contenido de oxígeno, las bacterias desnitrificantes entran en acción para eliminar el nitrógeno del agua. Estas bacterias convierten el nitrógeno nítrico y nitroso presente en el agua en nitrógeno gaseoso. Las burbujas de este gas que se forman pueden transportar parte del lodo a la superficie, dando lugar a la formación de espuma.
Espuma Tensioactiva
Este tipo de espuma, a menudo de color blanco y con un olor penetrante, suele originarse a partir de aguas residuales provenientes de actividades domésticas e industriales, como lavanderías y cocinas. Estas aguas residuales frecuentemente contienen tensioactivos, como los derivados del ácido sulfónico y del ácido graso. Los tensioactivos son compuestos que poseen la capacidad de reducir la tensión superficial del agua. Tienen una parte hidrófila (afín al agua) y otra hidrófoba (repelente al agua). Durante el proceso de aireación, los grupos hidrófobos se insertan en las burbujas de aire, mientras que los grupos hidrófilos se adhieren a las sustancias hidrofílicas presentes en el lodo. Este proceso convierte la superficie de estas sustancias en hidrófoba y, al mismo tiempo, se adsorben en la superficie de la película de agua de las burbujas de aireación. Gracias al efecto de flotación de las burbujas, estas partículas ascienden a la superficie, formando una espuma que es más estable y, por ende, más difícil de eliminar. La presencia de tensioactivos puede hacer que la espuma sea más persistente.

Espuma Biológica
La espuma biológica es el tipo más común de espuma observada en las EDAR, y a menudo presenta un color marrón. Se produce por la acumulación y flotación de biomasa microbiana en la superficie del agua. El lodo contiene microorganismos que pueden ser lipídicos, filamentosos o ramificados. Aproximadamente el 12% de estos microorganismos son lípidos, que tienen una densidad menor que el agua y son insolubles en ella, lo que facilita su flotación.
Los estudios indican que los actinomicetos y las bacterias filamentosas son las principales especies responsables de la producción de espuma blanca y marrón, respectivamente. Cuando estas bacterias crecen a un ritmo superior al de los flóculos bacterianos comunes, sus estructuras filamentosas se entrelazan, formando una red que envuelve las burbujas de aire. Esta red protege a las burbujas de romperse, dando lugar a una espuma estable. Los NALO (organismos similares a Nocardia) son un ejemplo de bacteria filamentosa que se alimenta de grasas, aceites y grasas (GyA) y tiende a crecer formando una estructura enmarañada similar a una estera, contribuyendo a la formación de espuma.
Condiciones que Favorecen la Formación de Espuma
Varios factores interrelacionados pueden propiciar la aparición y el desarrollo de la espuma en los procesos de tratamiento de aguas residuales:
Temperatura del Agua
La temperatura del agua juega un papel crucial en la actividad microbiana. Cuando la temperatura es óptima para ciertas cepas bacterianas, estas se multiplican rápidamente, generando espuma biológica. Por ejemplo, los actinomicetos prosperan en un rango de temperatura de 20 °C a 30 °C, siendo una causa común de espuma durante el verano. Por otro lado, algunas bacterias filamentosas prefieren temperaturas más bajas, creciendo mejor entre 12 °C y 15 °C, lo que las convierte en un factor importante en la formación de espuma durante el invierno.
Valor de pH de las Aguas Residuales
Las bacterias filamentosas y los actinomicetos suelen crecer vigorosamente en un rango de pH de 7 a 9, lo que favorece la formación de espuma biológica. Sin embargo, si el pH desciende por debajo de 6, la supervivencia de estas especies bacterianas se ve comprometida, lo que resulta en una disminución significativa de la espuma. Por lo tanto, el ajuste del pH de las aguas residuales se presenta como una estrategia efectiva para mitigar la formación de espuma.
Oxígeno Disuelto en el Agua
La presencia de un alto nivel de oxígeno disuelto en el tanque de aireación puede estimular la rápida multiplicación de bacterias aerobias, como los actinomicetos, y, consecuentemente, la formación de espuma. Por el contrario, algunas bacterias filamentosas pueden utilizar el nitrato presente en el agua para multiplicarse en condiciones anóxicas o anaeróbicas, también contribuyendo a la formación de espuma.
Tiempo de Retención de Lodos (TRL)
Los microorganismos causantes de la espuma, como los actinomicetos y las bacterias filamentosas, tienden a ser de crecimiento lento y a tener ciclos de vida prolongados. Un TRL prolongado en el tanque bioquímico permite que estos microorganismos se multipliquen en mayor medida, aumentando así la cantidad de espuma producida. Se ha observado que un aumento en el tiempo de aireación puede correlacionarse con un incremento en la espuma. Una vez que se ha formado una cantidad considerable de espuma, el TRL puede volverse insuficiente para controlar estos microorganismos, lo que lleva a su acumulación. Por ello, un control adecuado del TRL es fundamental.
Método de Aireación
El tipo de equipo de aireación utilizado y la intensidad de la misma influyen en la formación de espuma. Los equipos que generan microburbujas, burbujas pequeñas o burbujas grandes pueden afectar la probabilidad de formación de espuma. Las investigaciones sugieren que las burbujas de menor tamaño aumentan la probabilidad de formación de espuma. Asimismo, las zonas con baja intensidad de aireación tienden a producir más espuma.
Carga de Entrada
La carga contaminante de las aguas residuales de entrada es otro factor determinante. Las bacterias filamentosas pueden desarrollarse bien a bajas temperaturas, independientemente de la carga contaminante, siempre que la temperatura sea baja. En contraste, los actinomicetos requieren una alta carga de entrada para multiplicarse rápidamente y formar espuma. Estudios indican que las plantas de tratamiento de aguas residuales que operan con altas cargas de entrada tienen el doble de probabilidad de experimentar problemas de espuma en comparación con aquellas con cargas bajas.
Velocidad de Operación del Proceso
Una velocidad de tratamiento de aguas residuales lenta puede permitir la multiplicación y aglomeración del lodo. Del mismo modo, un bajo caudal de entrada puede favorecer el crecimiento de actinomicetos y bacterias filamentosas, provocando la formación de espuma. Por lo tanto, el control del caudal de entrada y la velocidad general del proceso son esenciales para suprimir la formación de espuma.
La Espuma como Peligro en el Tratamiento de Aguas Residuales
La presencia excesiva de espuma en las EDAR no es meramente un inconveniente estético; representa un peligro tangible con diversas implicaciones negativas:

Perjuicio a los Equipos
La espuma puede interferir con el funcionamiento normal de los equipos. Puede desencadenar señales de alarma erróneas o impedir que los sensores y otros dispositivos operen correctamente, llevando a una utilización ineficiente o incluso a daños en la maquinaria.
Impacto Ambiental
La espuma, especialmente en verano y con altas temperaturas, puede emitir olores penetrantes que deterioran significativamente el entorno local. Durante el invierno, la espuma biológica puede congelarse, dificultando enormemente su eliminación y creando problemas adicionales de gestión.
Disminución de la Eficacia del Tratamiento
Uno de los riesgos más significativos es la afectación a la eficacia de la eliminación de contaminantes. La espuma, al ser viscosa, puede reducir la tasa de transferencia de masa y disminuir el contenido de oxígeno disuelto en el tanque bioquímico. Esto compromete la capacidad de los microorganismos para degradar los contaminantes, resultando en un tratamiento de aguas residuales menos eficiente.
Estrategias para el Control de la Formación de Espuma
Abordar la formación de espuma requiere un enfoque multifacético, que puede incluir desde métodos físicos hasta la adición de agentes químicos específicos. La clave reside en identificar la causa raíz del problema para aplicar la solución más adecuada.
Rociado de Agua para Romper las Burbujas
Este es uno de los métodos físicos más sencillos y comunes. Consiste en utilizar agua a alta presión para romper las burbujas de espuma en la superficie. Al romperse las burbujas, el lodo adherido a ellas se dispersa y regresa al tanque bioquímico. Si bien este método no soluciona el problema de raíz, es fácil de implementar, de bajo costo y efectivo para controlar la espuma de manera continua cuando se instalan dispositivos de rociado en los tanques aeróbicos.
Reducción del Tiempo de Residencia del Lodo (TRL)
Dado que los actinomicetos y las bacterias filamentosas, responsables de la espuma biológica, crecen lentamente y tienen ciclos de vida prolongados, reducir el TRL puede ser una estrategia efectiva. Al acortar el tiempo que el lodo permanece en el tanque bioquímico, se puede eliminar estas bacterias antes de que se multipliquen en grandes cantidades, inhibiendo así la generación de espuma en su origen.
Adición de Portadores al Reactor de Aireación
La instalación de rellenos suspendidos o fijos dentro del tanque de aireación proporciona una superficie a la que el lodo activado puede adherirse y crecer. Este método no solo inhibe eficazmente la formación de espuma al limitar el crecimiento de los microorganismos causantes, sino que también previene la acumulación excesiva de lodo y puede mejorar la eficiencia general del tratamiento de aguas residuales.
Dispositivo Antiespumante Integrado
Existen sistemas automatizados diseñados para gestionar la espuma. Estos dispositivos suelen incluir un sistema de admisión que aspira la espuma hacia un tanque de almacenamiento. Allí, la espuma se mezcla con un agente químico (como poliacrilamida - PAM) para su coagulación y sedimentación, seguido de un proceso de deshidratación. Este método puede ser económico y eficaz, especialmente para el tratamiento regular y a gran escala de la espuma en instalaciones como las fábricas de papel, que a menudo enfrentan problemas de espuma intensa debido a altas concentraciones de pulpa residual.

Adición de un Agente Antiespumante Especial
La adición controlada de agentes antiespumantes químicos es una solución directa y ampliamente utilizada. Estos compuestos, como los antiespumantes a base de silicona, están diseñados para romper la tensión superficial de las burbujas, provocando su colapso. La selección del antiespumante adecuado debe basarse en la naturaleza específica de las aguas residuales y el tipo de espuma. Por ejemplo, se pueden emplear antiespumantes de silicona de alta eficacia para aguas residuales con alto contenido de pulpa. La dosificación correcta es crucial para maximizar la efectividad y minimizar los costos.
¿Qué es un antiespumante? ¿Dónde se utiliza?
La Importancia de la Identificación de la Causa Raíz
En última instancia, la solución más sostenible para el problema de la espuma en las EDAR reside en la identificación precisa de sus causas. El análisis de los parámetros de funcionamiento de la planta, como la edad del fango, la temperatura del agua, la carga másica y la relación F/M (alimento por microorganismo), junto con la observación microscópica para identificar especies filamentosas específicas y la evaluación de la presencia de tensioactivos, son herramientas esenciales.
La experiencia del operador de la planta juega un papel fundamental, ya que la recurrencia de episodios de espuma en épocas similares del año puede ofrecer pistas valiosas. Documentar los episodios, sus causas identificadas y las soluciones aplicadas es crucial para la mejora continua y para facilitar la labor de futuros operadores. Al comprender a fondo por qué se forma la espuma, se pueden implementar estrategias de control proactivas y eficientes, asegurando el funcionamiento óptimo de las plantas de tratamiento de aguas residuales y protegiendo el medio ambiente.
La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), por ejemplo, suele investigar episodios de espuma en el río, tomando muestras para determinar el origen de los vertidos, que pueden provenir de la saturación de las instalaciones de depuración durante episodios de lluvias intensas, o en casos más puntuales, del vertido intencionado de contaminantes por parte de empresas que buscan ahorrarse los costes de tratamiento. Los ayuntamientos, las entidades de saneamiento autonómicas y las empresas gestoras de las EDAR comparten la responsabilidad de abordar estos problemas, invirtiendo en redes de recogida de aguas pluviales separadas y optimizando los procesos de depuración.
En situaciones como el desagüe del embalse de Santomera, que contiene aguas con alta salinidad procedentes de ramblas que atraviesan suelos de saladar, también se pueden observar espumas. Sin embargo, en estos casos, la salinidad no siempre es la causa directa de la espuma visible en el río, sino que puede ser un factor contribuyente a la inestabilidad de las aguas. La gestión hídrica, incluyendo el uso de infraestructuras de trasvase y la operación de embalses, debe considerar estos fenómenos para asegurar la calidad del agua y la sostenibilidad de los recursos hídricos.
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