Estación Depuradora de Aguas Residuales de Dolores-Catral: Un Análisis Profundo de su Funcionamiento, Desafíos y Futuro

La gestión de las aguas residuales es un pilar fundamental para la salud pública y la sostenibilidad ambiental de cualquier región. En la Comunidad Valenciana, la provincia de Alicante alberga una infraestructura clave para este propósito: la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Dolores-Catral. Esta instalación, que da servicio a varios municipios de la mancomunidad de la margen izquierda del río Segura I (zona final), se ha convertido en un punto focal de atención debido a su importancia operativa, los desafíos técnicos que enfrenta y los planes para su mejora y optimización.

Mapa de la cuenca del río Segura con la ubicación de Dolores y Catral

Orígenes y Gestión de la EDAR Dolores-Catral

La historia de la gestión de aguas residuales en esta zona se remonta a la constitución de la empresa Depuración de Aguas del Mediterráneo (DAM) en Valencia en 1995. DAM se especializó en la explotación, mantenimiento y conservación de EDAR y sistemas de saneamiento. Su principal actividad se centra en la gestión de infraestructuras hídricas, asegurando el correcto funcionamiento de los sistemas de tratamiento de aguas.

Un hito importante en la historia reciente de la EDAR de Dolores-Catral fue la adjudicación del servicio de funcionamiento y mantenimiento del sistema de saneamiento y depuración de aguas residuales de la mancomunidad de la margen izquierda del río Segura I (zona final) a DAM. Esta adjudicación, realizada por la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunidad Valenciana (EPSAR), se llevó a cabo en UTE (Unión Temporal de Empresas) con la empresa SAV - Agricultores de la Vega de Valencia. El contrato, que comenzó su ejecución a principios de 2018 y se extendió inicialmente por cuatro años con posibilidad de renovaciones, abarca la provincia de Alicante y trata las aguas residuales de los municipios de Albatera, Catral, Daya Nueva, Daya Vieja, Dolores, San Fulgencio y San Isidro.

El Funcionamiento Actual y los Desafíos Operacionales

La EDAR de Dolores-Catral, construida a principios de la década de los 2000, fue diseñada para dar servicio a una población que ha experimentado un crecimiento considerable desde su puesta en marcha. Actualmente, atiende a una población que se aproxima a los 20.000 vecinos, distribuidos entre Catral (aproximadamente 9.000), Dolores (aproximadamente 7.500) y San Felipe Neri (aproximadamente 500), además de una considerable cantidad de núcleos diseminados y polígonos industriales de los tres términos municipales.

El tratamiento que se realiza en la EDAR es actualmente secundario biológico con fangos activos. Este proceso, considerado bastante básico, se lleva a cabo a través de sedimentación y la acción de bacterias que reducen la carga orgánica del agua. Si bien existe una fase de depuración con cloro, que sería lo más parecido a un tratamiento terciario, esta no se utiliza de forma habitual debido a su mayor coste.

Uno de los desafíos más acuciantes que enfrenta la EDAR es su capacidad limitada. Con frecuencia, la planta alcanza el límite de su capacidad de tratamiento de aguas residuales. Esta situación se agrava durante episodios de lluvia, incluso si no son torrenciales. En estos escenarios, el punto de vertido de agua tratada en el azarbe de Cebadas (Dolores) puede incumplir los parámetros fijados por la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). Es crucial destacar que esta problemática no es responsabilidad directa de los municipios. La competencia para invertir en la ampliación y mejora de la depuradora recae en la Generalitat Valenciana, a través de la EPSAR.

Otro factor que complica la operación de la EDAR es la infraestructura de saneamiento en la comarca. La red separativa de aguas residuales y pluviales aún es una "rara avis" en la mayor parte de los municipios de la zona. Esto implica que los aportes de agua de lluvia a la depuradora llegan cargados de contaminación difusa, incluyendo aceites, detergentes, plásticos y residuos superficiales de las calles. Esta mayor carga contaminante, combinada con la falta de capacidad del tratamiento secundario para asumir el volumen total, incrementa la presión sobre la planta.

Diagrama simplificado de un proceso de depuración biológica con fangos activos

Conflictos y Sanciones por Vertidos

La gestión compartida de la infraestructura de la EDAR ha sido una fuente de conflicto durante las dos últimas décadas. Hasta hace aproximadamente un año, la CHS penalizaba a los tres municipios (Catral, Dolores y Crevillent) en el cobro del canon de vertido. Esta penalización se debía a que el anterior punto de evacuación en el azarbe Riacho había caducado y la exigencia de cumplimiento de parámetros en la composición del agua por parte de la entidad de cuenca era muy elevada.

Esta penalización llegaba a multiplicar por siete el canon ordinario, suponiendo un desembolso anual de unos 50.000 euros para Catral y Dolores, municipios con presupuestos limitados. A este canon anual se sumaban sanciones por vertido sin concesión, cobradas de forma periódica por la CHS. En algún momento, el Ayuntamiento de Catral tuvo que abonar multas al detectar la Agencia Tributaria que existían deudas con la administración, lo que llegó a impedir que el municipio tramitara subvenciones, aunque la concejala de Hacienda de Catral aclaró que el ayuntamiento no llegó a perder subvenciones por este motivo.

El Ayuntamiento de Dolores fue quien finalmente logró renovar y modificar la concesión de vertido, estableciendo el nuevo punto de vertido en el azarbe Cebadas, ahora en regla.

Sin embargo, la tensión entre los municipios persiste. Catral y Crevillent reclaman a Dolores que asuma más de 40.000 euros correspondientes al pago de sanciones durante el período en que la depuradora vertía sin concesión al azarbe de Riacho. Dolores, por su parte, defiende que su tramitación ha sido la que ha permitido autorizar el nuevo punto de vertido y argumenta que Catral, que mantiene un conflicto con sus regantes, no ha trabajado lo suficiente para regularizar la concesión.

¿Qué es una EDAR y cómo funciona? | Aqualia

Marco Normativo y la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia

El marco legal que rige las actuaciones de las EDAR y las responsabilidades asociadas es complejo y ha sido objeto de litigios. Un caso relevante es la Sentencia Nº 910 del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Primera, de fecha 30 de octubre de 2015. Esta sentencia aborda el Recurso Contencioso-Administrativo nº 81/13, promovido por el Ayuntamiento de Catral contra una resolución de la Confederación Hidrográfica del Segura.

El objeto del recurso era una resolución de la CHS de febrero de 2013, adoptada en un expediente sancionador, que imponía una sanción de 3.000 € con carácter solidario a los municipios de Catral, Dolores y Crevillent por vertidos de aguas residuales en el azarbe de la Palmera, a la salida de la EDAR existente.

Los antecedentes del caso detallan la toma de muestras, los informes analíticos, la incoación del expediente sancionador y las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento de Catral. Entre las alegaciones se argumentaba que el Ayuntamiento de Catral no era titular ni gestor de la EDAR, sino que esta era titularidad de la EPSAR y gestionada por una empresa externa. Asimismo, se señalaba la ausencia del elemento subjetivo del injusto, al no ser titular de la autorización de vertido.

El Tribunal Superior de Justicia analizó varios motivos de nulidad, incluyendo la vulneración de garantías procedimentales, la falta de determinación del elemento objetivo de la infracción (tipicidad) y la falta de culpabilidad. En relación con la tipicidad, el Tribunal señaló que la resolución sancionadora no especificaba claramente qué prohibición había infringido el ayuntamiento o qué acto obligado había omitido, a pesar de hacer referencia al artículo 97 del TRLA, que prohíbe actividades contaminantes.

Sin embargo, el punto más contundente de la sentencia se refiere a la culpabilidad. El Tribunal ratificó la doctrina de la Sala, diferenciando el caso actual de sentencias anteriores. En casos previos, la responsabilidad municipal se derivaba de vertidos desde redes de saneamiento municipales al dominio público hidráulico, o de EDAR que no funcionaban correctamente y contaminaban la red municipal. En el caso de la EDAR de Dolores-Catral, el vertido se producía directamente desde la EDAR al dominio público hidráulico.

El Tribunal destacó que la EDAR está construida y gestionada por una entidad pública (EPSAR) y su gestión cedida a una entidad privada. Por ello, consideró inexcusable llamar a declarar y determinar la participación de la sociedad que materialmente gestionaba la EDAR, ya que fue esta entidad la que materializó el vertido contaminante. La falta de consideración de la intervención y responsabilidad de la entidad que ejecutó el acto contaminante provocó un defecto notable en la resolución sancionadora que afectaba a la culpabilidad de los municipios sancionados.

En consecuencia, el Tribunal Superior de Justicia estimó el recurso, anulando la resolución sancionadora por ser contraria a derecho.

Reutilización del Agua Depurada y su Potencial

La EDAR de Dolores-Catral trata un máximo de 700.000 m³ de agua al año, lo que equivale a unos 2.400 m³ diarios. Esta agua tratada se reutiliza por los regantes tradicionales, siendo bien recibida debido a la posición de Dolores "a cola" del sistema de riego del Segura. La zona recibe aportes de drenajes de riego de otras áreas de cultivo de la Vega Baja, y el agua de la depuradora, aunque no es de una calidad óptima, permite diluir parcialmente la carga de fertilizantes y salinidad.

El azarbe donde se vierte el agua tratada se une a otros cauces para penetrar en el ámbito del parque natural del Hondo de Elche, asumir el caudal del río Vinalopó cuando lleva agua, y finalmente regar la zona de Carrizales y el Molar ilicitano. Este uso del agua depurada es un ejemplo de la creciente importancia de la reutilización hídrica como estrategia para optimizar los recursos hídricos en regiones con escasez de agua.

Planes de Futuro y la Necesidad de Inversión

Ante la problemática de la capacidad y el cumplimiento de normativas, se han planteado obras de mejora. El Ayuntamiento de Crevillent aprobó obras para la EDAR de Dolores-Catral con una inversión de 809.561,63 euros, financiadas en su totalidad por la Generalitat Valenciana. Estas obras permitirán que las aguas residuales se reutilicen para el riego agrícola, dando cumplimiento con la nueva reglamentación de reutilización de aguas. La titularidad y gestión de estas instalaciones corresponden a la administración autonómica.

La necesidad de invertir en la ampliación y mejora de la depuradora es innegable para asegurar el cumplimiento normativo, proteger el medio ambiente y optimizar el uso de un recurso tan valioso como el agua. La colaboración entre los municipios afectados, la Generalitat Valenciana y las entidades de gestión del agua será fundamental para superar los desafíos actuales y garantizar un futuro sostenible para la gestión de las aguas residuales en la región.

El Conflicto entre Municipios y la Búsqueda de Soluciones

El conflicto entre Catral, Dolores y Crevillent por las sanciones de vertido pone de manifiesto las complejidades de la gestión compartida de infraestructuras. La falta de acuerdo sobre la responsabilidad y el pago de las sanciones ha generado tensiones y ha llegado incluso a los tribunales.

Adicionalmente, desde 2010 existe un bombeo financiado por un plan anticrisis, con un coste de casi 10.000 euros, que permitiría bombear una parte considerable del agua tratada de la depuradora a la Acequia Mayor de Catral. Sin embargo, el Ayuntamiento y los regantes no han logrado un acuerdo sobre quién debe asumir el coste del suministro eléctrico de esta obra. Esta situación ilustra cómo la falta de consenso y la complejidad de las negociaciones entre administraciones y usuarios finales pueden obstaculizar la implementación de soluciones beneficiosas para todos.

La resolución de estos conflictos requiere un diálogo abierto, una clara delimitación de responsabilidades y un compromiso firme por parte de todas las administraciones implicadas para asegurar el correcto funcionamiento de la EDAR y la protección del medio ambiente. La inversión en infraestructuras, la mejora de los procesos de tratamiento y la optimización de la gestión son pasos esenciales para garantizar la sostenibilidad hídrica de la región.

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