El Corazón del Acuario: Una Guía Detallada sobre la Filtración

Acuario con un filtro externo

Mantener un acuario saludable y vibrante es una tarea que requiere atención a varios detalles, pero pocas son tan fundamentales como la elección y el funcionamiento adecuado del sistema de filtración. El filtro es, sin duda, el equipo esencial de cualquier acuario, actuando como el sistema circulatorio y depurador de este pequeño ecosistema acuático. La diversidad de modelos en el mercado puede resultar abrumadora para quienes se inician en la acuariofilia, pero comprender los principios básicos de la filtración y los diferentes tipos de filtros disponibles es el primer paso para asegurar un hábitat próspero para nuestros peces y plantas.

Los Cuatro Pilares de la Filtración Acuática

Para lograr explicar todo esto, lo más importante es saber cómo funciona la filtración del acuario. Existen cuatro tipos de filtraciones para el acuario, cada una con una función específica pero interconectada para mantener la calidad del agua.

Primero de todo ocurre la filtración mecánica, que se encarga de atrapar los residuos más grandes de nuestro acuario. Estos residuos suelen estar formados por los restos de alimento, restos de las plantas, excrementos de los propios peces, y cualquier otra partícula en suspensión que pueda enturbiar el agua. Su principal objetivo es eliminar las partículas visibles, dejando el agua cristalina y previniendo la acumulación de materia orgánica que podría descomponerse y afectar negativamente al ecosistema.

En segundo lugar, está la filtración biológica. Esta es, quizás, la etapa más crítica para la salud del acuario, ya que está encargada de descomponer el amoniaco y amonio del agua en nitritos y posteriormente en nitratos. El amoniaco es un producto de desecho altamente tóxico para los peces, excretado por ellos mismos y resultante de la descomposición de materia orgánica. Las bacterias beneficiosas, presentes en el material filtrante y en otros sustratos del acuario, transforman este amoniaco en nitritos, que también son tóxicos, y luego en nitratos, que son mucho menos dañinos y pueden ser asimilados por las plantas como nutrientes. Este ciclo, conocido como ciclo del nitrógeno, es vital para la supervivencia de los habitantes del acuario.

El tercer tipo de filtración del acuario es denominado la filtración química. Este tipo de filtración no es necesaria en todos los casos y suele considerarse más como un tratamiento para el agua. Suele llevarse a cabo cuando tenemos la necesidad de eliminar algún tipo de químico específico del acuario o modificar algún parámetro del agua. Por ejemplo, recurrimos a esta filtración cuando hemos estado medicando el acuario y necesitamos eliminar los restos del medicamento de forma rápida. Otro ejemplo de esta filtración es cuando utilizamos algún tipo de resina para variar la química del agua, como las que reducen los nitratos o los fosfatos. El medio más comúnmente utilizado para la filtración química es el carbón activo.

El cuarto tipo de filtración es la esterilización. Para ello se suele utilizar ozono y rayos UVA. Sin embargo, al tratarse de un tema más delicado y especializado, no profundizaremos en este tipo de filtración en este artículo.

Es fundamental comprender que la filtración mecánica y la filtración biológica son totalmente necesarias para el buen funcionamiento del filtro y para la salud general del acuario. Estas filtraciones ocurren principalmente en el interior del filtro del acuario, aunque también se desarrollan en la grava, las rocas y otros lugares donde se albergan bacterias beneficiosas.

Diagrama del ciclo del nitrógeno en un acuario

La Ubicación y Disposición del Material Filtrante

¿Cómo colocar el material filtrante dentro del filtro? Como hemos dicho antes, la primera filtración que se va a realizar es la filtración mecánica. Esta filtración elimina las partículas en suspensión del agua de nuestro acuario para dejar así el agua libre de partículas. Para esto necesitaremos poner en nuestro filtro, una capa de esponja en la parte más cercana a la entrada del agua. Esta esponja está fabricada en un material llamado Foamex y suele estar incluida en el filtro cuando lo compras.

Es muy importante realizar un mantenimiento de la esponja. Debemos limpiarla cuando limpiemos el filtro. Esta limpieza se debe de hacer siempre con agua del propio acuario, ya que, si utilizamos agua del grifo, eliminaremos una parte o la totalidad de la colonia bacteriana que hemos creado en el proceso de ciclado del acuario. La esponja no es necesario sustituirla hasta que se reduzca de tal manera que el agua no pase por ella dentro del filtro, es decir, que el agua se escape por el espacio que ha dejado la esponja con las paredes del filtro.

En algunos sitios podéis haber leído o os han comentado que también se pone perlón en el filtro del acuario para así retirar las partículas más pequeñas que queden en el agua después de haber pasado por la esponja. Sin embargo, hay quienes no son partidarios del uso de perlón en el acuario, ya que este se satura muy rápidamente y, para que sea efectivo, tendría que limpiarse cada dos o tres días como mucho.

La segunda parte de la filtración del acuario es la filtración biológica. En esta filtración es cuando las bacterias que hemos creado en el ciclado van a actuar en el agua de nuestro acuario, transformando el amoniaco y amonio en nitritos y posteriormente en nitratos. Para albergar a estas colonias bacterianas, se utilizan materiales con alta porosidad. Tradicionalmente, se han empleado canutillos cerámicos, que son muy efectivos. Además de los canutillos, existen otros materiales como biobolas de plástico, cuarzo sinterizado o gravas porosas. Todas ellas están un poco en desuso, por la aparición de excelentes materiales biológicos modernos.

A mayor porosidad del material, más bacterias conseguiremos que se asienten en este, transformando los elementos tóxicos del acuario en sustancias aptas para nuestro acuario. En el caso de utilizar materiales porosos, debemos asegurarnos de que estos tengan suficientes ranuras y cavidades en las que las bacterias se puedan anidar. Existen otros materiales que también se utilizan como pueden ser la grava volcánica o la arlita para acuarios, entre otros. Estos materiales pueden tener la capacidad de cambiar algunos parámetros del agua del acuario, por lo que se recomienda ceñirse a materiales inertes y específicamente diseñados para filtración biológica, como los canutillos o materiales como Matrix, que es un material filtrante biológico de alta porosidad ideal para la eliminación de residuos de nitrógeno, fabricado en material inorgánico con un tamaño de unos 10 mm. Este material biológico no se debe cambiar nunca; las colonias bacterianas que creamos en el proceso de ciclado vivirán siempre en el filtro y se irán creando cada vez más.

Por último, vamos a hablar de la filtración química en el acuario. Como ya hemos comentado, esta filtración no es obligatoria, y se suele hablar de ella más como un tratamiento para el agua. Esta filtración ocurre cuando insertamos algún medio que sea capaz de remover sustancias químicas del agua o de modificar algún parámetro del agua. Lo más utilizado es el carbón activo, que se coloca en el filtro del acuario para eliminar cualquier resto químico del agua. El inconveniente principal del carbón activo es la rapidez con la que se satura, por lo que, si lo utilizamos constantemente en el acuario, deberemos estar cambiándolo cada poco tiempo. Esto no es efectivo, no solo por el desembolso económico que supone, sino porque a menudo no es necesario. Se recomienda el uso de carbón activo cuando, por ejemplo, hemos tratado con algún tipo de medicamento el acuario y necesitamos eliminar los restos de este. Cuando vayamos a utilizarlo, se recomienda colocarlo después de la filtración biológica, ya que, si lo colocamos antes, estaremos entorpeciendo el oxígeno que las bacterias necesitan para vivir. Otro tipo de filtración química que se puede llevar a cabo en el acuario es la que se realiza por medio de resinas filtrantes.

Filtración del acuario ¿Cuándo debemos remplazar los materiales filtrantes?

Tipos de Filtros para Acuarios: Internos vs. Externos

Los filtros de acuario se dividen principalmente en dos grandes categorías: internos y externos. La elección entre uno y otro dependerá del tamaño del acuario, las necesidades específicas de los habitantes y las preferencias del acuarista.

Filtros Internos

Los filtros internos de acuario son aquellos que deben colocarse en el interior del acuario. Suelen ser económicos, fáciles de instalar y con un mantenimiento sencillo. Los filtros internos básicos tienen una bomba y una esponja. La esponja actúa a la vez de filtro biológico y mecánico. Con el tiempo, acumulará suciedad y debemos limpiarla. Para ello, tenemos que utilizar siempre agua de nuestro acuario y nunca exponerla al agua del grifo, de lo contrario, perderemos la valiosa filtración biológica acumulada.

Existen modelos de filtros internos que ofrecen hasta 3 etapas de filtración, como la serie U de filtros internos Fluval, que permiten tener también una capa química a través de almohadillas. Este tipo de filtros también aprovechan el efecto "Venturi" en la salida de agua para aspirar aire y aumentar los niveles de oxígeno en el acuario sin necesidad de conectar otro equipo.

Estos filtros son ideales para acuarios que van desde los 10 hasta los 80 litros, y lo recomendable es colocarlos en la zona trasera del acuario, totalmente sumergidos. Hay modelos que permiten mejorar los niveles de oxígeno gracias a la incorporación de una válvula, y también los hay que incluyen una barra de pulverización que hace una repartición homogénea del agua.

Las ventajas de los filtros internos incluyen su fácil instalación, bajo coste, accesibilidad para su limpieza y la posibilidad de ocultarlos parcialmente. Sin embargo, sus limitaciones radican en que ocupan un espacio considerable dentro del acuario, lo que puede restar estética y lugar para tus plantas o decoraciones, y su capacidad de filtración es generalmente menor en comparación con los filtros externos. El flujo de agua también puede ser un factor a considerar, ya que algunos modelos pueden crear corrientes demasiado fuertes o débiles.

Filtros Externos

Los filtros externos, también conocidos como filtros canister, se sitúan fuera del acuario, preferiblemente en la parte inferior del mueble o mesa donde se encuentra el acuario. Se conectan al tanque por medio de una tubería de entrada de agua y otra de salida. También existen los filtros de mochila o cascada, que se cuelgan en el borde del acuario.

En general, los filtros externos deben ser instalados mediante tuberías, lo que puede llevar un poco más de tiempo y esfuerzo inicial. Los filtros de mochila o cascada se denominan así porque van colgados a un lateral del acuario, y el agua cae sobre la superficie haciendo un efecto cascada. Son los más utilizados en acuarios de 200 litros o más, y cuando se instalan en el interior de un mueble.

Los filtros externos nos brindan la ventaja de poder realizar el mantenimiento del mismo sin tener que perturbar a los peces en su entorno. Normalmente son los que brindan una mayor cantidad de filtrado y con posibilidad de adaptar las etapas a nuestras necesidades. Su capacidad de filtrado es mucho mayor y ofrecen una mayor flexibilidad en su configuración o ampliación.

Este tipo de filtro es ideal para acuarios con una capacidad entre los 20 hasta 200 litros, sobre todo si estás pensando en tener un acuario plantado y con muchos habitantes. Por un lado, se instala en la zona trasera del acuario y las cargas y el armazón están fuera de él. Por otro lado, la salida de agua crea un efecto cascada ideal para el cambio de gases del ecosistema. Existen modelos con gran rendimiento e indicadores que avisan si el filtro necesita limpieza.

Dicho lo anterior, este tipo de filtración externa permite un mayor número de habitantes. Se sitúa fuera del acuario, por lo que no ocupa volumen dentro y tienes más espacio aprovechable para plantas o peces. Los elementos de filtración son de mayor tamaño, por lo que se gana en volumen de filtración por litro. Únicamente tenemos dentro del acuario una boca de entrada y otra de salida, estas tuberías están conectadas a la caja de filtración y a todos sus elementos.

Las ventajas de los filtros externos incluyen una mayor capacidad de filtración, menor mantenimiento, versatilidad en la configuración de los materiales filtrantes y un menor impacto visual dentro del acuario, al estar ocultos. Sin embargo, su instalación puede ser más compleja, su coste inicial suele ser mayor y existe un mayor riesgo de fugas si no se instalan correctamente.

Comparativa visual de filtros internos y externos

Calculando la Potencia y Capacidad del Filtro Ideal

La elección del filtro con la potencia apropiada es crucial para el buen devenir de los seres vivos que hay en él. Para ello, debemos realizar un cálculo de los litros del acuario por hora (LPH). La recomendación general es que el filtro mueva entre 4 y 8 veces el volumen total de litros del acuario por hora, aunque esto va a depender de los tipos de peces que tengamos y la densidad de población.

Por ejemplo, si la capacidad de tu pecera es de 45 litros y no posees una sobrepoblación de peces, deberías tener un filtro con una potencia de al menos 180 LPH (45 litros * 4 LPH). Sin embargo, se recomienda tener un filtro de 280 LPH para acuarios con una capacidad de 10 galones (aproximadamente 38 litros), de esta manera el agua siempre estará transparente, libre de toxinas y completamente apta para la vida marina.

Y por si fuera poco, debemos tener en cuenta que no podemos instalar un filtro excesivamente potente cuando tenemos corales, plantas sensibles, anémonas o peces tranquilos, ya que una corriente demasiado fuerte podría ser perjudicial para ellos. El sistema de potencia de nuestro filtro debe ser el apropiado no solo para expulsar la cantidad de litros por hora sino de ser el indicado para la vida marítima. Dependerá además del volumen de la urna, de los tipos de peces que tenemos en ella, de si es de agua dulce o salada y de otros factores que debemos tomar en cuenta cuando vayamos a comprar un filtro.

El tamaño del filtro también se debe de tener en cuenta, pues si el filtro es pequeño, una vez en funcionamiento se ensuciará rápidamente, lo que significa que debemos estar constantemente limpiándolo. Debemos tener presente la relación entre el caudal y el volumen de materia filtrante. Este se puede alterar siempre que se desee en función de cada caso y dentro de un orden. Es decir: un filtro enorme con un bajísimo caudal puede generar problemas de falta de oxígeno en algunas zonas de su interior, lo que puede ser peligroso, ya que puede pudrirse los materiales emitiendo gases. Si, por el contrario, es un filtro pequeño con un gran caudal, es una buena herramienta para tratar el agua, mas no para filtrarla eficientemente.

Ahora bien, cuando instalamos un filtro, hemos de considerar el caudal, el tipo de filtro, el volumen de materias filtrante, los tipos de materias y la distribución correcta del agua a lo largo del acuario, ya que la mayoría de los acuarios son más largos que anchos. Por supuesto que también debemos estudiar la turbulencia que provoca la salida del agua.

Sin duda alguna, son muchos los aspectos que debemos considerar al momento de elegir un filtro adecuado. Y es que si queremos hacer una buena inversión, más vale asesorarnos e instruirnos para invertir de forma segura y garantizar un hábitat seguro a los peces de nuestro acuario. Para escoger el tamaño adecuado del filtro no existe una medida universal, pues son tantos los casos que se vuelven aislados. Por eso debemos tener en cuenta un montón de cosas para asegurarnos de adquirir el adecuado.

Los filtros mecánicos y químicos no deben preocuparnos en exceso, a menos que sean lentos como para precipitar toda la suciedad o quedar retenida en las etapas anteriores. En cuanto a los filtros biológicos húmedos, no se debe sobrepasar los 200 l/h para 100 cc de material. Son muchas cosas a considerar y la mayoría técnicas, que nos pueden resultar aburridas o, peor aún, difíciles de comprender. Lo cierto es que, más allá de aprender un sinfín de cosas para simplemente elegir un filtro de acuario, lo que realmente debemos tener presente es la cantidad de litros de nuestro acuario para saber cuántos litros por hora debe producir el filtro, y que además sea apto para la flora y fauna que poseemos en el acuario. Con la fórmula del volumen nos bastará; por supuesto que si deseamos asesorarnos más, lo podemos hacer y saber los demás aspectos a considerar.

Mantenimiento y Consideraciones Importantes

Una de las preguntas más frecuentes entre los que se inician en el mundo de la acuariofilia es qué tipo de filtro es el más adecuado para su acuario. Sea cual sea el tipo, lo importante es que se adapte a los litros de capacidad y al tipo de habitantes.

Es fundamental recordar: nunca limpies las esponjas en el agua del grifo. El agua del grifo normalmente contiene cloro, el cual destruye las bacterias beneficiosas que se han acumulado en la esponja. Estas bacterias son necesarias para el filtrado biológico del acuario y es la etapa más importante de filtración.

Otra recomendación importante es: no apagues el filtro por la noche. El filtro debe funcionar las 24 horas del día para mantener el agua oxigenada y libre de toxinas, asegurando así un ambiente estable para los peces.

Existen diversas marcas y modelos en el mercado, cada uno con sus particularidades. Por ejemplo, Eheim es una marca de referencia en filtración, conocida por la durabilidad y fiabilidad de sus filtros, especialmente la serie Professional. Fluval destaca por su eficiencia en la circulación interna del agua. Oase, con su serie Biomaster, incluye características como calentadores integrados y facilidad de acceso al material filtrante. JBL Cristal Profi ofrece calidad y un flujo de agua optimizado a un precio competitivo.

En resumen, elegir el tipo de filtro adecuado para un determinado acuario es crucial para el buen desarrollo de los seres vivos que hay en él. Ya sean filtros de esponja, internos, de mochila o externos, cada uno tiene sus aplicaciones y beneficios. Si buscas el equilibrio entre rendimiento, discreción y comodidad, los filtros externos suelen ser la opción definitiva para acuarios plantados exigentes o con peces grandes, gracias a su gran capacidad y eficiencia.

Imagen de un acuario plantado bien mantenido

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