La desinfección del agua es un pilar fundamental para garantizar su calidad y seguridad, especialmente en entornos como piscinas o suministros de agua potable. Entre las diversas técnicas disponibles, la cloración salina ha emergido como una solución eficiente, segura y cada vez más popular. Este sistema se basa en un proceso electrolítico que permite la producción automática de cloro a partir de sal, un compuesto accesible y económico. A través de un tratamiento de aguas que emplea un proceso electrolítico, se genera cloro a partir de niveles muy bajos de sal en contacto con el agua, eliminando la necesidad de añadir productos químicos externos. El resultado es un cloro inodoro e incoloro que no resulta perjudicial para la salud.

El Papel Crucial del Cloro y el pH en el Tratamiento del Agua
El cloro y el pH son dos parámetros esenciales para asegurar la máxima calidad del agua, ya sea en una piscina o en un sistema de suministro. Mantener estos elementos en niveles óptimos es vital para combatir microorganismos patógenos como bacterias y hongos, previniendo así problemas de salud y garantizando un entorno seguro. Sin embargo, es común que estos factores no se controlen de manera constante o eficaz, lo que puede comprometer la efectividad del tratamiento.
Para la correcta medición y regulación del cloro, se recomienda que su nivel se mantenga entre 0,6 y 1 ppm (parte por millón). Una herramienta fundamental para lograr esta precisión es el uso de un controlador de Redox. Este dispositivo mide el potencial de oxidación del agua y, en función del valor registrado, ajusta automáticamente el nivel de cloro mediante una bomba dosificadora peristáltica. Estos sistemas permiten regular la cantidad de cloro líquido que se inyecta, adaptándose a las necesidades específicas de cada piscina o sistema de tratamiento.
Funcionamiento Detallado de un Grupo de Cloración Automático
Un grupo de cloración automático está diseñado para la desinfección continua y controlada del agua. En su configuración más común, se instala en el depósito o aljibe donde se acumula el agua destinada al consumo o tratamiento. La bomba de recirculación juega un papel clave, enviando de forma constante una muestra de agua al panel de control para su análisis. Una vez analizada, el resto del caudal es devuelto al depósito, asegurando una mezcla homogénea y una desinfección uniforme.
Los componentes típicos de un sistema de este tipo pueden incluir:
- Panel de Control: Equipado con un circuito electrónico de control analógico, es el cerebro del sistema, encargado de monitorizar los parámetros del agua y gestionar la dosificación de cloro.
- Bomba Dosificadora: Dispositivos como la bomba dosificadora BWT MC, con cabezales de PVDF y cuerpos de bomba, pies de bomba, rodetes, soportes de cierre y difusores en tecnopolímero, son comunes. El eje motor suele ser de AISI 420 y el cierre mecánico de grafito y óxido de alúmina. La carcasa del motor es de aluminio, y el motor, de dos polos (N=2900 rpm) con protección IP55, funciona típicamente con alimentación monofásica de 230V y protector, con potencias como 0,33 cv. Algunos modelos incorporan racores en aspiración e impulsión de Ø50 mm.
- Sonda de Nivel: Predisposición para sonda de nivel, que alerta sobre la escasez de producto químico.
- Kit de Tubos y Accesorios: Completo para una instalación sencilla.
El tratamiento más adecuado para garantizar la calidad del agua generalmente implica un sistema automático que dosifica, mide y controla el cloro libre dentro de un depósito de tratamiento, mediante la recirculación continua del mismo.

Soluciones para Entornos Sin Suministro Eléctrico y Depósitos con Electricidad
En ubicaciones de difícil acceso donde no se dispone de alimentación eléctrica, la solución más habitual es recurrir a una cloración proporcional. Este método utiliza un contador-emisor de impulsos y una bomba dosificadora que actúa de forma proporcional a la señal recibida, regulando así la concentración del agua de entrada.
En depósitos donde sí hay disponibilidad de corriente eléctrica, se suele implementar una pequeña recirculación del agua. Este proceso tiene dos propósitos principales: facilitar la medición y difusión del cloro, y prevenir la formación de zonas muertas donde la desinfección podría ser ineficaz. Durante este ciclo de recirculación, se intercala el panel de medición de cloro libre, que ejerce control sobre la bomba dosificadora. De esta manera, se mantienen de forma constante los niveles de cloro libre, ajustándose a los valores de ppm especificados en el parámetro de valor de consigna.
Opcionalmente, existen soluciones integrales como los skids de control de cloro y pH. Estos sistemas vienen totalmente montados sobre bastidores de acero inoxidable y planchas de polipropileno termosoldado, e incluyen bomba de recirculación, cuadro eléctrico de control, depósito de químicos, bombas dosificadoras y cañas de aspiración con sensor de nivel y alarma por falta de producto químico.
La Cloración: Un Procedimiento de Desinfección y Esterilización
La cloración es un procedimiento fundamental para la desinfección y esterilización del agua. Consiste en la adición controlada de compuestos clorados al agua, lo que resulta en la eliminación efectiva de moho, algas y bacterias, erradicando así la contaminación biológica.
La instalación y el mantenimiento de estos equipos de cloración automática son, por lo general, sencillos y no requieren de personal altamente especializado. Sin embargo, para quienes deseen un soporte adicional, existen técnicos expertos que ofrecen asistencia en la puesta en marcha del proceso.
Usos y Aplicaciones de los Sistemas de Cloración Automáticos
Los sistemas de cloración automáticos son versátiles y encuentran aplicación en diversos ámbitos:
- Suministro de Agua Potable: Desinfectan aguas de pozos, pantanos y ríos, convirtiéndolas en aptas para el consumo humano. La normativa vigente, como el RD 865/2003, exige la dosificación de cloro con sistemas automáticos en aguas potables de ámbito público, incluyendo establecimientos turísticos como campings.
- Tratamiento de Aguas de Piscinas: Son ampliamente utilizados tanto en piscinas de uso particular como comunitario, asegurando condiciones higiénicas óptimas.
Como Funciona Un Clorador Automatico
Ventajas Clave de la Instalación de Sistemas Automáticos de Cloración
La implementación de un sistema automático de cloración ofrece múltiples beneficios:
- Máxima Calidad Higiénica del Agua: La dosificación automática garantiza la aplicación precisa de los productos desinfectantes, asegurando niveles constantes y adecuados de cloro.
- Instalación y Mantenimiento Sencillo: El diseño de estos equipos facilita su puesta en marcha y el mantenimiento rutinario.
- Funcionamiento Silencioso: La calidad de los componentes asegura una operación discreta y sin ruidos molestos.
- Seguridad y Cumplimiento Normativo: En el caso de piscinas públicas, garantizan la seguridad de los bañistas, previniendo la propagación de enfermedades a través del agua y asegurando el cumplimiento de la normativa vigente.
Los expertos recomiendan la elección del equipo automático adecuado para piscinas considerando factores como el volumen del agua, el tipo de instalación (cubierta o descubierta), la carga de bañistas y la exposición a la luz solar.
Consideraciones sobre la Legionella y el Control de Cloro Residual
La bacteria Legionella es un agente ambiental capaz de sobrevivir en un amplio rango de condiciones físico-químicas, multiplicándose preferentemente entre 20ºC y 45ºC, con una temperatura óptima de crecimiento entre 35-37ºC. Si bien se destruye a 70ºC, su nicho ecológico natural se encuentra en aguas superficiales. El RD 865/2003 establece exclusiones para instalaciones en viviendas de uso exclusivo, salvo que afecten al ambiente exterior.
Los sistemas de cloración automática, diseñados para la desinfección mediante la dosificación controlada de hipoclorito de sodio, buscan mantener niveles de cloro activo que aseguren la eliminación de patógenos. Los tiempos de contacto mínimos, establecidos según el caudal horario máximo y las dosis recomendadas, son cruciales. Con las dosis indicadas de cloro activo, se suelen obtener valores de cloro residual del orden de 1-2 mg/l o incluso superiores, especialmente en periodos de bajo caudal hidráulico, si la dosificación no se controla cuidadosamente y no es proporcional a la demanda real.
Un cloro residual es aceptable, e incluso apropiado, cuando las aguas residuales deben reutilizarse para brindar protección posterior. Sin embargo, no es aceptable cuando estas aguas deben ser devueltas a un cuerpo de agua receptor sin un tratamiento adecuado. El control preciso de la dosificación, ajustándose a la demanda real del agua, es por tanto fundamental para optimizar la desinfección y minimizar el impacto ambiental.
Para acceder a información técnica detallada, como dibujos técnicos en formato PDF o DWG, se puede consultar el código del artículo específico del producto. Para obtener un presupuesto o más información, se recomienda contactar directamente con los proveedores especializados.
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