Hibernación de Piscinas con Cloración Salina: Guía Completa para el Invierno

Tener una piscina es un lujo, y cuando se opta por un sistema de cloración salina, se busca una alternativa más suave y respetuosa con la piel. Sin embargo, la llegada del invierno plantea una pregunta recurrente: ¿Cómo hibernar una piscina con cloración salina? Este proceso es crucial no solo para la conservación del agua, sino también para alargar la vida útil del equipo de cloración salina, especialmente la célula de electrólisis, que tiene una vida útil limitada en horas de funcionamiento. En Makropiscinas y otras fuentes especializadas, se ofrecen consejos detallados para asegurar que su piscina pase el invierno en las mejores condiciones posibles, minimizando daños y facilitando la puesta a punto para la próxima temporada de baño.

Piscina cubierta en invierno

La Célula de Electrólisis: Un Componente Clave a Proteger

La célula de electrólisis es el corazón del sistema de cloración salina. Su función es descomponer la sal en cloro gaseoso, desinfectando el agua de manera continua. Sin embargo, esta célula tiene una vida útil que varía entre 3000 y 10000 horas, dependiendo de la marca y el modelo. Durante el invierno, las bajas temperaturas provocan que el agua tenga una menor conductividad, lo que a su vez exige un mayor esfuerzo a la célula para realizar la electrólisis. Este esfuerzo adicional, sumado al desgaste natural por horas de uso, puede acortar su vida útil significativamente. Por ello, la recomendación principal es no usar la cloración salina durante el invierno.

Pasos para la Hibernación del Sistema de Cloración Salina

La protección de la célula de electrólisis y del sistema en general implica una serie de pasos específicos.

  1. Apagar o Retirar la Célula: La medida más efectiva es apagar completamente el equipo de cloración salina. Si su sistema lo permite, se recomienda encarecidamente quitar la célula y taponar la entrada para evitar cualquier contacto con el agua y asegurar su total inactividad. Si no es posible retirarla, el uso de un ByPass puede facilitar esta extracción. En caso de no poder realizar ninguna de estas opciones, simplemente apagar el equipo o configurarlo al mínimo nivel de funcionamiento es la alternativa.

  2. Tratamiento de Choque Inicial: Antes de detener por completo el sistema, es fundamental realizar un tratamiento de choque. Se recomienda usar cloro rápido en grano (aproximadamente 50 gramos por metro cúbico). Si su piscina tiene un revestimiento de liner o poliéster, es crucial utilizar hipoclorito o cloro en polvo diluido previamente en agua para evitar dañar o despintar el material.

  3. Aplicación de Productos Invernadores: Una vez completado el tratamiento de choque, se debe aplicar un invernador líquido (un potente alguicida) y un invernador sólido (un potente desinfectante). Es vital que ambos productos no contengan cobre, especialmente si se planea utilizar una cubierta, ya que el cobre puede dañar ciertos tipos de cubiertas. Estos productos, diseñados para durar entre 2 y 3 meses, ayudarán a mantener el agua libre de algas y desinfectada durante el periodo de inactividad. El producto IVERLINER PLUS se destaca como una opción universal, apta para todo tipo de superficies y sistemas de electrólisis salina, evitando la formación de algas, incrustaciones de cal y la descomposición del agua sin contener sulfato de cobre.

Botella de producto invernador para piscinas

Mantenimiento Esencial de la Depuradora y el Agua

La hibernación no implica un abandono total del mantenimiento de la piscina. La depuradora, en particular, requiere atención para evitar problemas futuros.

  1. Filtración Diaria Mínima: Aunque el sistema de cloración salina esté apagado, es recomendable filtrar el agua al menos media o una hora al día. Esto es fundamental para evitar que la bomba (motor) se agarrote por falta de uso o que la arena del filtro se apelmace. Ignorar esta simple medida puede resultar en reparaciones costosas al inicio de la temporada.

  2. Control Constante del pH: El pH del agua es un parámetro crítico que no debe descuidarse. Si se cuenta con un equipo regulador de pH, este debe seguir funcionando para mantener los niveles óptimos (idealmente entre 7.2 y 7.6). Un pH desequilibrado puede hacer que el cloro (tanto el generado por el clorador salino como el añadido manualmente) sea ineficaz y se vuelva residual.

  3. Limpieza Regular de Componentes: El mantenimiento invernal de una piscina salina no está exento de desafíos, y entre ellos se encuentra la limpieza regular. Es importante limpiar los cestos de los skimmers y de la bomba, realizar lavados y enjuagues al filtro de arena, y eliminar los residuos del fondo de la piscina utilizando un limpiafondos manual o automático.

El Papel de la Cubierta y Otras Consideraciones

El uso de una cubierta de invierno es una medida adicional que aporta múltiples beneficios:

  1. Protección contra Suciedad y Proliferación: Una cubierta evita la acumulación de suciedad, hojas y otros desechos en el agua. Además, al impedir la incidencia directa del sol, minimiza la proliferación de algas y bacterias, contribuyendo a mantener el agua más limpia.

  2. Compatibilidad de Productos: Es importante recordar que si se utiliza una cubierta, los productos invernadores deben ser libres de cobre para evitar dañar el material de la cubierta.

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Abordando Preocupaciones sobre Productos Químicos

Una pregunta común entre quienes han elegido la cloración salina por motivos de sensibilidad cutánea es si volverán a utilizar productos químicos. La respuesta es que los productos químicos aplicados durante el invierno, como los invernadores, se utilizan en una época de no baño. Una vez que las temperaturas suban y se decida reanudar el uso de la piscina, se debe dejar de tratar el agua con estos productos y encender nuevamente el clorador salino. El calor y la acción del clorador harán que los productos químicos residuales se evaporen en pocos días, permitiendo disfrutar de un agua tratada de forma natural con cloro gaseoso.

El Proceso de Invernaje: Momentos Clave

El proceso de hibernación de la piscina, especialmente para sistemas de cloración salina, se divide en dos fases principales. La primera fase comienza cuando se deja de utilizar la piscina y se puede optar o no por colocar la lona. Durante este periodo, se puede seguir utilizando el clorador salino, aunque se notará un menor consumo de cloro a medida que la temperatura del agua desciende. Se puede reducir paulatinamente el tiempo de filtración y cloración.

La segunda fase, el invernaje propiamente dicho, se inicia cuando la temperatura del agua desciende por debajo de los 15ºC. En este punto, el clorador salino debe ser detenido. Los fabricantes de cloradores salinos suelen recomendar o incluso obligar a detener el equipo a temperaturas entre 10ºC y 15ºC. La razón es que la baja temperatura reduce la conductividad del agua y, consecuentemente, la efectividad de la electrólisis.

Una vez detenido el clorador, será necesario recurrir a un producto clorado externo para mantener entre 0.5 y 1 ppm de cloro libre. Es aconsejable mantener un pH en el rango bajo, alrededor de 7.1 a 7.3. Dado que el uso del clorador salino no suele implicar una alta concentración de ácido cianúrico, se puede optar por cloro estabilizado (dicloro o tricloro) para facilitar la dosificación. Las pastillas de tricloro de disolución lenta, colocadas en dosificadores flotantes, pueden ser una opción, siempre respetando las cantidades adecuadas. Alternativamente, se puede utilizar hipoclorito sódico (lejía) o cálcico, aunque para evitar el aumento del ácido cianúrico, el hipoclorito sódico es preferible.

Para asegurar una buena distribución de estos desinfectantes externos, se recomienda arrancar la filtración una o dos horas diarias, con el clorador salino desconectado.

Adicionalmente, se puede añadir semanalmente un antialgas a base de amonios cuaternarios en la dosis recomendada por el fabricante para prevenir la aparición de algas. Mensualmente, se puede realizar un "choque" de cloro libre, entre 3 y 5 ppm, utilizando hipoclorito sódico o cálcico. Para estos choques, se recomienda utilizar lejía doméstica fresca (sin aditivos y apta para agua potable), ya que las garrafas de hipoclorito sódico de gran formato pueden haber perdido eficacia si no han tenido rotación. Es preferible comprar las botellas de lejía justo antes de su uso y no almacenarlas.

Consideraciones Adicionales para el Mantenimiento Invernal

El mantenimiento de una piscina no termina con el fin de la temporada de baño. La hibernación de la piscina no solo prolonga la vida útil de sus componentes, sino que también ayuda a ahorrar en productos químicos y en la preparación para la temporada de baño. El cuidado adecuado de tu piscina en invierno es tan importante como su mantenimiento en verano.

La limpieza profunda antes de detener el sistema es vital. Esto incluye eliminar hojas, suciedad y otros residuos, cepillar paredes y fondo, aspirar el suelo, limpiar filtros y equilibrar el pH. Así se evitan algas y malos olores durante el invierno.

En resumen, preparar tu piscina con cloración salina para el invierno no tiene por qué ser complicado. Siguiendo estos pasos, se asegura que el equipo de cloración salina se mantenga en buen estado y que el agua permanezca limpia y protegida durante los meses fríos, lista para disfrutarla al máximo en la próxima temporada.

Si aún tiene alguna duda al respecto, no dude en contactar con profesionales especializados que le ofrecerán soluciones prácticas y efectivas para el cuidado de su piscina durante todo el año.

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