Las aguas residuales generadas en los centros hospitalarios, especialmente aquellos que atienden a pacientes oncológicos, presentan un desafío sin precedentes para la salud pública y la preservación del medio ambiente. La presencia de fármacos antineoplásicos de alta toxicidad y la proliferación de bacterias resistentes a antibióticos (BRA) en estos efluentes requieren soluciones innovadoras y eficaces para su tratamiento antes de su vertido a la red de alcantarillado. La creciente incidencia de estas sustancias en el agua plantea una amenaza global que exige una acción prioritaria y coordinada.

La Amenaza Creciente de las Bacterias Resistentes a Antibióticos y Fármacos Citostáticos
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la presencia de bacterias resistentes a antibióticos en las aguas residuales constituye una amenaza mundial en crecimiento, siendo responsable de aproximadamente 25.000 muertes anuales solo en Europa. Los hospitales oncológicos, en particular, se convierten en un caldo de cultivo idóneo para la proliferación de estas resistencias. Las aguas residuales provenientes de estos centros albergan una concentración significativa de microorganismos que han desarrollado resistencia a los tratamientos antibióticos convencionales, lo que dificulta enormemente su erradicación y aumenta el riesgo de infecciones difíciles de tratar en la población general.
Paralelamente, la incidencia de los fármacos antineoplásicos, comúnmente conocidos como quimioterapia, sigue aumentando de manera alarmante. Estos fármacos, diseñados para combatir el cáncer mediante la inhibición de la proliferación celular, poseen una elevada toxicidad para el ser humano. Los pacientes oncológicos eliminan hasta un 40% de estos compuestos en las primeras 24 horas tras su administración, los cuales terminan en las aguas residuales. La problemática se agrava debido a que muchas de estas sustancias no pueden ser completamente eliminadas por las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) convencionales. Como resultado, estos fármacos se están detectando en ríos y cuerpos de agua, representando contaminantes persistentes que, a pesar de encontrarse en bajas concentraciones, pueden ejercer efectos tóxicos sobre los organismos acuáticos y son objeto de vigilancia por parte de la Unión Europea.
Niños enfermos con cáncer recibían agua destilada en vez de quimioterapia en Veracruz
Innovación Tecnológica para la Depuración de Aguas Hospitalarias Oncológicas
Ante esta crítica situación, diversas entidades han unido esfuerzos para desarrollar soluciones vanguardistas. Athisa, Nazaríes IT y la Universidad de Granada, en el marco del proyecto ChemoCLEAN-Tech II, coordinado por OnGranada, trabajan en el diseño de una estación de tratamiento capaz de eliminar el cien por cien de las bacterias resistentes a antibióticos y los fármacos antineoplásicos presentes en las aguas residuales de los centros hospitalarios oncológicos. Este proyecto, cofinanciado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, tiene como objetivo primordial reducir la toxicidad y el impacto de estas aguas en el medio ambiente y en la salud pública.
El proyecto ChemoCLEAN-Tech II se fundamenta en dos antecedentes clave. Por un lado, es la segunda fase de un proyecto anterior desarrollado por Athisa, Nazaríes IT y la UGR, que también contó con financiación de la convocatoria de ayudas para Agrupaciones Empresariales Innovadoras (AEI). Aquella iniciativa permitió identificar los fármacos antineoplásicos presentes en las orinas de pacientes oncológicos y desarrollar un sistema piloto de tratamiento validado para su uso. Por otro lado, ambas iniciativas se basan en una tecnología previamente validada: el Sistema MIMO, desarrollado por Athisa en colaboración con la Universidad de Granada. Este sistema, que aplica los principios de la oxidación avanzada, se presenta como una alternativa a la incineración de residuos sanitarios, contribuyendo a la reducción del impacto ambiental asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes tóxicos.
El Sistema MIMO y la Oxidación Avanzada
El Sistema MIMO, pionero en su aplicación, se basa en procesos de oxidación avanzada (POA). Estas tecnologías utilizan reactivos oxidantes potentes y/o catalizadores para generar especies altamente reactivas, como los radicales hidroxilo (•OH), capaces de degradar una amplia gama de contaminantes orgánicos, incluyendo los fármacos antineoplásicos y otros compuestos persistentes. La oxidación avanzada ofrece una alternativa prometedora a los tratamientos convencionales, ya que puede degradar contaminantes que son recalcitrantes a otros procesos, transformándolos en sustancias menos nocivas o incluso en dióxido de carbono y agua.
El consorcio integrado por Athisa Biogeneración, Nazaríes y ANQUIMED (Análisis Químico Industrial y Medioambiental de la Universidad de Sevilla) ha desarrollado, a través del proyecto BioSani-TRAT, un procedimiento tecnológico pionero en Europa para el tratamiento de residuos citostáticos, tanto sólidos como líquidos. Este proyecto, dirigido por el profesor Esteban Alonso Álvarez de la Universidad de Sevilla, emplea una tecnología de oxidación avanzada en una planta ubicada en Socuéllamos (Ciudad Real). La planta está equipada con un sistema de sensores que permite monitorizar en tiempo real y de forma remota el estado del proceso de tratamiento, asegurando el cumplimiento de las condiciones de oxidación requeridas y garantizando la calidad y seguridad del proceso. El objetivo de BioSani-TRAT es diseñar, desarrollar y validar la eficacia de un nuevo Modelo de Gestión y Tratamiento de residuos citostáticos, eliminándolos de forma segura y respetuosa con el medio ambiente.

Un Enfoque Integral para la Gestión de Aguas Residuales Hospitalarias
El tratamiento seguro y efectivo de las aguas residuales hospitalarias implica varios pasos que deben seguirse de manera rigurosa para eliminar o neutralizar los contaminantes peligrosos. Un perfil hidráulico óptimo para la depuración de aguas residuales domésticas y hospitalarias, en función de su procedencia y composición, debe incluir:
- Pretratamiento: Antes de enviar las aguas residuales al sistema de tratamiento principal, es fundamental realizar un pretratamiento que elimine sólidos grandes y otros desechos. Esto puede incluir cribado y desarenado para retirar materiales gruesos que podrían obstruir o dañar los equipos de tratamiento posteriores.
- Tratamiento Primario: En esta fase, se busca la separación física de sólidos suspendidos y flotantes. Aunque en el contexto de aguas hospitalarias oncológicas, este paso puede ser menos relevante para los contaminantes específicos, sigue siendo una etapa importante en la gestión general de efluentes.
- Tratamiento Secundario: Este tratamiento suele ser de tipo biológico, como los sistemas de fangos activados o reactores biológicos. En esta fase, los microorganismos descomponen la materia orgánica presente en las aguas residuales de manera controlada, generando la biomasa necesaria para que se lleve a cabo la degradación. Los sistemas de fangos activados resultan muy efectivos para reducir la carga orgánica.
- Tratamiento Avanzado: Para la eliminación de contaminantes específicos como los fármacos antineoplásicos y la erradicación de bacterias resistentes a antibióticos, se requieren etapas de tratamiento avanzado. Aquí es donde tecnologías como la oxidación avanzada (POA), ozonización, adsorción con carbón activado, o membranas de nanofiltración y ósmosis inversa juegan un papel crucial. Estos procesos están diseñados para eliminar o degradar compuestos que no son retenidos por los tratamientos convencionales.
- Desinfección: Finalmente, la desinfección es el último paso en el tratamiento de las aguas residuales hospitalarias. Mediante el uso de métodos como la cloración, la radiación ultravioleta (UV) o la ozonización, se busca inactivar o eliminar los microorganismos patógenos restantes, asegurando que el agua tratada sea segura para su vertido o reutilización.
Es importante señalar que, para un correcto funcionamiento de las depuradoras, las aguas pluviales deben canalizarse por separado de las aguas residuales. Además, los usuarios de estos sistemas de depuración deben prestar mucha atención a no utilizar la depuradora como un basurero, evitando arrojar productos inadecuados al colector de saneamiento.

Impacto y Perspectivas Futuras
El proyecto ChemoCLEAN-Tech II, al abordar el tratamiento de los fármacos antineoplásicos y las bacterias resistentes a antibióticos en las aguas residuales de hospitales oncológicos, se posiciona como el primer proyecto de su tipo a escala europea e internacional. Esta iniciativa de I+D+i no solo busca resolver un problema ambiental y de salud pública urgente, sino que también permitirá introducir mejoras en los protocolos de atención a pacientes oncológicos y en la gestión de residuos sanitarios de las instituciones hospitalarias españolas.
El desarrollo de un modelo de demostración totalmente dotado con tecnología de automatización y control remoto, como el propuesto por Nazaríes IT, es fundamental para su correcta implementación en el entorno hospitalario. La estación de tratamiento integrada, preensamblada y fácilmente transportable e instalable, será presentada y promocionada entre hospitales de primer nivel para su aplicación durante un periodo de prueba.
La innovación desarrollada por el consorcio Athisa Biogeneración, Nazaríes y ANQUIMED representa un avance significativo en la gestión de residuos citostáticos. La tecnología empleada, basada en la oxidación avanzada y monitorizada en tiempo real, asegura la eliminación completa y segura de estos compuestos altamente tóxicos.
El vertido sin tratamiento de las aguas residuales hospitalarias representa un desafío crítico para el medio ambiente y la salud pública. Contribuye a la proliferación de bacterias resistentes a los antibióticos, la contaminación de cuerpos de agua y la afectación de la calidad del agua potable. Por lo tanto, el tratamiento seguro y efectivo de estas aguas, cumpliendo con las regulaciones locales y nacionales que establecen límites estrictos sobre los niveles de contaminantes permitidos, es una prioridad ineludible.
Las estaciones de tratamiento de aguas, como las diseñadas por ACO, son sistemas esenciales para procesar diferentes tipos de aguas, ya sean residuales domésticas o industriales, permitiendo su reutilización segura y sostenible. Utilizan una combinación de procesos físicos, químicos y biológicos para eliminar contaminantes, patógenos y sólidos suspendidos, mejorando la calidad del agua para diversas aplicaciones no potables e incluso para usos más exigentes como el riego, la limpieza o procesos industriales.
En resumen, las aguas residuales hospitalarias, y en particular las generadas en unidades oncológicas, con su carga de fármacos citostáticos y bacterias resistentes a antibióticos, representan un riesgo significativo que exige soluciones tecnológicas avanzadas y una gestión rigurosa. La investigación y el desarrollo de proyectos como ChemoCLEAN-Tech II y BioSani-TRAT son fundamentales para mitigar este impacto y salvaguardar la salud pública y el medio ambiente. Para empresas que necesiten asesoramiento en tratamiento de aguas, se recomienda explorar soluciones especializadas que aborden estas complejas problemáticas.
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