La mayoría de las piscinas de nueva construcción ya suelen incorporar sistemas de cloración salina, un método cada vez más popular por su eficacia y autonomía en el tratamiento del agua. Sin embargo, aunque es un sistema muy autónomo e independiente, también necesita ser revisado y sometido a ciertas labores de mantenimiento. La célula o electrodo es uno de los principales componentes de este sistema de tratamiento del agua, y su cuidado forma parte esencial de las tareas de mantenimiento de las piscinas salinas. El problema más característico, y uno de los fallos habituales, sobre todo con el paso del tiempo, es la acumulación de cal en los electrodos y las placas. Esto ocurre fundamentalmente cuando el agua es muy dura. Si tu sistema de cloración no funciona o no tiene la potencia suficiente, lo primero que debes hacer es revisar el estado de los electrodos. ¿Quieres aprender a cómo mantener tu clorador salino en buenas condiciones?
La Célula Cloradora: El Corazón del Sistema Salino
La célula del clorador es una pieza fundamental en el proceso de cloración salina de una piscina. Es el lugar donde se produce la electrólisis, es decir, la reacción mediante una composición de sal que permite que el equipamiento higienice el agua sin necesidad de productos químicos. Las placas y los electrodos son las piezas del clorador que más se desgastan con el paso del tiempo. La mayoría de los cloradores cuentan con un sistema automático de limpieza que, mediante un sistema electrolítico, repite de manera cíclica este proceso. No obstante, este sistema de autolimpieza no siempre es suficiente para eliminar por completo las incrustaciones, especialmente en piscinas con agua dura.

Identificando el Problema: Acumulación de Cal y Minerales
La acumulación (o incrustación) de calcio es uno de los desafíos más comunes e importantes en el mantenimiento de piscinas con sistema de cloración salina. Esto es así, en parte, porque normalmente se forma primero en las placas de las celdas de sal, donde puede permanecer sin que se detecte hasta que el problema avance. En piscinas con el agua dura, sobre todo si se usa agua de pozo, la cal y otros minerales se adhieren rápidamente a los electrodos de la célula cloradora. Estos sedimentos cubren las placas metálicas, disminuyendo la producción de cloro, y el sistema de limpieza automático del clorador no es capaz de limpiar totalmente la célula. En estos casos, hay que revisarla periódicamente y limpiarla cuando sea necesario.
Guía Paso a Paso para la Limpieza Manual de la Célula del Clorador Salino
Limpiar la célula del clorador no es, para nada, complicado. Con el objetivo de facilitar el mantenimiento de tu piscina, y en particular, de su célula, te indicamos los pasos básicos a seguir. Es importante tener en cuenta que la frecuencia de limpieza dependerá de varios factores, como el pH, los niveles de dureza del calcio del agua de la piscina y las horas de funcionamiento. Los niveles de pH y dureza del calcio son los dos factores que más influyen en la frecuencia con la que tu TurboCell necesitará limpieza. Nuestro sistema de cloración salina AquaRite de Hayward, por ejemplo, incluye un recordatorio incorporado sobre la inspección y limpieza de la celda cada 500 horas.
Paso 1: Preparación y Seguridad
Lo primero de todo es apagar nuestra depuradora pulsando el interruptor en el cuadro eléctrico, de esta manera, la bomba dejará de impulsar agua por el circuito de la piscina. Después, tenemos que cerrar todas las llaves de la depuradora: cerramos las llaves de impulsión, fondo/sumidero, limpiafondos y skimmer. El segundo paso, es apagar el clorador salino y desconectar la célula. Esto es vital para proteger el clorador durante el proceso de limpieza. Tiraremos de las gomas para sacar los cubre bornes, desenroscaremos las tuercas para desconectar los cables.
Paso 2: Inspección Inicial
Cuando desconectemos la célula, nos fijaremos bien si tiene restos de calcio u otros minerales. Retira el TurboCell. Luego, mira en la celda para encontrar formación de incrustaciones (depósitos escamosos de color claro) en las placas y la presencia de desechos atrapados en las placas.
Paso 3: Preparación de la Solución de Limpieza
Para limpiar la célula, necesitaremos echar reductor de pH o un limpiador especial de células y un poco de agua. La proporción recomendada es de 1 parte de reductor de pH por cada 4 partes de agua. Otra opción es usar ácido muriático diluido, pero siempre con precaución.
Importante: Si utilizas un filtro antical, te puede resultar útil para minimizar la acumulación de cal en la célula. La otra opción es echar producto antical en el agua, el inconveniente de esto es que hay que echarlo con mucha frecuencia.
Paso 4: Limpieza de la Célula
El paso siguiente será sumergir la célula en la mezcla con ácido para que se desprendan los restos de suciedad. El líquido debe cubrir la célula por completo; si no es así, no pasa nada. Fija el TurboCell al soporte de limpieza de celdas con el lado del cable hacia abajo. Antes de llenar el TurboCell con una solución de ácido muriático, coloca un recipiente debajo para evitar derrames. Llena el TurboCell hasta la parte superior con la solución y déjala en remojo durante 15 minutos. Si una manguera de alta presión no elimina la mayoría de los depósitos, usa un lavado ácido leve. Asegúrate de usar guantes de goma y protección ocular adecuada.
Consideraciones sobre el uso de ácido: La limpieza con ácido debe hacerse en casos muy puntuales, para evitar que las placas se desgasten. En el momento que pierdan su baño protector, se dañarán en poco tiempo, y no son nada baratas. El uso, por ejemplo, de ácido clorhídrico o sulfúrico sin más, sin rebajarlo con agua, para limpiar las placas de las electrolisis, las daña irreversiblemente. Las superficies de las placas son de metales especiales (titanio, rubidio….) y se ven atacadas por estos ácidos de forma corrosiva. Nunca raspes ni cepilles la superficie de las placas de titanio de la célula ni utilices elementos metálicos, ya que podrías estropear las placas y dejar la célula inservible.
Limpieza célula del Clorador Salino Zodiac ei2 · Mantenimiento Piscinia®
Paso 5: Enjuague y Verificación
Vacía el TurboCell y revísalo. Si está limpio, enjuágalo con una manguera y vuelve a colocarlo. Si aún quedan depósitos después del remojo, repite el procedimiento de remojo hasta que quede limpio. Cuando termines, enjuaga la célula con agua limpia. Si después de la limpieza ves que todavía queda algún resto puntual, repite el procedimiento pero en menor tiempo.
Paso 6: Reinstalación y Puesta en Marcha
Cuando tengas la célula limpia, móntala de nuevo en el vaso de la electrolisis, o como dijimos antes, si no se extrae del vaso, depende de la marca, monta el vaso y coloca la tuerca de cierre y electrodos en su posición original. Abre las válvulas del equipo de filtración a su posición habitual (filtrado) y comprueba que no hayan fugas de agua en el vaso de la electrolisis. Vuelve a conectar la luz eléctrica para poner en marcha el equipo de filtración. Como último paso, comprobaremos que el clorador salino esté funcionando correctamente.
Prevención y Mantenimiento Continuo
Ahora que has aprendido cómo limpiar la célula del clorador salino, lo siguiente es controlar y ajustar regularmente los niveles de pH del agua. Para ello, recomendamos la instalación de un regulador de pH automático junto con el clorador salino. Esto ayuda a reducir la formación de depósitos de calcio en la célula del clorador salino.
La mezcla de agua/ácido muriático puede almacenarse para su uso posterior o puede desecharse. Vuelve a colocar el TurboCell.
Como habréis podido comprobar, es una tarea bastante sencilla en principio y que podéis realizar vosotros mismos. Pero en el caso de que necesitéis ayuda, no dudéis en contactar con el servicio técnico especializado. Disponemos tanto de los productos adecuados así como de profesionales totalmente cualificados para realizar dicha tarea. Si aún tienes alguna duda al respecto, contacta con nosotros a través de nuestro número de atención al cliente, móvil y whastapp, o con el formulario de contacto.