Mascarillas: Barreras de Protección Contra Bacterias y Virus

Las mascarillas se han convertido en un elemento cotidiano en la protección contra la transmisión de agentes infecciosos. Su finalidad principal es evitar que la persona que la lleva transmita patógenos a su entorno, actuando como una barrera física. Sin embargo, la eficacia y el tipo de protección que ofrecen pueden variar significativamente según su diseño y los materiales con los que están fabricadas.

Ilustración de una persona usando una mascarilla quirúrgica

El Mecanismo de Acción de las Mascarillas

Cuando una persona habla, tose o estornuda, puede liberar pequeñas gotas en el aire que pueden contener microorganismos y, potencialmente, infectar a otras personas. Las mascarillas están diseñadas para interceptar estas gotas. En el caso de las mascarillas quirúrgicas, los protocolos revisados y las recomendaciones de organismos como los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) indican que, durante la exhalación, el aire de la nariz y la boca sale con una velocidad alta y se dirige frontalmente. Las partículas que se liberan son relativamente gruesas, entre 3 y 8 micras (1 micra = 0,001 mm), e impactan directamente en la parte interior de la mascarilla. Incluso si se produce una pequeña salida de aire por los bordes, las bacterias u otras partículas no escapan fácilmente, ya que, debido a su grosor, no son capaces de seguir las líneas de flujo del aire que se escapa por los bordes.

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Mascarillas Quirúrgicas: Protección para el Entorno

Las mascarillas quirúrgicas son paños de tela que se sujetan a la cara a través de unas tiras que rodean las orejas. Se llaman así porque son, precisamente, las que utilizan los médicos y cirujanos a la hora de realizar intervenciones. Estas mascarillas no están pensadas primordialmente para proteger al portador de enfermedades contagiosas transmitidas por el aire, sino para proteger a los demás de las partículas que el portador emite al aire. Su objetivo es evitar que la saliva y la mucosidad generadas por el usuario lleguen a un paciente o equipo médico. Por lo tanto, su objetivo primordial de diseño no es proteger al trabajador como si fueran Equipos de Protección Individual (EPI), sino el campo quirúrgico.

El tamaño de los virus es tan microscópico que, en teoría, podría pasar sin problemas a través de los pequeños agujeros que tienen las mascarillas quirúrgicas convencionales. A pesar de ello, es mejor llevar mascarilla quirúrgica que no llevarla. Según un estudio clínico llevado a cabo por la International Society for Infectious Diseases, aquellos miembros que utilizan mascarillas quirúrgicas en sus casas cuando algún familiar está enfermo tienen un 80% menos de probabilidades de contagiarse que aquellos que no las utilizan.

Tipos de Mascarillas Quirúrgicas Según la Norma Europea EN 14683

Las mascarillas quirúrgicas deben cumplir con una serie de normativas y estándares que garantizan su efectividad y seguridad. La norma europea EN 14683 clasifica las mascarillas quirúrgicas en diferentes tipos, basándose en su eficacia de filtración bacteriana (EFB) y su resistencia a las salpicaduras de fluidos.

  • Tipo I: Estas mascarillas tienen una eficacia de filtración bacteriana (EFB) mínima del 95%. Son de tres capas y tres pliegues para ofrecer protección respiratoria de una dirección, es decir, capturan el fluido corporal de nariz y boca que sale del usuario, protegiendo a las demás personas que puedan estar cerca de un posible contagio. Cumplen con las normativas EN14683:2019, EN14683:2005 y ASTM F2100 (USA), además de la directiva 93/42/EEC sobre dispositivos médicos.

  • Tipo II: Cumplen con prácticamente las mismas características que las mascarillas Tipo I, pero su diferencia principal radica en su porcentaje de eficacia de filtración bacteriana (BFE). Las mascarillas quirúrgicas Tipo II tienen una BFE ≥ 98%, superior al 95% de las Tipo I. Al igual que las Tipo I, cuentan con las normas EN14683:2019, EN14683:2005 y ASTM F2100 (USA) y la directiva 93/42/EEC sobre dispositivos médicos. Están fabricadas con 3 capas de tela non-woven o no tejida y ofrecen protección respiratoria de una dirección.

  • Tipo IIR: Este tipo de mascarilla es resistente a las salpicaduras de sangre y otros fluidos corporales que pudieran estar contaminados. Además, la mascarilla desechable de tipo IIR tiene un porcentaje de BFE o eficacia de filtración bacteriana mayor en comparación con la Tipo I. El resto de características son similares a las de los tipos I y II: cumplen la norma EN 14683, están homologadas, cuentan con 3 capas de tela non-woven o no tejida, ofrecen protección respiratoria de una dirección, son cómodas y ajustables.

La compra de mascarillas quirúrgicas con el marcado CE garantiza que el producto cumple con los requisitos legales de las directivas o Reglamentos Europeos, asegurando que se está adquiriendo un producto que cumple con los estándares de calidad y seguridad exigidos por la Unión Europea.

Diagrama comparativo de los tipos de mascarillas quirúrgicas (Tipo I, II, IIR)

Mascarillas FFP y Respiradores: Protección para el Usuario

El papel de las mascarillas FFP (Filtering Face Piece) es proteger al usuario frente a la inhalación de contaminantes ambientales tales como agentes patógenos, agentes químicos, antibióticos y citostáticos. Estas mascarillas son consideradas Equipos de Protección Individual (EPI) y están diseñadas para ofrecer un nivel de filtración superior al de las mascarillas quirúrgicas, protegiendo al usuario de partículas en suspensión y aerosoles.

La letra del modelo en los respiradores define la eficiencia en la resistencia a la degradación del filtro. En Estados Unidos, deben contar con la aprobación del NIOSH (National Institute for Occupational Safety and Health). Las mascarillas N95 son un ejemplo básico de mascarilla antivirus, recomendadas por la OMS, el CDC y ministerios de salud. Deben ofrecer una eficacia de al menos el 95% en el filtrado de partículas aerosolizadas libres de aceite y cumplir con los requerimientos del CEN (Comité Europeo de Normalización).

La clasificación de las mascarillas FFP se basa en su capacidad de filtración y fuga hacia el exterior:

  • Mascarillas FFP1 o P1: Filtran el 80% de las partículas aerosolizadas, con un 22% de fuga hacia el exterior. Ofrecen un factor de protección nominal de 4.

  • Mascarillas FFP2 o P2: Filtran el 94% de las partículas aerosolizadas, con un 8% de fuga hacia el exterior. Ofrecen un factor de protección nominal de 12. La mascarilla FFP2 ofrece protección frente a residuos no tóxicos y frente a elementos fibrogénicos. Para la protección de los ciudadanos en situaciones de epidemia, se recomienda también el uso de las mascarillas FFP-2.

  • Mascarillas FFP3 o P3: Filtran el 99,95% de las partículas aerosolizadas, con un 2% de fuga hacia el exterior. Ofrecen un factor de protección nominal de 50. La mascarilla FFP3 actúa contra distintos tipos de polvo, humo y aerosoles venenosos y tóxicos.

Las máscaras FFP deben cumplir la Norma UNE-EN 149:2001+A1:2010. La legislación laboral establece que los trabajadores, cuando están expuestos a un contaminante en el aire que puede ser peligroso para su salud al ser inhalado, deben usar un Equipo de Protección Individual (EPI) que proporcione protección respiratoria. Estos equipos deben estar certificados de acuerdo al Reglamento (UE) 2016/425 por el que se regulan los EPI, avalados por el marcado CE de conformidad.

Algunos modelos avanzados de mascarillas incorporan capas de carbón activado que ofrecen alivio contra olores desagradables, y su diseño ligero en forma de cazoleta es resistente a la deformación, junto con una suave pieza de ajuste facial, clip nasal y correas dobles para un ajuste cómodo. Las bandas trenzadas codificadas por colores ayudan a identificar rápidamente el nivel de protección: amarillo para FFP1, azul para FFP2 y rojo para FFP3.

Uso Correcto y Consideraciones Adicionales

El uso correcto de las mascarillas es fundamental para que cumplan su función de protección. A la hora de quitarse la mascarilla, se debe hacer por detrás, sin tocar la parte delantera. Las mascarillas quirúrgicas son desechables y deben reemplazarse cada tres a cuatro horas, o antes si se humedecen. No es recomendable reutilizarlas, ya que una vez superada su vida útil pueden dejar de ser efectivas.

Para determinar cuán bien se ajusta una mascarilla, es importante revisar si hay espacios al colocar las manos en forma de cuenco alrededor de los bordes externos de la mascarilla. Los espacios pueden dejar que entre y salga aire, reduciendo su eficacia.

Además del uso de mascarillas, es crucial recordar que para evitar cualquier tipo de contagio no solo basta con este accesorio. También son necesarias una serie de prácticas preventivas como lavarse las manos con desinfectante y, a la hora de toser o estornudar, utilizar el codo flexionado o un pañuelo. Todas estas estrategias de prevención pueden ser útiles para reducir el riesgo de transmisión de virus respiratorios.

Infografía: Pasos correctos para ponerse y quitarse una mascarilla

Innovaciones en Materiales y Filtración

La investigación y el desarrollo en el campo de las mascarillas continúan avanzando. Por ejemplo, existen mascarillas fabricadas en España que utilizan filtros de nanofibras. Estos filtros ofrecen una filtración mecánica, no electrostática, y presentan una morfología uniforme con un tamaño de poro muy inferior al de los filtros convencionales. Esto permite la retención de aerosoles virales, bacterias y partículas en suspensión con una capa de muy poco espesor. Estudios han comprobado que estas mascarillas a base de nanofibras presentan un mejor confort en la respiración.

Además, se han realizado estudios para determinar la capacidad viricida de ciertos materiales bajo la norma ISO 18184:2019, y estudios antimicrobianos bajo la norma JIS Z 2801 (ISO 22196:2007) contra cepas de bacterias comunes, midiendo inactivaciones significativas después de un corto período de contacto con el filtro.

En resumen, las mascarillas, tanto quirúrgicas como de protección respiratoria, desempeñan un papel vital en la protección de la salud pública. La elección del tipo adecuado de mascarilla, su uso correcto y la combinación con otras medidas preventivas son fundamentales para minimizar el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas.

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