Mascarilla Quirúrgica: Barrera Esencial en la Protección de la Salud

La mascarilla quirúrgica, también conocida como cubrebocas, tapaboca o barbijo, se ha consolidado como un elemento fundamental en la protección de la salud, especialmente en entornos médicos y sanitarios. Su diseño y función principal radican en actuar como una barrera física para contener la propagación de bacterias y virus provenientes de la nariz y la boca del portador. Esta prenda, que cubre parcialmente el rostro, no solo protege al usuario de salpicaduras de fluidos corporales, sino que también previene que el propio usuario contamine a otros, reduciendo así la diseminación de partículas virales y bacterianas generadas al toser o estornudar.

Primeros auxilios y protección médica

¿Qué es una Mascarilla Quirúrgica y Cómo Funciona?

En su esencia, una mascarilla quirúrgica es un dispositivo médico diseñado para minimizar la transmisión directa de agentes infecciosos. Su funcionamiento se basa en la creación de una barrera física que bloquea la salida de gotas respiratorias, saliva y fluidos potencialmente infecciosos del usuario. Están compuestas típicamente por capas de material no tejido (non-woven) que poseen propiedades filtrantes, permitiendo al mismo tiempo la circulación de aire para una respiración cómoda.

Las mascarillas quirúrgicas simples tienen la capacidad de proteger al usuario de ser salpicado en la boca con fluidos corporales. De manera crucial, también previenen que el usuario se toque la nariz y la boca, una acción que, tras el contacto con superficies contaminadas, podría transferir virus y bacterias al paciente. Por lo tanto, su uso contribuye significativamente a reducir la propagación de partículas portadoras de bacterias o virus.

Tipos de Mascarillas Quirúrgicas y su Homologación

La eficacia y seguridad de las mascarillas quirúrgicas están respaldadas por normativas y estándares rigurosos. En Europa, las mascarillas quirúrgicas deben ser certificadas a través del proceso de marcado CE para poder ser comercializadas, garantizando así el cumplimiento de los requisitos legales de las directivas o Reglamentos Europeos. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) autoriza la comercialización de estas mascarillas, exigiendo a los fabricantes demostrar que su producto es al menos tan bueno como uno ya existente en el mercado.

Las normas europeas, como la EN 14683, establecen los criterios para las pruebas de las mascarillas quirúrgicas, enfocándose en la eficacia de filtración bacteriana (EFB) y la resistencia a la respiración. Según esta norma, existen diferentes tipos:

  • Mascarillas Quirúrgicas Tipo I: Cumplen con la normativa EN14683:2019, EN14683:2005 y ASTM F2100 (USA), además de la directiva 93/42/EEC sobre dispositivos médicos. Estas mascarillas tienen una EFB mínima del 95%. Están fabricadas con tres capas y tres pliegues, ofreciendo protección respiratoria unidireccional al capturar el fluido corporal que sale del usuario, protegiendo así a las personas cercanas de un posible contagio.
  • Mascarillas Quirúrgicas Tipo II: Comparten características con el Tipo I, pero se diferencian en su porcentaje de eficacia de filtración bacteriana (BFE). Las mascarillas de Tipo II tienen un BFE igual o superior al 98%. También cumplen con las normativas EN14683, ASTM F2100 y la directiva 93/42/EEC. Están compuestas por 3 capas de tela no tejida, son transpirables, no irritan la piel y cuentan con gomas elásticas para su sujeción.
  • Mascarillas Quirúrgicas Tipo IIR: Además de cumplir con las características de las de Tipo II, las mascarillas IIR son resistentes a las salpicaduras de sangre y otros fluidos corporales contaminados. Su BFE es igual o superior al 98%, y ofrecen resistencia a salpicaduras, lo que las hace adecuadas para situaciones con mayor riesgo de exposición a fluidos.

Las pruebas de filtración de estas mascarillas se realizan en el sentido de la espiración (de adentro hacia afuera), evaluando la eficacia de filtración bacteriana. En cuanto a la normativa americana, las mascarillas quirúrgicas deben cumplir con las normas de la ASTM (American Society for Testing and Materials).

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Usos Específicos y Consideraciones de Seguridad

En entornos médicos y clínicos, las mascarillas quirúrgicas son un elemento esencial para controlar la propagación de enfermedades infecciosas y proteger tanto a pacientes como a profesionales sanitarios. Las mascarillas quirúrgicas protegen al paciente y su entorno (aire, superficies, material, campo operatorio) cuando son utilizadas por el personal sanitario. También protegen al usuario de infecciones transmisibles por gotitas o de proyecciones de líquidos biológicos, especialmente si disponen de una película impermeable.

Es importante destacar que las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para evitar la proyección de gotitas de saliva o secreciones de las vías aéreas durante la espiración del usuario. Su objetivo primordial, en el contexto quirúrgico, es evitar que la saliva y la mucosidad generadas por el usuario lleguen a un paciente o equipo médico, protegiendo así el campo quirúrgico. Por esta razón, no se consideran Equipos de Protección Individual (EPI) en el sentido de proporcionar protección respiratoria certificada, a menos que estén diseñadas y certificadas como respiradores.

Diferencias con las Mascarillas de Protección Respiratoria

Es crucial distinguir las mascarillas quirúrgicas de las mascarillas de protección respiratoria, como las FFP (Filtering Facepiece Particles). Mientras que las mascarillas quirúrgicas se centran en contener las emisiones del usuario y proteger a los demás y al entorno, las mascarillas de protección respiratoria están diseñadas para filtrar el aire que el usuario inhala, protegiéndolo de aerosoles, polvo, humo y otras partículas peligrosas.

Las mascarillas de protección respiratoria, clasificadas según su capacidad de filtración en FFP1, FFP2 y FFP3 en Europa, y N95, N99, N100 en Estados Unidos, cumplen con normas específicas (UNE-EN 149:2001+A1:2010 en Europa, y NIOSH en EE. UU.). Por ejemplo:

  • FFP1: Menor grado de filtración, con un porcentaje de filtración de aerosoles de al menos el 80% y fugas hacia el interior de hasta el 22%.
  • FFP2: Porcentaje de filtración de al menos el 94% y fugas hacia el interior de hasta el 8%. Ofrecen protección frente a residuos no tóxicos y elementos fibrogénicos.
  • FFP3: Porcentaje de filtración del 99% y fugas hacia el interior de hasta el 2%. Actúan contra diversos tipos de polvo, humo y aerosoles venenosos y tóxicos.

Los respiradores, como los N95, FFP2 y KN95, están diseñados para bloquear casi todas las partículas de virus presentes en el aire. Estos respiradores deben cumplir estándares específicos y están diseñados para ajustarse a la cara.

Colocación y Uso Correcto

El uso eficaz de cualquier tipo de mascarilla depende de su correcta colocación y uso. Se recomienda lavarse o desinfectarse las manos antes de ponerse la mascarilla. La mascarilla debe cubrir la boca, la nariz y el mentón, y ajustarse bien al rostro. Al exhalar, se debe sentir que el aire caliente sale por la parte delantera de la mascarilla, y no por los bordes.

Para mejorar el ajuste de las mascarillas médicas, se pueden anudar las tiras detrás de las orejas donde se unen a la mascarilla, doblando y colocando el material sobrante debajo de los bordes. Si la mascarilla tiene una pieza nasal flexible, debe presionarse para crear un ajuste perfecto sobre el puente de la nariz.

Al quitarse la mascarilla, se debe hacer desatándola o sacándose las tiras alrededor de las orejas, sin tocar la parte delantera de la mascarilla ni la cara. Las mascarillas de un solo uso deben desecharse después de usarlas o si se ensucian, mojan o dañan. Las mascarillas reutilizables deben lavarse adecuadamente. Las manos deben lavarse inmediatamente después de quitarse la mascarilla.

Diagrama de tipos de mascarillas y su protección

Durabilidad y Mantenimiento

Las mascarillas quirúrgicas son, por definición, dispositivos médicos desechables y no es recomendable reutilizarlas, ya que una vez superada su vida útil pueden dejar de ser efectivas. El tiempo de eficacia de las mascarillas varía según el uso, pudiendo ser de entre tres y ocho horas, siendo las de precios más bajos las que suelen presentar tiempos de utilización más cortos.

Se deben reemplazar cada tres a cuatro horas, o antes si se humedecen. En el caso de las mascarillas de protección reutilizables, su mantenimiento y limpieza son fundamentales para garantizar su eficacia continua.

Mascarillas en el Contexto de Pandemias

Durante la pandemia de COVID-19, se produjo una escasez generalizada de mascarillas debido a la necesidad de su uso para evitar contagiar y ser contagiado. El virus que causa la COVID-19 se transmite principalmente por el aire, y las partículas virales pueden flotar en el aire, especialmente en lugares concurridos con poca ventilación. La investigación ha concluido que el uso constante, el ajuste correcto y la colocación adecuada de mascarillas y respiradores pueden ralentizar la propagación del virus.

El uso de mascarillas se recomienda especialmente si se tienen síntomas de enfermedad, se está cerca de personas enfermas o se encuentra en un espacio interior concurrido, sobre todo si las tasas de COVID-19 en la zona son elevadas. Sin embargo, es importante recordar que las mascarillas no son seguras para todos; no deben colocarse en personas con dificultad para respirar, inconscientes, que no puedan quitárselas sin ayuda, ni en niños menores de 2 años.

En situaciones de epidemia, como la experimentada con la COVID-19, el uso de mascarillas de protección respiratoria, como las FFP2, se ha recomendado no solo para el personal sanitario sino también para la protección de la ciudadanía en general.

Consideraciones Adicionales

La comodidad es otro factor importante en el uso de mascarillas. Existen diferentes tamaños para adaptarse a la morfología del usuario. Las mascarillas de protección, en particular, pueden venir equipadas con una válvula de espiración para mejorar la comodidad del usuario, aunque estas mascarillas con válvula no filtran el aire exhalado y por ello no se pueden utilizar en algunos lugares.

La elección de la mascarilla adecuada depende del nivel de protección requerido y del entorno de uso. Mientras que las mascarillas quirúrgicas son esenciales en la contención de patógenos emitidos por el usuario y la protección del entorno, las mascarillas de protección respiratoria ofrecen un nivel superior de filtración para proteger al usuario de la inhalación de partículas y aerosoles peligrosos. Ambas desempeñan roles complementarios y vitales en la salud pública y la seguridad.

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