La Planta Potabilizadora de Son Tugores: Un Pilar Fundamental en el Suministro de Agua para Palma

La gestión del agua potable es una tarea compleja y vital para cualquier núcleo urbano. En Palma, la empresa municipal EMAYA juega un papel crucial en este ámbito, y una de sus instalaciones clave es la planta potabilizadora de Son Tugores. Esta planta, inaugurada en 1994 y operativa desde el año siguiente, ha sido fundamental para garantizar el suministro de agua a la ciudad, especialmente ante el desafío de las aguas salobres.

Orígenes y Desafío de las Aguas Salobres

La necesidad de una planta potabilizadora como la de Son Tugores surgió de la problemática de las fuentes de agua disponibles en la zona. Las aguas salobres procedentes de los pozos de las áreas de Levante (Pont d’Inca) y Na Burguesa presentaban un contenido de sal que las hacía no aptas para el consumo directo. La planta se diseñó específicamente para abordar este inconveniente, con una capacidad inicial para tratar aguas con un contenido de sal que oscilaba entre 2 y 10 gramos por litro. La tecnología seleccionada para esta tarea fue la osmosis inversa, un proceso avanzado capaz de eliminar eficazmente las sales disueltas y otros contaminantes.

Proceso de osmosis inversa en planta potabilizadora

La planta de Son Tugores se encarga, por tanto, de transformar estas aguas salobres en agua potable, un proceso que requiere una serie de etapas de tratamiento meticulosas. El objetivo principal es asegurar que el agua que llega a los hogares palmesanos cumpla con los más altos estándares de calidad y seguridad.

El Proceso de Tratamiento en Son Tugores

El tratamiento del agua en la planta de Son Tugores es un proceso multifacético que comienza con la gestión de las aguas salobres. Estas aguas, provenientes de los pozos de Levante y Na Burguesa, se mezclan y se someten a un proceso de recloración en el depósito de agua sucia, que tiene una capacidad de 750 m³. Este paso inicial es crucial para desinfectar el agua antes de las siguientes fases de tratamiento.

Tras la cloración, el agua recibe un pretratamiento intensivo. Este pretratamiento se inicia con una doble filtración. En primer lugar, el agua atraviesa una batería de filtros de arena dispuestos en paralelo, diseñados para retener partículas sólidas de mayor tamaño. Posteriormente, el agua pasa por filtros de cartucho, que actúan como una barrera más fina, eliminando partículas de menor calibre.

La etapa central del tratamiento para la desalinización es la osmosis inversa. Mediante membranas semipermeables, este proceso fuerza el paso del agua a través de ellas, mientras que las sales y otras impurezas son retenidas. El resultado es agua osmotizada, que ha sido despojada de su salinidad y de gran parte de sus contaminantes.

Tratamiento de Aguas de Fuentes Naturales

Además de las aguas salobres de los pozos, la planta de Son Tugores también trata aguas procedentes de fuentes naturales. Estas aguas, cuando brotan como consecuencia de lluvias abundantes, pueden presentar una turbidez muy variable. Para aprovechar este recurso hídrico, se recoge el excedente que no es necesario para el riego. Estas aguas naturales se someten a un proceso de tratamiento distinto, que incluye coagulación, floculación, decantación y cloración.

El proceso de coagulación y floculación busca agrupar las partículas suspendidas en el agua para facilitar su eliminación. La decantación permite que estas partículas agrupadas se asienten en el fondo del depósito. Finalmente, la cloración se aplica para garantizar la desinfección del agua tratada.

El agua osmotizada obtenida de los pozos, junto con el agua tratada de las fuentes naturales, se mezcla posteriormente con agua de otras procedencias gestionadas por EMAYA. Esta mezcla se realiza en los dos depósitos reguladores de Son Tugores, asegurando un suministro equilibrado y homogéneo para la red de distribución.

Diagrama simplificado de una planta potabilizadora

La Nueva EDAR Palma II: Ampliando Capacidades y Mirando al Futuro

Paralelamente a la operación de la planta potabilizadora de Son Tugores, se están llevando a cabo importantes proyectos para mejorar la infraestructura hídrica de Palma. Uno de estos proyectos es la construcción de la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) Palma II. Esta nueva instalación está diseñada para tratar hasta 90.000 m³ de aguas residuales al día, con la capacidad de dar servicio a un millón de habitantes equivalentes una vez completada su segunda fase.

La EDAR Palma II representa un salto cualitativo en la capacidad de tratamiento de aguas residuales de la ciudad. Junto a la depuradora, se construirá un emisario terrestre y submarino. Este emisario tendrá la doble función de evacuar las aguas tratadas y facilitar su reutilización, promoviendo así un ciclo del agua más sostenible.

Agorapedia: ¿Qué es el ciclo integral del agua?

Gestión de Redes de Saneamiento por EMAYA

La labor de EMAYA no se limita a la potabilización y depuración del agua. La empresa municipal es responsable de la conservación, el mantenimiento y la explotación de la red de aguas fecales de Palma. Esto implica no solo la infraestructura subterránea, sino también todos sus elementos asociados. EMAYA invierte en la mejora continua del servicio, realiza estudios y elabora planes y proyectos para optimizar la red y asegurar su correcto funcionamiento.

En cuanto a la red de aguas pluviales, la titularidad recae en el Ayuntamiento de Palma. Sin embargo, EMAYA tiene el encargo de su conservación y mantenimiento. El Ayuntamiento es el encargado de realizar las inversiones necesarias, así como de llevar a cabo los estudios, planes y proyectos para mejorar la prestación del servicio de drenaje urbano.

Consideraciones sobre el Agua Depurada

Es importante destacar que el agua depurada en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) no se puede retornar directamente a la red de distribución de agua potable. La razón fundamental es que, si bien el agua ha sido tratada para eliminar gran parte de los contaminantes, no alcanza la calidad mínima exigida para el consumo humano. La potabilización y la depuración son procesos distintos, con objetivos y estándares de calidad diferentes.

La Tecnología de la EDAR 1: Automatización y Eficiencia

La EDAR 1, una instalación que opera de forma totalmente automatizada, demuestra la aplicación de tecnología avanzada en la gestión de aguas residuales. Esta planta tiene la capacidad de tratar 46.000 m³ de aguas residuales al día. El proceso de tratamiento en la EDAR 1 se inicia con el desbaste, una fase crucial para separar los residuos sólidos del agua sucia.

En esta etapa de desbaste, se utilizan rejillas y tamices para eliminar los elementos de mayor tamaño. Posteriormente, el agua pasa por tres decantadores. En los decantadores primarios, se separan los fangos del agua, permitiendo que las partículas más pesadas se asienten en el fondo.

La EDAR 1 también incorpora procesos biológicos avanzados para la eliminación de la contaminación orgánica y de nutrientes. Mediante la acción de microorganismos y la combinación de zonas óxicas (con presencia de oxígeno) y anóxicas (sin presencia de oxígeno), se logra degradar una gran parte de la materia orgánica y los compuestos nitrogenados y fosforados. Este es un paso esencial para reducir el impacto ambiental del agua residual antes de su vertido o reutilización.

Tratamiento de Fangos: Un Ciclo Cerrado

Una parte fundamental del proceso de depuración es el tratamiento de los fangos generados. Los fangos, que son los residuos sólidos separados durante las distintas etapas de tratamiento, se conducen a espesantes. En los espesantes, se reduce el contenido de agua de los fangos, aumentando su densidad y facilitando su posterior tratamiento.

Acto seguido, los fangos espesados pasan a los digestores. En los digestores, se lleva a cabo un proceso de digestión anaerobia, es decir, en ausencia de aire. Durante este proceso, la materia orgánica presente en los fangos es degradada por microorganismos anaerobios. Una consecuencia beneficiosa de este proceso es la generación de metano, un gas que puede ser aprovechado como fuente de energía renovable. Este enfoque contribuye a un ciclo más cerrado y sostenible en la gestión de las aguas residuales.

La EDAR 1, con su alta automatización y su capacidad de tratamiento, es un ejemplo de la inversión en tecnología para mejorar la eficiencia y el rendimiento de las infraestructuras hídricas urbanas, asegurando que las aguas residuales sean tratadas de manera adecuada antes de ser devueltas al medio ambiente. La continua evolución de estas tecnologías es clave para afrontar los desafíos ambientales y de suministro de agua del futuro.

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