Purificación de la Riva García, universalmente conocida como Purita de la Riva, nació en Oviedo el 2 de febrero de 1933, en el seno de una familia vallisoletana con profundas raíces artísticas. Su legado en el mundo de la música española es innegable, marcada por un talento precoz que la catapultó a los escenarios desde muy joven y una vocación docente que ha inspirado a generaciones de músicos. Su vida, tejida con notas y dedicación, es un testimonio de pasión por el piano y un profundo arraigo a su tierra natal, Asturias.
Los Primeros Acordes de un Talento Prodigioso
Desde sus primeros años, Purita de la Riva mostró una afinidad excepcional con la música. Sus padres, Joaquín de la Riva y Trinidad García, reconocieron este don innato y la guiaron hacia el estudio formal. Sus primeros pasos en el aprendizaje musical los dio de la mano de Saturnino del Fresno, su maestro y mentor, quien reconoció su extraordinario potencial. Bajo su tutela, Purita se preparó para su primer recital, un hito que alcanzaría a la temprana edad de nueve años. Este debut no solo dejó asombrados a los presentes, sino que también trascendió las ondas radiofónicas, llevando su música a un público más amplio.
El talento de Purita era tan evidente que a los doce años, el 2 de julio de 1945, fue galardonada con el primer Premio Fin de Carrera y el Premio Extraordinario «Mª del Carmen» por el Conservatorio Superior de Música de Madrid. Este reconocimiento no fue un mero logro académico, sino el preludio de una brillante carrera como concertista. Ese mismo año, inauguró la temporada de conciertos de la prestigiosa Sociedad Filarmónica de Oviedo, demostrando una madurez interpretativa que desmentía su corta edad.

La Carrera de una Concertista en Ascenso
Tras su debut en la Sociedad Filarmónica de Oviedo, la carrera de Purita de la Riva como concertista de piano despegó con fuerza. Su habilidad para cautivar al público con interpretaciones llenas de emoción y virtuosismo la llevó a actuar en numerosos escenarios, consolidando su reputación como una de las pianistas más prometedoras de su generación. A pesar de las tentaciones de una carrera internacional, Purita siempre mantuvo un fuerte vínculo con su hogar y su público local.
Su formación musical continuó con maestros de la talla de Ángel Muñiz Toca, Vicente Santimoteo, Benito Lauret Mediato y Odón Alonso, quienes contribuyeron a pulir su ya excepcional talento. Su conexión con el panorama musical asturiano se fortaleció con sus colaboraciones con el Trío Clásico de Oviedo, un vínculo que, a su vez, impulsó la creación del Trío de Cámara de Oviedo.
Un episodio revelador de su juventud se remonta a 1956, cuando la reconocida pianista internacional Alicia de Larrocha visitó Oviedo. En un encuentro tras el concierto, De Larrocha, agobiada por las exigencias de una carrera de élite, compartió sus dudas con Purita: "¡Ay, Purita, no sé si merece la pena!". Purita, con la frescura y convicción de su juventud, replicó: "¡Cómo no va a merecer la pena, mira mis manos, rojas de tanto aplaudirte!". Alicia, a su vez, le explicó la inmensa dedicación que requería la memoria musical, horas y horas de estudio para cada nota. Esta anécdota subraya la elección vital de Purita de priorizar su entorno y su público cercano sobre la vorágine de las giras internacionales, una decisión que, a sus noventa años, no lamenta.
La Vocación Docente y el Legado Pedagógico
Paralelamente a su exitosa carrera como concertista, Purita de la Riva desarrolló una profunda vocación por la enseñanza. En 1960, obtuvo la cátedra de Piano Superior en el Conservatorio de Oviedo, un puesto que desempeñó con dedicación y pasión durante décadas, hasta su jubilación en 1994, tras 47 años de servicio. A lo largo de su trayectoria docente, transmitió sus conocimientos y su amor por la música a incontables alumnos, muchos de los cuales alcanzaron también un notable reconocimiento profesional.
Su labor pedagógica no se limitó a la enseñanza del piano; también impartió clases de Armonía, Contrapunto y Fuga, enriqueciendo la formación musical de sus estudiantes. El Conservatorio de Oviedo, en reconocimiento a su invaluable contribución, le rindió homenaje en 2011, destacando su extensa labor como docente.
¿Cómo ayuda la música al desarrollo de los niños?
Un Profundo Vínculo con Oviedo y Asturias
Purita de la Riva es una figura emblemática de Oviedo y Asturias. Nacida en la calle Martínez Vigil, ha echado raíces profundas en la ciudad, a pesar de que su familia paterna procedía de Villalón de Campos, en Valladolid. La única de sus once hermanos nacida en Oviedo, su vida ha estado intrínsecamente ligada a la capital asturiana.
Su conexión con la ciudad se manifiesta en varios aspectos. En 2001, una calle de Oviedo recibió su nombre en reconocimiento a su trayectoria artística y cultural, un honor que atestigua su arraigada presencia en el tejido social y cultural de la región. La Sociedad Filarmónica de Oviedo, escenario de su memorable debut y donde ofreció conciertos a lo largo de su carrera, le otorgó la Medalla de Oro en octubre de 2023, celebrando sus noventa años y su dilatada relación con la institución.
La vida de Purita de la Riva ha estado marcada por eventos significativos que, según su propia visión, responden a un designio providencial. Desde su infancia, ha experimentado momentos de gran intensidad, como el suceso durante la Revolución del 34, donde las balas impactaron cerca de ella sin causarle daño. La Guerra Civil y un trágico accidente familiar en Gijón, donde su hermano Luis perdió la vida al intentar rescatar a un bañista, fueron experiencias que moldearon su resiliencia. Sin embargo, fue en el colegio de la Milagrosa donde, de la mano de Sor Fructuosa Marquina, su talento musical recibió un impulso decisivo, allanando el camino para su futuro.
Reconocimientos y Actividad Musical Continua
A lo largo de su prolífica carrera, Purita de la Riva ha sido objeto de numerosos homenajes y reconocimientos. En 1981, grabó un disco para la Sociedad Fonográfica Asturiana, dedicado a la música para piano asturiana, contribuyendo a la difusión y preservación de este repertorio. El homenaje en el Congreso Internacional de Pedagogía e Investigación Performativa y Creatividad Musical en 2019, así como la instalación de una placa con su nombre en un aula del conservatorio y la dedicación de un aula en Luarca, son testimonios de la profunda admiración que suscita.
A sus noventa años, Purita de la Riva sigue demostrando su amor por el piano. En su hogar, el sonido de su Kawai sigue llenando el salón, un refugio donde los recuerdos de su familia y su pasión por la música conviven. Aunque ya no ofrece conciertos públicos, su conexión con el instrumento permanece intacta, interpretando melodías que siguen conmoviendo.

Su repertorio ha abarcado desde las obras maestras de Bach, Mozart y Beethoven hasta compositores españoles como Albéniz y Granados, así como un especial interés por la música asturiana, interpretando piezas de autores como González del Valle, Enrique Truan, Julián Orbón, Leoncio Diéguez y Facundo de la Viña. Su habilidad para interpretar estas obras, a menudo con gran dificultad técnica, demuestra su maestría y dedicación.
La vida de Purita de la Riva es un ejemplo de cómo la pasión, la dedicación y el talento pueden converger para crear un legado duradero. Desde sus inicios como niña prodigio hasta su consolidación como maestra y concertista, su trayectoria es un himno a la música y a la perseverancia, un reflejo del alma artística de Asturias.
tags: #purificacion #de #la #riva #gonzalez