El año 2020 quedará marcado en la historia por la irrupción del COVID-19, y el 2021 continúa bajo la sombra de esta amenaza. A pesar del avance en la vacunación, la atención sigue centrada en las medidas preventivas. Los aerosoles, partículas suspendidas en el aire, han sido reconocidos por científicos y organismos sanitarios como un vehículo determinante en la propagación del virus. Estas diminutas gotas respiratorias, generadas al hablar, toser, estornudar o incluso respirar, permanecen en el aire, especialmente en ambientes cerrados y sin ventilación adecuada, multiplicando el riesgo de contagio.

La ventilación tradicional, si bien importante, puede verse limitada por factores como el diseño arquitectónico, el volumen del espacio, la cantidad de personas o las condiciones climáticas externas. En este contexto, los purificadores de aire y renovadores emergen como alternativas energéticamente eficientes, consumiendo muy poca energía y permitiendo la purificación del ambiente sin necesidad de abrir ventanas. Esto no solo evita la pérdida de energía por la entrada de aire frío, sino que también reduce la carga de trabajo de los sistemas de calefacción. Es un dato alarmante que el aire en interiores puede estar hasta 10 veces más contaminado que el exterior, una contaminación ambiental que se acumula y puede ser más perjudicial. Los purificadores de aire, con su capacidad para reducir hasta el 99,97% de las partículas suspendidas, incluyendo virus, bacterias, ácaros, polen, polvo y humo de tabaco, ofrecen una solución para mejorar la calidad del aire interior (IAQ).
La Tecnología Detrás de la Purificación del Aire
Los purificadores de aire modernos emplean diversas tecnologías para combatir la contaminación. Un diseño típico, como el que se describe con un filtro de 360°, garantiza una eficacia óptima al utilizar toda su superficie. Estos filtros de alto rendimiento suelen incluir un prefiltro fino, un filtro HEPA (High Efficiency Particulate Air) y una proporción elevada de carbón activado. El filtro HEPA es crucial para atrapar partículas microscópicas, mientras que el carbón activado es eficaz para absorber gases, olores y compuestos orgánicos volátiles (COVs). La combinación de estas capas y un diseño que aprovecha la totalidad del filtro, como el modelo de 360°, permite una limpieza profunda del aire interior, liberándolo de patógenos, alérgenos, químicos y olores.

Existen diferentes enfoques para la purificación del aire:
- Ionizadores: Estos dispositivos funcionan mediante electroestática, emitiendo iones negativos que se adhieren a las partículas de suciedad en el aire, haciendo que caigan al suelo o se adhieran a superficies.
- Máquinas de Ozono (Ozonizadores): Estos aparatos utilizan un gas, el ozono (O₃), para desinfectar y desodorizar el aire. El ozono desintegra las partículas contaminantes a través de su potente efecto oxidante.
- Purificadores de Aire Mecánicos: Estos dispositivos atraen las partículas del aire y las atrapan en sus filtros, actuando como una barrera física contra la suciedad y los contaminantes.
El Ozono: Un Arma de Doble Filo Contra el COVID-19
La revista Construir ha destacado los beneficios de los sistemas de ozono para la descontaminación, desodorización y desinfección del aire en ambientes interiores públicos, con especial mención a su potencial contra los coronavirus. Se ha sugerido la implementación de sistemas de ozono en lugares de alta afluencia como aeropuertos, hospitales, centros comerciales y estaciones de transporte público para la purificación del agua y la limpieza de ambientes. La promesa es la "destrucción completa de microorganismos, bacterias, patógenos y entre ellos, pues los virus".
Diversos estudios científicos respaldan la capacidad del ozono para inactivar virus. El ozono, producido por generadores de ozono u ozonizadores, ha demostrado ser efectivo contra una variedad de virus, incluyendo adenovirus (infecciones respiratorias), virus de la influenza (gripe) y coronavirus (como los causantes del resfriado común y el Síndrome Respiratorio Agudo Severo - SARS). El COVID-19, al ser un nuevo coronavirus con naturaleza, enfermedad y modo de contagio similar a otros de su familia, también ha sido objeto de estudio en relación con la eficacia del ozono. El ozono, gracias a sus propiedades desinfectantes y purificadoras, se presenta como un método de higiene ambiental para mantener una alta calidad del aire interior (IAQ), asegurando condiciones saludables y confortables, y evitando contaminantes y malos olores.
Cómo el Ozono inactiva hongos, bacterias y virus
Empresas como ASP Asepsia ofrecen soluciones basadas en la generación de ozono y metodologías de alta filtración para el tratamiento e higiene ambiental. Estos sistemas se basan en la generación de ozono a través de equipos de diseño y fabricación propios.
Sin embargo, la eficacia de estos dispositivos, incluyendo máquinas de ozono, lámparas UV y purificadores de aire, en la lucha contra el SARS-CoV-2 ha sido objeto de debate y escepticismo. La farmacéutica y divulgadora Marian García, conocida como Boticaria García, ha sido enfática al señalar que "El Ministerio de Sanidad ni ninguna autoridad sanitaria aprueba estos dispositivos como eficaces frente al coronavirus. No hay ninguna evidencia". García califica la venta de estos aparatos como "estafas" que comprometen la seguridad y lamenta la falta de acción por parte de las autoridades sanitarias.
Si bien reconoce que existe "una pata de realidad" en algunas tecnologías, como las máquinas ultravioleta C utilizadas por el ejército y en entornos médicos (con costes y requerimientos de mantenimiento elevados, y con radiación peligrosa para el ser humano), advierte contra la adquisición de dispositivos domésticos. Según Boticaria García, muchos de los "cacharritos" que se venden, como "tostadoras para teléfonos o bandejas donde se meten cosas", no matan el virus y pueden generar una falsa sensación de seguridad.
La preocupación se extiende a las máquinas de ozono, que se han instalado en numerosos establecimientos y farmacias. El Ministerio de Sanidad también ha alertado sobre la falta de evidencia de su eficacia contra el coronavirus. La investigación sobre la efectividad del ozono aún está en curso, y se subraya que, en caso de ser eficaz, la potencia necesaria para eliminar el virus podría ser peligrosa para la salud humana y requeriría manejo profesional.
El ozono se ha utilizado históricamente para eliminar malos olores. Sin embargo, si el ozono es oxidante, a las dosis que mata el virus, también es dañino para las células. A dosis bajas, no mata el virus; a dosis altas, puede ser peligroso. Son máquinas que, en manos no expertas, pueden generar una falsa sensación de seguridad, llevando a relajar otras medidas de higiene o creando una discriminación entre establecimientos. La idea de que un establecimiento es "mejor" por tener una máquina de ozono es cuestionada si no se acompaña de otras medidas. En cuanto al ozono de flujo continuo, se afirma que a esas dosis no tiene efectividad alguna.
Incluso para las máquinas profesionales, no se ha demostrado su eficacia contra el coronavirus. Si lo fueran, requerirían mediciones constantes de la concentración ambiental por parte de profesionales para garantizar la seguridad de los clientes. La imposibilidad de medir estas concentraciones por parte del usuario común lo convierte en una práctica irresponsable.
Purificadores de Aire Convencionales: ¿Una Opción Segura pero Ineficaz?
En cuanto a los purificadores de aire convencionales, Boticaria García los considera la "opción menos peligrosa" porque no generan ozono ni radiaciones. Sin embargo, su conclusión es que "no sirven para nada" en la prevención del contagio de COVID-19. Argumenta que el aire no es la vía principal de transmisión del virus, y que un purificador no impide el contagio si las personas no guardan la distancia de seguridad o si no se limpian las superficies. Un purificador no elimina el virus de las superficies de contacto, como mostradores o barras.
Además, se alerta sobre el "impacto ambiental" de la proliferación de aparatos instalados sin evidencia de su eficacia. La divulgadora considera "injusto" el establecimiento de categorías y "clasismos" entre establecimientos basándose en la presencia de estos dispositivos. Para las pequeñas empresas, el gasto en estos artefactos podría ser más útil en otras áreas, especialmente en un contexto económico difícil.
Las medidas de prevención recomendadas se centran en la limpieza y desinfección de superficies con productos virucidas aprobados por el Ministerio de Sanidad, como desengrasantes, desinfectantes tipo Sanytol o lejía. Estas medidas, aunque más laboriosas, son las más efectivas y económicas.
El Papel del Ozono en la Desinfección de Vehículos
La eliminación del coronavirus de las superficies es crucial para evitar la expansión de la pandemia, y los vehículos, por su uso masivo, juegan un papel importante. La limpieza profunda de zonas clave como el volante, palanca de cambios, freno de mano, manecillas de puertas, radio y controles multimedia es fundamental. A esto se puede añadir una higienización completa mediante ozono, considerado uno de los métodos más eficaces debido a su alto poder desinfectante y esterilizante. El ozono ya se ha utilizado para la eliminación de otros coronavirus, como el SARS, y dada la similitud estructural entre el SARS y el COVID-19 (más del 80%), se utiliza en muchos procesos de limpieza.

Para generar ozono, se requieren máquinas específicas, disponibles en versiones domésticas, comerciales e industriales, adaptadas a diferentes superficies y tamaños. Tras un tratamiento correcto con ozono, se logra la desaparición del COVID-19, ya que al ser un gas, se expande totalmente y llega a todos los rincones, incluyendo rendijas y ángulos muertos.
Si bien cualquier persona puede utilizar generadores de ozono, es crucial seguir las recomendaciones de seguridad: no debe haber personas ni animales en el espacio durante el funcionamiento del generador, y la zona tratada debe ventilarse adecuadamente después para reducir la concentración de ozono y convertirlo de nuevo en oxígeno seguro.
Evidencia y Controversia en la Eliminación de Patógenos
Empresas especializadas en generadores de ozono, como la estadounidense Quail Systems, aseguran que el ozono elimina el 99,999% de los patógenos en el aire, incluyendo el coronavirus del SARS y gripes como el H5N1, lo que lo convierte en una herramienta importante para prevenir la propagación del COVID-19. Robert Smith, presidente y CEO de Quail Systems, LLC, afirma que "Se ha demostrado que el ozono mata al coronavirus del SAR, por lo tanto, anticipamos que el ozono puede matar a la nueva hebra más fuerte, COVID-19. Durante décadas, hemos visto que el ozono es la opción más segura y rentable para proteger a las personas matando virus peligrosos y otras amenazas".
Sin embargo, esta evidencia científica se contrapone a las advertencias de organismos sanitarios y divulgadores que señalan la falta de aprobación y estudios concluyentes sobre la eficacia del ozono específicamente contra el SARS-CoV-2 en condiciones de uso doméstico o comercial generalizado. La potencia necesaria para una desinfección efectiva podría ser perjudicial para la salud humana, y la falta de mediciones precisas en el ambiente genera dudas sobre su seguridad y efectividad real.
Un ejemplo de purificador de uso profesional que cubre hasta 140 m² y cumple la normativa UNE 60335, se promociona como capaz de eliminar el Covid-19 y otros virus en un 99%. Este tipo de equipos, ideales para colegios, residencias, oficinas, hospitales, peluquerías y gimnasios, renuevan la calidad del aire oxigenándolo de forma continua.
Por otro lado, se describen purificadores de aire ASP que utilizan filtros HEPA, electroestáticos, carbón activo, generadores de iones o luz ultravioleta para eliminar partículas de contaminación y alérgenos. Se mencionan purificadores premium con sistemas avanzados (filtro true HEPA, carbón activo, UV e iones) que eliminan alérgenos, humos, tóxicos y contaminantes, incluyendo partículas diésel. Otro purificador con filtro HEPA se promociona por eliminar bacterias y virus en suspensión (incluyendo el coronavirus SARS-CoV-2), contaminación exterior, formaldehído, gases nocivos, alérgenos, vapores de cocina, humos y malos olores.
Un generador de ozono con especificaciones técnicas de 28.000 mg/h de capacidad, temporizador de 5 a 60 minutos y potencia de 110 W, se describe como un dispositivo que utiliza electricidad para producir ozono con propiedades purificadoras y desinfectantes, destruyendo bacterias, virus, hongos, moho, ácaros y alérgenos. Se señala que mejora la calidad del aire en hogares, oficinas, automóviles, y otros espacios. Sin embargo, se reitera la advertencia de que el ozono es tóxico para humanos y animales, y se insta a seguir las recomendaciones del fabricante y ventilar adecuadamente la zona tratada.
En la lucha contra la pandemia, la información clara y basada en evidencia científica es fundamental. Mientras que los purificadores de aire con filtros HEPA y carbón activado ofrecen un beneficio tangible en la mejora de la calidad del aire interior al eliminar partículas y contaminantes comunes, la aplicación de ozono para la desinfección del aire en presencia de personas genera un debate significativo debido a su potencial toxicidad y a la falta de consenso científico sobre su eficacia y seguridad en el contexto del COVID-19. Las medidas de higiene tradicionales, como la limpieza y desinfección de superficies y la ventilación adecuada, siguen siendo las estrategias más probadas y recomendadas.