El mundo se enfrenta a una creciente escasez de agua dulce, un recurso fundamental para la vida y el desarrollo. Si bien los océanos cubren la mayor parte de la superficie terrestre, el agua salada representa el 97% del total, dejando solo un escaso 3% como agua dulce. De esta pequeña fracción, una gran parte se encuentra congelada o inaccesible, lo que significa que menos del 1% del agua del planeta es apta para el consumo humano directo. Esta realidad, agravada por el cambio climático y el aumento de la demanda, impulsa la búsqueda de soluciones innovadoras y sostenibles para garantizar el acceso al agua potable.

El Imperativo de Nuevos Recursos Hídricos
El consumo humano está llevando al límite las reservas naturales de agua dulce. Las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF son alarmantes: más de 2.200 millones de personas en el mundo aún carecen de acceso a agua potable, y aproximadamente 1.100 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a agua dulce. La situación se ve exacerbada por los patrones de precipitación cambiantes, que traen consigo sequías más prolongadas y episodios de lluvias torrenciales, aumentando la volatilidad en la disponibilidad del recurso. Ante este panorama, la desalinización emerge como una opción cada vez más relevante para convertir el agua de mar en un recurso vital.
¿Qué es la Desalinización?
La desalinización es el proceso mediante el cual se elimina la sal y otros minerales disueltos del agua de mar o salobre para obtener agua dulce apta para el consumo humano, así como para usos industriales y agrícolas. Este proceso se realiza a través de diversos métodos físicos y químicos que separan el agua de las sales. Históricamente, la desalinización se ha utilizado en barcos y submarinos para proveer de agua dulce a las tripulaciones durante largas travesías. Hoy en día, las plantas desalinizadoras, también conocidas como Instalaciones Desaladoras de Agua de Mar (IDAM) o Instalaciones Desaladoras de Agua Salobre (IDAS), se están convirtiendo en un componente esencial de la infraestructura hídrica en muchas regiones del mundo.

Tecnologías Clave en la Desalinización
Existen dos grandes grupos de tecnologías para desalinizar el agua: los métodos de evaporación y los basados en membranas.
Métodos Basados en Membranas
La ósmosis inversa (OI) es, con diferencia, la tecnología más utilizada y avanzada en el mundo para la desalinización. Este proceso representa más del 65% de la capacidad mundial de desalinización. La ósmosis inversa utiliza membranas semipermeables, similares a filtros textiles muy finos, que separan el agua de las sales gracias a la aplicación de una alta presión. El agua a alta presión se introduce en unos tubos que contienen estas membranas. El agua que atraviesa las membranas, llamada agua producto o permeado, es muy pura. Sin embargo, el agua que no pasa a través de las membranas sale del proceso como un concentrado de sales, conocido como salmuera.
La popularidad de la ósmosis inversa se debe a su alta eficiencia energética en comparación con los métodos térmicos. La energía necesaria para producir agua desalada para una familia de cuatro miembros durante un año es comparable a la que consume un refrigerador durante el mismo período. Las membranas utilizadas en la ósmosis inversa son cada vez más sofisticadas, con avances en materiales como el grafeno que prometen eficiencias aún mayores y menores requerimientos energéticos en el futuro.
Otra tecnología basada en membranas es la electrólisis (ED). Este método utiliza membranas de intercambio iónico y un campo eléctrico para separar los iones (sales) del agua. La electrodiálisis es especialmente eficiente para aguas salobres, donde la concentración de sales no es tan alta como en el agua de mar.
La nanofiltración (NF) es similar a la ósmosis inversa pero utiliza membranas con poros ligeramente más grandes, permitiendo el paso de algunos iones monovalentes pero reteniendo iones divalentes.
Métodos Térmicos
Los métodos térmicos se basan en la evaporación y condensación del agua. Aunque históricamente fueron los primeros en desarrollarse, generalmente consumen más energía que los métodos de membrana.
La destilación multietapa (MSF - Multi-Stage Flash) consiste en calentar el agua de mar y luego introducirla en cámaras con presiones progresivamente más bajas, lo que provoca una rápida evaporación. El vapor se condensa para obtener agua dulce.
La destilación multiefecto (MED - Multi-Effect Distillation) es similar a la MSF, pero el agua se evapora en una serie de etapas (efectos) a temperaturas más bajas.
La congelación se basa en el principio de que, cuando el agua salada se congela, los cristales de hielo que se forman contienen muy poca sal. Se congela el agua de mar, se separan los cristales de hielo de la salmuera y finalmente se derriten para obtener agua dulce.
La formación de hidratos implica introducir un agente formador de hidratos en el agua de mar a condiciones específicas de presión y temperatura, lo que causa la formación de cristales sólidos de hidratos que excluyen las sales.
La evaporación relámpago introduce el agua en una cámara por debajo de la presión de saturación en forma de gotas finas. Parte del agua se evapora instantáneamente, y el vapor se condensa. El agua remanente se introduce en otra cámara a presiones más bajas, repitiendo el proceso.
¿Qué es la ósmosis inversa? | Sostenibilidad - ACCIONA
El Papel de la Energía y la Sostenibilidad
Uno de los principales retos de la desalinización es su consumo energético. Históricamente, los procesos de desalinización han sido impulsados por energía obtenida de combustibles fósiles, lo que resulta en emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, la investigación y el desarrollo se centran cada vez más en la sostenibilidad. El uso de energías renovables, como la solar o la eólica, para alimentar las plantas desalinizadoras es una vía fundamental para reducir su huella de carbono y sus costos operativos.
La energía que necesitamos para producir el agua desalada que una familia de cuatro miembros usa durante un año es equivalente a la que consume un refrigerador durante ese mismo tiempo. Las mejoras continuas en la eficiencia energética de los componentes, como las membranas de ósmosis inversa y los dispositivos de recuperación de energía, han hecho que los costos asociados a las plantas de desalinización sean significativamente más bajos. Por ejemplo, los convertidores ‘Pressure Exchanger’ pueden recuperar hasta el 95% de la energía del flujo de rechazo.
Gestión de la Salmuera: Un Desafío Ambiental
La gestión de la salmuera es uno de los principales retos ambientales de la desalinización. La salmuera es agua de mar concentrada en sales y que puede contener químicos residuales del pretratamiento. Su vertido directo al mar puede afectar a los ecosistemas marinos.
Existen diversas estrategias para minimizar el impacto de la salmuera:
- Descarga al mar o al océano: Es el método menos costoso. La salmuera se diluye con agua de mar para reducir su salinidad antes de ser descargada, a menudo a gran profundidad y en zonas con fuertes corrientes para facilitar su dispersión.
- Estanques solares: La salmuera se vierte en estanques donde la evaporación solar aumenta la concentración de sal, permitiendo su posterior recuperación o gestión.
- Inyección en acuíferos salinos profundos: Una opción que requiere una cuidadosa evaluación geológica.
La investigación actual busca convertir este residuo en una oportunidad, explorando métodos para recuperar sales valiosas de la salmuera o utilizarla en otros procesos industriales.

Impacto Global y Futuro de la Desalinización
A nivel mundial, existen aproximadamente entre 16.000 y 20.000 plantas desalinizadoras operativas, repartidas en unos 177 países, que generan alrededor de 95-100 millones de metros cúbicos de agua dulce al día. Arabia Saudita es el país que más depende de la desalinización, principalmente de agua de mar, seguido de Estados Unidos.
La desalinización no debe contemplarse como una solución única para la escasez de agua, sino como un complemento a otras estrategias. Es fundamental mejorar la eficiencia en el uso del agua, promover el ahorro, reducir las pérdidas en las redes de distribución y fomentar la reutilización del agua.
A medida que las desalinizadoras se expanden a nivel mundial, se les exige que minimicen su impacto ambiental y maximicen su sostenibilidad. Empresas como IDE lideran la industria con plantas térmicas y de membrana avanzadas, proporcionando soluciones rentables y adaptadas a las necesidades de clientes en más de 50 países. La investigación continua en tecnologías más eficientes y sostenibles, como las membranas de grafeno, augura un futuro prometedor para la desalinización como una herramienta vital para garantizar la seguridad hídrica global.
Historia de la Desalinización
La idea de obtener agua potable del mar se remonta a la antigüedad. El filósofo griego Aristóteles, en el siglo IV a.C., ya describió en su obra "Metrológica" que el agua salada, al convertirse en vapor, se volvía dulce, sentando las bases de la desalinización térmica. También sugirió que una fina vasija de cera sumergida en agua de mar podría actuar como filtro, sentando las bases de la desalinización por membranas.
A lo largo de los siglos, se desarrollaron diversas patentes y métodos. En el siglo XVII, William Walcot y Robert Fitzgerald patentaron dispositivos de desalinización térmica. Alphonse René Le Mire de Normandy, en 1852, presentó una patente que tuvo un éxito comercial significativo, especialmente con la popularización de los barcos de vapor.
La primera planta de desalinización moderna fue construida en 1961 por Dow Chemical Company en Freeport, Texas, basada en un sistema de destilación multiefecto. La primera planta de ósmosis inversa se construyó en 1965 en Coalinga, California. Un hito importante fue la construcción de la primera planta desalinizadora de agua de mar basada en ósmosis inversa en Yeda (Arabia Saudita) en 1976, utilizando membranas compuestas avanzadas.
En España, la primera desalinizadora se construyó en 1965 en Lanzarote, utilizando tecnología de evaporación solar, que fue posteriormente sustituida por la ósmosis inversa debido a su alto costo energético. Hoy en día, alrededor del 9% del agua que se bebe en España proviene de la desalinización, y el 21% del agua desalada se utiliza en la agricultura.
