Turbidez en el Agua: Un Indicador Crucial de Calidad y Tratamiento

La turbidez del agua, definida como el grado de transparencia que pierde el líquido por la presencia de partículas en suspensión, es uno de los parámetros más relevantes en el control de la calidad del agua. Esta materia en suspensión puede incluir partículas coloidales, minerales u orgánicas, y su presencia no solo afecta la estética del agua, sino que también puede ser un indicativo de una mayor probabilidad de contaminación microbiológica y de compuestos tóxicos. A todos nos gusta el agua clara y desconfiamos del agua turbia.

Partículas en suspensión en el agua

El control de la turbidez del agua está estrechamente relacionado con la eficacia de los procesos de desinfección, tanto químicos (como el cloro u otros biocidas) como físicos (radiaciones UV). La turbidez puede proteger a los microorganismos de los efectos de la desinfección, estimular la proliferación de bacterias y aumentar la demanda de cloro, complicando así el proceso de potabilización.

La Medición de la Turbidez: Estándares y Métodos

La turbidez se mide en Unidades Nefelométricas de Turbidez (UNF o NTU, por sus siglas en inglés). La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la turbidez del agua para consumo humano no debe superar en ningún caso las 5 NTU, y estará idealmente por debajo de 1 NTU. Cuanto mayor sea la cantidad de sólidos suspendidos en el líquido, mayor será el grado de turbidez.

En España, la Norma Oficial Mexicana - NOM-127-SSA1-2021 establece que el límite permisible para turbiedad será de 3 UNT. Sin embargo, es importante destacar que la Norma Oficial Mexicana es un referente en México y no aplica directamente en España. La legislación europea y española, a través de directivas y reales decretos, establece los parámetros de calidad del agua potable, que son de obligado cumplimiento para los operadores de plantas de tratamiento.

La ISO 7027-2016 establece como única fuente de luz para la medición de la turbidez la fuente de luz infrarroja a 860 nm. Este es un aspecto fundamental para garantizar la comparabilidad y fiabilidad de las mediciones a nivel internacional.

Los nefelómetros o turbidímetros ópticos son los dispositivos utilizados para medir la turbidez. Estos aparatos incorporan una lente, un detector de luz y filtros para medir la intensidad de la luz dispersada cuando un rayo de luz pasa a través de una muestra de agua. Estos medidores cumplen con métodos estándar, como el 180.1, para determinar el grado de turbidez en diversas muestras de agua, incluyendo agua potable, subterránea, superficial, residual y de mar. Los turbidímetros portátiles, como los de la marca Hanna, son adecuados para el análisis de la turbidez en agua de consumo, permitiendo realizar medidas "in situ" y adaptándose a la nueva legislación.

Cómo realizar la medida con el Turbidímetro HI93703 de HANNA instruments

El Control de Turbidez en Plantas de Tratamiento de Agua

El control del parámetro indicador de turbidez con un valor límite de 1 NTU / FNU es una de las obligaciones legales del operador de una planta de tratamiento de aguas. Este requisito se considera cumplido si este valor se mantiene a la salida de la planta de tratamiento. Los laboratorios internos suelen encargarse de estas tareas e informan de los resultados a la autoridad supervisora responsable según un plan de muestreo definido.

En el contexto del tratamiento del agua, la medición continua de la turbidez es fundamental para la operación eficiente de diversas etapas del proceso. Por ejemplo, en el control del agua bruta, se debe mantener un valor de turbidez inferior a 0,2 FNU para la desinfección del agua superficial sin paso subterráneo (percolación) antes de la desinfección. Esto se garantiza si se controla la filtración aguas arriba con una medición continua de la turbidez.

Ocasionalmente, puede ser necesario un proceso de floculación para tratar el agua potable. Esto implica la adición de sustancias que provocan la aglomeración de las partículas para formar copos más grandes, los cuales pueden ser eliminados más fácilmente por filtración. Para comprobar la eliminación completa de estos copos, también se suele utilizar la supervisión continua del dispositivo de filtrado mediante la medición de la turbidez. Este método se utiliza a menudo en relación con la eliminación de hierro y manganeso.

Diagrama de una planta de tratamiento de agua

Interferencias y Soluciones en la Medición de Turbidez

La medición continua de la turbidez, en particular, está sujeta a numerosas interferencias. Entre ellas se encuentran las burbujas de aire y las impurezas y depósitos inevitables en el dispositivo, que pueden interferir gravemente en la medición y arrojar resultados erróneos. Para minimizar o evitar estas perturbaciones, se han desarrollado dispositivos específicos, como los de la serie PTV, que incorporan un innovador colector de burbujas de aire integrado, facilitan la limpieza y presentan desarrollos de diseño y materiales optimizados.

Para obtener mediciones precisas, es crucial tener en cuenta varios aspectos:

  • Cubetas en buen estado: Se debe asegurar que las cubetas utilizadas para las muestras estén en perfectas condiciones, ya que los residuos en suspensión en ellas pueden afectar la lectura.
  • Aplicar aceite de silicona en las celdas: Ante pequeñas manchas imperceptibles en las celdas, la aplicación de aceite de silicona puede mejorar la precisión de los resultados, especialmente en muestras de bajo intervalo.
  • Usar estándares de turbidez vigentes: Para una calibración exacta de los instrumentos, es importante contar con estándares confiables y dentro de su periodo de validez.
  • Evitar la condensación en las celdas: La condensación de agua en el vidrio de las celdas puede oscurecer la luz que atraviesa las muestras, generando una lectura errónea de turbidez.

Una vez realizada la puesta en servicio de las instalaciones de abastecimiento de agua, se debe controlar rigurosamente que el agua cumple con los parámetros de calidad exigidos por la legislación vigente. La turbidez, como se ha detallado, es un factor de gran importancia sanitaria que refleja el contenido de materias en suspensión y puede ser un indicio de contaminación.

Turbidez y Normativas Recientes

La normativa en materia de salud pública evoluciona constantemente para garantizar la seguridad del agua. Un ejemplo de ello es el Real Decreto 487/2022 en España, que se aplica en diversas instalaciones, incluyendo sistemas de agua sanitaria, torres de condensación y condensadores evaporativos, sistemas de agua climatizada o con temperaturas similares, equipos de enfriamiento evaporativo por pulverización, y cualquier otra instalación que utilice agua en su funcionamiento y pueda producir o ser susceptible de producir aerosoles que supongan un riesgo para la salud. El control de la turbidez es un componente esencial en la prevención y control de riesgos sanitarios asociados a estos sistemas.

En situaciones extremas, como la sequía prolongada que ha afectado a regiones como Nuevo León en México, los niveles de turbidez en las presas pueden aumentar drásticamente. En estos casos, aunque las presas recuperen niveles de agua, el líquido puede no ser apto para consumo humano directo. Las autoridades exhortan a la población a no utilizar el agua del grifo para consumo humano, reservándola para labores de limpieza y aseo personal, hasta que los niveles de turbidez se normalicen y cumplan con los parámetros establecidos por la OMS y las normativas locales, como la Norma Oficial Mexicana. Por ejemplo, se ha informado de niveles de turbidez de 208 UNT en la presa La Boca y 155 UNT en la presa el Cuchillo, cifras muy por encima de los límites permisibles.

La correcta gestión y monitorización de la turbidez en el agua es, por tanto, un pilar fundamental para garantizar la salud pública y la seguridad del suministro de agua potable. La inversión en tecnología de medición avanzada y el cumplimiento estricto de las normativas son esenciales para proporcionar a la población un recurso tan vital en condiciones óptimas.

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