El acceso a agua potable segura es un pilar fundamental para la salud pública y el bienestar general. Sin embargo, en diversas circunstancias, como emergencias naturales o fallos en el suministro habitual, la calidad del agua puede verse comprometida, haciendo necesaria su desinfección y potabilización antes de su consumo. Este artículo explora en profundidad los métodos, la dosificación y la importancia de estos procesos, abarcando desde recomendaciones prácticas para situaciones de emergencia hasta los principios científicos y normativas que rigen el tratamiento del agua a nivel industrial y doméstico.
La Importancia de la Desinfección del Agua

En situaciones de emergencia, como huracanes, inundaciones o roturas de tuberías, las autoridades locales a menudo recomiendan consumir exclusivamente agua envasada, hervida o desinfectada hasta que se restablezca el servicio habitual. Esta medida preventiva es crucial para evitar la propagación de enfermedades transmitidas por el agua. Los patógenos que pueden encontrarse en fuentes de agua contaminada incluyen una variedad de virus, bacterias como Salmonella, Cólera, Campylobacter y Shigella, y protozoos como Giardia lamblia y Cryptosporidium. La presencia de estos microorganismos puede causar graves problemas de salud, desde diarrea hasta afecciones más severas.
Preparación del Agua Turbia para la Desinfección
Si el agua presenta un aspecto turbio, es fundamental prepararla adecuadamente antes de proceder a su desinfección. El primer paso consiste en permitir que el agua se asiente para que las partículas sólidas se depositen en el fondo. Posteriormente, se debe filtrar el agua haciéndola pasar a través de un paño limpio, servilleta de papel o filtro de café. La desinfección no es efectiva en aguas turbias o con coloración, ya que los sólidos en suspensión pueden proteger a los microorganismos de la acción del desinfectante.
Métodos de Desinfección del Agua
Existen diversos métodos para desinfectar el agua, cada uno con sus propias ventajas y consideraciones. La elección del método a menudo depende de la disponibilidad de recursos, la escala del tratamiento y la naturaleza de la contaminación.
Hervir el Agua

Hervir el agua es uno de los métodos más sencillos y efectivos para eliminar la mayoría de los microorganismos que causan enfermedades. Para asegurar la desinfección, el agua debe alcanzar un hervor constante durante al menos un minuto. Las altas temperaturas (cerca de los 100 grados centígrados) son letales para la mayoría de las bacterias, virus, protozoos y parásitos. Es importante recordar que las bacterias proliferan a temperaturas por debajo de los 50 grados centígrados, mientras que algas, protozoarios, hongos y parásitos mueren en temperaturas de entre 40 y 60 grados centígrados.
Desinfección con Lejía (Cloro Doméstico)
Si no es posible hervir el agua, la desinfección con lejía de uso doméstico es una alternativa viable. Es crucial utilizar productos a base de lejía de cloro sin olor que sean aptos para desinfección e higiene, según lo indicado en la etiqueta. La etiqueta debe especificar que el producto contiene 6% u 8,25% de hipoclorito de sodio. No se debe usar lejía con aroma, para ropa de color ni con limpiadores agregados, ya que estos pueden ser perjudiciales o interferir con el proceso de desinfección.
La cantidad de lejía a añadir depende de la concentración del producto y del volumen de agua a tratar. Como guía, se recomienda agregar 8 gotas de lejía al 6% o 6 gotas de lejía al 8,25% por cada galón de agua. Tras añadir la lejía, se debe mezclar bien y dejar reposar durante 30 minutos. El agua desinfectada correctamente debería tener un suave olor a cloro. Si el olor a cloro es demasiado intenso, se puede verter el agua de un recipiente limpio a otro y dejarla reposar durante algunas horas antes de su uso.
La cloración es uno de los métodos más utilizados y consiste en añadir hipoclorito de sodio líquido. El cloro actúa como un oxidante que destruye virus, bacterias y sustancias orgánicas. La cantidad de cloro necesaria se conoce como "demanda de cloro" y depende del grado de contaminación del agua. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda producir un cloro libre residual de 0,2 mg/L en circunstancias normales y 0,5 mg/L en situaciones de riesgo alto. La norma sanitaria venezolana, por ejemplo, indica que el agua procesada en plantas de potabilización debe tener entre 0,3 y 0,5 mg/L de cloro residual en cualquier punto del sistema de distribución para considerarse potable.
Es importante destacar que el cloro se reduce en el agua a medida que oxida microorganismos y sustancias orgánicas. La concentración de cloro que queda después de este proceso se denomina cloro residual libre, y es esencial para proteger el agua de una nueva reinfección. Cuando el agua está muy contaminada, la probabilidad de que no quede residual es mayor. El cloro es principalmente corrosivo, no tóxico agudo, y puede irritar la garganta y los ojos, pero a las concentraciones utilizadas para desinfección, la corrosividad es baja. El agua con más de 3-5 mg/L de cloro residual puede ser rechazada por su sabor, pero sin consecuencias graves para la salud.
Hipoclorito de Calcio Granulado

El hipoclorito de calcio granulado es otra forma de desinfectante a base de cloro. Para su uso, es necesario preparar primero una solución de cloro. Esto debe hacerse en un área bien ventilada y con protección para los ojos. Se recomienda agregar una cucharadita colmada (aproximadamente ¼ de onza) de hipoclorito de calcio (HTH) granulado de alta resistencia a dos galones de agua y mezclar hasta que las partículas se disuelvan. Esta mezcla producirá una solución con una concentración aproximada de 500 miligramos por litro.
Para desinfectar el agua con esta solución, se debe añadir una parte de solución de cloro por cada 100 partes de agua que se está tratando. Esto equivale aproximadamente a añadir 1 pinta (16 onzas) de solución de cloro a 12,5 galones de agua. El HTH es un oxidante potente, por lo que se debe manejar con precaución.
Yodo de Uso Doméstico (Tintura de Yodo)
El yodo, comúnmente encontrado en botiquines de primeros auxilios, también puede ser utilizado para desinfectar agua. Se deben agregar cinco gotas de tintura de yodo al 2% por cada cuarto de galón o litro de agua a desinfectar. Si el agua está turbia o presenta color, se debe duplicar la dosis a 10 gotas de yodo.
Tabletas para Desinfección de Agua
Existen en el mercado tabletas diseñadas específicamente para la desinfección del agua. Estas tabletas suelen contener cloro, yodo, dióxido de cloro u otros agentes desinfectantes y se encuentran disponibles en farmacias y tiendas de artículos deportivos. La Cruz Roja Venezolana, por ejemplo, ha promovido el uso de estas pastillas potabilizadoras mediante operativos y charlas informativas.
Desinfección Solar (SODIS)
El método SODIS (Solar Disinfection) aprovecha la radiación ultravioleta del sol para desinfectar el agua. Consiste en exponer agua en botellas transparentes (preferiblemente PET) a la luz solar directa. Las ondas cortas de radiación ultravioleta atacan el ADN de los microorganismos y virus, destruyéndolos. Este método no altera significativamente las propiedades físicas o químicas del agua.
Sin embargo, el método SODIS no es apto para agua contaminada con heces, residuos industriales, mercurio u otros contaminantes, ni para agua con mal olor. El agua no debe estar turbia, ya que los patógenos pueden esconderse tras las partículas de sedimento, impidiendo que los rayos UV los alcancen. Si el día está nublado, la exposición solar debe prolongarse durante dos días continuos.
Ozono (O3)

El ozono (O3) es un potente oxidante que se genera a partir del oxígeno (O2) mediante descargas eléctricas o luz ultravioleta. Es un desinfectante de amplio espectro y muy eficaz para inactivar microorganismos, incluyendo protozoos que forman quistes. Para su uso, el ozono debe ser generado in situ y añadido al agua.
Una de las ventajas del ozono es que produce menos subproductos peligrosos en comparación con el cloro o las cloraminas, y aborda problemas de sabor y olor. Sin embargo, el ozono puede reaccionar con iones de bromuro presentes en el agua para producir bromato, una sustancia que se sospecha puede ser carcinógena. El ozono se utiliza con gran éxito en el tratamiento de agua, siendo la primera planta de ozonización industrial construida en Niza, Francia, en 1906.
Los filtros con generador de ozono potabilizan el agua mediante filtración y ozonización. El ozono, al ser un gas inestable, se descompone en el agua y destruye virus y bacterias. A diferencia del cloro, el ozono no deja una concentración residual en el agua. Por ello, se considera un método que puede emplearse al final del tratamiento de agua, ya que no ofrece protección contra una posible reinfección durante el transporte o almacenamiento.
Luz Ultravioleta (UV)
La radiación ultravioleta (UV) es muy eficaz para inactivar microorganismos, especialmente quistes, en aguas de baja turbidez. La eficacia de la desinfección UV disminuye a medida que aumenta la turbidez del agua, ya que los sólidos en suspensión pueden "sombreadar" a los microorganismos, protegiéndolos de la luz UV.
Filtración y Tamaño de Poro
La filtración es un proceso fundamental en el tratamiento del agua, que consiste en retener partículas según su tamaño. El tamaño de poro de un filtro determina la eficacia de la retención. Un filtro con un tamaño de poro de 0,2 micras puede impedir el paso de la mayoría de las formas de bacterias y algunos virus de mayor tamaño. Las bacterias suelen variar entre 0,1 y 600 micrómetros, mientras que muchos virus son menores de 0,1 micrómetros.
Las etapas de coagulación, floculación, separación de partículas (sedimentación/flotación) y filtración son parte del proceso básico para tratar el agua, antes de la desinfección. Estos procesos ayudan a eliminar la turbidez y las partículas suspendidas, mejorando la eficacia de los desinfectantes posteriores.
Cloramina y Otros Compuestos Clorados
El uso de cloramina se está volviendo cada vez más común como desinfectante. Aunque no es tan fuerte como el cloro libre, la cloramina proporciona una mayor duración residual y no forma trihalometanos (THM) o ácidos haloacéticos (HAA), que son subproductos potencialmente cancerígenos del cloro. La cloramina se produce al añadir amoniaco al agua después de la cloración, lo que permite que el cloro y el amoniaco reaccionen para formar cloraminas.
El dióxido de cloro es otro desinfectante de acción más rápida que el cloro. Sin embargo, su uso es menos común debido a que, en algunas circunstancias, puede generar cantidades excesivas de clorito, un subproducto regulado a bajos niveles en muchos países.
Valores CT y Eficacia de la Desinfección

La eficacia de la desinfección no solo depende de la concentración del desinfectante y el tiempo de contacto, sino también de la interacción entre ambos, conocida como valor CT (Concentración x Tiempo). Cada combinación de desinfectante y microorganismo tiene un valor CT específico requerido para su inactivación.
Los valores CT varían significativamente entre diferentes desinfectantes y microorganismos. Por ejemplo, algunos desinfectantes pueden ser muy efectivos contra ciertas bacterias pero menos contra quistes de protozoos. El ozono, por ejemplo, es muy eficaz para inactivar protozoos perjudiciales. La correcta aplicación de esta información permite optimizar los recursos y garantizar un control microbiológico adecuado. Es crucial controlar el tiempo de contacto de los desinfectantes en las plantas de tratamiento de agua para asegurar el cumplimiento de los valores CT establecidos.
Marco Regulatorio y Normativas
La calidad del agua de consumo humano está estrictamente regulada para proteger la salud pública. En España, el Real Decreto 3/2023 establece límites específicos para los niveles de cloro libre y cloro combinado residual en el agua. La Ley 14/1986, General de Sanidad, y el Real Decreto 140/2003 sentaron las bases para garantizar la salubridad, calidad y limpieza del agua desde la captación hasta el grifo del consumidor.
La Directiva (UE) 2020/2184 del Parlamento Europeo y del Consejo actualizó las normativas europeas sobre agua potable, abordando aspectos como la lista de valores paramétricos, la aplicación de métodos basados en factores de riesgo, la información a los ciudadanos y la homologación de materiales en contacto con el agua. La prevención y control de la Legionella también están recogidos en normativas específicas, como el Real Decreto 487/2022.
El Real Decreto 817/2015 establece criterios para el seguimiento y evaluación del estado de las aguas superficiales. La preocupación por los contaminantes emergentes ha llevado a la propuesta de mecanismos como la "Lista de observación".
Gestión del Riesgo y Seguridad del Agua
La evaluación y gestión del riesgo en las zonas de abastecimiento y en las instalaciones interiores de los edificios es fundamental. El "Plan de Seguridad del Agua" o "Plan Sanitario del Agua", basado en la metodología de la OMS, es una herramienta clave en este sentido. Normas como la UNE-EN 15975-2 y la UNE EN ISO 22000 proporcionan directrices para la gestión del riesgo y la inocuidad alimentaria.
Los edificios prioritarios, como hospitales, centros sanitarios, residencias geriátricas y centros educativos, requieren una atención especial en cuanto a la calidad del agua interior. La transparencia en la información relacionada con la calidad del agua de consumo, el agua facturada y el precio por litro es también un aspecto importante promovido por la legislación.
Incumplimiento y Medidas Correctoras
En caso de incumplimiento de los valores paramétricos o de otras incidencias, el operador de la red de distribución debe investigar inmediatamente la causa y tomar las medidas correctoras necesarias para restablecer la calidad del agua lo antes posible. Las autoridades sanitarias tienen la responsabilidad de vigilar la calidad del agua y notificar cualquier situación de riesgo.
Consideraciones Adicionales y Fuentes de Agua

Además de las fuentes de suministro habituales, es posible encontrar otras fuentes de agua en el hogar o en los alrededores en situaciones de emergencia. Derretir cubos de hielo o drenar las tuberías o el tanque de agua caliente pueden ser opciones. El agua de ríos o lagos también puede ser una fuente, siendo preferible el agua en movimiento sobre el agua quieta o estancada. Sin embargo, se debe evitar el agua que contenga material flotante, color oscuro u olor dudoso. Cualquiera sea la fuente, el agua debe ser tratada según las instrucciones de desinfección mencionadas.
Si la propiedad cuenta con un pozo de agua que se inundó, es indispensable desinfectarlo y realizar pruebas de calidad del agua después de la inundación.
El Agua Potable: Un Recurso Vital
El agua potable es un bien necesario y escaso. A pesar de que el 71% de la superficie terrestre está cubierta de agua, la mayor parte se encuentra en los océanos. Solo una pequeña fracción es agua dulce líquida accesible. El tratamiento del agua, que incluye la desinfección, es un proceso esencial para garantizar que este recurso vital sea seguro para el consumo humano y prevenga la propagación de enfermedades.
Dosificación de Cloro para Piscinas
Aunque el tema principal es la desinfección del agua para consumo, la información proporcionada incluye detalles sobre la dosificación de cloro para piscinas. Saber cuánto cloro añadir a una piscina es crucial para una desinfección adecuada. El cálculo se basa en el volumen de la piscina en metros cúbicos. Para el tratamiento inicial, se recomiendan 15 gramos por cada m³, y para el tratamiento de mantenimiento, 1 comprimido (200 gramos) por cada 15m³ cada siete días. Es importante ajustar el nivel de pH tras dos horas y seguir las recomendaciones del fabricante del cloro.