La agricultura moderna se enfrenta a desafíos cada vez mayores, desde la necesidad de aumentar la producción para satisfacer la demanda global hasta la urgencia de adoptar prácticas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. En este contexto, la tecnología del ozono emerge como una solución prometedora, ofreciendo una gama de beneficios que abarcan desde la protección de cultivos hasta la mejora de la calidad y el rendimiento de la producción. El ozono (O₃), una forma activada del oxígeno, posee un alto poder oxidante que lo convierte en un aliado natural y eficaz para la desinfección y conservación en diversos ámbitos agrícolas, especialmente en el tratamiento de cereales y otros productos.

Protección Integral contra Microorganismos y Contaminantes
Una de las ventajas más significativas del ozono en la agricultura es su capacidad para actuar como un desinfectante de amplio espectro. La mayoría de las enfermedades de las plantas se producen por contagio, y el ozono destruye eficazmente una amplia gama de microorganismos. Su acción directa en el agua, así como la cantidad de oxígeno que desprende, son cruciales para este propósito. El riego ozonizado protege a las plantas de contagios al eliminar bacterias, virus, algas, hongos y quistes parásitos que son difíciles de combatir por otros procedimientos. Estos métodos alternativos, a menudo, implican el uso de productos químicos que pueden ser nocivos para el consumo humano y siempre para el medio ambiente. En contraste, el ozono es un producto de la propia naturaleza y no contamina.
La eficacia del ozono se extiende a la degradación de micotoxinas, compuestos químicos producidos por hongos que representan una seria amenaza para la salud humana y animal. Micotoxinas como las aflatoxinas, la ocratoxina A, las fumonisinas, los tricotecenos y la patulina, son metabolitos secundarios de hongos filamentosos que pueden contaminar los cereales y otros alimentos. El ozono gaseoso ha demostrado ser capaz de degradar estas aflatoxinas en diversas condiciones, reaccionando con los dobles enlaces presentes en sus estructuras moleculares y modificando su toxicidad. Los estudios indican que el ozono puede degradar eficazmente la aflatoxina B1 y G1, y aunque el mecanismo exacto de detoxificación para todas las micotoxinas no está completamente claro, se cree que el ozono reacciona con los grupos funcionales de estas moléculas, alterando su estructura y reduciendo su peso molecular y toxicidad. Las micotoxinas son estables en las prácticas habituales de procesamiento de alimentos, pero el ozono, como oxidante fuerte, interrumpe los procesos bioquímicos en las células fúngicas, dañando la pared celular y otros componentes vitales, lo que resulta en su inactivación. Se ha demostrado la inactivación completa de Fusarium y Aspergillus por ozono gaseoso, reduciendo la germinación de esporas y la producción de toxinas.
Además de su acción contra patógenos y micotoxinas, el ozono se utiliza para la descontaminación de agua y superficies en la industria alimentaria. Su capacidad para inactivar microorganismos como Escherichia coli, Enterococcus spp., Clostridium botulinum, Bacillus subtilis y Clostridium sporogenes, así como virus, lo posiciona como una tecnología innovadora para mejorar la calidad microbiológica y la vida útil de los alimentos. Incluso se ha investigado su potencial para inactivar el SARS-CoV-2, el virus responsable de la COVID-19, debido a su susceptibilidad a la oxidación de su envoltura viral.
Reducción del Uso de Químicos y Optimización de Recursos
La utilización de ozono conlleva la eliminación de gran cantidad de químicos, llegando incluso a eliminarlos por completo. Esto se traduce en un menor impacto ambiental y una mayor seguridad alimentaria. El ozono es un oxidante potente, hasta 1.5 veces más potente que el cloro, y su principal ventaja es que se descompone fácilmente en oxígeno, sin dejar residuos tóxicos ni subproductos nocivos. Esta característica ecológica lo ha llevado a ser catalogado como “Generalmente Reconocido como Seguro” (GRAS) por la FDA de EE. UU. para la desinfección de una gran diversidad de alimentos.
El ozono también facilita la reducción del aporte de nutrientes al sustrato. Gracias a su aplicación, sobre todo a nivel hídrico, se puede disminuir la cantidad de alimento suministrado al sustrato, llegando a una reducción de hasta el 50%. Esto implica que, alternando riegos, uno de ellos puede realizarse únicamente con agua ozonizada, sin necesidad de abono u otros aditivos. Este ahorro en insumos no solo reduce los costes de producción, sino que también minimiza la contaminación del suelo y el agua.
Un aspecto crucial en la conservación de cereales, donde las pérdidas por insectos y hongos durante el almacenamiento pueden ser significativas (entre el 5 y el 15% de la producción mundial, y hasta el 50% en algunos países en desarrollo), es la prevención de la proliferación de estos organismos. El ozono se presenta como una alternativa eficaz y segura para el control de insectos y hongos en granos almacenados, a diferencia de los fumigantes químicos tradicionales que enfrentan problemas de resistencia y restricciones regulatorias. El ozono, al ser un gas reactivo, penetra en los granos y elimina los microorganismos sin dejar residuos químicos, descomponiéndose rápidamente en oxígeno. La concentración de gas ozono es un factor clave; por ejemplo, para granos de arroz, se suele utilizar entre 0.05 y 0.1 ppm para prevenir el crecimiento de moho.

Mejora del Aspecto, Volumen y Rendimiento de la Producción
El tratamiento con ozono no solo mejora la salud de las plantas y los productos, sino que también impacta positivamente en su apariencia y volumen. El ozono mejora el aspecto de la planta en su totalidad: hojas, tallos y raíces. Asimismo, los frutos presentarán un ciclo de maduración más corto y, en general, un tamaño más uniforme, compacto y fuerte.
Además de un aspecto mejorado y una producción más saludable, el volumen de la producción tiende a ser relativamente mayor. Todo esto redunda en la recogida de una mayor cantidad de kilos de producto con el mismo esfuerzo, lo que aumenta el rendimiento de la producción de forma notable. Una cosecha más voluminosa y un cultivo producido en menos días implica, además, un menor consumo de agua de riego.
Aplicaciones Prácticas y Tecnológicas
La tecnología del ozono se ha adaptado a diversas aplicaciones en la agricultura. El agua ozonizada se utiliza en el sistema de riego de todo tipo de cultivos, incluyendo invernaderos, hidropónicos, ecológicos y de campo abierto. También se emplea en tratamientos foliares por pulverización, sustituyendo a métodos convencionales como el sulfatado o el fumigado. Su uso es fundamental para la desinfección e higienización de tierras, medios de cultivo, aguas de riego, sistemas de llenado y los propios productos hortofrutícolas. En el tratamiento de semilleros y viveros, el agua ozonizada garantiza un entorno libre de microorganismos patógenos.
La aplicación de ozono en el riego mejora la oxigenación de las raíces de la planta, promoviendo un crecimiento vigoroso y una mayor resistencia al estrés climático y a enfermedades. La descomposición del ozono en oxígeno asegura raíces sanas y un mejor desarrollo radicular, lo que facilita la asimilación de nutrientes.
En el ámbito de la poscosecha, el ozono gaseoso purifica el aire ambiental en almacenes, eliminando el etileno y retrasando el envejecimiento de flores y frutos. El lavado de frutas y verduras con agua ozonizada elimina esporas de hongos y otros microorganismos causantes de podredumbres, sin afectar la calidad organoléptica del producto.
La integración del ozono en sistemas de agricultura de precisión, utilizando sensores y control automático para dosificar el ozono según las necesidades del cultivo, optimiza su uso y eficacia. Estos sistemas avanzados ajustan la producción de ozono en tiempo real, garantizando una desinfección efectiva sin riesgo de sobredosificación y optimizando el consumo energético.
Aplicaciones del ozono en agricultura
Consideraciones y Futuro del Ozono en la Agricultura
A pesar de sus múltiples beneficios, es importante considerar algunas limitaciones. El ozono, al ser un biocida eficaz, puede dañar la microbiota benéfica del suelo o del follaje si se aplica en exceso. Además, su falta de efecto residual significa que no protege las plantas después de su aplicación, a diferencia de algunos pesticidas. La inversión inicial en equipos de ozonización puede ser considerable, y la regulación de su uso varía según la región, con algunas áreas aún sin autorizarlo como pesticida directo para cultivos.
Sin embargo, el ozono representa una alternativa ecológica y sostenible a los métodos convencionales. Su compatibilidad con la agricultura ecológica y su capacidad para descomponer residuos químicos preexistentes, como pesticidas y fertilizantes, lo convierten en una herramienta valiosa para mejorar la pureza del agua y del producto final cosechado.
La experiencia de empresas como Absolute Ozone®, que han estado implementando tecnologías de ozono durante 25 años, y la investigación continua en universidades y centros de investigación, demuestran el potencial del ozono para transformar la agricultura. Desde la protección de cultivos y la mejora de su calidad hasta la reducción de costes y el impacto ambiental, el ozono se consolida como una herramienta prometedora para alcanzar una producción agrícola más sana, sostenible y rentable. La continua investigación y desarrollo en la aplicación de ozono en la agricultura, especialmente en el procesamiento y conservación de cereales, promete abrir nuevas vías para garantizar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del sector.