El agua ozonizada, un método cada vez más empleado en el tratamiento de aguas, aprovecha las extraordinarias propiedades del ozono para potabilizar y purificar el líquido elemento. Este proceso no solo garantiza la eliminación de una amplia gama de microorganismos patógenos, sino que también ofrece ventajas significativas en comparación con otros métodos de desinfección. La ciencia detrás del ozono, su generación, sus aplicaciones y las moléculas relacionadas como el trioxidano, revelan un fascinante campo de estudio con implicaciones prácticas cruciales para la salud pública y el medio ambiente.
¿Qué es el Ozono y Cómo se Obtiene?
El ozono (O₃) es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno, un alótropo del oxígeno que se forma cuando las moléculas de oxígeno (O₂) se disocian y sus átomos se recombinan con otras moléculas de oxígeno. A temperatura y presión ambientales, el ozono es un gas generalmente incoloro con un olor característico, a menudo descrito como acre, que puede volverse ligeramente azulado en altas concentraciones. Si bien en pequeñas cantidades puede ser beneficioso, la respiración de ozono en altas concentraciones puede provocar irritación en los ojos y la garganta.

La generación de ozono puede realizarse de forma artificial mediante diversos métodos. Uno de los más comunes implica pasar aire seco u oxígeno a través de un campo eléctrico de alta tensión. Este proceso, conocido como descarga eléctrica o efecto corona, rompe los enlaces de las moléculas de oxígeno, permitiendo la formación de ozono. El ozono tiene un papel dual en la atmósfera: en la estratosfera, forma la capa de ozono que nos protege de la dañina radiación ultravioleta del sol; en la troposfera, sin embargo, se considera un contaminante del aire, producto de reacciones fotoquímicas entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, y puede ser perjudicial para la salud humana y la vegetación.
El Trioxidano: Un Pariente Inestable del Ozono
Dentro de la familia de los óxidos de hidrógeno, encontramos moléculas menos conocidas pero igualmente intrigantes. Una de ellas es el trióxido de dihidrógeno, también conocido como trióxido de hidrógeno o trioxidano, con la fórmula química H₂O₃ o HOOOH. Esta molécula es un polióxido de hidrógeno inestable.

El trioxidano se puede obtener en pequeñas cantidades mediante la reacción entre el ozono y el peróxido de hidrógeno, un proceso conocido como "proceso de la peroxona". También se ha logrado mediante la electrólisis del agua o haciendo reaccionar ozono con agentes reductores orgánicos a bajas temperaturas. El análisis espectroscópico ha revelado que el trioxidano posee una estructura asimétrica H-O-O-O-H, con enlaces O-O ligeramente más cortos que en el peróxido de hidrógeno. Existen evidencias de formas diméricas y triméricas de este compuesto.
La inestabilidad del trioxidano es notable; se descompone fácilmente en agua y oxígeno singlete. Su semivida es de aproximadamente 16 minutos en disolventes orgánicos a temperatura ambiente, pero se reduce a milisegundos en agua. Investigaciones recientes sugieren que el trioxidano es el agente activo responsable del efecto antimicrobiano observado en las mezclas de peróxido de hidrógeno y ozono. En 2005, se pudo observar experimentalmente esta molécula mediante espectroscopía de microondas en un vehículo supersónico, confirmando su conformación trans y la longitud de sus enlaces O-O. La química computacional predice la existencia de cadenas moleculares de oxígeno aún más largas.
Aplicaciones del Agua Ozonizada en la Potabilización
El incremento en el uso del agua ozonizada en el tratamiento de aguas en las últimas décadas se debe a sus notables ventajas en la potabilización. El ozono es un desinfectante excepcionalmente eficaz contra bacterias, virus y parásitos, y actúa como una ayuda en la micro-floculación y la reducción de sólidos suspendidos. Su principal fortaleza radica en ser un potente agente oxidante, superando en este aspecto a otros agentes potabilizadores.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al ozono el desinfectante más eficiente para todo tipo de microorganismos. La primera vez que se utilizó con este propósito fue en 1893 en una planta de purificación de agua en Holanda, país que hoy cuenta con más de 3000 plantas de depuración de aguas con ozono.

El proceso de tratamiento del agua potable, que implica una serie de pasos para eliminar microorganismos y residuos peligrosos, ha evolucionado significativamente a lo largo de la historia. Desde los primeros experimentos de filtración en el siglo XVII hasta la cloración introducida a principios del siglo XX, la búsqueda de agua segura y potable ha sido una constante. La cloración, aunque efectiva, puede generar subproductos no deseados.
El ozono, en contraste, ofrece una alternativa superior. Es la versión más oxidante del oxígeno y, con pequeñas dosis, logra purificar el aire y el agua. Su gran poder oxidante y desinfectante es más elevado que el del cloro, lo que lo hace más eficaz para eliminar olores, sabores y colores del agua, así como bacterias, virus y otros microorganismos. La combinación de ozonización y filtración con carbón activo es particularmente efectiva para eliminar la mayoría de los compuestos indeseables.
Cuando el ozono se utiliza en el tratamiento de aguas, puede aplicarse en diferentes fases:
- Preozonización: Realizada al inicio del tratamiento, elimina hierro y manganeso, y ayuda en el proceso de coagulación, especialmente en aguas de alta dureza.
- Ozonización intermedia: Aplicada antes de la filtración, oxida la materia orgánica.
- Postozonización: Utilizada en la fase final del proceso, antes de la distribución del agua tratada.
Ventajas y Consideraciones del Uso de Ozono
El ozono actúa como un depurador del aire y un filtro de los rayos ultravioletas en la atmósfera. En el tratamiento de aguas, su capacidad oxidante permite eliminar eficazmente una amplia gama de contaminantes. A diferencia del cloro, el ozono no forma compuestos secundarios indeseables, como los clorofenoles, que pueden resultar desagradables en sabor y olor, incluso en bajas concentraciones. El ozono rompe los enlaces dobles entre átomos de carbono en las sustancias orgánicas, lo que ayuda a eliminar compuestos responsables de olores y sabores desagradables, como la geosmina y el 2-metilisoborneol (MIB).

Sin embargo, las propiedades altamente oxidantes del ozono también implican que es un irritante que afecta especialmente a los ojos y al sistema respiratorio, pudiendo ser peligroso incluso a bajas concentraciones. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de los Estados Unidos ha establecido límites de exposición permisibles para proteger a los trabajadores.
El empleo del ozono como agente desinfectante en la industria de alimentos y bebidas ha demostrado ser particularmente beneficioso. Un proyecto apoyado por el programa europeo Life-Environment ha evidenciado que el uso de agua ozonizada permite ahorrar más del cincuenta por ciento de agua y reducir a la mitad la contaminación orgánica en los vertidos generados por las operaciones de limpieza y desinfección. Esto contribuye a minimizar el impacto ambiental de estas industrias, que consumen grandes volúmenes de agua y generan aguas residuales con alta carga contaminante.
Aplicación del Ozono en la Industria Alimenticia
La Química Computacional y el Futuro de los Polióxidos de Hidrógeno
La investigación en el campo de los polióxidos de hidrógeno, como el trioxidano, continúa. La química computacional predice la existencia de cadenas moleculares de oxígeno aún más largas y complejas en fase gaseosa a temperaturas muy bajas. El estudio de estas moléculas, aunque desafiante debido a su inestabilidad, abre nuevas vías para comprender las reacciones químicas fundamentales y potencialmente para el desarrollo de nuevas tecnologías. La capacidad de generar y detectar estas especies, como se hizo con el trioxidano, es un testimonio del avance en las técnicas analíticas y espectroscópicas.
El conocimiento de estas moléculas y sus interacciones es crucial para comprender procesos químicos en diversos entornos, desde la atmósfera hasta sistemas biológicos. El ozono, en particular, ha pasado de ser considerado un componente saludable en el pasado a ser reconocido por sus riesgos y beneficios, dependiendo de su concentración y ubicación. La historia del ozono, desde su descubrimiento por Martinus van Marum y Christian Friedrich Schönbein hasta su aplicación moderna en potabilización y su papel en la atmósfera, es un reflejo de la evolución de la comprensión científica.
La continua investigación sobre el ozono y sus compuestos relacionados, como el trioxidano, no solo profundiza nuestro conocimiento de la química del oxígeno, sino que también impulsa la innovación en áreas críticas como el tratamiento de aguas, la salud ambiental y la comprensión de los procesos atmosféricos. La búsqueda de métodos de purificación más eficientes y sostenibles sigue siendo un motor clave para la investigación y el desarrollo en este campo.