El Agua y la Salud Renal: Desmitificando Mitos y Optimizando su Consumo

El agua, ese líquido incoloro y esencial para la vida, a menudo se percibe de manera uniforme en cuanto a sus propiedades y beneficios. Sin embargo, la realidad es mucho más matizada: diferentes tipos de agua poseen composiciones y características únicas que pueden influir significativamente en nuestra salud, especialmente en la de nuestros riñones. Comprender estas diferencias es crucial para optimizar su consumo y prevenir afecciones renales, como la litiasis renal, comúnmente conocida como piedras en el riñón.

Comprendiendo el Agua Mineral y su Origen

Para que un tipo de agua sea catalogada como mineral, debe cumplir una característica básica: se obtiene de fuentes subterráneas. Estos grandes almacenes de agua natural actúan como filtros y reservorios, permitiendo que el líquido de la vida se impregne de una variedad de minerales disueltos, como sales, azufre y gases. Por tanto, dependiendo de dónde permanezca el agua y el recorrido que haya hecho, poseerá una cantidad y tipos de minerales que podremos aprovechar dependiendo de nuestra salud. La composición mineral puede incluso conferirle matices de sabor diferentes, haciendo que cada agua mineral tenga su propia identidad.

El agua mineral natural se embotella en su estado natural, directamente de manantiales, sin tratamiento químico. Se permite la filtración y la eliminación de elementos no deseados para su comercialización, pero está completamente prohibido añadir nada al agua. Por otro lado, el agua con gas, comúnmente conocida como agua carbonatada, puede encontrarse de forma natural si la fuente de agua tiene gas carbónico. Este tipo de agua ofrece muchos beneficios para la salud, pero es importante diferenciar entre el agua con gas natural y la carbonatada de forma artificial.

Ilustración de un manantial de agua mineral subterránea

Los Riñones: Guardianes de la Depuración

El agua mineral es uno de los tesoros más valiosos que tenemos, no solo por su sabor o por ser el elemento que nos da la vida, sino por sus beneficios en nuestra salud y en nuestro cuerpo. Ambos elementos están estrechamente relacionados, pues los riñones son los encargados de descartar y eliminar las toxinas de nuestro organismo que se han acumulado y que no vamos a utilizar. Por lo tanto, si queremos evitar enfermedades renales, es crucial mantener una ingesta adecuada de agua para limpiar y depurar nuestro organismo y ofrecerle los minerales que necesita.

La litiasis renal o nefrolitiasis, también conocida como ‘piedras’ en el riñón, se produce por una concentración de sales minerales demasiado elevada que acaba solidificándose en los riñones y formando piedrecitas. Las causas pueden ser múltiples, como alteraciones en la dieta, vida sedentaria o problemas metabólicos. En España, se calcula que aproximadamente el 11% de la población adulta padece o padecerá algún tipo de enfermedad renal crónica. Se prevé incluso que la cifra aumente con el paso de los años debido al estilo de vida actual, lo que subraya la importancia de entender que todo lo que consumimos nos afecta a todos los niveles.

La Cantidad de Agua: Más Importante que la Composición

Para aprovechar al máximo los beneficios del agua, es crucial prestar atención a la cantidad que consumimos diariamente. Se recomienda que un adulto promedio beba entre 2 y 2.5 litros de agua al día, aunque esta cantidad puede variar según la estación del año (generalmente se consume más agua en verano que en invierno). También es importante tener en cuenta las rutinas diarias de la persona y el tipo de actividad laboral que realiza.

El nefrólogo Borja Quiroga aclara que beber en exceso no mejora la función renal. Según Quiroga, el riñón requiere alrededor de medio litro de agua por día para eliminar los productos de desecho. En condiciones normales y sin grandes esfuerzos, el organismo necesita al menos 1.2 litros diarios para eliminar toxinas y compensar las pérdidas naturales. De ahí en adelante, la cantidad debe ajustarse según el nivel de actividad y el clima. Beber más de lo necesario no mejora la función del riñón, pero no llegar al mínimo puede comprometer su trabajo.

Buena hidratación

Desmitificando la Mineralización del Agua y la Salud Renal

Durante años, se instaló la idea popular de que el agua de mineralización débil es más beneficiosa para la salud renal. Este tipo de agua generalmente contiene menos de 50 miligramos por litro (mg/L) de minerales. El agua con una mineralización media contiene una concentración de minerales que varía entre 50 y 500 mg/L. El agua de la última categoría tiene una concentración de minerales que supera los 500 mg/L. Es especialmente beneficiosa para aquellos que necesitan reponer minerales específicos en su dieta o buscan beneficios adicionales para la salud.

Sin embargo, esta creencia es incorrecta. La ciencia ha demostrado que la mineralización del agua mineral natural no es perjudicial para los riñones ni los afecta de manera negativa. De hecho, ocurre todo lo contrario, ya que la presencia de minerales en el agua proporciona beneficios para la salud. No existe evidencia científica de que la mineralización del agua mineral natural genere un riesgo en el desarrollo de cálculos renales o en el deterioro de la función renal.

En lo que respecta a la salud renal y el consumo de agua, tanto las asociaciones europeas como las americanas de urología están de acuerdo en que se puede aumentar la ingesta de agua en casos de litiasis recurrente. Los riñones de una persona adulta sana son perfectamente capaces de equilibrar el agua y los electrolitos de forma independiente. Por lo tanto, no importan ni las tomas de agua, ni la composición de la misma o incluso de las comidas. No importa la categoría de mineralización que tenga (alta, media o baja), ya que el riñón es lo suficientemente inteligente como para regular la cantidad de minerales en nuestro cuerpo. Una persona con cálculos en el riñón no necesariamente debería beber agua de mineralización débil, sino prestar atención a la cantidad total de agua que consume, que en este caso debería estar alrededor de los 2 litros diarios.

Otro mito común es pensar que una orina muy clara indica una función renal más saludable. En realidad, esa tonalidad suele reflejar simplemente que se ha bebido mucha agua.

El Papel del Sodio y la Calidad del Agua

El sodio es otro de los minerales que forman el agua mineral y tampoco constituye riesgo alguno para la salud. Pongamos el ejemplo de las dietas pobres en sodio. Tampoco es necesario recurrir a un agua de mineralización débil en este caso, ya que 2 litros de agua tienen aproximadamente 40 mg de sodio. Las cantidades de minerales del agua mineral natural no suponen un problema ni están directamente vinculadas a una mejor o peor salud de nuestros riñones, pues lo que importa en realidad son los beneficios que nos aporta y su calidad.

Lo que valoramos y cuidamos de nuestra agua es su origen subterráneo, que la protege de la contaminación. La geografía que la rodea le otorga una composición constante en minerales que le confieren propiedades beneficiosas para la salud, no solo por la cantidad de minerales, sino por su calidad. Son sus oligoelementos, su idónea concentración y su interacción con el metabolismo humano los que han conferido al agua sus diferentes propiedades terapéuticas y por la que se ha convertido en una de las mejores aguas para la salud.

Clasificación de la Mineralización del Agua

Para entender mejor las diferencias, podemos clasificar el agua mineral según su contenido de minerales disueltos (residuo seco):

  • Mineralización muy débil: En este tipo se incluyen todas las aguas minerales con una cantidad de residuo seco inferior a los 50 miligramos por litro.
  • Mineralización débil: Este grupo se compone de aquellas que contienen menos de 500 miligramos por litro en residuo seco.
  • Mineralización media: Contiene una concentración de minerales que varía entre 50 y 500 mg/L.
  • Mineralización fuerte: Con una composición de residuo seco superior a 1500 miligramos por cada litro.

Gráfico comparativo de la mineralización del agua

En conclusión, la clave para una buena salud renal reside en una hidratación adecuada y constante, independientemente de la mineralización específica del agua que se consuma, siempre y cuando se trate de agua de calidad proveniente de fuentes subterráneas. Los riñones sanos son sistemas eficientes capaces de regular el equilibrio hídrico y mineral de nuestro organismo, y el consumo de agua mineral natural, en la cantidad recomendada, contribuye positivamente a su funcionamiento.

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