Los fangos de depuración, también conocidos como lodos activados o barros activados, representan un subproducto inherente al proceso de tratamiento de aguas residuales. Su manejo eficiente es fundamental para la sostenibilidad ambiental y económica de las plantas de depuración. Estos residuos semisólidos, compuestos por una compleja mezcla de materia orgánica e inorgánica, microorganismos y nutrientes, se caracterizan por su alto contenido de agua, superando a menudo el 95%. La composición exacta de estos fangos varía considerablemente, influenciada por la carga contaminante del agua residual de entrada y las tecnologías específicas empleadas en la planta de tratamiento.

El tratamiento de los fangos es, por tanto, una etapa vital. Su objetivo principal es reducir drásticamente su volumen y, en muchos casos, disminuir su peligrosidad, facilitando así su disposición final segura o, idealmente, su reutilización. La deshidratación de fangos emerge como una etapa crucial en este proceso, diseñada específicamente para eliminar el agua y, consecuentemente, minimizar su volumen.
La Evolución de los Procesos de Fangos Activos
Históricamente, el proceso de fangos activos, desarrollado a principios del siglo XX por Edward Arden y William T. Lockett en colaboración con Gilbert Fowler, se ha basado en mantener un cultivo biológico de microorganismos en suspensión dentro de tanques aireados. La agitación constante evita la sedimentación y asegura una mezcla homogénea de los flóculos bacterianos con el agua residual. La aireación, por su parte, suministra el oxígeno esencial para la actividad de las bacterias aerobias y otros microorganismos. Este sistema puede considerarse una forma acelerada, reforzada y controlada artificialmente de autodepuración.
El principio fundamental radica en la acción de los microorganismos, quienes degradan la materia orgánica presente en el agua residual, incorporándola a su metabolismo para generar nuevo tejido celular y mantener su actividad vital. En presencia de oxígeno, los productos de esta degradación aerobia incluyen dióxido de carbono (CO2), agua (H2O) y una mayor cantidad de microorganismos.
VIDEO 18 FANGOS ACTIVOS. PRINCIPIOS DE FUNCIONAMIENTO
Este proceso biológico requiere una cantidad determinada de materia orgánica, ya que concentraciones excesivas de compuestos orgánicos, metales pesados o sales pueden inhibir o destruir la actividad microbiana. Del mismo modo, una deficiencia de nutrientes esenciales como nitrógeno y fósforo puede limitar el rendimiento del proceso. La aireación no solo garantiza las condiciones aerobias necesarias, sino que también mantiene la agitación del "licor mezcla" (la mezcla de agua residual y cultivo bacteriano en suspensión), previniendo la sedimentación de los flóculos.
Tras un tiempo de retención adecuado en el reactor biológico, el licor mezcla se traslada a un decantador secundario. Aquí, se produce una separación sólido-líquido: los flóculos, al ser más densos que el agua, sedimentan por gravedad, resultando en un efluente clarificado. Una porción de estos fangos biológicos sedimentados se recircula al reactor para mantener una concentración microbiana óptima, mientras que el excedente se retira del sistema.
La Importancia del Control y la Flexibilidad en el Diseño
Los ingenieros especialistas en tratamiento y depuración de aguas subrayan que el volumen del reactor biológico no es el único factor determinante en el diseño de una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR). La flexibilidad, funcionalidad y fiabilidad del diseño son cruciales. Un enfoque que considera un volumen fijo para las condiciones medias del agua residual puede resultar ineficiente, ya que las cargas y caudales varían significativamente a lo largo del día.
La inclusión de "zonas polivalentes", como las zonas facultativas anóxicas-óxicas, es fundamental. Estas áreas pueden operar tanto en condiciones anóxicas (para desnitrificación) como óxicas (para nitrificación), adaptándose a las fluctuaciones de la carga orgánica y de nutrientes. Por ejemplo, durante las horas de máxima carga orgánica y amoniacal, la zona facultativa puede actuar como óxica para favorecer la nitrificación. Posteriormente, cuando la carga de DBO5 disminuye y la carga de nitratos retornados es alta, puede funcionar como anóxica para la desnitrificación.
No diseñar procesos biológicos con estas zonas facultativas limita innecesariamente las prestaciones del sistema de lodos activos y dificulta la labor de los operadores de las EDAR. Si bien puede ser una opción más económica a corto plazo, compromete la eficiencia y adaptabilidad del tratamiento a largo plazo.
El Procesos de Contacto-Estabilización: Una Alternativa Eficiente
El abuso de la aireación prolongada como proceso dominante en España ha llevado a descuidar otras metodologías de fangos activos que, con las nuevas circunstancias económicas y ambientales, están resurgiendo por su idoneidad para la economía circular. Uno de estos procesos es el contacto-estabilización.
En este sistema, la balsa biológica se divide en dos partes:
- Zona de Contacto: Aquí, el agua residual se mezcla intensamente con el fango estabilizado proveniente de la segunda zona. Las sustancias orgánicas se eliminan rápidamente por adsorción en el flóculo. En esta zona se consume menos oxígeno, se produce una baja biodegradación, y se acumulan más partículas orgánicas no biodegradadas y bacterias en los fangos.
- Zona de Estabilización: En esta segunda zona, se lleva a cabo la biodegradación de la materia orgánica, incluyendo la de degradación lenta, y una parte significativa de las bacterias.

Las ventajas de este proceso frente a los de fangos convencionales de media carga son notables:
- Menor consumo de energía: La demanda de oxígeno es inferior.
- Mayor valor energético de los fangos: La materia volátil de la purga de fangos es mayor, lo que significa un mayor potencial para la recuperación de energía.
- Menor ocupación de espacio: Requiere una menor superficie.
Si bien este proceso demanda un control adecuado, los operadores actuales de plantas de tratamiento están capacitados para gestionarlo eficazmente. La idoneidad de este sistema se acentúa cuando las aguas residuales son regeneradas para su uso posterior, alineándose con los principios de la economía circular.
La Deshidratación de Fangos: El Tornillo Deshidratador de TAGA
Una vez que los fangos han sido tratados biológicamente, la eliminación del agua se convierte en un paso esencial para reducir su volumen y facilitar su manejo. Aquí es donde tecnologías como el tornillo deshidratador de fangos de TAGA Tecnología Ambiental Gallega ofrecen una solución eficiente.

La deshidratación de fangos es una etapa crucial diseñada para reducir el contenido de agua, y por ende, el volumen de los fangos. El tornillo deshidratador de TAGA se distingue por su eficiencia energética y operativa. A diferencia de las decantadoras centrífugas, que demandan altos niveles de energía, este sistema opera a una fracción del coste energético, generando ahorros sustanciales para las plantas de tratamiento. Su funcionamiento se basa en un tornillo rotatorio de baja velocidad que aplica una presión gradual para extraer el agua. Comparado con los filtros prensa, ofrece una operación continua que minimiza la necesidad de intervención manual frecuente.
Desde el punto de vista de la coste-efectividad, el mantenimiento y la operación del tornillo deshidratador son significativamente más económicos. No solo se reducen los costos operativos en términos de energía, sino también en el manejo y disposición final de los residuos.
La flexibilidad y escalabilidad son otras características destacadas. Este tornillo deshidratador es ideal para una amplia gama de aplicaciones industriales y municipales. Su diseño modular permite una adaptación sencilla a diversas capacidades de tratamiento, ofreciendo la flexibilidad necesaria para acompañar el crecimiento y las cambiantes necesidades de las plantas de tratamiento.
Parámetros Clave en el Diseño y Operación de Fangos Activos
El diseño y funcionamiento óptimo de un sistema de fangos activos implican la consideración y control de diversos parámetros:
- Relación Carga/Microorganismos (F/M): Mide la cantidad de materia orgánica que entra al reactor por unidad de tiempo en relación con la masa de microorganismos presentes.
- Relación de Purga (Qp): Indica la proporción entre la masa de fangos en la cuba de aireación y la masa de fangos en exceso extraídos por unidad de tiempo.
- Carga Volumétrica (Cv): Representa la relación entre la masa de materia orgánica que entra al reactor por unidad de tiempo y el volumen de la cuba.
- Eficiencia de Eliminación (Ee): Calcula la relación entre la masa de materia orgánica eliminada y la del influente que entra al reactor biológico.
Además de estos parámetros de diseño, el control operativo se basa en variables como:
- Calidad del Efluente: Las exigencias de las autoridades determinan el grado de tratamiento y control requerido.
- Proporción Microorganismos/Alimento: Un equilibrio adecuado es crucial para evitar problemas operativos.
- Edad del Fango: El tiempo que los fangos permanecen en el sistema influye en el crecimiento microbiano.
- Sedimentabilidad del Fango (SVI): Medido en ml/g, indica el comportamiento de los fangos en el decantador. Un valor bajo (menor a 100 ml/g) sugiere una buena sedimentación.
- Oxígeno Disuelto: La relación entre la cantidad de oxígeno y la cantidad de alimento debe ser regulada.
- Tiempo de Contacto: Es necesario un tiempo de retención suficiente para la oxidación biológica.
Problemas Comunes en el Funcionamiento de EDAR y sus Causas
La operación de una EDAR se enfrenta a desafíos derivados de variaciones en los caudales y la composición de las aguas residuales, así como a fluctuaciones en el propio funcionamiento de la planta.
Variaciones en el Sistema Colector:
- Sistemas Unitarios: Durante épocas de lluvia, el caudal aumenta drásticamente, reduciendo el tiempo de residencia en las unidades de tratamiento y provocando arrastre de sólidos y mayor carga orgánica.
- Usuarios del Sistema: Los vertidos industriales pueden alterar significativamente el caudal y las características del agua residual.
- Mantenimiento del Colector: Actividades de mantenimiento imprevistas pueden generar problemas operativos.
Variaciones en el Funcionamiento:
- Afluente de Mayor Carga: Un afluente con características difíciles de tratar o una carga orgánica elevada.
- Concentración Inadecuada de Microorganismos: Niveles insuficientes o excesivos de biomasa en el reactor.
- Evacuación de Fangos Excesiva o Insuficiente: Un control inadecuado de la purga de fangos.
- Caudal de Recirculación Inadecuado: Una recirculación de fangos que no se ajusta a las necesidades del proceso.
- Tiempo de Permanencia de Fangos en el Decantador: Un tiempo excesivo puede favorecer fenómenos indeseados.
- Disminución o Exceso de Oxígeno: Niveles de oxígeno disuelto subóptimos en la cuba de aireación.
Problemas Específicos:
- Vertidos Industriales: Cambios puntuales o estacionales en las características del agua residual por vertidos industriales requieren una comunicación fluida con las fábricas.
- Retorno de Sólidos de Digestores: Los sobrenadantes de la digestión y espesamiento de fangos, si se recirculan directamente a la cuba de aireación sin un control adecuado, pueden incrementar la demanda de oxígeno debido a su alta carga orgánica.
- Gasificación de Fangos: La producción de gases en los fangos sedimentados puede hacer que estos floten en el decantador. Suele ser consecuencia de un excesivo tiempo de retención de fangos en el decantador secundario, agotando el oxígeno y favoreciendo el desarrollo de bacterias productoras de gas.
- Esponjamiento de Fangos: Se produce cuando los fangos biológicos presentan una velocidad de sedimentación muy lenta, impidiendo la separación sólido-líquido en el decantador secundario. Factores como fangos demasiado jóvenes o un período de aireación excesivamente corto pueden favorecerlo. Los organismos filamentosos, que se desarrollan rápidamente ante descompensaciones en la relación carga/oxígeno disuelto, son una causa común de esponjamiento, descompensando el funcionamiento del decantador.
Para asegurar un funcionamiento óptimo y una gestión sostenible de los fangos de depuración, la adopción de tecnologías eficientes como el tornillo deshidratador de TAGA, junto con un diseño flexible y un control operativo riguroso, son pilares fundamentales. El objetivo último es transformar un residuo en un recurso potencial, minimizando el impacto ambiental y maximizando la eficiencia económica de las plantas de tratamiento de aguas residuales.
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