El Filtro de Retención de Floculos: Clave en la Clarificación del Agua

La pureza del agua es un componente esencial en una vasta gama de aplicaciones, desde el consumo humano y la agricultura hasta procesos industriales complejos y el mantenimiento de entornos recreativos como las piscinas. A lo largo de la historia, la humanidad ha desarrollado diversas técnicas para asegurar la calidad del agua, siendo la filtración uno de los métodos más antiguos y efectivos. Sin embargo, la presencia de partículas diminutas, a menudo de naturaleza coloidal, presenta un desafío significativo para los sistemas de filtración convencionales. Es aquí donde los procesos de coagulación y floculación, junto con el uso de productos químicos específicos, emergen como soluciones cruciales para lograr una clarificación óptima del agua, sentando las bases para una filtración eficiente y, en última instancia, para la consecución de efluentes limpios y seguros.

La Naturaleza de los Sólidos Suspendidos y los Coloides

Las aguas residuales, y en muchos casos el agua cruda destinada a diversos usos, acostumbran a contener partículas sólidas de diversos tamaños y orígenes que contribuyen a su contaminación. Estos sólidos, conocidos como Sólidos Suspendidos Totales (SST), pueden ser de tipo orgánico o inorgánico, y su tamaño puede variar desde fracciones de micra hasta milímetros. Su presencia puede causar obstrucciones y daños en las instalaciones por donde fluye el efluente. Los sólidos suspendidos totales se corresponden con los sólidos no disueltos que se mantienen dispersos en el seno del fluido y que no tienden a decantar. Se presentan en forma de suspensión o en forma coloidal, debido a su carga eléctrica.

Partículas suspendidas en agua

Los coloides, en particular, representan un desafío significativo. Se definen como dispersiones de partículas microscópicas (tamaño <1μm) en estado sólido en el agua. Algunos ejemplos de coloides son las espumas, los aerosoles, los detergentes, la leche o diferentes tipos de arcilla. La formación de coloides se produce debido a que los micro sólidos en suspensión en el seno de soluciones acuosas no se pueden separar por sedimentación y filtración simple. Se trata de un equilibrio delicado entre fuerzas electrostáticas, tamaño de partícula y condiciones del medio ambiente. Estos factores determinan la estabilidad y las propiedades de los coloides en solución.

Las partículas coloidales tienen un tamaño que está entre las partículas más grandes y las moléculas más pequeñas, y este tamaño influye en su estabilidad. Crucialmente, las partículas coloidales tienen una carga eléctrica en su superficie debido a la adsorción de iones. La repulsión electrostática entre partículas cargadas del mismo signo evita que se agreguen. Esta carga eléctrica es fundamental para su comportamiento y estabilidad. El Potencial Zeta es una medida cuantitativa de esta carga eléctrica en la doble capa eléctrica alrededor de las partículas coloidales, y se mide mediante técnicas como la electroforesis. En aguas naturales, el potencial Zeta se encuentra habitualmente en valores negativos, lo que indica una repulsión entre partículas y su tendencia a permanecer dispersas.

Coagulación: El Primer Paso Hacia la Aglomeración

La coagulación en el tratamiento del agua es el proceso de desestabilización de las partículas suspendidas y coloidales que reduce las fuerzas de separación entre ellas. Es, de hecho, el primer paso indispensable para eliminar estas partículas pequeñas. Para lograrlo, se añade un coagulante al agua, que son generalmente sales metálicas cargadas positivamente. Estos coagulantes neutralizan las cargas negativas de las partículas coloidales, eliminando la repulsión electrostática que las mantenía dispersas.

El proceso de coagulación dura fracciones de segundo, aunque el marco temporal de la reacción puede variar en función del pH y la alcalinidad del agua. Un buen nivel de alcalinidad garantiza que los coagulantes funcionen de manera eficiente, ya que el medio no se acidificará debido a la acción del coagulante (como el sulfato de aluminio). De no ser adecuado, el pH bajaría y la reacción de coagulación se detendría. La dependencia del pH se puede reducir usando mayores cantidades de coagulante o seleccionando coagulantes más adecuados para el rango de pH existente.

Tras la coagulación, las partículas coloidales desestabilizadas se agrupan y forman pequeños flóculos que aún tienden a mantenerse en suspensión. Para aglutinarlos en flóculos de mayor tamaño que sean fácilmente separables, se recurre a la floculación.

Proceso de coagulación en tratamiento de agua

Floculación: Construyendo Flóculos Sólidos

La floculación es un proceso físico-químico que busca eliminar coloides y suspensiones mediante la formación de flóculos de mayor tamaño. Funciona transportando fenómenos en los líquidos de tal manera que estas partículas coaguladas entran en contacto y forman puentes químicos. A continuación, se forma una malla de coágulo, que presenta una forma tridimensional y porosa.

Para facilitar este proceso, se adicionan sustancias floculantes (polielectrolitros), que son polímeros de cadena larga y alto peso molecular. Estos polímeros actúan como "puentes" entre las partículas desestabilizadas, creando agregados más grandes y densos, conocidos como flóculos. Cuando estas partículas coaguladas crecen, el resultado es un flóculo lo bastante grande y pesado para sedimentarse y poder ser eliminado por los sistemas de filtración, o para ser capturado por flotación.

El "jar-test" es el ensayo más utilizado para la determinación y ajuste de reactivos coagulantes y floculantes a dosificar en el agua. Se trata de una técnica fundamental en el tratamiento del agua en general y de las aguas residuales, en particular. El ensayo se realiza en un equipo de laboratorio que contiene vasos de precipitados. Cada vaso representa una etapa del proceso de tratamiento del agua. A continuación, se adiciona el reactivo seleccionado, comenzando por pequeñas dosis, que se pueden ir incrementando hasta que se comienza a observar la presencia de pequeños flóculos. La agitación se realiza a velocidad rápida. Acto seguido se dosifica el floculante seleccionado, que puede ser catiónico, aniónico o no iónico, en función de la polaridad esperada en el conjunto de los coágulos que se obtienen.

El aspecto del flóculo formado nos puede dar una idea de cuál será el mejor proceso de separación a aplicar. Si el flóculo es denso y precipita con facilidad, la decantación puede ser el proceso más adecuado, mientras que si tiene dificultad para precipitar o es muy esponjoso o graso, la tecnología más adecuada sería la flotación.

Medios de Filtración y su Interacción con Floculos

La filtración mediante lecho filtrante sigue siendo el método más efectivo para la reducción de la turbidez y retención de sólidos de los caudales a tratar. Los lechos filtrantes atrapan las partículas suspendidas en el agua, partículas de mayor tamaño que los poros que forma el medio filtrante, que retiene mecánicamente. Además, durante el paso de los sólidos a través del lecho se producen también procesos de sedimentación, acción de fuerzas centrifugas, fenómenos de adsorción física y interacción electrostática. Todo lo anterior hace que esta retención de partículas sea la más óptima, siendo la filtración de arena la llamada “filtración en profundidad”.

Las principales variables para el diseño de estos equipos de lecho son:

  • Características del material filtrante: Material granular (la más usada es la arena silícea, arena volcánica, antracita y granate. Mención aparte para el carbón activado, que, si bien tiene misma tecnología, se utiliza para otras aplicaciones como la desodorización, la eliminación de trihalometanos, etc.).
  • Granulometría: Definida por el tamaño de partícula y uniformidad de tamaños. El tamaño determinará el paso de los intersticios. Se caracteriza mediante el tamaño efectivo (d10) y se puede estimar en un diámetro de poro de 1/7 parte de d10. La uniformidad (Cu) estima la relación entre los diferentes tamaños.
  • Forma de los granos: Angulosos (material triturado) o redondos (arena cantera).
  • Friabilidad: Es la capacidad del lecho para que la acción del lavado forme el menor número de finos posible por desgaste.
  • Geometría del lecho: El espesor del lecho tiene una altura mínima, y una altura a partir de la cual ya no mejora la calidad del filtrado.

Corte transversal de un filtro de arena multicapa

  • Características del agua a tratar: La principal son los sólidos en suspensión (TSS), tamaño y distribución de las partículas y consistencia de los flóculos.
  • Velocidad de filtración: El caudal del agua a filtrar debe estar relacionado con la superficie de filtración disponible para obtener los rendimientos adecuados. Se define la velocidad de filtración como la relación entre el caudal a filtrar y la superficie filtro en m³/m²/h (m/h). Las filtraciones más frecuentes oscilan entre 4 m/h y 50 m/h.

El principal objetivo de la filtración física es eliminar sólidos en suspensión. El rendimiento se verá reflejado en la disminución de la turbidez del efluente y de la TSS. La medición en continuo de estos parámetros, o la pérdida de carga hidráulica, nos permitirá determinar en qué momento debemos proceder a la limpieza del equipo.

Los filtros empleados en función de su tipología pueden ser:

  • De gravedad o presión
  • Abiertos o cerrados
  • Continuos o semicontinuos
  • De filtración descendente o ascendente
  • De lechos monocapa o multicapa

En los filtros de lecho multicapa, como el habitual uso de antracita-arena-granate, se ubican en las capas superiores las tallas efectivas mayores, y en el fondo, las menores. Con esto conseguimos un ensuciamiento progresivo y homogéneo del lecho. El inconveniente es que en la limpieza debemos fluidizar suficientemente el lecho para movilizar las capas superiores, de mayor tamaño, y que los materiales tengan diferentes densidades.

Aplicaciones de Productos Físico-Químicos en el Tratamiento de Agua

Las formulaciones realizadas con productos físico-químicos se pueden aplicar en cualquier tipo de equipo de tratamiento de aguas residuales. Esto incluye una amplia gama de tecnologías, cada una beneficiándose de la optimización que ofrecen los coagulantes y floculantes:

  • Filtros: Aplicación de productos diseñados para mejorar la eficiencia en la retención de sólidos en filtros de todo tipo: sílex-antracita, arena, carbón activo, zeolita. Estos productos ayudan a que las partículas finas y los flóculos formados sean retenidos de manera más efectiva en el medio filtrante, prolongando la vida útil del filtro y mejorando la calidad del agua tratada.
  • Decantadores: Aplicación de productos (coagulante y/o floculante) para la optimización del clarificado de todo tipo de decantadores: troncocónicos, lamelares, circulares, rectangulares. Al formar flóculos más grandes y densos, se promueve una sedimentación más rápida y completa, resultando en un agua clarificada con menor turbidez.
  • Flotadores: Aplicación de productos (coagulante y/o floculante) para la optimización del clarificado de todo tipo de flotadores: CAF (Cavitation Air Flotation), DAF (Dissolved Air Flotation), IAF (Induced Air Flotation). En estos sistemas, los flóculos formados son más fácilmente arrastrados a la superficie por las microburbujas de aire, facilitando su separación. La flotación DAF, en particular, aventaja en rendimiento a los procesos de sedimentación convencionales, además de que requiere un espacio menor para su implantación. La materia seca (MS) de los fangos separados mediante DAF es muy superior a la MS obtenida con sedimentadores, por lo que se considera más adecuada para poder reutilizar estas aguas residuales.
  • Reactores Biológicos: Aplicación de productos para diversos fines, como la inhibición y/o control de la generación de espumas y la mejora de la decantabilidad de los lodos biológicos. Una buena decantabilidad es crucial para la separación del agua tratada de la biomasa activa en sistemas como los fangos activos.

Diagrama de un sistema de tratamiento de aguas residuales con flotador DAF

Floculantes para la Deshidratación de Fangos

Los floculantes son una herramienta esencial en el tratamiento de aguas residuales, especialmente cuando se busca optimizar la gestión de lodos en procesos como la prensa de tornillo (screw press) o la deshidratación centrífuga. La gama HIMOLOC TX, por ejemplo, está diseñada específicamente para aplicaciones de deshidratación exigentes. Estos floculantes ayudan a desestabilizar las partículas finas y los coloides presentes en los lodos, permitiendo que se aglomeren en flóculos más grandes y compactos. Esta aglomeración facilita la separación del agua libre de los sólidos, lo que resulta en lodos con un mayor contenido de materia seca. Una mayor materia seca en los lodos reduce significativamente el volumen a transportar y gestionar, generando ahorros económicos y ambientales.

La Importancia de la Coagulación y Floculación en Piscinas

En el ámbito de las piscinas, la coagulación y la floculación ocupan un lugar central en todo proceso completo de limpieza. Lograr una transparencia total del agua es fundamental no solo para la estética y la satisfacción del cliente, sino también para reducir los costes de mantenimiento y prolongar el ciclo de vida del equipamiento.

La coagulación y la floculación van de la mano a la hora de eliminar las partículas pequeñas que contiene el agua de la piscina, como algas, bacterias, materia orgánica, precipitaciones de sales de calcio y magnesio, suciedad traída por el aire o los usuarios, y sales de hierro y manganeso oxidadas. Estas partículas, al ser demasiado pequeñas para ser procesadas por el sistema de filtración, hacen que el agua se vuelva turbia. Los coagulantes y floculantes aumentan el tamaño de estas partículas, formando flóculos que pueden ser eliminados por el sistema de filtración o, en algunos casos, por un limpiafondos. Si se utiliza un sistema de dosificación automatizado, se evita la sedimentación en el fondo de la piscina, ya que el proceso se realiza en el circuito de recirculación del agua.

Existen diversos formatos de floculantes para piscinas, como líquidos, sólidos granulados, en tabletas, en cartuchos y en cápsulas monodosis de gel. La elección del formato dependerá de las necesidades específicas, el tipo de filtro y las preferencias de aplicación. Es importante destacar que el pH del agua debe estar bien regulado, generalmente entre 7,2 y 7,6, para asegurar la máxima eficacia de estos productos.

Piscina con agua cristalina

Conclusión Parcial

La coagulación y la floculación, complementadas por la aplicación de productos químicos específicos y la selección adecuada de medios filtrantes, son pilares fundamentales en la clarificación del agua. Desde el tratamiento de aguas residuales hasta el mantenimiento de piscinas, estos procesos permiten superar los desafíos planteados por las partículas finas y coloidales, garantizando la obtención de agua de alta calidad, segura y apta para su uso. La continua innovación en productos y tecnologías asegura que estos métodos sigan siendo una inversión valiosa para la gestión eficiente y sostenible del recurso hídrico.

Coagulacion Floculacion

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