Los equipos de protección individual (EPI) son fundamentales para salvaguardar la salud en diversos entornos laborales y situaciones. Entre estos, los filtros para mascarillas juegan un papel crucial en la purificación del aire que respiramos, eliminando partículas, gases o vapores nocivos antes de que ingresen a nuestros pulmones. Su importancia radica en la protección que brindan contra riesgos asociados a la exposición prolongada o puntual a sustancias peligrosas, siendo especialmente relevantes en sectores industriales donde el contacto con polvos, productos químicos o agentes biológicos es frecuente. Utilizar el filtro respiratorio adecuado no solo protege tu salud a corto plazo, evitando molestias respiratorias, sino que también previene enfermedades graves como neumoconiosis, intoxicaciones o infecciones respiratorias.

Clasificación General de Filtros: Partículas vs. Gases y Vapores
En rasgos generales, los filtros de mascarillas se pueden clasificar en dos grandes categorías: filtros para partículas y filtros para gases y vapores. Esta distinción es el punto de partida para comprender la diversidad de protecciones disponibles.
Filtros para Partículas: Barrera contra Sólidos y Líquidos
Los filtros para partículas están diseñados para capturar partículas sólidas y líquidas presentes en el aire, como polvo, humo, polen o aerosoles. Se suelen identificar con la letra «P» y su efectividad se clasifica en diferentes niveles:
- P1: Ofrece una eficiencia de filtración mínima. No asegura protección frente a agentes infecciosos. Su porcentaje de retención es del 78%, con un 22% de fuga.
- P2: Representa una eficacia media. Se utiliza en situaciones de riesgo medio y tiene una eficiencia de filtración mínima del 94%, con un 8% de fuga. Los filtros FFP2, cuyo filtro protege de partículas finas y tóxicas, como los virus u hongos, se enmarcan en esta categoría.
- P3: Proporciona una alta eficacia. Se utiliza en situaciones de alto riesgo y con protección frente a aerosoles. Su eficiencia de filtración es mínima del 99.95%. Los filtros de clase P3 son los más indicados para proteger contra microorganismos como bacterias, virus o esporas, siendo especialmente importantes en entornos hospitalarios o en caso de brotes infecciosos.
La efectividad de estos tres niveles de filtros depende también del tipo de mascarilla empleada y del tipo de contaminante. Por ejemplo, para ambientes con humo, se recomienda el uso de filtros de alta eficiencia P2 o P3, ya que el humo contiene partículas muy finas que pueden ser tóxicas. En el caso de aerosoles líquidos, este tipo de filtros protege contra nieblas o aerosoles generados por productos químicos líquidos, siendo necesarios P2 o P3 dependiendo de la toxicidad de las partículas.

Filtros para Gases y Vapores: Neutralizando Amenazas Químicas
Estos filtros han sido diseñados para proteger contra gases y vapores peligrosos. Contienen carbón activo tratado de distintas maneras para filtrar los distintos contaminantes que pueden existir en diferentes entornos. Son los que vienen marcados con las letras «A» o «AX», y brindan protección contra gases y vapores orgánicos con un punto de ebullición específico.
Tipo A (y AX): Protegen contra gases y vapores orgánicos con un punto de ebullición específico. Los filtros de carbón activado y tela de filtro no tejida mantienen seguros a los usuarios gracias a sus cinco capas de filtro de PM 2,5, que bloquean la contaminación y las partículas de polvo. Son ideales para actividades que involucran pinturas, barnices, adhesivos o productos de limpieza a base de solventes. También se recomiendan para tareas donde se manejen sustancias orgánicas volátiles o procesos de síntesis química.
Tipo B: Se pueden identificar fácilmente con la letra «B», y nos protegen contra el cloro, ácido sulfhídrico y ácido cianhídrico. Los filtros Tipo B protegen contra gases inorgánicos como bromuro de hidrógeno o cloro. Son útiles en la industria metalúrgica, en procesos de fundición, galvanizado o tratamiento de metales, donde se generan gases inorgánicos.
Tipo E: Entre ellos, encontramos los etiquetados con la letra «E», que brindan protección contra el dióxido de azufre y el ácido clorhídrico.
Tipo K: Los que vienen marcados con la «K» sirven para protegernos frente a vapores de amoníaco. Para situaciones con amoníaco, se utilizan filtros Tipo K, que están específicamente diseñados para vapores de amoníaco y derivados.
Los filtros para gases y vapores inorgánicos están diseñados para proteger contra contaminantes químicos derivados de compuestos no orgánicos presentes en el aire. Estos filtros son esenciales en entornos donde se emiten gases tóxicos que pueden dañar las vías respiratorias o poner en riesgo la salud.
¿Cómo funciona un filtro de Carbón activado ?
Códigos de Colores: Identificación Rápida del Nivel de Protección
Para facilitar la identificación de los filtros de las mascarillas, se suele emplear un código de colores según el tipo de protección que ofrecen a los trabajadores en los distintos entornos y dependiendo del tipo de agente contaminante. Este código de colores es una manera de facilitar la elección de los filtros adecuados dependiendo del tipo de contaminante que esté presente en el ambiente de trabajo.
- Marrón: Corresponde a los filtros de tipo A, AX.
- Gris: Identifica los filtros de tipo B.
- Amarillo: Indica los filtros de tipo E.
- Verde: Señala los filtros de tipo K.
- Rojo: Para protección contra mercurio (Hg). Los filtros Hg P3 están diseñados específicamente para brindar protección frente a vapores de mercurio y pueden tener una vida útil de hasta 50 horas de uso.
- Azul: Señala protección contra óxidos de nitrógeno (NO).
- Negro: Indica protección contra monóxido de carbono (CO).
- Naranja: Corresponde a los filtros de tipo I, utilizados para gases ácidos.
Filtros Combinados y Especiales: Protección Integral
Como acabamos de mencionar, existen los filtros múltiples que combinan dos o más filtros, salvo los SX que ya protegen contra gases y vapores específicos. Este tipo de filtros combinados, como los grupos de los filtros especiales, brindan protección contra partículas, gases y vapores. Se identifican combinando las letras y colores correspondientes a cada tipo de filtro.
- Filtros combinados: Diseñados para entornos donde coexisten múltiples contaminantes, como partículas, gases ácidos y vapores orgánicos. Son una solución versátil y eficiente que ofrecen protección integral contra una variedad de contaminantes en el aire. En la producción de plásticos o pesticidas, los contaminantes suelen incluir partículas peligrosas combinadas con vapores orgánicos o gases ácidos, haciendo de estos filtros una opción esencial.
- Filtros para contaminantes radiológicos: Utilizados en plantas nucleares y laboratorios especializados para capturar partículas radiactivas. Normalmente son de clase P3, ya que ofrecen la máxima eficiencia para partículas finas y tóxicas.
- Filtros para ambientes con baja concentración de oxígeno: En ambientes donde el oxígeno está desplazado por gases peligrosos (como en espacios confinados), los filtros convencionales no son suficientes. En estos casos, se utilizan sistemas de respiración asistida con suministro de oxígeno o aire comprimido, en lugar de filtros pasivos.
Mascarillas de Tela y sus Filtros: Una Alternativa Ecológica y Funcional
En el contexto de la pandemia, las mascarillas de tela se han consolidado como una opción ecológica y reutilizable. Si has optado por ellas o vas a usarlas, es fundamental que tengan filtro. El requisito fundamental es que tengan filtro, ya que es lo único que garantiza frenar la propagación del virus.

Las mejores telas para hacer mascarillas son el algodón, la gasa y la seda, o una combinación de todos estos tejidos. El algodón actúa como una barrera mecánica contra los gérmenes, mientras que tejidos como la gasa o la seda generan una barrera electroestática que repele cualquier partícula invasora. El algodón tiene la ventaja de que puede lavarse a 60 grados, lo que garantiza la eliminación de bacterias y virus.
Existen en el mercado distintos tipos de filtros adaptados a cada clase de mascarilla. Los de carbón activado y tela de filtro no tejida mantienen seguros a los usuarios gracias a sus cinco capas de filtro de PM 2,5, que bloquean la contaminación y las partículas de polvo. Son rectangulares y se adaptan a la mayoría de mascarillas. También existen filtros desechables para mascarillas de tela que ofrecen protección antibacteriana y antipolvo. Están confeccionados con cinco capas que protegen de todo tipo de olores y gases nocivos. La peculiaridad de estos filtros es que están fabricados en material de alta calidad que protege la piel, reduciendo su irritación, uno de los efectos secundarios más habituales de las mascarillas.
Los filtros reemplazables se componen de cinco capas de protección, con capas dobles de tela no tejida, capas dobles de tela soplada por fusión y una capa de filtración PM 2.5 en el medio. Esta sucesión de capas es capaz de ofrecer la protección suficiente para bloquear las partículas de humo y otras sustancias contaminantes. Si lo que nos preocupa fundamentalmente es la alergia, preferirás los filtros anti-polvo. La mayoría son compatibles con todas las mascarillas y cumplen varias funciones: eliminan los virus, pero también las partículas en el aire, polvos, alergias estacionales, niebla, contaminación, cenizas o polen.
Criterios para Elegir el Filtro Adecuado
Elegir el filtro adecuado para tu mascarilla es esencial para garantizar una protección efectiva frente a los contaminantes presentes en tu entorno.
- Identifica los contaminantes: Antes de seleccionar un filtro, determina a qué tipo de partículas, gases o vapores estarás expuesto.
- Consulta la normativa: Verifica que el filtro cumpla con estándares de seguridad reconocidos, como los establecidos por organismos como NIOSH, EN o ISO. Por ejemplo, las mascarillas quirúrgicas deben cumplir normas UNE-EN 14683:2019 + AC 2019. Las mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3 establecen el poder de filtración: FFP1 con baja eficacia, FFP2 con eficacia media y FFP3 con alta eficacia. La Organización Mundial de la Salud recomienda mascarillas con un factor de protección mínimo del 95%, lo que en la normativa americana equivale a una N95 y en la europea estaría entre la FFP2 y la FFP3. Las mascarillas higiénicas deben ir marcadas con el sello UNE 0064-1:2020 (no reutilizables) y UNE-0065 (reutilizables).
- Elige el nivel de protección necesario: Los filtros se clasifican según su capacidad de filtrado. Para protección contra agentes biológicos, los filtros de clase P3 son los más indicados.
- Compatibilidad con tu mascarilla: Asegúrate de que el filtro sea compatible con el modelo de mascarilla que usas.
- Revisa la vida útil: Los filtros tienen una duración limitada.
Duración y Mantenimiento de los Filtros
Uno de los errores más comunes que suelen cometer muchos trabajadores es pensar que los filtros de las mascarillas deben cambiarse solo cuando el usuario comienza a percibir el olor o sabor del contaminante. Para garantizar una protección óptima, los fabricantes recomiendan reemplazar los filtros respiratorios después de un período de uso determinado.
La vida útil de un filtro respiratorio depende de varios factores, como el tipo de contaminantes presentes y las condiciones de uso. Los filtros que protegen contra partículas suelen durar más tiempo que aquellos diseñados para gases y vapores, que se saturan más rápidamente.
- Reemplazo por tiempo de uso: Se recomienda reemplazar los filtros después de un período de uso determinado, o tras una jornada laboral completa (8 horas), especialmente, cuando hablamos de entornos con alta exposición a partículas o gases.
- Reemplazo por horas de uso: Existen filtros con 50 horas de uso, como en el caso de los filtros Hg P3.
- Reemplazo por saturación: Los filtros de gases y vapores se saturan y pierden su eficacia cuando han absorbido la cantidad máxima de contaminante para la que fueron diseñados.
Mantenimiento y Almacenamiento:
- Almacena adecuadamente los filtros: Guarda los filtros en un lugar limpio, seco y libre de contaminantes. Evita el contacto con productos químicos agresivos o contaminantes durante su almacenamiento.
- Limpia regularmente la mascarilla: Aunque el filtro no deba ser lavado, la mascarilla o el respirador sí puede limpiarse. Si prefieres lavarla a mano, es necesario un buen detergente e, idealmente, un secado al sol, el mejor antiséptico natural. Ante cualquier duda con la limpieza de la mascarilla, cualquier resquicio de mal olor es un indicador de gérmenes.
- Usa los filtros en condiciones adecuadas: Utiliza el filtro según las condiciones para las que fue diseñado.
- Inspecciona regularmente: Revisa el filtro de manera periódica para asegurarte de que no esté dañado o saturado.

El material del filtro debe ser apropiado para resistir las condiciones de temperatura y humedad, y ser resistente a un uso normal. Los filtros estarán empaquetados de forma que estén protegidos frente a daños mecánicos o contaminación visible antes de su utilización. Los filtros no deben mostrar defectos mecánicos. La resistencia ofrecida por los filtros al paso del aire debe ser la mínima posible, estando los valores máximos regulados, en función del tipo de filtro, por la norma EN 14387.
Consideraciones Adicionales y Costos
Las mascarillas con filtros son una herramienta indispensable en la protección de las vías respiratorias tanto en entornos industriales como en ambientes sanitarios. A diferencia de las quirúrgicas (desechables desde el primer uso), las mascarillas de tela son reutilizables, por lo tanto tienen más vida y contaminan menos. En cuanto a su duración, depende del uso que le demos. Como hemos dicho, el filtro debe cambiarse diariamente, y la tela que lo envuelve podrá deteriorarse con mayor o menor facilidad, según sea la calidad del tejido y el mantenimiento que realicemos.
La mayoría de estos filtros se compran en internet a precios competitivos. Los filtros de carbón activado de Segort cuestan 1,84 euros el paquete de tres. Los reemplazables, por ejemplo de la marca Newin Starr valen 1,5 euros la unidad y 16,99 el pack de 20 unidades. Los anti-polvo para mascarilla PM 2,5 GFEU pueden comprarse por 2,50 euros ocho filtros. Por último, los filtros desechables para mascarillas de tela son los más económicos: un paquete de 50 puede adquirirse por apenas seis euros.
Es importante recordar que un filtro nuevo y limpio perderá toda su eficacia si se envuelve en una funda de mascarilla sucia. El Ministerio de Industria ha publicado guías para la fabricación de mascarillas donde se recomiendan una serie de materiales o combinaciones de materiales. Por su parte, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos ha alertado sobre el peligro de algunos materiales que pueden aumentar el riesgo de infección debido a la humedad, la difusión de líquidos y la retención del virus o provocar problemas de piel. En estos casos, el algodón es el mejor material, ya que es tolerado por las pieles más sensibles y admite las limpiezas más agresivas.
Conocer la clasificación de filtros para mascarillas, los colores que los identifican y la frecuencia con la que se deben reemplazar, permite optimizar su uso y garantizar la seguridad de los trabajadores. En un mundo donde la calidad del aire y la protección personal son cada vez más relevantes, contar con el filtro respiratorio adecuado puede marcar la diferencia entre respirar aire limpio o exponerse a riesgos.
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