El ser humano es incansable, y debido a que prácticamente no queda ni un rincón del planeta Tierra por descubrir, desde hace muchos años tenemos la vista puesta en el espacio exterior. Pero claro, el principal problema que tiene el espacio exterior es que no tiene oxígeno y por lo tanto los seres vivos no podemos respirar y sobrevivir en este entorno. Este desafío, sin embargo, ha impulsado la investigación y el desarrollo de tecnologías innovadoras, no solo para la exploración espacial, sino también para mejorar la calidad del aire que respiramos en nuestro propio planeta.

La NASA, en su búsqueda de soluciones para mantener la vida en el espacio, ha desarrollado sistemas de control ambiental con un logro notable: la capacidad de filtrar sustancias tóxicas y mantener una atmósfera saludable. Un ensayo crucial consistió en introducir contaminantes dentro de una cámara cerrada para verificar si el sistema podía realmente mantener el aire limpio. Esta tecnología, inicialmente concebida para los confines del cosmos, tiene implicaciones profundas y directas para abordar la creciente crisis de contaminación del aire en la Tierra.
La Cruda Realidad de la Contaminación Atmosférica
A principios de enero, la persistencia de un anticiclón de gran intensidad sobre la península Ibérica obligó a activar las alertas por contaminación atmosférica en Barcelona y las consiguientes medidas restrictivas para el tráfico y algunas industrias. Por las mismas fechas, Madrid superaba el nivel rojo (el peor) de contaminación por óxidos de nitrógeno. Estos no son hechos aislados ni se circunscriben a las dos grandes urbes. Si la referencia son los valores límite fijados por la Unión Europea (UE), la población que respira aire contaminado en España es el 36%, representando a 16,8 millones de personas. ¿Exageraciones de ecologistas? Las estadísticas y los análisis de la OMS y de la UE van en la misma línea, y en el 2009 la Comisión Europea (CE) inició un procedimiento de infracción contra España por el incumplimiento de la normativa sobre la calidad del aire.
El Impacto Devastador en la Salud Humana
La polución se sitúa como el segundo factor de riesgo para la salud, solo superado por la malnutrición infantil, y es responsable de casi siete millones de muertes prematuras en todo el mundo, según la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neira. Respirar es una función vital para todas las funciones del organismo. “Dentro de unos años será normal que te pregunten si dispones de aire potable en casa”, comenta el neumólogo Josep Morera.
La contaminación atmosférica no solo está implicada en patologías respiratorias como el asma bronquial; está igualmente establecida su asociación con una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares, neurológicas y hematológicas, explica Francisco Feo Brito, presidente del comité de aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic). El neumólogo Josep Morera asegura que hay evidencias de que los días de más contaminación aumentan los ataques de asma, hay más ingresos hospitalarios de enfermos con enfisema o bronquitis crónica y se producen más accidentes coronarios e ictus. “La contaminación también daña los vasos y las arterias porque las partículas extrafinas que entran por vía aérea pasan a la sangre -el alveolo pulmonar no retiene las inferiores a dos micras, así que llegan a la circulación sanguínea- y producen un aumento de la coagulación”, detalla.
¿Cuáles son los riesgos de respirar aire contaminado?
El Enemigo Invisible: La Contaminación Interior
Pero el doctor Morera enfatiza que hoy el problema no es vivir cerca o lejos de una autopista o en una zona con más o menos tráfico. Y no es el único en advertirlo. La OMS atribuye a la contaminación interior 3,5 millones de muertes prematuras, la mitad de las relacionadas con la polución, y relaciona la mala calidad del aire en los edificios con enfermedades cardiovasculares, cáncer y afecciones crónicas pulmonares. Y como en entornos urbanos las personas pasan más del 85% del tiempo en espacios cerrados, tanto Morera como Pastor están convencidos de que en un futuro no muy lejano las viviendas habrán de construirse con instalaciones que suministren aire potable.
El presidente de Fedecai cree que si en su día se decidió instalar calefacción en las casas para evitar las variaciones de temperatura que se producían en la calle, pronto se instalarán sistemas que garanticen que el aire de casa no está a merced de la contaminación exterior o interior. “De hecho, el reglamento de instalaciones térmicas de los edificios ya exige que antes de construir un bloque de oficinas, un hospital o centros comerciales, el arquitecto o ingeniero haga un proyecto que determine la calidad del aire en el lugar donde se va a levantar y, en función de ello, se instalen en el nuevo edificio sistemas de depuración del aire más o menos sofisticados”, explica Pastor.
El Tabaco: El Principal Contaminante Evitable
De todos modos, el doctor Morera recuerda que el principal contaminante, tanto interior como exterior, es el tabaco, una polución evitable si se deja de fumar. “Es absurdo preocuparte por la polución si estás fumando; en nuestro medio se ha calculado que una persona pierde entre 20 y 25 centímetros cúbicos de capacidad espiratoria (VEMS) al año a medida que envejece, y si está expuesta a mucha contaminación perdería unos 5 más, pero nunca tanto como con el tabaco”, señala. También Soledad Román, directora general de la Fundación Roger Torné -centrada en la protección de la salud infantil ante la influencia del medio ambiente-, enfatiza que el primer contaminante al que están expuestas las personas más vulnerables (embarazadas y niños menores de cuatro años, con sus pulmones en formación) es el tabaco. Y subraya que el hecho de no fumar delante de los niños no es suficiente, porque la contaminación del tabaco persiste durante dos o tres días en el ambiente de la casa.
Dominguear: Un Respiro Temporal con Precauciones
Además de dejar de fumar, hay otras medidas que pueden adoptarse para respirar aire más puro. La idea más recurrente es lo que algunos denominan dominguear, es decir, salir de la ciudad a disfrutar de la naturaleza cada fin de semana o siempre que se pueda. En realidad, dicen los expertos que salir de vez en cuando al campo en busca de aire puro no sirve para limpiar los pulmones ni compensa la polución inhalada, aunque sí reduce la exposición y los litros de aire contaminado que uno acaba respirando. Pero ¡ojo con dónde se dominguea! No siempre el ámbito rural es sinónimo de aire puro. Hay zonas que por su orografía o por las industrias instaladas en los alrededores acumulan contaminantes. El informe de Ecologistas en Acción indica, por ejemplo, que en el 2013 se registraron valores de benzopireno -un contaminante muy peligroso para la salud- por encima de los límites legales en la zona de la Plana de Vic. Y las partículas que desprenden las estufas de leña y la hoguera de una chimenea tampoco son saludables.
La coordinadora del área de enfermedades de origen medioambiental de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), Carmen Diego, considera que las medidas preventivas individuales son poco efectivas para paliar la exposición a la contaminación. A su juicio, la clave es promover cambios desde el ámbito político para evitar la emisión de gases y sustancias tóxicas. Y para ello el primer paso es tomar conciencia del aire que se respira e informarse de los niveles de contaminación y polen de la ciudad o barrio donde cada uno vive y trabaja.
Adaptar Rutinas y Evitar Exposición
“En zonas o fechas de elevada concentración de contaminantes o pólenes se debe reducir las estancias y la práctica de deportes al aire libre, porque una actividad física intensa aumenta la cantidad de aire inhalado”, indica Feo. La doctora Diego, por su parte, apunta que si uno vive en una zona con mucho tráfico, debe evitar el deporte en las horas centrales del día, que es cuando se acumula más condensación, y sólo abrir las ventanas para ventilar la casa en las horas de menos tráfico. La presidenta de la Fundación Roger Torné asegura que las familias con niños deberían tener presentes las zonas de más polución de su ciudad para evitarlas.
Mascarillas: Una Barrera Limitada
El uso de mascarillas es otra de las pautas que adoptan algunas personas para minimizar los efectos de la contaminación. Los expertos advierten que los estudios sobre su efectividad arrojan resultados contradictorios. Carmen Diego apunta que la mascarilla filtra algunas partículas pero no evita todas ni las más pequeñas, que son las más peligrosas para la salud porque tampoco se depositan en las vías aéreas superiores y pasan a la circulación sanguínea.
La Revolución Silenciosa: Plantas Purificadoras de Aire
Las plantas de interior no solo aportan un toque de frescura y decoración a los hogares, sino que también pueden desempeñar un papel crucial en la mejora de la calidad del aire. Un estudio realizado por la NASA identificó varias especies vegetales que destacan por su capacidad de eliminar toxinas presentes en ambientes cerrados, convirtiéndolas en aliadas esenciales para un entorno más saludable.
Las Mejores Plantas Purificadoras de Aire según la NASA

- Areca (Dypsis lutescens): Esta palmera es eficaz en la eliminación de toxinas y se adapta bien a distintos ambientes. Además de filtrar el aire, ayuda a mantener una humedad equilibrada en el entorno.
- Sansevieria (Sansevieria trifasciata): Conocida como lengua de suegra o planta serpiente, es especialmente eficiente porque libera oxígeno durante la noche, siendo ideal para dormitorios.
- Dracaena marginata: Esta planta se distingue por su capacidad para eliminar compuestos químicos perjudiciales y requiere poco mantenimiento, lo que la hace una opción popular para interiores.
- Aloe vera: Además de sus conocidas propiedades medicinales, el aloe vera es capaz de absorber formaldehído y benceno, contribuyendo a un ambiente libre de contaminantes.
- Potus (Epipremnum aureum): Famosa por su resistencia y fácil mantenimiento, esta planta ayuda a eliminar sustancias como el benceno y el formaldehído, presentes en productos de limpieza y materiales de construcción.
¿Por Qué Son Tan Efectivas?
Estas plantas actúan como filtros naturales, absorbiendo contaminantes a través de sus hojas y raíces, y liberando oxígeno. Su presencia en interiores no solo mejora la calidad del aire, sino que también reduce el estrés, aumenta la concentración y aporta beneficios psicológicos.
El Desafío de los Microplásticos en el Aire Interior
La presencia generalizada de microplásticos en el aire en diferentes ambientes interiores es hasta 100 veces mayor de lo que se creía hasta ahora, con la inhalación de hasta 68.000 partículas al día que pueden generar impactos en la salud humana. Así lo revela un trabajo científico que pone de actualidad una contaminación que cada vez despierta más preocupación, pero que de momento sigue en aumento, según denuncian los científicos y activistas ambientales. En una semana comienzan en Suiza las nuevas negociaciones de un tratado global, auspiciado por la ONU, que busca limitar la producción de este material, pero las perspectivas no son buenas.
Algunos análisis recientes ya ponían en evidencia que la concentración de microplásticos (los de menos de cinco milímetros) en suspensión en espacios interiores es hasta ocho veces mayor que en ambientes exteriores. También que son 30 veces más los que hay depositados sobre objetos dentro de una habitación. Dado que en los países desarrollados las personas pasan en recintos interiores el 90% del tiempo, incluido un 5% que están en automóviles, científicos de la Universidad de Toulouse quisieron comprobar a qué cantidad estamos expuestos, teniendo en cuenta las partículas que pueden ser inhaladas porque tienen un tamaño entre uno y 10 micrómetros de diámetro.
Para comprobarlo, Nadia Yakovenko y sus colegas analizaron 16 muestras de aire, que fueron recogidas en viviendas, oficinas y cabinas de vehículos, mediante una espectroscopia Raman, que permite comprobar sus componentes. Descubrieron que la concentración media de estas partículas en espacios residenciales era de 528 unidades de media por metro cúbico y que subían hasta 2.238 en los vehículos, sobre todo de polietileno en las primeras (es muy utilizado en textiles y envases) y de poliamida en los segundos. De hecho, estas partículas suponen hasta el 97% del total del polvo analizado y, además, el 94% tiene un tamaño que puede inhalarse.
A continuación, combinaron estos datos con otros ya conocidos de densidades. La conclusión a la que llegan es que la situación, al buscar partículas más pequeñas, es mucho peor de lo que se había detectado: los adultos inhalan cada 24 horas unas 3.200 partículas de entre 10 y 300 micrómetros de diámetro, y hasta 68.000 de las más pequeñas.

Aunque señalan que se precisan más investigaciones para ampliar los resultados, de momento estos hallazgos, publicados en la revista científica PLos One, sugieren que el riesgo para la salud humana no deja de aumentar en relación con este material. De hecho, ya hace dos años que una investigación los había encontrado en el tejido pulmonar humano, pero ahora se pone en evidencia en qué cantidad se inhalan. “Miremos donde miremos, los encontramos y esto es una preocupación porque son completamente invisibles a simple vista y llegan a lo más profundo de nuestros pulmones”, señala Yakovenko en un comunicado.
Estos componentes pueden liberar aditivos tóxicos como bisfenol A, ftalatos y compuestos bromados. Jeroen Sonke, director de Investigación del CNRS francés, que ha colaborado en este trabajo, añade a La Vanguardia que, además, “pueden liberar aditivos tóxicos como bisfenol A, ftalatos y compuestos bromados (retardantes de llama) que son aditivos que alteran la función endocrina y aumentan el riesgo de nacimientos prematuros, trastornos del desarrollo neurológico, defectos congénitos reproductivos masculinos, infertilidad, obesidad, enfermedades cardiovasculares, enfermedades renales y cánceres”. Reconoce que no se sabe suficiente sobre cuántos se acumulan en los pulmones o se expulsan al toser o con la mucosidad, pero apunta que “algunos probablemente permanecerán allí durante años y los más pequeños penetrarán en las células pulmonares”.
En el caso de las viviendas o espacios interiores, Sonke apunta que el origen, además de la ropa, son alfombras, tapetes, cortinas, suelos de linóleo o la pintura acrílica. “A menudo vivimos dentro de una caja de plástico tridimensional y con el tiempo, la radiación UV y la abrasión física, todos estos plásticos se fragmentan”. En los vehículos, además, cada vez se usa más plástico para rebajar su peso en aras de la sostenibilidad.
La detección de microplásticos en el cuerpo humano va a más en últimos tiempos. Ya se ha encontrado en la sangre, el cerebro, la placenta, el aparato digestivo o la leche materna. Hasta ahora, la vía más conocida por la que llegaban era la ingestión -de ahí que se recomiende no recalentar comida en envases-, pero ahora se sabe que están distribuidos por todos los espacios: en las nubes, las lechugas que se cultivan o en toda la columna de agua del océano, como también han publicado hace unas semanas.
En España, científicos como la química Ethel Eljarrat, directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), o Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, llevan años alertando del riesgo de los componentes adheridos a los polímeros, que son los que hacen posible que tengan diferentes características según su destino final. Eljarrat comenta que estos resultados franceses cuadran con estudios anteriores del IDAEA y destaca que “cuanto más pequeños son los microplásticos que se buscan, en más cantidad aparecen, pero falta investigar más sobre los impactos en la salud por los muchos tóxicos asociados, cada uno con un efecto”.
Recomendaciones para un Aire Más Limpio en Interiores
Preguntados por recomendaciones para la ciudadanía, los científicos coinciden en la importancia de ventilar a diario, aspirar el polvo, evitar los sintéticos en la decoración o la ropa y, en general, comprar poco plástico. Sonke aconseja también “votar a partidos políticos que se toman en serio la ecología y el cambio climático”. A las industrias, “diseñar productos con menos tóxicos”. Son consejos similares a los que recoge una guía de la Asociación de Pacientes con EPOC para quienes tienen problemas respiratorios.
A nivel internacional, ante la urgencia de poner coto a la contaminación plástica, se sigue negociando un tratado global, promovido por la ONU, que ponga límite a la producción, promueva y apoye un reciclaje más efectivo y mejore los diseños. La próxima reunión, del 5 al 15 de agosto en Ginebra (Suiza), la sexta, llega sin que hasta ahora haya habido grandes avances entre el bloque de países petroleros y productores, que se niegan a rebajar la fabricación, y los más proclives a poner un tope, como ha sido hasta ahora el caso de la UE.
La Calidad del Aire y sus Implicaciones en la Salud Respiratoria
La calidad del aire que respiras es la primera y principal causa de enfermedades de nuestro sistema respiratorio. Y hoy en día, la contaminación atmosférica urbana como el humo de los vehículos, los procesos industriales o los combustibles sólidos tales como el carbón -que produce polvo y dióxido de azufre- entre otras cosas, figura entre los factores de riesgo más importantes para la salud de las personas, en especial en las ciudades. Unas 8,79 millones de muertes prematuras se asocian ya a ello, según una última y reciente investigación publicada el 12 de marzo por la European Heart Journal.
A primera hora de la mañana conviene abrir las ventanas para ventilar el hogar. Sin embargo, la contaminación no siempre está en la calle. Los expertos aseguran que a veces el aire interior, en casa o en las oficinas, puede resultar más tóxico que el del exterior. Existen productos derivados del petróleo, y de uso común en los hogares como las pinturas, los detergentes, perfumes, y que el National Institutes of Health ha calificado de altamente tóxicos, y que llegan a generar una mayor contaminación en los espacios interiores que en los exteriores. Un reciente estudio publicado por la revista Science ha comprobado cómo una calidad deficiente en el aire de los espacios interiores puede provocar infecciones respiratorias como asma, lipoatrofia, alergias e, incluso, cáncer de pulmón. Son consecuencias graves y significativas y, sin embargo, no siempre prestamos suficiente atención a la calidad del aire interior de nuestros entornos.
Fuentes Comunes de Contaminación Interior
- Humo del Tabaco: Los expertos dicen que uno de los contaminantes más comunes o nocivos del aire interior es el humo del tabaco. Los fumadores pueden reducir su impacto mediante unas rutinas básicas que harán que disminuya la presencia del denominado “humo de tercera mano”. Si se ha fumado durante un periodo de tiempo en un espacio cerrado de la casa, abrir las ventanas es el primer paso. Después, puedes usar un spray desodorizante que ayude a eliminar los olores, pero vigilando su contenido, ya que estos productos a su vez contienen sustancias químicas nocivas que se incorporan al aire de tu hogar, alterando la calidad el aire interior, por lo que posteriormente se debe volver a ventilar el espacio.
- Limpiadores Domésticos: Los artículos de limpieza para el hogar son otra causa común de contaminación interior. Los productos químicos agresivos que emiten vapores y humos pueden irritar la nariz, la boca y los pulmones, así como la piel. Estos productos pueden causar inflamaciones que dificulten que las personas con afecciones pulmonares crónicas se curen de las infecciones. También puede empeorar una inflamación debido a otros desencadenantes, como las alergias, por ello, la investigación hace mucho hincapié en la gran importancia de una adecuada ventilación a la hora de utilizar estos artículos.
- Velas, Incienso y Perfumes Irritantes: Otros contaminantes internos que exacerban el asma u otras afecciones pulmonares crónicas son las partículas que desprenden las velas, el incienso y determinados perfumes. De hecho, el blog de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios, ‘OCU Consumity’) explica tres de los componentes nocivos que lleva el incienso: el benzeno, calificado como tóxico y cancerígeno; las partículas finas, tan pequeñas que penetran por los bronquios y se quedan para siempre en tus pulmones; y el formaldehído, también muy venenoso y susceptible de producir cáncer.
- Pinturas, Pegamentos y Tóner: Los artículos de oficina también pueden contribuir a la contaminación del aire que respiramos. Algunas impresoras contaminan el aire de la habitación en la que se encuentra, de tal modo que la salud de las personas que estén cerca puede verse alterada casi de la misma forma que si hubiera alguien fumando allí. Las partículas pequeñas que desprenden son peligrosas porque se pueden respirar y pasar fácilmente a las regiones más pequeñas de los pulmones e incluso al riego sanguíneo. Algunos tipos de tinta de impresora pueden provocar contaminación del aire. Y si nos preocupa la calidad del aire de nuestro hogar, otro aspecto a vigilar son las pinturas utilizadas tanto para decorar las paredes como los muebles que compramos. En los últimos años, se han popularizado los materiales ecológicos: pinturas, esmaltes etc.
- Emisiones de Combustión Incompleta: Entre ellas destaca el CO, un gas incoloro e inodoro que se produce por combustión incompleta de sustancias que contienen carbono. Las fuentes suelen ser calentadores portátiles que utilizan queroseno, chimeneas de leña, calderas, calefactores en mal estado, calentadores de gas, tubos de escape de automóviles y humo de tabaco ambiental.
