La Ola de Gripe en Inglaterra: ¿Es Hora de Volver a Usar Mascarillas?

Los hospitales británicos están experimentando un aumento sostenido de ingresos por gripe, lo que ha generado una creciente preocupación en el sistema de salud. Este incremento, que se presenta de manera anticipada y supera los niveles esperados para esta época del año, ha reavivado el debate sobre la eficacia de las mascarillas (o barbijos) como herramienta para frenar la propagación de enfermedades respiratorias en la comunidad. La inquietud abarca tanto a la población general como a los responsables del Servicio Nacional de Salud (NHS), quienes, ante la llegada del invierno, instan a la prudencia.

Hospital británico con personal médico

Un Inicio Temprano y una Variante Dominante: El Contexto Sanitario

Las cifras concretas que alimentan la preocupación son elocuentes: la temporada de gripe en el Reino Unido comenzó antes de lo habitual y los casos registrados superan las proyecciones para esta etapa del año. Si bien las hospitalizaciones se mantienen en rangos moderados, el número de ingresos diarios muestra una tendencia ascendente, lo que anticipa un invierno particularmente exigente para el sistema de salud británico.

La cepa de influenza A que circula predominantemente es la H3N2, específicamente el subclado K. Según análisis detallados, esta variante probablemente se originó en Estados Unidos antes de propagarse a nivel global, extendiendo la temporada de gripe en países como Australia y Nueva Zelanda, y adelantando su inicio en Europa. Una diferencia clave respecto a la cepa incluida en la vacuna de gripe de este año es que la inmunización podría ser menos eficaz para prevenir la infección, aunque sigue ofreciendo protección contra cuadros graves de la enfermedad. Uno de los signos más característicos de la H3N2 es la fiebre superior a 38 °C, que suele presentarse de forma repentina y acompañarse de escalofríos.

Microscopio mostrando virus de la gripe

Evidencia Científica y Posturas Institucionales: Un Debate Abierto

El debate sobre el uso de mascarillas se ve reflejado en los mensajes institucionales, que a menudo presentan matices. Por un lado, algunos referentes del NHS Providers, como su director ejecutivo Daniel Elkeles, han sugerido que las personas con síntomas respiratorios, como tos o estornudos, deberían usar mascarilla en espacios públicos, incluido el transporte público, para evitar la transmisión viral. El gobierno británico, por su parte, ha recomendado considerar el uso de mascarilla en estas circunstancias, sin establecer una obligación formal.

Estas diferencias de enfoque responden, en parte, a la falta de un consenso científico sólido y concluyente sobre el impacto de las mascarillas frente a la gripe estacional. Antes de la pandemia de COVID-19, numerosos estudios se centraron en el uso de mascarillas contra virus respiratorios. Sin embargo, análisis exhaustivos, como el realizado por Paul Hunter, profesor de Medicina de la Universidad de East Anglia y consultor de la OMS, concluyeron que, en general, las mascarillas tenían poca o ninguna influencia en la propagación de la gripe, tanto en entornos domésticos como en espacios públicos. Tampoco se encontraron pruebas firmes que demostraran que las mascarillas N95 ofrecieran ventajas claras sobre las quirúrgicas en el uso cotidiano, aunque esta conclusión se basa en evidencia limitada.

Una revisión realizada por el equipo de Hunter arrojó resultados similares, con estudios individuales presentando hallazgos dispares. Mientras algunos sugirieron un fuerte efecto protector, otros indicaron un mayor riesgo de infección entre quienes usaban mascarilla. Los ensayos aleatorizados, considerados de mayor calidad metodológica, tendieron a mostrar poco o ningún beneficio, mientras que los estudios con diseños más débiles exhibieron resultados más favorables.

Gráfico comparando la eficacia de diferentes tipos de mascarillas

El Legado del COVID-19 y la Evidencia en el Mundo Real

La irrupción del COVID-19 aportó nueva evidencia, aunque centrada en otro virus. Una revisión reciente concluyó que el uso de mascarillas en la comunidad se asoció con un menor riesgo de transmisión fuera de los centros de salud. En cuanto a la superioridad de las N95 frente a las quirúrgicas en espacios públicos, no se encontraron datos suficientes para establecerla, y en entornos hospitalarios, la diferencia resultó mínima.

Sin embargo, estudios de laboratorio han demostrado una alta eficacia. En investigaciones sobre gripe, un N95 bien ajustado redujo en más del 94% la cantidad de virus liberados al aire. La deficiencia en el ajuste, por otro lado, mermaba su rendimiento, igualándolo al de una mascarilla quirúrgica, lo que ayuda a explicar la discrepancia entre los resultados experimentales y la práctica diaria.

Un análisis amplio proveniente de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido, que testeó regularmente a hasta 150.000 personas, encontró que durante el período dominado por la variante delta del COVID-19, el uso constante de mascarilla en adultos se asoció con una reducción cercana al 20% del riesgo de contraer la enfermedad. Con la llegada de la variante ómicron, ese efecto resultó mínimo o inexistente. En niños, la reducción fue menor y, durante la etapa ómicron, incluso se observó un leve aumento del riesgo.

Así fue el debate por las mascarillas hace un año | hoyDía | Telemundo

Recomendaciones Actuales y Conclusiones de la Evidencia Científica

En lo que respecta a la gripe, la evidencia científica continúa siendo menos clara, y el beneficio observado es escaso. A pesar de ello, se recomienda que las personas con mayor riesgo de enfermedad grave consideren el uso de mascarilla en espacios cerrados concurridos, especialmente si no han recibido la vacuna antigripal. Para aquellos que presentan síntomas, la indicación principal sigue siendo permanecer en casa; si es indispensable salir, el uso de mascarilla puede contribuir a reducir la posibilidad de contagio a otros.

Para la mayoría de la población, la información disponible no respalda el uso rutinario ni la recomendación específica de mascarillas N95, cuya eficacia depende fundamentalmente de un ajuste adecuado. Es importante desmentir la información errónea que circula en redes sociales, asegurando que el Reino Unido ha decretado una nueva cuarentena y el uso obligatorio de mascarillas. Una revisión de la normativa vigente, las páginas oficiales del gobierno británico y el NHS, y la cobertura de medios internacionales confirman que no existe tal decreto nacional.

Si bien Daniel Elkeles, director de NHS Providers, sugirió que las personas con síntomas “deben” usar mascarilla en público, expertos en salud pública han matizado esta formulación, recordando que la guía oficial de la UKHSA es que las personas consideren usar mascarilla cuando están enfermas, no que sea una obligación legal. La misma cobertura periodística aclara que se trata de un llamado de un organismo profesional y no de una imposición por ley. Algunos hospitales y servicios de urgencias, ante la presión asistencial por la gripe, han decidido exigir mascarilla dentro de sus instalaciones.

Mapa del Reino Unido con estadísticas de salud

Desinformación y Realidad: Aclarando el Panorama

El contenido que sugiere un "decreto nacional" de cuarentena y uso obligatorio de mascarillas se basa en un contexto real de una temporada de gripe intensa, impulsada por el subclado K de la H3N2, y en llamados a la vacunación y al uso de mascarillas en caso de enfermedad. Sin embargo, transforma estas recomendaciones y decisiones locales en un supuesto decreto nacional, lo cual no se corresponde con la realidad.

La evidencia oficial del gobierno británico, específicamente en sus páginas sobre COVID-19, guías y soporte, y la sección de viajes, confirma explícitamente que "no hay restricciones por COVID-19" y que no se exige cuarentena al llegar al país. De manera similar, la UK Health Security Agency (UKHSA) en su blog sobre cómo evitar la gripe, COVID-19 y otras infecciones respiratorias en invierno, no indica cambios recientes en la orientación. El NHS, en sus páginas sobre gripe, salud en invierno y enfermedades respiratorias comunes, prioriza el autocuidado y la vacunación, sin mencionar cuarentenas generales ni la obligación legal de usar mascarilla.

La cobertura mediática en publicaciones como The Guardian, The Times y tabloides como The Sun, si bien describe una temporada fuerte de gripe, críticas a mensajes ambiguos sobre mascarillas y medidas específicas en hospitales, no reporta un decreto nacional de cuarentena ni de mascarilla obligatoria. En conclusión, no existe evidencia de un decreto nacional que imponga cuarentena a la población ni al ingreso al país. Tampoco existe un mandato general de uso obligatorio de mascarillas. Las autoridades sanitarias recomiendan considerar su uso si se tienen síntomas respiratorios, y algunas instituciones específicas las exigen en sus instalaciones, pero esto no equivale a una obligación nacional.

La circulación acelerada de la influenza A(H3N2) está generando presión en el sistema hospitalario del Reino Unido y encendiendo señales de alerta en Estados Unidos, donde se teme una situación similar tras reportar aumentos de casos. La influenza A(H3N2) es un subtipo del virus de la gripe conocido por su rápida transmisión y por causar síntomas que pueden ser más severos que otras variantes estacionales.

¿Qué Sucede en Otros Países?

En Estados Unidos, los expertos observan la situación en Europa como un posible presagio. La Dra. Tara Narula, en declaraciones a ABC News, señaló que "Inglaterra u otros lugares pueden ser un indicador de lo que sucederá aquí, porque su temporada de gripe comienza unas semanas antes que la nuestra". Aunque EE. UU. registra aún niveles bajos en comparación con el Reino Unido, los casos "están aumentando". Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informaron que la actividad gripal en el país creció al menos un 7% en la última semana. Como medida preventiva, algunos hospitales ya han implementado restricciones de visita, como es el caso del Centro Médico de Detroit y el Hospital de Niños de Michigan, que limitaron a dos los visitantes por paciente y permitieron solo el ingreso de mayores de 13 años a las unidades de hospitalización.

En Colombia, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó sobre un aumento progresivo de detecciones del subclado K de la influenza A (H3N2) en América del Norte, Estados Unidos y Canadá. La entidad recalcó que "la circulación de influenza en Colombia responde a patrones estacionales y a la dinámica global del virus". El Instituto Nacional de Salud (INS) tampoco ha recomendado confinamientos, trabajo en casa, ni uso obligatorio de tapabocas.

Londres ha visto a sus habitantes instados a usar mascarilla en el metro, trenes y autobuses ante la "ola gigante" de gripe que se está extendiendo por la capital. Según Elkeles, la gripe de este año en Londres responde a una variante "especialmente desagradable", favorecida por el clima cálido y húmedo, y que se propaga con fuerza entre escolares antes del inicio de las vacaciones navideñas. Elkeles ha pedido a quienes presenten tos o estornudos que utilicen mascarilla en lugares públicos, especialmente en el transporte público, para evitar nuevos contagios. Los datos del Ministerio del Interior muestran un fuerte incremento de hospitalizaciones y casos en Londres, registrando niveles históricos sin un pico claro a la vista. Los responsables sanitarios explican que la variante predominante este año es una mutación del virus A(H3N2), conocida como "subclado K" o “supergripe”, considerada más contagiosa que en años anteriores. Algunos hospitales, como Whittington Health NHS Trust, han pedido a los pacientes que usen mascarilla en urgencias y otras áreas sensibles.

tags: #mascarillas #en #inglaterra