Mascarillas Higiénicas: Una Guía Detallada para Entender su Uso y Tipología

La información sobre el uso de mascarillas ha sido, y en muchos casos sigue siendo, un tema de debate y confusión. A día de hoy, existe una alta información contradictoria con respecto al uso de mascarillas, lo que dificulta la comprensión de sus funciones y la elección adecuada para cada situación. Este artículo busca clarificar las diferencias entre los distintos tipos de mascarillas, centrándose en las mascarillas higiénicas, su propósito, normativas y eficacia.

Ilustración de diferentes tipos de mascarillas faciales

El Propósito Fundamental de las Mascarillas: Control de Fuente y Protección Personal

En esencia, las mascarillas actúan como una barrera física. Su diseño y eficacia varían significativamente según su propósito. Las mascarillas quirúrgicas, por ejemplo, están diseñadas principalmente para evitar que las gotas con virus salgan al exterior. No están concebidas para proteger de fuera hacia dentro, sino que su función primordial es proteger de dentro hacia fuera. Por lo tanto, son útiles para evitar la diseminación del virus y que éste no salga al ambiente.

Por otro lado, las mascarillas filtrantes, como las FFP1, FFP2 y FFP3, están diseñadas para proteger al usuario de la inhalación de partículas del exterior. Su nomenclatura indica directamente su poder de filtración:

  • FFP1: Baja eficacia de filtración, con una retención del 78% y una fuga del 22%. No asegura protección frente a agentes infecciosos.
  • FFP2: Eficacia media, utilizada en situaciones de riesgo medio. Ofrece una retención del 92% con una fuga del 8%.
  • FFP3: Alta eficacia, empleada en situaciones de alto riesgo y con protección frente a aerosoles. Su retención es mínima del 98% con una fuga máxima del 2%.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda actualmente la utilización de mascarillas con un factor de protección mínimo del 95%. En la normativa americana, esto equivaldría a una mascarilla N95, y extrapolado a la clasificación europea, se situaría entre la FFP2 y la FFP3.

Mascarillas Higiénicas: Definición y Evolución Histórica

Una mascarilla higiénica es, fundamentalmente, una máscara hecha de textiles comunes, generalmente algodón, que se usa sobre la boca y la nariz. Históricamente, fueron utilizadas habitualmente por trabajadores de la salud a partir de finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. En la década de 1960, dejaron de usarse en el mundo desarrollado en favor de las máscaras quirúrgicas modernas, pero su uso ha persistido en los países en desarrollo. Las mascarillas de tela reutilizables, en particular, se han utilizado predominantemente en países en desarrollo y especialmente en Asia.

En entornos de atención médica, antes de la popularización de otros tipos de mascarillas, se usaban en pacientes enfermos como "control de fuente" para reducir la transmisión de enfermedades a través de gotitas respiratorias. También eran empleadas por trabajadores de la salud cuando no había máscaras quirúrgicas y respiradores disponibles.

El uso de mascarillas higiénicas en público puede servir como un medio de control de fuente para reducir la propagación de infección en la comunidad al minimizar la excreción de gotas respiratorias de individuos infectados que aún no han desarrollado síntomas o que permanecen asintomáticos. Por ello, se podría considerar el uso de mascarillas higiénicas confeccionadas de diversos textiles, especialmente si, debido a problemas de suministro, las máscaras faciales médicas deben tener prioridad para su uso como equipo de protección personal por trabajadores de la salud.

Fotografía histórica de personal médico usando mascarillas de tela

Normativas y Certificaciones: Garantizando la Calidad y Seguridad

Para que una mascarilla sea realmente efectiva y proporcione garantías de protección, debe cumplir con normativas y certificaciones específicas.

Mascarillas Quirúrgicas: Normativa y Tipos

Las mascarillas quirúrgicas son mascarillas de uso médico, utilizadas por profesionales sanitarios en cirugía y otros procedimientos con el objetivo de proteger al paciente de posibles agentes infecciosos presentes en la cavidad nasal o bucal del usuario de la mascarilla. Estas mascarillas pueden estar previstas también para que los pacientes y otras personas las lleven puestas con el objetivo de reducir el riesgo de propagación de infecciones, particularmente en caso de situaciones pandémicas como el COVID-19.

Ejercen básicamente de barrera para evitar la emisión de gotículas respiratorias al estornudar o toser. Según su Eficacia de Filtración Bacteriana (BFE), se dividen en:

  • Tipo I: Con una BFE ≥ 95%.
  • Tipo II: Con una BFE ≥ 98%.
  • Tipo IIR: Mascarillas de tipo II que además son resistentes a las salpicaduras de sangre y otros fluidos biológicos del paciente que pudieran estar contaminadas por microorganismos.

Estas mascarillas, por tanto, pueden prevenir la transmisión del agente infeccioso desde una persona infectada a otras personas sanas, pero su eficacia a la hora de prevenir el contagio al usuario de la misma parece más limitada, con una menor evidencia científica al respecto.

Para que una mascarilla quirúrgica sea realmente efectiva y nos proporcione garantías de protección, han de cumplir con la declaración de conformidad conforme a la Directiva 93/42/CEE relativa a los productos sanitarios, marcado CE y cumplir normas UNE-EN 14683:2019 + AC 2019, y disponer de documentación técnica. Están autorizadas como productos sanitarios, con base en lo establecido en el Real Decreto 1591/2009, de 16 de octubre, por el que se regulan los productos sanitarios y se rigen por la normativa europea UNE-EN 14683. Antes de usarlas es necesario hacer una prueba de ajuste para asegurar que existe un sellado adecuado de la cara.

Mascarillas Filtrantes (Autofiltrantes): Normativa y Clasificación

Las mascarillas filtrantes o mascarillas autofiltrantes deben filtrar un porcentaje de micropartículas orgánicas o inorgánicas y, por tanto, deben proteger al usuario de la mascarilla frente a la inhalación de contaminantes ambientales -en partículas o aerosoles- tales como agentes patógenos, agentes químicos, antibióticos, citostáticos, etc. No protegen frente a gases o vapores, si bien existen máscaras con filtros específicos para esos casos.

Las mascarillas autofiltrantes se consideran Equipos de Protección Individual (EPI), regulados, en Europa, por el Reglamento (UE) 2016/425 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 2016, relativo a los equipos de protección individual y se rigen bajo la normativa europea UNE-EN 149.

  • Mascarilla FFP1 (filtro de partículas tipo P1): Tienen una eficacia de filtración mínima del 78% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 22%.
  • Mascarilla FFP2 (filtro de partículas tipo P2): Tienen una eficacia de filtración mínima del 92% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 8%.
  • Mascarilla FFP3 (filtro de partículas tipo P3): Tienen una eficacia de filtración mínima del 98% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 2%.

Las mascarillas autofiltrantes pueden tener o no una válvula de exhalación para reducir la humedad y el calor dentro de la mascarilla, proporcionando una mayor comodidad al usuario y ofreciendo la sensación de una menor resistencia respiratoria. Estas mascarillas filtrantes FFP2 y FFP3 van a proteger por tanto al usuario frente a la infección COVID-19.

Mascarillas Higiénicas: Normativas UNE

Las mascarillas higiénicas, destinadas a personas sin síntomas que no sean susceptibles de utilizar mascarillas quirúrgicas ni filtrantes, se rigen por la Especificación UNE 0065 (mascarillas reutilizables para adultos y niños) y la UNE 0064-1:2020 (no reutilizables) y UNE 0064-2:2020 (infantiles).

Estas mascarillas, a diferencia de las quirúrgicas y las FFP, no deben considerarse un producto sanitario (PS) en el sentido de la Directiva 93/42 CE o del Reglamento UE/2017/745, ni un equipo de protección individual (EPI) en el sentido del Reglamento UE/2016/425.

En el caso de las mascarillas higiénicas reutilizables, el lavado y secado de la mascarilla debe ser acorde a las recomendaciones del fabricante.

Diagrama comparativo de las especificaciones de mascarillas FFP1, FFP2 y FFP3

¿Qué Mascarilla Elegir? Una Cuestión de Situación y Necesidad

La elección de la mascarilla más adecuada depende intrínsecamente de la situación del usuario y del nivel de riesgo.

Para personas sanas, las mascarillas higiénicas (ya sean de tela reutilizables o desechables) son, en general, las más indicadas como medida complementaria a otras medidas preventivas. Su objetivo principal es actuar como control de fuente, reduciendo la emisión de gotículas respiratorias.

En cambio, para personas enfermas o el personal sanitario, las mascarillas quirúrgicas son las más apropiadas. Estas ofrecen una mayor protección al evitar la dispersión vírica y, en el caso de las Tipo II y IIR, proporcionan una mayor eficacia de filtración.

Las mascarillas FFP2 y FFP3 están reservadas para situaciones de mayor riesgo, como la exposición a aerosoles o entornos con alta concentración de patógenos, ofreciendo la máxima protección al usuario.

Es importante recordar que el uso de cualquier mascarilla, con independencia del tipo, no supone en ningún caso una protección total frente al contagio (propio o de personas próximas), habida cuenta de que ninguna de ellas protege los ojos, otra posible vía de entrada del virus.

Explicación de cómo colocarse una mascarilla correctamente

Duración y Reutilización: Consideraciones Clave

Todas las mascarillas, a excepción de las que lleven marcado "R" (reutilizables), están concebidas para un solo uso y una jornada laboral de un máximo de 8 horas. La escasez actual de este tipo de material, en ciertos momentos, ha llevado a la reutilización de mascarillas no diseñadas para ello, lo cual compromete su eficacia.

  • Mascarillas Quirúrgicas: Su duración depende del fabricante, que suele especificarlo en el etiquetado. Por cuestiones de comodidad e higiene, se recomienda no usar la mascarilla durante más de 4 horas. En caso de humedecerse o deteriorarse, debe sustituirse.
  • Mascarillas Higiénicas Reutilizables: El fabricante indicará el número máximo de lavados que resisten. El lavado y secado deben ser acordes a sus recomendaciones.
  • Mascarillas Higiénicas No Reutilizables: Deben ser eliminadas después de su uso recomendado. Al igual que las quirúrgicas, por comodidad e higiene, se suele recomendar no usarlas más de 4 horas y sustituirlas si se humedecen o deterioran.

Información del Fabricante: Qué Buscar

Tanto fabricantes como puntos de venta deben proporcionar información clara sobre las mascarillas:

  • Mascarillas Higiénicas: Deben especificar sus normativas UNE (si son reutilizables o no), datos sobre la eficacia de filtración bacteriana (igual o superior al 95% para no reutilizables, igual o superior al 90% para reutilizables), respirabilidad (inferior a 60 Pa/CM²), talla, instrucciones de colocación y uso, material textil, y en caso de ser reutilizables, el número máximo de lavados.
  • Mascarillas Quirúrgicas: Deben indicar las normas correspondientes (UNE EN 14683) y el tipo (I o II, y si es IIR).

El Desafío de la Reutilización y la Fabricación Casera

A pesar de las normativas establecidas, la escasez de material ha impulsado la búsqueda de alternativas, incluyendo la fabricación casera. Durante la pandemia de COVID-19, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos publicaron patrones de mascarillas caseras. Científicos han investigado materiales cotidianos para mejorar la filtración, con filtros de horno HEPA, bolsas de aspiradora, y capas de fundas de almohada obteniendo buenos resultados en pruebas. Los filtros de café, por su parte, mostraron puntuaciones medias.

Sin embargo, es crucial recordar que las mascarillas higiénicas confeccionadas en casa o con materiales no certificados no ofrecen las mismas garantías de protección que las homologadas. La eficacia de este tipo de mascarillas tiene una eficacia muy limitada en la prevención del contagio por el usuario de la misma, y en cualquier caso, depende en gran medida del material del que esté fabricada. A partir de 2015, no se habían realizado ensayos clínicos aleatorizados u orientación específica sobre el uso de mascarillas de tela reutilizables, aunque la mayoría de las investigaciones se realizaron a principios del siglo XXI, antes de que las máscaras quirúrgicas desechables se volvieran frecuentes.

En resumen, comprender las diferencias entre los tipos de mascarillas, sus normativas y su uso adecuado es fundamental para una protección efectiva y para evitar la desinformación. La elección correcta no solo protege al individuo, sino que también contribuye a la salud colectiva.

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