Cuando los días se acortan, Galicia se prepara para una de sus noches más antiguas y poderosas. Es la noche en que el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos se vuelve tan fino que casi se puede tocar. La palabra "Samaín" proviene del gaélico Samhain, que significa literalmente “fin del verano”. Para los antiguos pueblos celtas, marcaba el final de la cosecha y el comienzo de la estación oscura. No era simplemente una fecha en el calendario, sino un umbral entre ciclos, un momento de tránsito donde la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, se encontraban por un instante.

El calendario celta dividía el año en dos mitades: una clara, que se iniciaba en Beltane (30 de abril - 1 de mayo), y otra oscura, que comenzaba en Samaín, entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. En esa frontera simbólica, el verano moría y el invierno nacía. Los druidas, guardianes del conocimiento y de los misterios de la naturaleza, encendían hogueras para guiar a las almas de los difuntos y proteger a los vivos de los espíritus errantes. Cuentan las viejas leyendas que recogían el muérdago con hoces de oro bajo la luna, elaboraban pócimas, y vaticinaban el futuro de las cosechas y de los hombres. La noche se llenaba de conjuros, de ofrendas, de fuego purificador. En torno a las lareiras gallegas las familias mantenían el fuego encendido durante toda la noche para que los antepasados pudieran encontrar el camino de regreso al calor de los suyos.
El Origen de las Tradiciones y la Purificación del Hogar
Mucho antes de que las calabazas talladas llenaran las calles de Estados Unidos, los pueblos celtas de Europa ya iluminaban calaveras vaciadas o frutas ahuecadas para guiar a los muertos. Cuando los emigrantes irlandeses llevaron esta tradición al continente americano en el siglo XIX, la adaptaron a lo que encontraron allí: la abundante calabaza. Así nació el Jack O’Lantern, la linterna de Halloween. Pero en Galicia, el Samaín nunca desapareció del todo. Aunque el cristianismo lo declaró una fiesta pagana y lo sustituyó por el Día de Todos los Santos, el pueblo gallego conservó su esencia, escondida entre rituales domésticos: dejar la mesa puesta por la noche, encender velas por los difuntos, o pronunciar en voz baja el conjuro de la queimada para espantar los malos espíritus. En las aldeas del norte, la frontera entre lo pagano y lo sagrado se desdibujó, y lo que los druidas habían iniciado siguió vivo en la memoria popular.

La purificación de la vivienda era un aspecto fundamental de los rituales de Samaín. El fuego, como elemento primordial, se utilizaba para limpiar los hogares de energías negativas y para crear un espacio seguro para el tránsito de las almas. Las hogueras encendidas en el exterior no solo servían para guiar a los espíritus, sino también para purificar el ambiente circundante. Dentro de las casas, mantener el fuego de la lareira encendido toda la noche simbolizaba la continuidad de la vida y el calor del hogar, un faro para los antepasados.
La Santa Compaña y el Velo Entre Mundos
Ninguna leyenda resume mejor la atmósfera del Samaín que la de la Santa Compaña, esa procesión espectral que, según la tradición gallega, recorre los caminos en la noche de difuntos. Guiada por un vivo condenado a portar una cruz, la Compaña anuncia la muerte a quien se cruce con ella. Las ánimas llevan velas encendidas, y su paso deja olor a cera y silencio. El Samaín celebra esa misma delgada línea entre mundos. En cada chispa de una hoguera, en cada vela encendida dentro de una calabaza, se recuerda que la muerte no es un final, sino un tránsito, una continuidad invisible que la cultura gallega siempre ha sabido mirar sin miedo.

La Recuperación del Samaín y su Celebración Contemporánea
Durante el siglo XX, el Samaín fue cayendo en el olvido, eclipsado por el auge del Halloween anglosajón. Pero en Galicia, la memoria de las piedras y del mar siempre guarda secretos antiguos. En los años ochenta, el profesor Rafael López Loureiro, de Cedeira, rescató del pasado esta celebración. Inspirado por sus recuerdos de infancia, cuando tallaba calabazas con su abuelo y escuchaba historias de ánima, organizó en 1989 la primera fiesta moderna del Samaín en Galicia.
Desde entonces, Cedeira se ha convertido en el epicentro de esta recuperación. No es una fiesta de disfraces, dicen, sino un encuentro con los ancestros. Las linternas guían el paso de las almas, y las castañas del magosto alimentan a vivos y muertos por igual. Hoy, decenas de municipios gallegos se suman a esta celebración ancestral: Ribadavia celebra la Noite Meiga, con su queimada comunitaria y su “escape room” en la iglesia de A Magdalena. En Catoira, las calles se iluminan con la Procesión das Caveiras, un desfile de calabazas esculpidas que recuerda a los antiguos ritos druídicos. Allariz revive la caminata de la Santa Compaña por su casco medieval, mientras Pontevedra celebra A Noite dos Calacús, en la que niños y mayores tallan calabazas y reparten pan de ánimas. En Sabucedo, el MUSA une muiñada, magosto y Samaín en una procesión con velas y versos dedicados a los difuntos.

Raíces Celtas y la Universalidad del Fuego Purificador
Samaín no es el Halloween gallego. Desde la más remota prehistoria, el hombre siempre tuvo la costumbre de celebrar ciertos acontecimientos que les eran habituales, ya fueran religiosos o paganos. Entre esos clanes que surgieron a con la Edad del Hierro -hace unos tres mil años, para que nos entendamos: siglo arriba, centuria abajo- en los más recónditos lugares que ellos poblaron, al margen de rendir cultos a los numerosos dioses que tenían, sentían una predilección especial por festejar los acontecimientos astronómicos y cambios estacionales. Es evidente, puesto que regían sus ciclos vitales.
Los romanos imitaron algunas de ellas, cambiándoles el nombre y la dedicación: el Yule, con las Saturnales (en honor de ese Dios), entre el 17 y el 25 de diciembre; el Imbolc, con las Lupercales y Bacanales; aunque con un fin opuesto, predominando la orgía y el desenfreno, que más tarde originarían los Carnavales. Pero todas ellas tienen algo en común: el encendido de hogueras en las calles, plazas y playas, con todo el ritual del fuego purificador asociado. Es la magia de una noche especial, la celebración del triunfo de la luz sobre la oscuridad, del amor y la fecundidad.
Ritos de Paso y Purificación a Través del Fuego y el Agua
Asociado a una serie de ritos similares, pero muy variados: saltar por encima del fuego (siete, caso de Alicante; o nueve, como en Galicia) o sobre las olas del mar (dando la espalda), caminar sobre las brasas descalzo (en mi pueblo natal lo hacíamos cuando yo era niño y adolescente, tras quemar tomillo, lavándula y otras plantas aromáticas; introduciendo después unas ramas de las mismas en la casas, para purificarlas); la quema de los ‘Juanillos’ en Cádiz, parecidos al “Hombre Inicuo de Navalmoral; escribir deseos en un papel y quemarlo en las hogueras de la playa. Para atraer la buena suerte y dejar de lado los malos augurios, sin tener que recurrir a amuletos para la buena suerte, cada lugar decide celebrar la noche de San Juan con su propia idiosincrasia: los petardos retumban en el Mediterráneo, mientras en el otro extremo, en Galicia, las queimadas y el asado de sardinas (ayer triplicaron su precio, según el Telediario) son las reinas del momento noctámbulo por excelencia.

El elemento fuego, es un elemento en contacto con el cielo, el mundo superior. Su energía se basa en la transformación, en la confianza y la sabiduría. Esta energía es la causante del cambio de etapas, gestando la madurez. Una plegaria realizada ante un fuego garantiza su llegada al mundo superior.
El elemento agua, al igual que el elemento fuego, es uno de los elementos venerados en este ancestral ritual. Al igual, que el fuego purificador eleva las plegarias al cielo, el agua, como producto de la madre tierra y conectado con el Reino de la Gran Diosa, está encargada de bendecir y sanar este momento de cambio. Una de las tradiciones más antiguas consiste en recolectar el rocío de la noche de Beltane, impregnado de las cualidades de belleza y juventud, para lavarse la cara y rejuvenecer. También es tradición acercarse a una corriente o pozo sagrado, justo antes del amanecer, para rellenar un cáliz y sostenerlo entre las manos mientras recibe los primeros rayos del sol. La bendición solar imbuye las propiedades del mundo superior en las aguas (que ya lleva impresa la energía del mundo de la Diosa). En la unión de ambos mundos las aguas se sacralizan, y estas aguas serán, después utilizadas para bendecir lugares, objetos y personas.
Beltane: La Celebración Celta de la Vida, el Amor y la Fertilidad
La fragancia de Beltane se respira en el ambiente; el espino comienza a florecer y la floración del Roble culmina. Abril llega a su fin con su intensa purificación. La celebración celta de Beltane, en la actualidad, se celebra el primero de Mayo. Para quienes se rigen por las lunas, la luna asociada a su energía es la luna llena de Tauro (sol en Tauro, luna en Escorpio). Sinceramente, el ritmo de la Tierra no va acorde al calendario gregoriano, y el momento exacto es percibido en el cuerpo, en el vientre. Beltane inauguraba la época del año de hacer vida a la intemperie y, su celebración, es un Canto a la Vida, a la expansión de lo sembrado para que su cosecha sea fructífera. Beltane es un impulso multiplicador de todo lo que estamos realizando. En el tiempo de esta celebración, la energía de la Tierra asciende al Cielo, y el Otro lado se hace presente bendiciendo nuestras peticiones y anhelos más profundos, para que éstos se manifiesten. El Hombre Verde simboliza el impulso fecundo de la Naturaleza. Etimológicamente hablando Beltane se ha traducido como el fuego de Bel (Dios solar) o fuego afortunado, porque la celebración se realiza con fuego. El cambio de estación obligaba a una purificación ritual y los ganados eran conducidos entre dos fuegos para eliminar cualquier enfermedad. Esta fiesta es conocida por diversos nombres, según la región celta que nos encontremos; Beltaine en gaélico irlandés, Bealltainn en gaélico escoces, Biakdyn en la isla de Man, Calan Mai en Gales, Kala Mae en Breton y Kalann- me en Cornualles.

Beltane es tiempo de Amor. En este festival se celebra la Unión del Dios y la Diosa, conocida como Unión sagrada o Matrimonio Sagrado. Parte fundamental de los antiguos ritos de Beltane proviene de los antiguos cultos a la Fertilidad, cualidad intrínseca de la Diosa Madre. La energía masculina (el Sol-El Dios) fertiliza la femenina (La Diosa-la Tierra), y la celebración de esta unión expande sus Bendiciones sobre el planeta. Esta fiesta celta está dedicada a la fertilidad y por lo tanto a la sexualidad sagrada, a la exaltación de los sentidos, a la belleza de la creación, al cumplimiento de las promesas, a la pasión desenfrenada, a la sensualidad, al disfrute, la diversión y a la expresión de la creatividad. Beltane es tiempo de Florecer. El primero de Mayo está asociado con la raza de las hadas descendiente de los Thuatha de Dannan, pues en un primero de Mayo aterrizaron en Irlanda. Esta noche, el velo entre mundos se desvanece y los poderes mágicos del otro lado están a un suspiro. El pensamiento cobra poder y su manifestación es instantánea. La Magia se hace presente. La manifestación de los reinos elementales, las hadas, los duendes y los antiguos Dioses se acercan a contemplar el mundo de los humanos. A través de este portal se cuela la magia más bella y más positiva. La Tierra concede sus dones a quien danza con ella en esta fiesta.
Diosas Celtas y su Influencia en Beltane
Las antiguas culturas han personificado las energías de la Tierra. Las leyendas ayudan al proceso sanador de cada ser humano, donde la historia comienza a formar parte de tu alma y tu alma empieza a entender. Los Dioses y Diosas funcionan como arquetipos. Pero, en realidad, personifican las Fuerzas naturales que la Tierra contiene. En cada lugar de la Tierra han florecido dioses distintos, pues la esencia de cada lugar es totalmente diferente; si bien es cierto, muchos se parecen porque al fin y al cabo surgieron en un mismo planeta. Las diosas de este momento son Diosas poderosas relacionadas con el Amor y la Soberanía. He de decir, que todas las antiguas diosas celtas son poderosas e iniciáticas. Hoy he seleccionado tres de ellas cuya energía es acorde a esta festividad. Si vas a celebrar Beltane, e incluirlas en tu altar, te recomiendo profundizar sobre ellas mucho más que estas líneas, pues las estarás invitando a entrar a tu casa y has de saber muy bien quien entra en tu hogar.
La Diosa Rhianon: Es una Diosa galesa del Amor y del otro mundo. La Diosa Rhianon conoce el Amor terrenal, pues se enamora de un mortal, por este motivo, entiende cualquier sufrimiento por Amor. Ella decidió vivir en la Tierra por Amor, en vez de en el otro mundo y, este Amor, le llevó sufrimientos. Sin embargo, pese a las pruebas que se interpusieron en su camino, la Diosa toma su poder y encara cada parte de su vida con fuerza y determinación.
La Diosa Maeb: Otra diosa poderosa para incluir en un altar de Beltane es Maeb, Diosa irlandesa de la Soberanía, y muy promiscua (tenlo en cuenta antes de invocarla). Todo rey que quisiera reinar en Irlanda había de desposarse con la mismísima Tierra, pues solo ella bendeciría su reinado. Simbolizando la unión con la Tierra, el Rey se une a la Diosa; la coronación se realizaba sobre una piedra sagrada, símbolo dedicado a la Gran Madre, y se culminaba con un brindis, sellando la unión mística.
La Diosa Creiddylad: Los ritos de Beltane también se relacionan con rito de paso de la adolescencia a la juventud. Una de las Diosas más representativas es Creiddylad, diosa galesa de las flores, de la belleza, de la juventud y de la tierra. Ella es la reina de Mayo, la doncella que es iniciada y llevada al otro mundo. A su vuelta, conoce los misterios de la Profundidad, manifestando en la Tierra un nuevo camino. Creiddylad es consorte de Gwyn up Nudd en el invierno, para convertirse en la Gran Reina en el Verano.
El Amor como Energía Central en Beltane
Amor, amor, amor. En Beltane la fragancia del amor se inhala a través de cada bocanada de aire. Las energías del Amor, del cortejo y los amantes son visibles en todas partes. Antiguamente esta celebración de amor libre se llevaba a cabo en los bosques, donde todo estaba permitido. En este tiempo se realizaban las uniones de mano, aquellas de duración una año y un día. Es decir, hasta el siguiente Beltane. Si después de esta unión temporal la pareja quería unirse para siempre, podía hacerlo, o podían separarse como buenos amigos. En este tiempo para el Amor, cuando uno no tiene pareja, ha de recordar que el Amor está en uno. Sanar las heridas de Amor es uno de los rituales más interesantes en Beltane, pues la sanación se realiza desde el disfrute y no desde el dolor.

Rituales y Actividades para Potenciar la Magia de Beltane
Todo Ritual potencia aquello con lo que trabajas, en los rituales de Beltane se atrae lo anhelado en la vida y se expande lo que ya uno tiene. Te recomiendo, que antes de realizar cualquier ritual, seas muy consciente de lo que haces y con quien; y en Beltane, ser muy consciente de lo que realmente deseas. Cuando lo tengas claro, realiza un ritual o cualquiera de estas otras actividades.
- Todo lugar de poder potencia la energía de expansión de esta marea energética. La Tierra es quien activa el cambio, y sentirla bajo tus pies alineará tu cuerpo acorde a su ritmo y desarrollo. Viaja a un Lugar Sagrado y descubre como potencia en ti los cambios.
- Beltane es tiempo de sexualidad. La Sexualidad es una parte sagrada de la vida, este tiempo es tiempo de disfrutar de tu cuerpo, de eliminar prejuicios, de liberarte y explorar el maravilloso mundo que se encuentra dentro tuyo.
- Realiza un hechizo para vivir tu vida en Amor, y con Amor.
- Empodérate, realiza una actividad esta semana que no hayas hecho nunca antes.
- Proponte un cambio… y aunque este sea muy grande decide dar un paso hacia él aunque sea muy pequeño. Lo importante de este pequeño paso, es tomar la decisión de que no tendrá vuelta atrás, así te asegurarás que tu cambio se manifieste totalmente.
- Acércate al mundo de los elementales, conecta con las energías sutiles que habitan-, tanto en lugares naturales (driades, nereidas, devas…), como en tu hogar. Recuerda que todo está vivo en este plano de existencia.
- Disfruta, Beltane es tiempo de Diversión, de atrevimiento, de Celebración. Realiza una Fiesta con tus amigos, o con conocidos, o sólo para ti. Esta celebración ha de tener música y baile. La Danza es el elemento central de esta fiesta, así que Danza para ti, Danza para disfrutar, danza para sentir, Danza para honrarte a ti y, lo más importante: DANZA PARA HONRAR A GAIA. Celebra Beltane y atrae las mejores vibraciones a tu vida, y al Planeta.
🌸 BELTANE Fiesta CELTA de la Rueda del Año | Origen y Celebración | Fiesta de Fuego y Fertilidad 🔥
Las Celebraciones Celtas a lo Largo del Año: Un Ciclo de Purificación y Renovación
El Samaín, la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, es la celebración del comienzo del año celta, donde se desarrollan los ritos de paso, de gratitud y el recuerdo de los ancestros. Uno mira hacia atrás y agradece todo lo sucedido para seguir hacia adelante. En la noche de Samain, para los antiguos celtas, se iniciaba un nuevo año dejando atrás el antiguo, nos vamos despojando de los temores para renacer renovados a un nuevo sol (21 de Diciembre). El equinoccio de Otoño, que marca la igualdad entre el día y la noche, nos ofrece un guiño para que nos ajustemos y reequilibremos. Lughnasad es el punto medio del verano, que corona la mitad de luz del año, a partir de este día la oscuridad se irá notando. El 1 de Agosto es el momento equidistante entre dos grandes festivales celtas (Samain y Beltane).
Llega el Solsticio de Invierno, un momento Mágico y Sagrado. La noche más larga del año, la culminación del ciclo Yin en la naturaleza. La oscuridad, la Gran Madre, nos acoge en su seno. Entrar en ella es dejar morir y partir el ciclo que ha trascurrido y tras la noche dar la bienvenida al nuevo ciclo. Parirnos a una nueva vida.
Imbolc es un tiempo de nuevos comienzos, esperanzas, creatividad, disfrute, iniciaciones, limpiezas y purificación. Es un buen momento para reflexionar sobre que necesita nuestro ser enraizar para crecer en plenitud. Es bueno profundizar sobre nuestros deseos ocultos que queremos que salgan a la luz. También podemos aprovechar los últimos vientos invernales para dejar partir las nieblas que no nos permiten avanzar. Los antiguos griegos, grandes observadores y filósofos, consideraban al Solsticio de Verano una puerta de entrada hacia otra dimensión. Tras la plenitud, la pérdida de la fuerza solar era vista como la forma en el que el sol se adentraba en la dimensión del espíritu de los hombres. Su Luz y Fuerza externa, le otorga el poder de traspasar el portal y brillar en el interior. Las noches largas y frías del invierno van quedando atrás, la fuerza de la vida va cobrando impulso y se acerca el tiempo del equilibrio. Un equilibrio fugaz, que muestra un punto de inflexión en el ritmo energético anual de Gaia.
La víspera de mayo se celebra en el mundo pagano como Beltane (este año lo voy celebrar así), en honor al dios del fuego Belenos. Se asocia con la entrada del sol en tauro (relacionado con Venus). También se celebraba a la bella ninfa de la mitología griega Maia, o a la diosa romana de las flores, Flora. Tradicionalmente era la «noche del amor» y de la fiesta del fuego que impulsa a buscarnos y unirnos. Se encendían hogueras, los «fuegos de mayo», en torno a las que se saltaba, se bailaba y se buscaba el amor libre, natural y espontáneo… Unas uniones duraban, otras, no, pero estos bailes purificaban y atraían la fertilidad a las vidas de los festejantes.
Otro símbolo de esta fiesta es el Palo de Mayo o Maypole. Representa un Falo, el gran falo que genera la semilla para que la tierra y todos sean fértiles. Los rituales de esta fecha ayudan al crecimiento en la energía, a potenciar, concebir, fortalecer lazos y sobretodo a purificar y fortificarnos. El Halloween que conocemos hoy, comenzó hace mas de 3,000 años en Irlanda como un festival de cosecha de los celtas. Para los celtas, el cambio de estaciones adquiría una importancia mágica. Para ellos, ésta era la noche más importante de oración, ya que era el último día de la cosecha y el comienzo del invierno. Los celtas creían que en esa noche la ventana que separaba el mundo de los vivos y el de los muertos desaparecía. En la noche del 31 de octubre las almas de los muertos regresaban a visitar hogares terrenales. Esta fecha marca el inicio del año nuevo espiritual, del año pasado y el final de un ciclo completo de la rueda celta de la vida. También era una época de purificación en la que se quemaban las efigies que simbolizaban los terrores del pasado y todo aquello que hubiera en una mente temerosa. La hoguera de Samhain quemaba ritualmente las brasas del año viejo y purificaba lo negativo. Y entonces la gente podía enfrentarse limpia de miedos a los rigores de los oscuros meses invernales que estaban por venir. Para mantener a los espíritus contentos y alejar los malos espíritus de sus hogares los celtas dejaban comida o dulces fuera de sus hogares, una tradición que con el tiempo se convirtió en lo que hoy llamamos trick or treat, donde los niños van de casa en casa pidiendo dulces. Se encendían velas y se dejaban en las ventanas para ayudar a guiar a los espíritus de antecesores y de los amados al hogar. Se ponían más sillas en las mesas y alrededor de las chimeneas para los invitados invisibles.
Originalmente el Truco o Trato (en inglés “Trick-or-treat”) era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente “truco o trato”. La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que éste tuviera, pues de no pactar con este espíritu (que recibiría el nombre de Jack O’Lantern, con el que se conocen a las tradicionales calabazas de Halloween) él usaría sus poderes para hacer “truco”, que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda.
El sol nos invita a celebrar y danzar, igual que el girasol, baila todo el día a su son, girando a lo largo del día en una danza solar circular, llena de vida interior, que se materializará, después de esta fecundación de energía, en unas preciosas semillas que ofrece a la madre tierra para renacer al año siguiente y que nosotros tomamos. El hipérico, con sus flores que recuerdan al sol. El sol es generoso, da vida, alimenta las cosechas, hace que los frutos maduren y se ofrezcan a nutrirnos… Las hierbas recolectadas en esta época tienen mucha más fuerza, por la situación cósmica de este momento del año, y por el ángulo en el que inciden los rayos solares estos días. Es el momento en el que se recoge el hipérico, la planta mágica por excelencia de esta fecha. Con él se prepara el aceite de hipérico. Es una época de fertilidad, de plenitud. En muchos ritos las hogueras del solsticio tienen el sentido de agradecimiento al padre sol. Pero el Sol también quema, elimina, hace desaparecer… y de ahí el sentido purificador, quemamos lo que ya no nos sirve, física o espiritualmente, lo que nos está estorbando y ocupando un lugar que no está disponible para lo nuevo, que será lo viejo al año siguiente y podremos hacer una valoración de nuevo de si nos sirve o no, si lo queremos quemar para acoger novedades… El sol es cuando más calienta, más quema… hay que tener cuidado. El aceite de hipérico ayuda, precisamente, a curar estas quemaduras. En verano el elemento fuego está en su apogeo, impulsando a la expansión, la acción… Momento ideal para desarrollar proyectos cargados de energía y de impulso.
Esta mágica noche cargada de estrellas nos invita a hacer rituales, algunos de ellos son los de saltar las hogueras, escribir en un papel lo que ya no queremos en nuestra vida, en nuestra personalidad, y echarlo al fuego, mientras visualizamos cómo se va quemando eso y se va desintegrando hasta desaparecer, igual que el papel. Un ritual muy completo consiste en darnos un baño purificador tras el ritual de la hoguera, en el mar, o en un río y hacer una meditación o reflexión sobre lo que queremos que entre, o sobre la sensación de habernos quitado un lastre.
Llegamos a Imbolc, el 2 de febrero, fiesta en las culturas occidentales cuando se celebra que los días visiblemente van siendo cada vez más largos. Los antiguos Celtas denominaban este día “Día de Brigith”, en honor a la triple diosa de este nombre. Es una época en la que se preparaba la tierra para la primera siembra en marzo. Imbolc significa literalmente «en el vientre» (de la Madre). En Imbolc los druidas celebraban sus ritos adivinatorios, y pedían inspiración y guía para sus nuevos planes y proyectos. Dedicaban algunos pensamientos a los misterios ocultos que están teniendo lugar en la oscuridad. Al ser una celebración de fertilidad, está muy relacionada con la mujer y lo femenino. Por ejemplo, los noruegos honran a las Disir, todas las parientes femeninas que desde siglos han vivido y muerto y que desde otra dimensión vigilan y protegen a todos los miembros vivos de sus familias. Una de las celebraciones más típicas es la de poner velas en todas las ventanas de la casa, empezando la tarde de la víspera, dejándolas encendidas hasta el amanecer. ¡Feliz Imbolc!, luz, alegría y renovación.
El día más largo del año, la noche más corta… Y este año con una enorme luna, que ilumina e inspira. La víspera de mayo se celebra en el mundo pagano como Beltane, en honor al dios del fuego Belenos. Se asocia con la entrada del la sol en tauro (relacionado con Venus). También se celebraba a la bella ninfa de la mitología griega Maia, o a la diosa romana de las flores, Flora. Tradicionalmente era la «noche del amor» y de la fiesta del fuego que impulsa a buscarnos y unirnos. Se encendían hogueras, los «fuegos de mayo», en torno a las que se saltaba, se bailaba y se buscaba el amor libre, natural y espontáneo… Unas uniones duraban, otras, no, pero estos bailes purificaban y atraían la fertilidad a las vidas de los festejantes.
21 Marzo: Ostara. Pues ya hemos llegado a la Primavera, la fiesta de Ostara, el año nuevo para una serie de culturas, como la iraní o persa… Los pájaros ya llevan un tiempo anunciándose, aunque aún parezca que la tierra no se ha despertado. La Naturaleza se despierta, y por eso para la mayoría de culturas es el símbolo de la creación, del nacimiento, del tiempo… (de ahí el simbolismo del huevo de pascua). Otro símbolo menos conocido para este momentos es la serpiente, como ejemplo de renacimiento, regeneración, y sabiduría. Estamos en el equinoccio, la luz va ganando terreno a la oscuridad hasta igualarse con ella, es un momento de equilibrio, y en el que, si no estamos equilibrados, lo notaremos más que nunca. El mes de marzo es conocido en la sabiduría popular como «marzo ventoso», y ese viento, el aumento de luz, los cambios de hora, y los cambios primaverales, son los que nos alteran. Como la Naturaleza muestra, es una época de abundancia, de creación de vida. El huevo ha sido considerado símbolo de riqueza y prosperidad. Desde antiguo se consumen debido a sus estupendos aportes nutricionales y su calcio, en especial para las mujeres. De hecho, la creencia trdicional china cuenta que el mundo nación de un huevo, que al abrirse, descubrió el yin (la yema, la tierra) y el yan (la clara, los cielos). Los persas decoran desde antiguo huevos para adornar su mesas y alegrar el momento del Año Nuevo zoroastriano, la fiesta de Noruz. Leyendas incas, del antiguo Egipto, celtas, griegas, tibetanas, finlandesas, centroeuropeas, los alquimistas… nos hablan de huevos escondidos en montañas, de huevos de oro, de huevos que esconden las estrellas, los cielos… En todas ellas, el huevo es la totalidad de la que nacen todas las cosas, y de él sale el orden que acaba con el caos, y la vida. También es época de plantar semillas, que darán su fruto y su riqueza en su momento. ¡Feliz ostara, feliz renacimiento!
Otro año más llegamos al solsticio de invierno, Yule para los celtas y esta vez con «profecía «maya. Las noches son las más largas del año, la oscuridad, casi total. Adornamos los árboles y las calles con luces y brillos para contrarrestar esta falta de luz. Se ha dicho de todo sobre la profecía maya de este año, pero lo cierto es que ellos no anunciaron el fin del mundo, sino una serie de cambios a nivel espiritual y de conciencia en las personas y un momento astrológico que estamos ya viviendo. Otro año más, nos acercamos al otoño. Las moras llenan las zarzas, las hojas caen de los árboles, los días son cada vez más cortos, las noches más frescas… y la tierra se prepara para los días de frío y recogimiento. Los bosques se tiñen de ocres, marrones, amarillos y rojos, los animales recogen provisiones para el invierno, se realizan las últimas cosechas y se prepara el vino. Es un momento de equilibrio, el día es igual a la noche, el tiempo es aún cálido, pero por las noches ya refresca, la tierra nos ofrece sus frutos, pero se prepara para descansar. Esta estación era celebrada por los celtas como el mes sagrado, Mabon para los paganos, la última cosecha. Hay cantidad de mitos y tradiciones, como la historia de Perséfone, que ahora comienza su descenso al inframundo para reunirse con su marido, Hades. Comió fruta del inframundo (una granada), y él se la llevó. El tiempo nos invita a recogernos, adentrarnos en nosotros mismos y cuidarnos al calor del fuego.
tags: #ritual #purificador #vivienda #celta