El uso de mascarillas, una imagen omnipresente en nuestras vidas desde la irrupción de la pandemia de COVID-19, ha experimentado una notable transformación. Lo que comenzó como una medida de emergencia obligatoria en la mayoría de los espacios públicos, ha evolucionado hacia una recomendación general, aunque manteniendo su obligatoriedad en ciertos entornos sanitarios y de especial vulnerabilidad. Sin embargo, en medio de esta transición, surge una cuestión que muchos ciudadanos desconocen: las mascarillas también tienen fecha de caducidad.

La Caducidad de las Mascarillas: Un Aspecto Ignorado
Muchos ciudadanos desconocen que las mascarillas también tienen fecha de caducidad. La gripe, que mete miedo y ha disparado la venta de mascarillas y antigripales, nos recuerda la importancia de estos elementos de protección. Entrar a un centro de salud con mascarilla se ha convertido no solo en una recomendación, sino en algo obligatorio en algunas regiones. Con la gripe en niveles récord de los últimos años, es crucial prestar atención a algo que tal vez desconoces. Son muchos los ciudadanos que dicen que han escuchado por primera vez eso de que las mascarillas caducan, pero es real. Los hay que tienen bien guardadas las que sobraron de la pandemia de COVID en sus casas. Pues deben saber que las mascarillas que guardamos desde la pandemia no sirven.
La gripe continúa disparada en toda España y su incidencia ha superado ya esta semana el pico que se produjo durante los tres últimos años. Lo peor, además, se espera para después de las reuniones y encuentros familiares de Navidad. Ante la obligación de usarlas en los centros sanitarios, los expertos recuerdan que, dependiendo del modelo, caducan como máximo a los tres años. Es decir, hay que comprar nuevas.
Componentes y Degradación: ¿Por Qué Caducan las Mascarillas?
Las mascarillas caducan principalmente por la degradación de sus componentes. Con el tiempo, algunos elementos como la correa y la espuma de la zona de la nariz pueden degradarse, lo que puede afectar la calidad del ajuste y del sellado. Por esa misma razón, procura revisar el estado de una mascarilla antes de ponértela. Los expertos recomiendan que revisemos la fecha de las mascarillas que tenemos en casa. Paloma Mirasol, farmacéutica, confirma que "pasadas un tiempo pueden perder su utilidad. Las FFP2 tienen una vida de hasta 3 años, pero las quirúrgicas entre 1 y dos años".
Eficacia y Funcionamiento de las Mascarillas
Generalmente, las mascarillas pueden ayudar a actuar como un filtro para reducir la cantidad de microbios que inhala o exhala. Su eficacia puede variar frente a distintos virus, por ejemplo, según el tamaño del virus. Cuando las usa una persona que tiene un virus, las mascarillas pueden reducir las probabilidades de que lo propague a otras personas. Las mascarillas también pueden proteger a quienes las usan contra la inhalación de microbios; las mascarillas que se ajustan mejor (por ejemplo, los respiradores N95 o KN95) suelen brindar este tipo de protección. Las mascarillas de tela en general ofrecen niveles más bajos de protección a los usuarios, mientras que las mascarillas quirúrgicas o desechables suelen ofrecer más protección.

El Ajuste Perfecto: Clave para la Protección
Es clave ponerse bien la mascarilla. De nada sirve tenerla debajo de la nariz, algo muy común. Y un buen ajuste resulta vital. Los espacios pueden dejar que entre y salga aire. Para revisar si hay espacios se recomienda colocar sus manos en forma de cuenco alrededor de los bordes externos de la mascarilla. Si la mascarilla se ajusta bien, sentirá que ingresa aire caliente por el frente de la mascarilla y quizá pueda ver que el material de la mascarilla se mueve hacia dentro y hacia fuera con cada respiro.
Uso Responsable: Buenas y Malas Prácticas
Buen momento vuelve a ser saber lo que se puede hacer y no con la mascarilla ahora que ha regresado con fuerza en muchas CCAA. Desde el Servicio de Emergencias de Castilla y León se compartió una infografía en sus redes sociales donde se explicaba una serie de prácticas que no deben realizarse, entre ellas:
- Sobarla para ponérsela
- Ponérsela de bufanda
- Ponérsela de sombrero
- Taparse sólo la boca
- Tocarse la cara
- No cambiarla ni limpiarla
- Compartir la misma con varias personas
- Quitársela para hablar
- Quitársela para toser o estornudar
- Quitársela al entrar a un establecimiento
Al igual que la cara, también tenemos que evitar tocar la mascarilla, ni por fuera ni por dentro, tampoco a la hora de quitárnosla. Para ello debemos recurrir a las gomas laterales, y una vez retirada, desecharla inmediatamente. Y muy importante: tener un gel para poder lavarnos las manos lo más posible.
Transición Hacia la Recomendación: Un Cambio de Paradigma
El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas acordaron retirar el uso obligatorio de las mascarillas en los centros de salud, hospitales, residencias y farmacias, por lo que finalizó su uso generalizado en estos centros, pero se recomienda cuando haya síntomas de infección respiratoria. La eliminación de la obligatoriedad de la mascarilla llegó tras una reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS). En ella se abordó la retirada después de que en las últimas semanas tanto la sociedad científica como el Ministerio de Sanidad se mostrasen favorables a tomar esta decisión. A partir de entonces, el uso de esta medida de protección sanitaria pasó a ser una recomendación más de tres años y medio después de que se impusiese su uso con la irrupción de la pandemia del coronavirus en marzo de 2020.
En cualquier caso, tal y como ha deslizado el ministro de Sanidad, José Miñones, en las últimas semanas, aún se podría mantener la obligatoriedad de las mascarillas en algunos espacios sanitarios donde haya especiales características y pacientes inmunodeprimidos, como las UCI, las zonas de oncológicos, quirófanos o Urgencias. La decisión se tomó tras escuchar el informe técnico de los expertos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), liderados por el doctor Fernando Simón. Miñones ya avanzó en los últimos días que solo se tomaría esta medida "escuchando a los expertos". Tras este "consenso" al que llegaron Sanidad y los consejeros autonómicos, el Gobierno puso fecha a la entrada en vigor de esta medida, publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). De esta forma, España despide más de 1.140 días de uso obligatorio de la mascarilla en algún ámbito.
Historia de las mascarillas a través de los siglos
Tipos de Mascarillas y su Funcionamiento Detallado
El virus que causa la COVID-19 se transmite principalmente por el aire cuando una persona tose, estornuda, canta, habla o respira. Las partículas del virus pueden flotar en el aire y ser inhaladas, especialmente en lugares concurridos con poca ventilación. Las mascarillas y los respiradores son productos que cubren la nariz, la boca y el mentón. La mayoría de las investigaciones concluyen que estos productos pueden hacer más lenta la propagación del virus que causa la COVID-19 cuando se usan de forma constante, se ajustan correctamente y se colocan de forma adecuada. Use una mascarilla si tiene síntomas de enfermedad, si está cerca de otras personas enfermas o si se encuentra en un espacio interior concurrido. Esto tiene especial importancia si las tasas de COVID-19 en su zona son elevadas.
Pero las mascarillas no son seguras para todos. No le ponga una mascarilla a ninguna persona que tenga dificultad para respirar, que esté inconsciente, o que no pueda quitarse la mascarilla sin ayuda. Tampoco le ponga mascarillas a niños menores de 2 años.
¿Cómo funcionan los diferentes tipos de mascarillas?
Las mascarillas difieren en su capacidad para filtrar el aire y ajustarse a la cara. Las mascarillas también difieren en cuanto a la facilidad o dificultad para respirar a través de ellas. Algunas mascarillas dependen del tipo de tela, el tejido o la densidad para filtrar el aire. Otras mascarillas utilizan una carga estática, como la que hace que la ropa se pegue en la secadora, para atrapar y retener el virus. Algunas mascarillas utilizan ambas estrategias, así como otras. Algunas mascarillas tienen válvulas que facilitan la respiración. No obstante, estas mascarillas no filtran el aire que exhala la persona que las usa. Por este motivo, las mascarillas con válvulas no se pueden utilizar en algunos lugares.
Respiradores
Las mascarillas denominadas respiradores deben cumplir estándares específicos y están diseñadas para bloquear casi todas las partículas de virus presentes en el aire. Entre estas mascarillas se incluyen las N95, FFP2, KN95 y otros tipos. Los respiradores aprobados en los EE. UU. se denominan N95. Los respiradores europeos se denominan FFP2 y los respiradores de China se denominan KN95.

Este tipo de mascarilla puede estar disponible en diferentes tamaños y está diseñada para ajustarse a la cara. Estas mascarillas tienen piezas nasales y bandas o tiras ajustables. Muchas mascarillas se pueden utilizar más de una vez. Reemplace la mascarilla si se moja, se ensucia o se daña.
Mascarillas Médicas (Quirúrgicas)
Las mascarillas médicas son holgadas y desechables. Están diseñadas para protegerlo de las gotas y salpicaduras, como la mucosidad de un estornudo. Las mascarillas médicas, que también se conocen como mascarillas quirúrgicas, filtran las partículas grandes presentes en el aire cuando inhala. Las mascarillas médicas vienen en un tamaño más grande, que suele utilizarse para adultos, y en un tamaño más pequeño, que puede utilizarse para niños.

Para que las mascarillas médicas se ajusten mejor, anude las tiras detrás de las orejas donde se unen a la mascarilla. Luego, doble y coloque el material sobrante debajo de los bordes. Además, asegúrese de presionar la pieza flexible de la nariz si la mascarilla la tiene. Esto crea un ajuste perfecto sobre el puente de la nariz.
Cómo Colocar y Usar una Mascarilla Correctamente
Las mascarillas son más eficaces si se ajustan bien a la cara. Use mascarillas que tengan tiras nasales plegables y tiras o bandas para las orejas. Esto ayuda a ajustar la mascarilla perfectamente a su cara para que el aire y la respiración circulen por la mascarilla y no alrededor de los bordes. Cuando exhala, debe sentir que sale aire caliente por la parte delantera de la mascarilla. No debería sentir que la respiración sale por debajo de los bordes de la mascarilla.
Aunque pueda parecer que cuesta más trabajo respirar a través de un respirador o una mascarilla médica, la cantidad de oxígeno que inhala y la cantidad de dióxido de carbono que exhala no varían. Los adultos sanos pueden experimentar cambios físicos menores, como una pequeña variación en la frecuencia respiratoria, mientras llevan puesta una mascarilla. Esto es más probable con los respiradores que con las mascarillas quirúrgicas. Sin embargo, estos cambios no son duraderos ni causan problemas a la mayoría de los adultos sanos. Con todas las mascarillas, es posible que sienta más calor o humedad debajo de la mascarilla.
Pasos para Ponerse y Quitarse una Mascarilla
Siga estos pasos para ponerse y quitarse la mascarilla:
- Lávese o desinféctese las manos antes de ponerse la mascarilla.
- Cubra la boca, la nariz y el mentón con la mascarilla.
- Átela detrás de la cabeza o utilice las tiras para las orejas.
- Asegúrese de que quede bien ajustada al rostro.
- No toque la mascarilla cuando la tenga puesta y, si lo hace, lávese o desinféctese las manos.
- Quítese la mascarilla desatándola o sacándose las tiras que van alrededor de las orejas sin tocar la parte delantera de la mascarilla ni la cara.
- Doble las esquinas exteriores.
- Deseche las mascarillas de un solo uso o guarde su mascarilla reutilizable para lavarla luego.
- Lávese las manos inmediatamente después de quitarse la mascarilla.
Deseche las mascarillas de un solo uso después de usarlas o si se ensucian, mojan o dañan durante su uso.
El Debate sobre la Obligatoriedad y la Responsabilidad Individual
La incidencia de la COVID-19 fue un factor clave a tener en cuenta a la hora de eliminar o no la obligatoriedad de las mascarillas en interiores. La evolución de la pandemia, el susto de las olas y la alta capacidad de contagio de las variantes llevaron a tener que taparnos nariz y boca en diversas ocasiones. Ahora, parece que del pulso mascarilla sí-mascarilla no, se conoce un vencedor definitivo en muchos ámbitos.
La ministra de Sanidad, Carolina Darias, argumentó que los altos índices de vacunación frente al COVID-19 y la situación epidemiológica en España permitieron adoptar la medida de eliminar la obligatoriedad general en interiores. El alto porcentaje de población con la pauta completa provocó que la enfermedad descendiera y que la mayor parte del territorio se encontrara en nivel de riesgo bajo.
Carolina Darias aclaró que la mascarilla no sería obligatoria en los ámbitos escolares ni, con carácter general, en el entorno laboral. No obstante, los responsables en materia de prevención de riesgos laborales, y de acuerdo con la correspondiente evaluación del riesgo del puesto de trabajo, podrían establecer las medidas preventivas adecuadas que estimasen convenientes, como el uso de mascarilla. En los eventos multitudinarios, como competiciones deportivas o conciertos, celebrados tanto en interiores como en exteriores, tampoco sería obligatorio llevar mascarilla.
Excepciones a la Eliminación de las Mascarillas
Darias concretó que las mascarillas seguirían siendo obligatorias en determinados contextos, como en los centros, servicios y establecimientos sanitarios -hospitales, centros de salud o de transfusión, farmacias-, tanto para las personas que trabajan en ellos como para los visitantes. También lo serían en los centros sociosanitarios y en las residencias de mayores para los empleados y los visitantes, pero no para los residentes.
La obligatoriedad se mantuvo igualmente en el transporte aéreo, por ferrocarril, en los autobuses, y en los barcos cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros. En el acceso a las estaciones o en los andenes, la mascarilla no sería obligatoria.
La Cultura de la Responsabilidad y la Autorresponsabilidad
La titular de Sanidad afirmó que el Ejecutivo recomienda el uso responsable de las mascarillas en la población vulnerable, como los mayores de 60 años, las personas inmunodeprimidas, con enfermedades de riesgo o las mujeres embarazadas. También ha aconsejado su uso al profesorado o alumnado con algún factor de vulnerabilidad, en los eventos multitudinarios, en las aglomeraciones y en celebraciones familiares o privadas cuando asista alguna persona vulnerable.
La medida adoptada respondió de forma estratégica a la situación epidemiológica y a la propuesta de los integrantes del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, de forma consensuada y con la ponencia de alertas a través de los expertos que componen la misma de cada una de las Comunidades Autónomas, consideraba que la COVID-19 había sido controlada y, aunque la enfermedad sigue presente, ya no suponía una situación de crisis sanitaria.

Aunque decae la obligatoriedad, el acuerdo apela a la "cultura de la responsabilidad" y recomienda el uso de la mascarilla a las personas que trabajan en las unidades de cuidados intensivos y unidades de pacientes vulnerables, y en las urgencias hospitalarias o de atención primaria, incluida la sala de espera. También se aconseja su uso a personas sintomáticas cuando estén en espacios compartidos y a los profesionales que las atienden, y en residencias de mayores y personas con discapacidad, entornos en los que viven las personas más vulnerables, aunque -insiste el acuerdo- "no se recomienda su uso universal".
Las mascarillas seguirán siendo de "uso recomendatorio" y con "autorresponsabilidad" en España por parte de los ciudadanos. Por ejemplo, que "aquellos que tengan síntomas, lógicamente, se pongan las mascarillas" y que tengan en cuenta que "sigue estando presente el virus".
Reflexiones Finales sobre la Protección y la Prudencia
El catedrático de Salud Animal, Juan José Badiola, mostró sus recelos sobre el fin del uso de la mascarilla en determinados lugares y advirtió de que puede ser un elemento que la población deba volver a utilizar. "Guarden las mascarillas para el futuro". Las mascarillas se han convertido en el gran muro de contención social contra la COVID-19. El Ministerio de Sanidad estudiará con sus expertos y las comunidades una eventual flexibilización de su uso. El Gobierno no concreta plazos, pero a medida que avanza la vacunación y cae la transmisión del virus, ese escenario se aproxima.
Los expertos en España están divididos y, mientras unos abogan por flexibilizar su uso, otros piden cautela, al menos, hasta elevar más la tasa de inmunizados y bajar la incidencia. La recomendación del uso de la mascarilla pasó de la nada al todo en los primeros meses de la pandemia. Desde el fin del primer estado de alarma y la entrada en la nueva normalidad, la mayoría de las comunidades autónomas implantaron el uso obligatorio de la mascarilla, en interiores y exteriores e independientemente de que se guardase 1,5 metros de distancia entre individuos.
El debate sobre el momento adecuado para empezar a flexibilizar la norma continúa. Si bien se sugirió estar con una incidencia de riesgo medio, algunos expertos apuntan a niveles de incidencia mucho más bajos y porcentajes de vacunación elevados para considerar dejar de usar la mascarilla. La prudencia y la responsabilidad individual siguen siendo claves en la gestión de la salud pública.
tags: #sacan #las #mascarillas